Aquí la tenemos. Se trata de una colaboración exclusiva y muy especial de los amigos de Viajes de Primera, un blog siempre actualizado y repleto de originales recomendaciones y experiencias viajeras sobre multitud de destinos. Como en el anuncio, les propusimos un reto, digamos que el reto de FamiliasenRuta: que nos recomendaran a las mamis y papis viajeros una selección de siete destinos para disfrutarlos con nuestros hijos.

Como podréis comprobar a continuación, ahora podemos decir aquello de “prueba superada!” Aunque por supuesto para emitir el veredicto definitivo lo ideal sería organizar una ruta evaluativa en tribu familiar! (glups, rayos!…si acabo de volver de vacaciones!)

SIETE VIAJES “DE PRIMERA” CON NIÑOS

“Uno de los mayores logros del siglo XX ha sido acabar con tópicos cansinos y limitadores; la libertad, bien entendida, prescinde de etiquetas y el mundo –ancho pero no ajeno, parafraseando a Ciro Alegría- se abre con todas sus posibilidades. ¿Por qué no aprovecharlo en familia, incluyendo también a los más pequeños? En carrito, a pie, dentro de una mochila, en brazos o sobre ruedas, proponemos 7 viajes ‘de primera’ para redescubrir España con la sorpresa de la primera vez y compartirla con quienes todavía se asombran de cada pequeña cosa.

1. ASTURIAS: No nos cansamos de decirlo: los partes meteorológicos no le hacen justicia, aunque es cierto que nunca llueve a gusto de todos. Aquí, aunque ‘orbaye’ siempre hay cosas que hacer. Lo mejor, salir de casa como una auténtica cebolla: con el bañador debajo y el chubasquero encima porque lo de vivir las 4 estaciones del año en un solo día no es privilegio exclusivo ni de Irlanda ni de Islandia.

Culturalmente, una de las últimas propuestas es el Museo Jurásico de Asturias, en la Costa de los Dinosaurios. Lo mejor es que se pueden combinar las lecciones teóricas del MUJA con la búsqueda real de los últimos fósiles cerca de la playa de La Griega.

La costa occidental del Principado se va rompiendo en acantilados verdes, coronados por faros como los de Busto y Vidio , bien rodeados por playas y calas de aguas transparentes y arenas perfectas para mil y un castillos. San Pedro de la Ribera, la del Silencio, Vidio y Concha de Artedo son nuestras preferidas, perfectas, por características naturales e infraestructura, para disfrutar en familia.

Para dormir: entre Oviñana y San Pedro de la Ribera hay muchas posibilidades, para todos los bolsillos y necesidades, desde el camping próximo a la playa hasta apartamentos rurales El Otero o casitas semi independientes a pie de bosque El Cueto.

2. GREDOS: la caminata hasta la Laguna grande es cita ineludible en la primavera castellana y casi un ritual más del final del verano, cuando el calor se cuelga de la mochila como un compañero más sin amenazar la tableta de chocolate del postre. No es una senda complicada ni exige un material especial: calzado cómodo, algo de ropa de abrigo, una mochila, un buen bocata, mejor despertar (para encontrar aparcamiento en la plataforma) y grandes dosis de ilusión andarina. Ni brújulas (todo el recorrido básico está bien indicado) ni excusas. Sólo es importante recuperar (o no haber perdido) la capacidad de asombro en uno de los santuarios naturales más importantes de Europa. El paisaje, abierto a 3 comunidades diferentes, rodeado por riscos milenarios de nombres más que creativos, el encuentro con otras familias montañeras y con las especies endémicas de la zona(la cabra, siempre la más popular pero no la única) convierten la jornada en un reencuentro especial con la llamada de los salvaje.

Para dormir: aunque desde Madrid se puede realizar una excursión de día completo, quienes prefieran dormir en Ávila tienen una propuesta interesante, y muy nueva, en Navaluenga, El Hotelito. Los niños son más que bienvenidos y seguro que pasan un buen rato con los caballos que Cándido y Christine crían o con las bicicletas que alquilan.

