Diez recomendaciones para viajar en avión con niños
Nosotros ya hemos viajado unas cuantas veces en avión con nuestra hija de tres años y salvo algún momento puntual no podemos decir que haya sido una mala experiencia.
Dentro del viaje en familia la parte del avión suele ser el malo de la película; el precio a pagar por trasladarse tan lejos en tan poco tiempo. Pero si las condiciones metereológicas no nos juegan una mala pasada surcar el cielo también puede convertirse en una experiencia divertida para los peques. Todo va a depender de la edad de los niños, la duración del vuelo y de nuestras propias expectativas. Es importante tener en cuenta algunas cuestiones básicas. El resto forma parte de la aventura de viajar.
1. Bebés y niños de hasta 2 años. Los niños de menos de dos años no ocupan asiento propio y se les proporciona un cinturón supletorio que va enganchado al de la madre o padre. Dar el pecho es tan importante o más dentro del avión que fuera y un sistema ideal para alimentar y tranquilizar al bebé y evitar molestias en los oídos por las diferencias de presión sobre todo durante el despegue y aterrizaje. Durante el vuelo y especialmente con los bebés hay que estar atento a la sequedad en la garganta y ojos así como al frío que produce el aire acondicionado.
2. Precio de los billetes. Los niños hasta dos años de edad únicamente pagan las tasas. Los niños entre los 2 y los 12 años pagan aproximadamente un 80% de un billete y a partir de los 12 en la mayoría de compañías ya pagan el billete como un adulto. Puntualmente y normalmente fuera de temporada algunas compañías hacen ofertas de billetes de avión para niños gratis o a mitad de precio.
3. Documentos.En vuelos internacionales se exige el pasaporte y es importante conocer el número de este documento para formalizar el billete. Los controles son especialmente estrictos viajando con niños. Para viajes de una cierta duración hay que tener en cuenta que la validez de los pasaportes de los niños es menor y que muchos países exigen que a la entrada al pasaporte le quede una validez mínima de seis meses. Para vuelos interiores por España es suficiente con el libro de familia hasta los 14 años. La pretensión de alguna compañía de exigir , en vuelos interiores, un DNI o pasaporte propio para el niño ha sido declarada ilegal en alguna reciente sentencia.
4. Preferencias. Últimamente ha habido propuestas y rumores para segregar a las familias dentro de los vuelos o para fletar vuelos vetados a los niños. Sin embargo afortunadamente la pauta general de las compañías y la tripulación es ayudar a las familias con ciertas preferencias. Excepto Ryanair, en la generalidad de las compañías las familias con niños hasta los siete o doce años según los casos tienen el embarque preferente. En viajes internacionales a la llegada, las familias suelen tener también preferencia para los trámites aduaneros.
En los controles de seguridad, para entrar en el embarque, normalmente a las familias con niños pequeños se les permite llevar una botella de agua grande.
5. Carrito o cochecito. Se puede embarcar con el carrito. Hay que plegarlo para pasarlo por el escanner y se llega con él hasta el mismo avión donde la tripulación lo recoge y entrega a la salida misma del avión.
6. Asientos. Siempre es recomendable llegar pronto para facturar y asegurarse de que nos otorgan asientos contiguos. También se puede preguntar por los asientos que tienen más espacio delante.
7. Juegos y pasatiempos. En vuelos largos muchas compañías regalan a los niños hojas para pintar o algunos juegos. También a menudo encontramos pantallas frente a cada asiento donde se encuentran películas infantiles. No hay que olvidarse de subir a la cabina juguetes variados y pequeños como peluches, libros, plastelina, juegos de mesa). No podremos hacer carreras y quizás tampoco jugar al escondite pero si es muy recomendable hacer una caminata por los pasillos para estirar las piernas, ver y descubrir con quien compartimos el viaje y quizás conocer más niños y niñas.
8. Comida. En el avión la tripulación suele estar atenta y calentará un biberón o una comida para nuestro hijo o hija. La comida ofrecida por el avión o no existe e incluso los menús infantiles si los hay no son precisamente de alta cocina. Es muy recomendable llevar preparada para el viaje suficiente y variada comida para picar. El vuelo no es el mejor momento para ser estricto con las galletas o alguna golosina.
9. Inseguridades y miedos. En los días previos al vuelo es bueno prepararlos explicándoles con algún libro o juguete que vamos a volar y enfatizando la parte lúdica del viaje (vamos a ver las casas pequeñitas, nubes y las montañas…) y escuchando sus posibles miedos. En general si nuestros hijos nos ven tranquilos y confiados a nosotros van a tender a estarlo ellos también.
10. Volar también es aprender. Para un niño pasar mucho tiempo en un lugar tan reducido con los movimientos a veces tan limitados puede pasar por fases algo comprometidas, pero en general sorprende la madurez con que los peques lo afrontan. En definitiva volar es muchas veces en la actualidad indisociable al hecho de viajar y una experiencia de aprendizaje más de la vida. Así que tembién puede ser oportuno enseñarles que volar también supone hacerle de alguna manera un daño a la tierra, un impacto ambiental negativo que contribuye al calentamiento global y que existen medios de tranporte más amigables con la tierra
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Jose


















