Son Mar, Xavi y sus hijos de 3 y 6 años Cai e Iria, la familia catalana de Les Esplanes. Actualmente están realizando una ruta independiente por Europa de cinco meses. Como estrategia para economizar costes y conocer de verdad los paises por donde viajan realizan voluntariados wwoffer en granjas ecológicas donde conviven con otras familias.

Nos escriben a FamiliasenRuta explicando su experiencia en la tierra rumana y zingara de Transilvania. Ni rastro del Conde Drácula, aunque la verdad es que se nos han puestolos dientes largos dejando claro una vez más que a menudo el disfrute total de un verdadero viaje es inversamente proporcional al dinero que cuesta.

“Salimos de Hungria el 31 de mayo dirección Rumanía. Sólo teníamos unos 400 km de viaje hasta el pequeño pueblo donde estaba la granja, y una vez pasada la frontera, entramos en Rumanía y vimos unos carteles donde pone “Vinyeta”, o sea que teníamos que pagar una tasa por utilizar las carreteras. En Rumanía no hay autopistas, las carreteras dejan mucho que desear, y en cada ciudad hay unos grandes atascos, así que después de 10 horas, llegamos a Mosna, nuestro destino.

Durante estas diez horas nos sorprende un paisaje lleno de grandes contrastes; pajares como los antiguos, gente trabajando los campos a mano, caballos con carretas… parece que hayamos retrocedido en el tiempo!, pero a la vez, llegando a las ciudades, grandes hipermercados, impresionantes concesionarios de coches, casas que parecen palacetes, nuevas y lujosas iglesias, calles levantadas en todas partes con grandes excavadoras… Europa también está llegando a Rumania!

Llegamos a Mosna y preguntamos por al casa de Willy Schuster y Lavinia, nuestros amfitriones. Las calles son de tierra, los caballos y carretas pasan rápido por ellas llenas de hierba, piedras, estiércol, .. y entrando en nuestra granja, vacas y rosas, una extraña combinación.

MERMELADA DE ROSAS DE DAMASCO EN TRANSILVANIA (Y SIN RASTRO DEL CONDE DRÁCULA)

Con Lavinia recolectamos cada dia a las 5’30 de la mañana, antes que lleguen las abejas, rosas de Damasco. Hermosas rosas con las que despúes hacemos uan maravillosa mermelada. También llevamos las 10 vacas a comer hierba fresca en las colinas. En ellas tenemos unas hermosas vistas al pueblo. 2 veces al dia Digel, un trabajador zigan (gitano) de la casa, ordeña als vacas, y Lavinia con ella, elabora queso, mantequilla, yogur, … y vende la leche a la gente del pueblo o la cambia por pan.

También elaboran “dulce de leche”, que junto con la mermelada de rosas y el queso, van de vez en cuando a algún mercado, o lo venden a través de la cooperativa de productos bio (biocop) que ellos mismos han creado junto con otros pocos agricultores de la zona, o a los turistas que visitan el pueblo.Aquí en Rumanía, aún no es posible comprar nada bio, si quieres tienes que elaborarlo tu mismo, como hacen ellos.

La mermelada de esta granja empieza a ser famosa en Rumanía, y de todas partes llega gente para degustarla. Durante nuestra estancia allí hicieron un reportage la revista “Marie Claire” en Rumanía, y nosotros fuimos parte del reportage que quería dar a conocer como vive la gente en el campo…
La família Shuster tiene 5 hijos. Josua, el mayor de 20 años, es un poco el padre de familia cuando Willy tiene que ausentarse de la casa algunos días, ya que viaja bastante por motivos de su pertenencia a asociaciones como “Via Campesina” . Le sigue Sharon de 17 años y Michelle de 15, a las que les encanta la música. Rahel de 12 años és una hija adoptada zigan. Y el pequeño Joel Kalheb de 7 años, está esperando empezar en el escuela en setiembre.

 

YA SABEMOS QUE TODOS LOS RUMANOS SON IGUALES…

La familia pertenece al grupo de familias “sajonas” descendientes de los sajones que se instalaron en Transylvania hace muchos años. Muchas de estas familias, después de la segunda guerra mundial volvieron a Alemania, algunas fueron deportadas a Rusia, y muchas de las que se quedaron, después de la revolución, cuando cayo el comunismo, sobre el 1990, también se marcharon. Las pocas familias sajonas que quedan en Transylvania tienen nacionalidad alemana, así que los hijos también se van yendo a estudiar y trabajar a Alemania. Los pueblecitos estan llenos de gente mayor, y en los pueblos donde no hay zigans, ya no se ven tantos niños jugando en la calle.

Así, en Transylvania intentan convivir culturas totalmente distintas: los rumanos, los zigans ( gitanos rumanos), los sajones y en algunas regiones los húngaros .

Los zigans llegaron desde lugares de la India y Paquistán. Esta población de gitanos ha sido muy castigada en esta zona (durante la segunda guerra mundial los nazis intentaron exterminarlos) y ahora son gente que vive con muchos hijos y poca cosa para comer. Muchos no trabajan y se dedican a pedir por las calles.

En Mosna, nuestro pueblo, el 80 % son zigans. Según los rumanos son vagos, no quieren trabajar y roban de todo para vivir. La verdad es que durante nuestra estancia aquí tenemos alguna contancia de esto. Las puertas tienen que estar siempre cerradas. En los campos que la familia cultiva, vemos como de vez en cuando hay gente robando la alfalfa. Es difícil tener gallinas y patos por el mismo motiva, cada día hay uno menos. Toda la gente sajona o rumanesa nos pide por favor que cuando lleguemos a nuestro país expliquemos que en Rumanía la gente es como todos los europeos y que no los mezclemos con los zigans, ya que es un problema que conlleva su país y que le da una fama que no les corresponde.