3. ELCHE: más que playa y más que la Dama. Elche es una localidad pionera en el Mediterráneo, cuna de dos lugares catalogados Patrimonio de la Humanidad: el famoso Misteri (drama cantado que se conserva igual que en el siglo XIII) y el palmeral, el más grande de Europa, a imagen y semejanza de los del norte de África y sede del primer hotel horizontal de España, El Huerto del Cura, una base de operaciones perfecta para descansar en familia: por sus habitaciones y, muy especialmente, por su entorno natural. Para conocer una Elche distinta, son imprescindibles el Museo Etnológico.

4. EL HIERRO ¿Por qué de todas las islas de Canarias elegimos El Hierro , la más lejana, para visitar con los más pequeños de la casa? Porque es la más salvaje, la más natural, la más virgen y la que mejor permite ir al aire de cada cual. Acostumbrados, además, a recibir viajeros de toda Europa, disponen de una gran variedad de alojamientos cómodos y, sobre todo, prácticos.

Además de por la calidad de sus aguas marinas, El Hierro se distingue por su red de senderos interiores y un fantástico recorrido de mirador en mirador. Los bosques de sabinas, las huellas de sus vecinos prehistóricos y la pureza de sus fiestas locales, siempre abiertas al visitante y mucho más próximas que en cualquier otro rincón del archipiélago, compensan con creces las horas de vuelo.

Para dormir: hay muchas posibilidades y entre ellas, también, uno de los primeros Paradores de la red, construido donde, dicen, calló un pañuelo que Manuel Fraga Iribarne, como Ministro de Turismo, dejó caer desde un helicóptero cuando sobrevolaba la isla en busca de la mejor ubicación. Quiso la suerte, y el vientecillo marino de ese día, que la pañoleta se posara en una pequeña bahía aislada por altas laderas, lo que obligó a construir un túnel exclusivamente para llegar hasta este establecimiento. Imprescindible: el Faro de Orchilla, el más occidental de Europa.

5. LEÓN, EL BIERZO: en El Bierzo el verano se acaba pronto y el otoño se estira como un chicle anaranjado. El fresco se siente pronto y el horizonte se convierte en un espejismo crujiente, al olor de la madera quemada, el cocido maragato y las carreras que uno se puede pegar por las calles adoquinadas de Villafranca del Bierzo o las laderas históricas de Las Médulas

Pero además de naturaleza, también hay cultura, ésa que engancha a partir de los 6 años y dispara la imaginación, la que cabalga juntos a los romanos que construyeron las minas de oro locales y la que camina junto a los peregrinos que sueñan con llegar a Santiago de Compostela.

Dónde dormir: una de las mejores referencias, casi recién inaugurada, es la del Parador de Villafranca del Bierzo: perfecto para ir con niños por las facilidades que ofrece el sello de la red, en este caso, además, la ubicación y el tamaño del establecimiento lo hacen más confortable si cabe.

6. NAVARRA : hay hoteles que se pueden convertir en un destino por sí mismos, aún cuando el entorno que los rodea reúna las características necesarias para enamorar a toda la familia. Algo así sucede con El Secreto de Ollo , una excusa perfecta (aunque tampoco es necesario recurrir a ellas) para perderse un fin de semana en el Valle homónimo, en el corazón de Navarra.

Las aventuras naturales (caminata relajada hasta el nacimiento del río Arteta, por ejemplo) y culturales (Pamplona queda a poco más de 20 kilómetros y el Museo etnográfico de Arteta está repleto de curiosidades) quedan respaldadas por la tranquilidad de Ollo, la seguridad juguetona de sus rincones (donde se puede soltar a la tropa para que se desfogue en compañía de los niños de la zona, incluidos los hijos de Arantza) y la buena mesa de la zona.

7. TOLEDO : todavía hay niños que atraviesan la etapa caballeresca… La de los caballos, las armaduras, las espadas y los castillos. Hace poco, una amiga nos decía que los suyos están en ella, así que quería llevarles a algún lugar tirando a medieval. En aquel momento, propusimos Ávilay ahora queremos añadir a la lista la ciudad de Toledo, una especie de matrioska histórica en la que las culturas, las modas, las leyendas y los restos arqueológicos se van superponiendo de manera sorprendente.

Ciudad romana, visigoda, medieval, imperial… Ciudad de las tres culturas y del arte, Toledo tiene muchas historias que contar, más allá de los tópicos: sólo hay que dejarse llevar por las voces de antaño, que se escuchan, claro que sí, por encima del barullo turístico habitual. Quien necesite alguna orientación especial, la encontrará en Evocarte.