No todos los museos para ir con niños son iguales. Hoy en día, muchos museos europeos están dejando atrás la etiqueta de aburridos, una triste etiqueta que muy a su pesar, han llevado con más o menos dignidad durante muchos años. Sin miedo a resultar extremadamente sinceros…la palabra museo ha despertado en muchos niños (y todavía lo sigue haciendo) una mezcla de sensaciones a medio camino entre la curiosidad, el tedio y la pereza, algo que debido al cambio de hábitos en muchas familias y a la tecnología actual, está claro que no podía durar.

Camara Obscura, Edimburgo

Existen muchos museos en el mundo que son divertidísimos; museos alucinantes cuya visita se convierte en toda una experiencia, combinando cultura con entretenimiento de un modo único.

En esta selección encontrarás museos perfectos para disfrutar con niños ubicados en edificios impresionantes, cuya sola visita ya nos llena un par de horas así como museos que entretienen siendo interesantes debido a la historia de los mismos. Digamos que ahora, durante unas vacaciones por Europa, ya no tenéis excusa para descubrir con vuestros peques alguno de los museos que os recomendamos a continuación. Así pues, ¡cámaras preparadas y a disfrutar aprendiendo algo nuevo!

1- Museo del cine de Turín

Turín, la antigua capital de Italia, es una ciudad maravillosa situada en el Piemonte, a las puertas de los Alpes. Está llena de plazas y restaurantes donde los niños disfrutarán comiendo pasta y pizza de alto nivel a buen precio, con el añadido de estar situada a menos de una hora de algunas de las mejores estaciones de esquí de Italia. Solo el edificio donde se encuentra el Museo Nacional del Cine, una antigua sinagoga ampliada una y otra vez hasta superar los cien metros de altitud, ya se merece una visita. La impresionante construcción, conocida como la Mole Antonelliana, alberga en su interior uno de los museos mas espectaculares de Europa, con el añadido de contar con un ascensor de cristal, muy parecido al de Charlie y la fábrica de chocolate (versión de Tim Burton, 2005) sujetado por cables que se camuflan con el entorno.

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El ascensor panorámico nos llevará a la terraza de observación situada a 85m de altura, a los pies de la enorme aguja que corona el edificio. La Mole fue construida entre 1863 y 1888 siguiendo las indicaciones del arquitecto Alessandro Antonelli.

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En el museo los niños descubrirán la historia del cine desde sus inicios hasta el presente, realizando un viaje a lo largo y ancho del séptimo arte. Todas las plantas siguen cronológicamente la evolución del cine,  comenzando por los primeros inventos (fotos en movimiento) y la invención del cinematógrafo, para seguir con la llegada del sonoro, el paso del blanco y negro al color, los efectos/trucajes, los grandes clásicos, el cine italiano...hasta llegar al 3D. El museo mantiene en perfecto estado piezas de colección de valor incalculable, así como carteles originales y fotos de actores, directores, actrices, productores y técnicos.

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La colección de cámaras y artefactos cinematográficos es de las mas completas del mundo, y a nivel didáctico, resulta muy interesante realizar la visita dejando que los niños toquen y jueguen con las imágenes y las máquinas preparadas expresamente para ellos.

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Los peques disfrutarán imitando a Judy Garland en el Mago de Oz en una de las escenas clave del filme, y alucinarán con la inmensa sala central, donde pantallas, sonido y maquetas se mezclan para trasladarnos a un mundo de magia y fantasía…mientras se tumban cómodamente para disfrutar de la experiencia con calma. Resumiendo: el museo y la subida a la torre con el ascensor panorámico que atraviesa toda la bóveda central nos ocuparán tranquilamente media mañana o toda una tarde, por tal motivo, recomendamos tomárselo con calma, sin prisas.

