Entrevista a Nuria, madre viajera a Senegal: “mi hija nos ayudó a conocer la realidad del país de una forma más cercana”
Núria es una joven madre catalana que decidió viajar con su hija de 4 años a Senegal, la tierra del padre de su hija. Un viaje pensado para que ésta conociera sus raices africanas y que le ha ayudado a abrir su mente y a entender mejor a su propia familia y por extensión al colectivo de inmigrados africanos en Europa. En la entrevista que sigue nos cuenta algunas de sus vivencias y emociones sentidas.
¿Por qué decidiste ir a Senegal? Estuve por primera vez en Senegal hace casi seis años. Meses antes había conocido al que ahora es el padre de mi hija, Chiekk, nacido en Senegal y residente en Europa desde hace más de diez años. Él me introdujo en la cultura africana y en su forma de vida, me despertó la curiosidad por conocer más a fondo aquel territorio. Así que decidí ir a conocer de primera mano el África negra, era agosto de 2006.
Volví feliz con el viaje a aquel país con una energía tan especial y a los pocos días de mi regreso quedé embarazada de la que ahora es mi hija, Mariam.
El pasado mes de noviembre de 2010, con mi hija con casi 4 años sentí la necesidad de que ella conociera mejor sus raices, las africanas. Por la relación con su padre y su entorno en Barcelona ella ya conocía una parte de su cultura y tradiciones, preguntaba por sus, tios y primos africanos sobre los que les hablaba su padre. Finalmente nos decidimos por una primera escapada de toma de contacto con la familia y Senegal.
Nos fuimos finalmente 10 dias, con mi hermana, una buena amiga mia y el hermano de su padre, el tio, llamado “tonton” que es el nombre en la lengua wolof.
Antes de ir y por hacerlo además con tu hija pequeña, ¿qué miedos tenías? El primero y principal las enfermedades. Aunque yo ya había viajado por varios rincones del mundo, con mi hija a mi lado brotaron algunas preocupaciones. Pero este sentimiento desapareció pronto gracias a conversaciones con familias que ya habían estado en Senegal y con una visita al Hospital Clínic de Barcelona donde me informaron que la ruta que hacíamos no había riesgo de malaria y me recomendaron un botiquín para niños.
El encuentro de Mariam con su familia africana era mi segundo miedo, no sabía que pasaría y aunque yo ya conocía el entorno familiar por mi primer viaje, temía que Mariam no asimilara bien el contraste.
Sin embargo ella fue quien mejor se adaptó al cambio…sobre todo se adaptó rápido a que a casa de su abuela entraban a jugar todos los niños de la calle y que tenía unas primas un poco más grandes con quienes podía salir corriendo por la calle e ir a jugar a casa de los vecinos. Los niños y niñas corrían por todas partes líbremente. Por otra parte la vergüenza con sus tias y la abuela le costó superarla, creo que le pesaba no hablar el idioma del lugar.
¿Dónde estuvisteis y dónde os alojabais? Dormimos en Saint Louis tres días y dos en la zona de Ngor , el resto del tiempo lo pasamos en Dakar porque el principal deseo del viaje era conocer a la familia que residía en la medina, un barrio céntrico de la ciudad. Nos alojamos en hoteles y hostales en los diferentes lugares que estuvimos y los precios eran algo más económicos que en España, pero no tanto como esperábamos.
¿Animarías a la gente a ir a Senegal con sus hijos? Desde el momento que decides viajar a un lugar parece que un imán te acompañe y te atraiga hacia toda persona que vaya o haya estado en ese destino. En mi caso fue comprar el billete y comenzar a conocer familias que habían estado o que querían ir. De todos no he conocido a ninguno que tuviera problemas. En mi caso Mariam tuvo problemas de estómago al igual que el resto de personas de nuestro viaje y el malestar se pasó a nuestro regreso a Barcelona pero sin provocar más problemas que encontrar un lavabo en condiciones.
¿Cómo resultó la relación con la gente?. ¿Por el hecho de viajar con una niña tuviste otras sensaciones? Mariam era la reina del mambo!. Fue sorprendente el darse cuenta que cuando nos dividían en dos grupos, mi hermana y mi amiga percibíamos un cambio de trato hacia ellas que no tenían hacia Mariam…todo el mundo nos trataba mejor por el hecho de ir con una niña con sangre africana y que lo delataba por cada rincón de su piel. El grito que nos hacían era “cafe au lait” (café con leche). Mariam nos ayudó a acercarnos a la realidad del país de forma más cercana. Por lo general en el país se respira un ambiente acogedor y cercano con un trato muy de tú a tú y donde cada persona trnapira orgullo de su tierra, cultura y orígenes.
El contacto con niños y niñas varió en función del momento del viaje. En Saint Louis no teníamos familia e íbamos en plan turístico y en este sentido la relación fua más difícil ya que la mayoría de los niños con los que teníamos contacto era o bien porque se acercaban a preguntar como si fuéramos algo extraño y Mariam se sentía fuera de juego o bien se acercaban a pedir dinero. En cambio el tiempo pasado en Dakar como dije antes fue muy diferente. Pasábamos el día en casa de la familia donde había dos primas. Los niños entraban como si fuera su casa, saltaban por el sofá, reían, hacían cosquillas a todo el mundo y jugaban durante dos o tres horas hasta que la abuela se cansaba y las tías los echaban fuera.
Otro de los aprendizajes bonitos del viaje fue el contacto más real y más amplio con la región musulmana. Pudimos hablar con Mariam sobre la matanza del cordero, el velo islámico, la limpieza previa a los rezos sobre la alfombra, la limosna…Lo vivimos de primera observando las costumbres de las tias y escucharlas explicándonoslas en francés.
Senegal es un país bastante turístico, de hecho en el 2000 el turismo era ya la segunda actividad económica del país después de la pesca. Pero este turismo que aporta riqueza ha hecho perder también la magia de algunos prajes maravillosos, como por ejemplo el Lac Rose (el Lago Rosa). Imagino que en muchos viajes que hacemos siempre podemos escoger la opción “no turistica” o caer como nos pasó a nosotros en la oferta de ruta como única opción. Más adelante conocimos a gente que había encontrado maneras de conocer aquellos lugares que visitamos de forma más sencilla y más cercana y no sientiéndose constantemente un visitante extrangero y desconectado de la realidad como nos pasó a nosotros hasta llegar a Dakar.
¿Te atreves con una valoración final? Este viaje ha sido una experiencia renovadora y significativa como primera toma de contacto con la familia y la realidad africana para mi y creo que también para mi hija. Espero repetirla pronto.
Mariam ha conocido la parte africana de su familia y sus raices, yo me he podido acercarme y comprender mejor la forma de funcionar del padre de mi hija con el que ya no convivo pero que forma parte de mi familia. La realidad africana en Barcelona es muy dura y a menudo menosvalorada e incomprendida. Yo mismo he estado en esta posición y el viaje me ha ayudado mucho a comprender la realidad de este colectivode personas inmigradas aquí, sus dificultades, sus formas de relacionarse una vez aquí.
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Nuria, quina il.lusió veure-us i veure que et vas animar a anar al Senegal amb la Mariam, està guapíssima.Molts petons!