Pero nosotros también estamos compartiendo estos días con gente zigan, y ellos también tienen necesidad de contarnos, y nos cuentan, que todos dicen que ellos son unos ladrones, pero la verdad es que ellos son sencillos, solo quieren vivir tranquilos, con su familia, comer y bailar. La música les encanta. En sus casas siempre se oye su música y me encanta como nos canta Digel una noche que dormimos en la colina, junto con nuestros amigos wwoofers franceses, David con su acordeón, y Alisan con sus dos pequeños (Emile y Marceau), y Doroté con su violín. Siempre me acordaré de este momento!

El problema parece que siempre es el mismo en todas partes del mundo: hay gente que no tiene qué comer.

Respecto al tema de la educación, tampoco pinta muy bien. El sueldo de un maestro va de los 150 a los 400 euros. Como no pueden vivir con este sueldo, los maestros trabajan en sus casas haciendo repasos a los alumnos menos aventajados, pero para poder tener clientela, ellos mismos presionan a los padres para que lleven a sus hijos a hacer repaso, no esforzándose mucho supongo para que reciban una buena educación en la propia escuela.

 

Los precios de las cosas aquí son bajos, pera van subiendo ya que Rumanía es uno de los países que está en proceso de incorporación a la UE, pero en el país hay poco trabajo, y aquí nos cuenta un amigo doctor rumano que vive en la ciudad de Turda, que quien no tiene trabajo, muere de hambre… así que muchos rumanos se van a otros países a trabajar, como España.Tantas madres o hermanas nos dicen que tienen hermanos o hijos en Madrid, Barcelona o Calatayud.

Desde nuestra humilde mirada, podemos contar lo que hemos vivido durante un mes que hemos compartido el tiempo con gente de Transylvania.

CONVIVIVIENDO CON OTRA FAMILIA EN UNA GRANJA WWOOF

En Mosna, en la granja de Willy y Lavinia, hemos podido difrutar mucho del día a día, hemos podido vivir en un pueblo y conocer el corazón de la gente, así como también trabajar y ayudarles a construir un hinvernadero, un wc seco y Cai e Íria han jugado con los hijos de familia como si fueran dos hermanos más, los pequeños de la casa! A Íria, además, le ha encantado poder ir cada vez que quería con la “carrusa” y el caballo, y los últimos días, incluso ella solita ha conducido la carreta!! Supongo que siempre se acoradará de estos momentos.


Con la familia hablábamos en inglés, pero cabe decir que hemos aprendido un poco de rumano ya que es muy parecido al catalán. Con otra gente hemos podido hablar en francés, y en la casa se hablaba también alemán, rumano, húngaro. Ha sido alucinante ver como Íria y Cai entendían y hablaban ya un poco de inglés con los hijos de la casa y es que nunca dejarán de sorprenderme!

Después de despedirnos de nuestros amigos de Mosna, a los que deseo y espero de todo corazón poder volver a encontrarme algun dia, decidimos marcharnos unos días hacia las montañas, los Cárpatos, antes de dejar el país.

CAMINO A LOS CARPATOS, EL LUGAR DONDE TENÍAMOS QUE ESTAR

Así que emprendemos el camino dirección al norte de Mosna, y al cabo de unas dos horas llegamos a Petresttii. Y que contaros. No existen las casualidades, pero a veces es difícil de creer como, dejandote llevar, llegas a un sitio, y ves que ese es el lugar donde tenías que llegar.

Petresttii es un pueblecito perdido en la montaña a los pies de un cañón. Aquí, los de aquí y los que vienen todos son escaladores, y como no, Xavi puede escalar con ellos!!. Nos acogen en una casa que cuenta con unas 4 cabañas de madera y una pequeña zona donde poder acampar con nuestro remolque, y por las noches, todos alrededor del fuego, charla y cervecita. Húngaros, rumaneses, franceses; nos entendemos, todos apreciamos la tranquilidad del lugar y pasar buenos ratos comunicándonos con gente de este mundo.

Paseamos por el río, subimos a la cima del cañon, y luego nos bañamos en el río (todos nos miran.. aquí la gente no se baña en el río),descansamos, jugamos con los niños, por las noches charlas alrededor del fuego. Unos días muy bien aprovechados, hasta tenemos lluvia, relámpagos y alguna que otra piedrecita!! nuestra tienda remolque (tipo comanche) ya lleva alguna que otra fuerte granizada y buenos días de lluvia, sin embargo nosotros dentro no nos mojamos ni un pelo. Estupenda compañera de viaje y nuestra casa durante estos meses, ya empezamos a tenerle mucho cariño.

Ahora ya estamos en Hungría otra vez. Ayer nos despedimos de Rumania. No sé si volveré algun día a este país, supongo que en unos años habrá cambiando mucho y supongo que será difícil volver a ver a estos simpáticos viejecitos sentados delante de sus casas pasando las horas, a los caballos y carretas por las calles de los pueblos levanto polvo, las preciosas montañas con sus lindas casas y sus curiosos pajares de sinuosas i diferentes formas y tamaños. Añoro ya su música y sus bailes, sus sabores y aromas, así como los niños corriendo en las calles y los brillantes ojos de los chiquillos gitanos…. su hablar, tan parecido a veces a nuestra lengua catalana

Multu mesc (muchas gracias) gente de Transylvania por acogernos con tanta simpatía y calidez!!! Y hasta pronto!”

Mar