2- Museo nacional de la montaña de Turín 

Si os gusta la montaña y os interesa el alpinismo. Sin salir de Turín (ciudad a rebosar de museos), podemos visitar con los niños uno de los museos mas interesantes que he visto en años.  El Museo Nazionale della Montagna Duca degli Abruzzi es otra de las joyas del Piemonte, una maravilla para descubrir con niños tanto a nivel histórico como a nivel didáctico. Situado en el  Monte dei Cappuccini, una preciosa colina que se levanta junto al río Po, el museo nos muestra como la montaña y el CAI (Club Alpino Italiano) forman parte de la historia y de la cultura de un país como es Italia, lleno de nombres míticos en la exploración de tierras lejanas y la conquista de cumbres a nivel mundial (de Marco Polo a Bonatti o Messner).

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Desde que abrió sus puertas en 1874, el museo no ha parado de ampliar sus salas y de re-inventarse, trabajando para conservar miles de libros y películas de montaña de todo el mundo, con la intención de almacenar una gran parte de la cultura montañera que mueve a millones de alpinistas año tras año. Los niños podrán descubrir los primeros mapas cartográficos que sus padres llevan siempre en la mochila cuando van de excursión en familia. También podrán tocar los primeros esquís…y los mas modernos, descubriendo los orígenes del esquí y los remontes mecánicos a nivel mundial. Y no pueden faltar los grandes nombres…como Reinhold Messner, que donó la tienda de campaña que utilizó al coronar su último ochomil (14) en solitario.

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Recientemente el museo adquirió la colección del mítico Walter Bonatti, uno de los alpinistas mas grandes de toda la historia. Su nombre pasará a engrosar la lista de figuras que siguen muy presentes en el museo, de un modo u otro. Para los amantes de los JJOO el museo tiene toda una ala dedicada a Torino 2006, donde podremos recordar a Lucciano Pavarotti cantando el Nessum Dorma ante millones de espectadores de todo el mundo. Para terminar, recomendamos subir con los niños hasta la terraza desde donde se divisa una panorámica excepcional sobre los Alpes, con mas de 400km de cumbres a la vista, si el día acompaña.

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El museo también acoge interesantes exposiciones temporales, así como obras benéficas y trabajos fotográficos de artistas conceptuales que viajan por las principales cordilleras del planeta. Su director es toda una leyenda en el mundo de la montaña. Aldo Audisio realiza desde hace décadas una labor encomiable al frente de un equipo humano que se encarga de divulgar y cuidar algo que no tiene precio: la esencia pura que mantiene viva la llama de los deportes de montaña.

3- Museo Hergé, Louvain-la-Neuve, Bélgica

El Museo Hergé no tiene nada que ver con el del cómic que encontramos en el centro de Bruselas, que si bien es interesante, debería actualizarse un poco para resultar un pelín mas cercano y entretenido. El museo de Hergé nos invita a realizar un viaje mágico mientras nos ofrece una clase magistral de tintinología, viajando a lo largo y ancho del mundo de Hergé, el creador del periodista mas famoso de Bélgica. Bruselas es la ciudad del cómic, pues son muchos los artistas que han nacido o se han criado en la cuidad, desarrollando personajes que han traspasado fronteras y que todavía hoy siguen siendo un éxito de ventas en todo el mundo.

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Ubicado en un edificio muy moderno diseñado por Christian de Portzamparc, el impresionante museo está situado a unos 30km de Bruselas, el museo dedicado a Hergé presenta interesantes exposiciones (que van cambiando para no ser repetitivas) donde se ilustra el trabajo de Hergé y su evolución a lo largo de los años que dedicó al célebre periodista y a sus amigos Haddock, Milú o Tornasol.

Conocido también como “el maestro de las lineas claras”, el museo guarda entre sus muros mas de 80 planchas originales, 800 fotografías, documentos y objetos diversos que el padre de Tintín fue guardando mientras se inspiraba a la hora de escribir y dibujar las aventuras de Tintín a lo largo y ancho del planeta. Los niños no solo descubrirán quien era Hergé, sino que realizaran junto a él un viaje por toda su obra, siendo esta la ocasión ideal para empezar a leer sus libros, si es que todavía no lo hacen.

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Para completar la visita de un día al museo, recomendamos dar un buen paseo por el Parc de la Source, descubriendo la magia de la provincia de Brabant. La audioguia en Español está incluida en la entrada y las fotografías están limitadas a la entrada y fuera de las salas de exposición, una decisión que ha provocado quejas, es cierto, pero que por otro lado, existe en muchos museos… La verdad es que nosotros vimos a mucha gente haciendo fotos, sin problemas.

