¿Mama o vaca? Madres lactantes en todo el mundo
Atemperada la polémica viene la reflexión. Al derecho en democracia a publicar cualquier opinión le asiste el derecho a la réplica fundada. El punto de vista vertido en el reportage publicado el domingo pasado en el suplemento dominical del diario El Mundo titulado Mamá o vaca nos ha recordado aquellos tiempos sombríos de los años 70′s y 80′s que llegan hasta nuestros días y donde por puros intereses comerciales miles de niños murieron o enfermaron en paises en vías de desarrollo (y lo siguen haciendo!) porque sencillamente a sus madres se les había convencido de que dar el pecho es de pobres, que lo moderno es la leche en polvo de producción industrial.
En este blog tratamos sobre los viajes con niños interesándonos también por las crianzas del mundo. En nuestra actual ruta viajera por diferentes paises de América visitando sus centros de salud primaria pueden leerse en sus paredes abundantes recomendaciones de las autoridades sanitarias para que las madres den el pecho a sus hijos durante los primeros meses de vida como primera opción siempre que sea posible. En los envases de leche de vaca se advierte a los consumidores que esa leche no puede sustituir a la leche materna y que no es recomendable su consumo para bebés de menos de un año. Las evidencias científicas sobre los beneficios de la lactancia son abrumadoras y afortunadamente va quedando en el recuerdo la crónica negra que el diario El Mundo ha querido rescatar. Bienvenida la polémica si sirve para que la vida brille con luz propia y para que la demagogia vuelva a su caverna. Y es que algunos en pleno siglo XXI siguen evolucionando pero en sentido contrario y, como de costumbre, no se enteran de la misa la mitad.
A continuación reproducimos aquí el genial artículo ¿Mama o vaca? Madre lactante sobre el tema que Vivian Watson escribe en su blog Nace una mama agradeciendo su permiso para poder compartirlo con los lectores de FamiliasnRuta.
“Que la lactancia materna sea portada en los periódicos debería ser algo bueno, en principio. Pero cuando se trata de un reportaje como el que publicó ayer el suplemento dominical de El Mundo (España), titulado (no se lo pierdan) «Madre o Vaca», y que está plagado de ideas preconcebidas y datos erróneos, hay que reaccionar. Como periodista y madre lactante de un bebé de 20 meses, el reportaje, firmado por Carmen Machado, me ha parecido cuando menos ofensivo, por no hablar de poco riguroso y parcial, y las imágenes que lo acompañan no sólo son de pésimo gusto, sino que también resultan insultantes.
No sé en qué cabeza cabe comparar a las madres que amamantamos a nuestros hijos con vacas. Como si dar el pecho, aparte de esclavizarnos, nos convirtiera en animales. A estas alturas de la vida, los beneficios de la lactancia están más que demostrados científicamente, y testimonios como el de la «abogada y periodista» Lidia Falcón, citada en el reportaje, lo que demuestran es una total falta de información. Dice Falcón que las campañas a favor de la lactancia «son completamente falsas. Después de un siglo de utilización de la leche artificial vemos que donde se creó y se empezó a usar, en EEUU y el norte de Europa, los niños están sanísimos, y alcanzan una altura mayor que los del sur, y, por supuesto, que los africanos de las zonas más pobres, pese a que éstos son amamantados en su práctica totalidad» (las cursivas son mías). O sea, que la razón de que los niños africanos sean menos altos que los estadounidenses es que los primeros mamaron y los segundos se criaron con fórmula. Bravo, Sra. Falcón, gracias por aclarárnoslo.
Y luego los inconvenientes de la lactancia materna citados en el artículo son de risa. Se nota que, buscando una dudosa imparcialidad, han querido poner el mismo número de inconvenientes que de aspectos a favor, y claro, han tenido que sacar inconvenientes de donde fuera. Por ejemplo este: «La madre lactante debe ingerir 500 calorías extras al día, ya que la producción de leche implica mayor esfuerzo metabólico. La mujer debe ocuparse de llevar una dieta muy completa, equilibrada y rica en vitaminas y ácido fólico». Igual que la mujer que no amamanta, igual que los hombres: todos deberíamos seguir una dieta equilibrada, ¿cierto? Pero es que además, lo de las 500 calorías tampoco es veraz (¿o acaso las mujeres africanas van por ahí contando calorías para asegurarse de producir suficiente leche? Ah, claro, lo olvidaba, es que su leche hace que los niños se queden bajitos).
O este otro: «Puede ser muy difícil de compaginar con la vida laboral. La leche puede extraerse y congelarse, pero es un procedimiento engorroso y hace que el niño se acostumbre al biberón y pueda rechazar el pecho». Pues sí, sacarse leche puede ser engorroso, y lo digo por experiencia, pero somos muchísimas las madres que hemos salido a trabajar y seguimos dando el pecho. Y sí, a veces se siente como una carrera de obstáculos, pero el problema aquí no es la lactancia, el problema son las pocas facilidades que se les da a las madres lactantes en los trabajos, las escasas 16 semanas de baja maternal y esa hora ridícula que te dan para sacarte leche (en el baño muchas veces, para colmo, si no hay otro sitio). Si hay algo que cambiar aquí son las condiciones laborales, pero incluso así, es posible amamantar si se quiere hacerlo. Y después del año de edad los niños pueden estar muchas horas sin mamar, así que trabajar fuera no es obstáculo para la lactancia prolongada, y aquí se cae el argumento de esas supuestas feministas que, según el reportaje, ven en las recomendaciones de la OMS en cuanto a amamantar hasta los dos años «una estrategia para devolverlas a casa».
Pero volvamos a ese hipotético inconveniente: sacarse leche «hace que el niño se acostumbre al biberón y pueda rechazar el pecho». El biberón no es la única forma de darle al bebé la leche extraída. Se puede utilizar un vasito, como recomienda Carlos González en su libro Un regalo para toda la vida. Con lo cual, este argumento en contra demuestra una vez más la ignorancia de la periodista.
Y el inconveniente más ridículo de todos: «Deja únicamente en manos de la mujer la responsabilidad de la crianza». Que yo sepa, un padre también puede cambiar pañales, bañar, acunar y mimar a su bebé, jugar con él, vestirle, salir a pasear… Lo único que no puede hacer un padre es dar de mamar, como tampoco puede parir. Porque no, porque ellos no tienen úteros. ¿Tenemos acaso que dejar de amamantar para estar en igualdad de condiciones con el hombre? Entonces también dejemos de gestar y parir, y todos contentos.”
Leer más:
- Grupo en Facebook: «Me indigna que El Mundo haga este ataque contra la lactancia materna».
- «Soy una mamá humana: por eso doy leche humana a mis hijos» en Tenemos Tetas
- «De madres vaca y periodistas fatuas» en Aprendiz de Madre
- «¿Madre o vaca? No, mamífera humana» en Criando Amando
- «Ignorancia o información» en el blog de Jesusa Ricoy-Olariaga
- «La era de las madres-vaca» en Papá Conejo – Mamá Piojo
- «Nada como mamá, nada como mamar» en Cavilaciones
- «Lo siento, yo soy madre y vaca» en La Mamá Vaca
- «Mamás, a secas» en Ser Mamás
- «Mujer o vaca, indignación asegurada» en Todos Crecen
- «¿Me está llamando vaca a mí?» en A Cuestas con la Vida
- «Soy mamífera» en Sonia y el Camino hacia la Madre Consciente
Extraido del blog Nace una mama
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aurora ( la mami )


