Uno Museo ideal para visitar con niños

4- Nemo, Ámsterdam, Holanda

Atención padres porque nos encontramos ante el Nemo del mayor museo de ciencias de Holanda, toda una institución en Amsterdam, junto a la biblioteca y la concurrida casa de Anna Frank, otro lugar lleno de historia que vale la pena visitar con niños dentro de una ciudad que me robó el corazón hace años.  En el Nemo los niños aprenderán muchísimas cosas sobre ciencia y tecnología, de un modo muy divertido e interactivo.  El NEMO está muy cerca de la Estación Central de Ámsterdam y si vamos con niños, podemos dar un paseo tranquilamente hasta el museo, descubriendo una parte de Amsterdam realmente fotogénica.

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El NEMO está dedicado a las familias con una mente inquieta, y aunque inicialmente estaba destinado principalmente a niños de entre 6 y 16 años, también tiene como vocación enseñar y divulgar conocimientos científicos y tecnología a los padres, convirtiendo la experiencia en todo un proceso de aprendizaje familiar. El objetivo de los creadores de esta maravilla es estimular todos los sentidos a través de las cinco plantas que nos ofrece el museo, todas llenas de sorpresas, exposiciones y talleres.

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Los niños aprenderán que es el ADN y las reacciones en cadena. Descubrirán el poder del magnetismo, los ciclos del agua, la fuerza de la electricidad y el proceso de construcción de edificios. y podrán ver varias películas sobre ciencia y tecnología. El laboratorio de la tercera planta suele ser uno de los puntos que concentran un mayor interés en grandes y pequeños y en la cuarta planta, se planten retos de lógica y memoria…algo que siempre ayuda a los padres que ya tenemos una edad…Recomendamos subir hasta la terraza situada en la quinta planta, junto a la cafetería y una zona de juegos para niños, desde donde podemos disfrutar de buenas vistas de Amsterdam desde una perspectiva muy original. Así pues, una visita al Nemo se convierte en una excursión divertida y educativa, no solo para los niños, sino también para los padres, algo que no todos los museos logran hoy en día.

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5- Cosmocaixa, Barcelona, (Cataluña)

El antiguo Museo de la Ciencia de Barcelona, inaugurado en 1981 se re-inventó, para resurgir con fuerza en el año 2004 convertido en un espectacular multi-espacio, con salas realmente impresionantes. Toda la familia descubrirá solo al entrar un enorme péndulo de Foucault que puede oscilar libremente en cualquier plano vertical y capaz de oscilar durante mucho tiempo (horas). Se utiliza para demostrar la rotación de la Tierra.

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El super-museo ofrece a los visitantes la posibilidad de sumergirse en un mundo lleno de sensaciones e ideas, destacando el planetario en 3D, el Toca, toca!!, el bosque inundado, el Muro Geológico, la Sala de la Matéria, el espacio Top Ciéncia y el Creactivity, con C. Y no podemos pasar por alto las exposiciones temporales, que suelen acaparar la atención de miles de familias cada año. Sin lugar a dudas, es uno de los mejores museos de Barcelona y del sur de Europa, muy completo y lleno de actividades para realizar en familia con niños.

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Junto con el Museu Blau (museo azul, en el Forum) el Cosmocaixa es, sin lugar a dudas, un punto de encuentro donde la ciencia, la tecnología y la divulgación científica se dan la mano, para crear un espacio impresionante, lleno de cultura y conocimiento.

6- Museo y Parque Minero de Almadén, Ciudad Real, Castilla La Mancha

Guau sí, en Ciudad Real. ¿Os imagináis bajar con vuestros hijos dentro de una jaula al interior de una antigua mina?. En este museo podréis recorrer con los niños varios túneles a unos 50m de profundidad, conocer cómo trabajaban los mineros de antaño y sentir en vuestra propia piel la sensación de estar trabajando (y casi viviendo) tierra. En esta antigua mina convertida en el Parque Minero de Almadén (declarado bien de interés cultural) podréis vivir estas experiencias y otras muchas en compañía de guías especializados.

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Almadén fue un pueblo literalmente levantado sobre una mina de mercurio y lo primero que nos viene a la cabeza es si es peligroso y la respuesta es no, en absoluto. Debemos explicar a nuestros niños que en la mina no se trabaja desde el siglo XVIII y no hay ningún filón abierto. El museo propone a los visitantes un recorrido de una hora de duración por una mina real, conservando para ello las galerías, los edificios y los instrumentos que utilizaban los mineros antaño.

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Muy cerca se mantiene también el antiguo hospital construido para atender a los mineros…Allí se trataban sus enfermedades y los accidentes que pudieran tener a lo largo de su vida como mineros. Los niños descubrirán la dureza de una profesión un tanto denostada en la actualidad. El hospital comenzó a construirse en el 1755 y  terminaron las obras 18 años después. Forma parte de la visita, aunque no es obligatoria. Por supuesto, recomendamos empaparse de todo cuanto el lugar ofrece, pues padres e hijos deben ir de la mano a la hora de visitar un museo tan impresionante donde pueden surgir muchas preguntas sobre la historia y la labor de los mineros.

7- Museo HR Giger, Gruyeres, Suiza.

Antes de entrar en el Museo HR Giger, es necesario explicar con detenimiento a nuestros hijos lo que vamos a ver, empezando por quien es H.R Giger y por que motivo es conocido alrededor del mundo. Giger, ganador de un Oscar, es el creador de algunos de los personajes mas terroríficos de la historia del cine de suspense y ciencia-ficción. Él es el creador del Alien que da nombre a una de las mejores películas de ciencia-ficción que se han rodado jamás y que dio paso a una saga que todavía hoy sigue viva con Prometheus y Alien Covenant. Una vez entramos, tranquilos, que no tiene nada que ver ni con el Pasaje del terror ni el Hotel Kruger, que nadie se asuste.

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El museo dedicado a Giger y su obra se encuentra en la pequeña ciudad de Gruyeres, cuyo ambiente medieval, lejos de desentonar con el museo, crea una extraña, y a la vez perfecta, conjunción. El museo contiene todos los trabajos del artista: dibujos, esculturas, muebles, y por supuesto, los diseños que le dieron fama mundial gracias a Ridley Scott y James Cameron. Fue el mismísimo Ridley Scott quien reconoció haber descubierto a Giger al leer el libro «Necronomicon», cuando buscaba al «monstruo perfecto» para su siguiente film. En el museo también pueden verse los trabajos que el genial artistas suizo ha realizado para filmes tan ínter  esantes como pueden ser Poltergeist II o Species.

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Gran parte de su obra tiene un interesante parecido a lo que ha hecho en Alien: dibujos o esculturas de personajes o animales irreales, en las que juega con el mundo onírico, recargado y surrealista (sin dejar de lado lo macabro). No por casualidad en la planta superior del museo tiene una colección personal con obras de Dalí, Günter Brus o Sibylle Ruppert.Si a nuestros hijos les gusta el cine fantástico, alucinarán con el museo dedicado a HR Giger. Y mucho ojo con el bar…una imagen vale mas que mil palabras.

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8- Deutsches Museum, Munich, Alemania

Mucho ojo con este museo de la técnica, la ciencia y la tecnología, pues es, junto con el Smithsonian de Washington (USA), uno de los museos mas completos del mundo, dentro de su género. Magníficamente situado en una isla sobre el río Isar, el Deutsches Museum se ha convertido en una auténtica escuela para padres e hijos, demostrando una vez mas que ciencia, tecnología y diversión, pueden convivir sin problemas.

La idea de construir el museo empezó a gestarse en 1903 siguiendo los diseños y las ideas del ingeniero Oskar von Miller. El edificio principal se inauguró en 1925 y en la actualidad alberga miles de objetos desde la Edad de Piedra hasta el presente. Entre todas las piezas históricas que podemos encontrar, destacan el primer avión pilotado por los hermanos Wright, el primer automóvil de Karl Benz y el Submarino U 1, además de otros objetos relacionados con el transporte, la minería, la astronomía, la química, la física y la informática. Una gozada para los niños y para sus padres, que realizarán un viaje en el tiempo por menos de lo que cuesta un menú.

El Deutsches Museum también cuenta con simuladores, pantallas táctiles, una buena biblioteca y una sala de congresos, sin olvidar las exposiciones temporales, servicios de visitas guiadas y demostraciones presenciales de fenómenos físicos y químicos. En Lucerna, Suiza, podemos encontrar algo parecido, pero a escala mucho mas pequeña; lo comentamos porque conectar Baviera con Suiza puede ser una buena idea de cara a unas vacaciones de verano por los Alpes.

9- Museo del Titanic, Belfast, Irlanda del norte

Irlanda es uno de los países de Europa que mas nos seducen, año tras año. Recorrerlo con niños, en tren, coche o bici es una experiencia única y en otoño, todo el país nos invita a dejarnos seducir por sus aromas, su música, su gastronomía y sus museos. En Belfast encontramos el museo dedicado al Titanic, sin lugar a dudas uno de los museos mas espectaculares que hemos visitado con nuestros hijos y realmente vale la pena tomárselo con calma. Recomiendo dar un buen paseo desde el centro de Belfast hasta el museo (unos 30 min). Toda la ciudad está cargada de historia y la llegada al museo, situado en uno de los muelles mas míticos de Irlanda, nos demuestra como la arquitectura y el diseño conceptual de un espacio pueden llegar a sorprendernos, uniendo el pasado con el presente de un modo único.

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Una vez dentro, el museo nos ofrecerá la posibilidad de descubrir la historia de Irlanda a principios del siglo XX, el inicio de los viajes de lujo, adentrándonos, paso a paso, en el interior de unos de los barcos mas espectaculares que han llegado a existir jamás, y cuya corta vida lo convirtió automáticamente en mítico. Podremos incluso observar el menú que cenaron los comensales de primera clase el día del hundimiento…así como ver los camarotes y algunos objetos recuperados del interior del barco a lo largo de los últimos años.

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Los niños podrán tocar las cámaras que utilizó James Cameron en 1997 mientras rodó “Titanic“. Son cámaras submarinas desarrolladas por el hermano del célebre director norteamericano, que se convirtieron en únicas al ser las primeras cámaras utilizadas a gran profundidad para un rodaje de un filme comercial a gran escala.

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Unas vagonetas colgantes nos introducirán en el enorme astillero irlandés que vio nacer el Titanic, a través de un viaje único los niños disfrutarán recorriendo una parte de la historia del siglo XX, una parte que marcó un antes y un después en la forma de entender los viajes por mar. Y no podemos perdernos la tienda de libros…donde encontraremos de TODO…sobre el Titanic. Es realmente brutal como Belfast se ha volcado con el museo del Titanic, creando toda una zona de ocio y entretenimiento en el antiguo muelle desde donde partió el enorme transatlántico en 1912.

10- Museo del Matterhorn, Zermatt, Suiza

El museo del Matterhorn en Zermatt es un museo pequeño, si lo comparamos con otros museos dentro de esta selección, pero es un museo único en el mundo, pues está dedicado a una montaña, mejor dicho, a una cumbre…con toda una historia que contar. Una historia que se inicia en los Alpes a mediados del siglo XIX, cuando el turismo de montaña empezó a llenar las arcas de hosteleros y pastores que observaron con prudencia la llegada de turistas ingleses. Zermatt es, junto con Interlaken y Chamonix, una de las grandes capitales del alpinismo, con una historia y anécdotas que han dado y dan para llenar libros y libros. Zermatt cuenta con la certificación que la acredita como un destino familiar de primer nivel en Suiza, destacando la impresionante oferta hotelera dedicada a familias con niños y un sinfín de actividades.

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Situado junto a la plaza de la Iglesia, el museo se inauguró hace justo unos diez años, y con el objetivo de minimizar su impacto ambiental, se levantó una elegante pirámide cristal que acoge la recepción, y todas sus salas y exposiciones están construidas bajo tierra.

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¿Un museo de la montaña subterráneo?, bueno…pues ya de por si es un aliciente ¿no?. Tras tomar un ascensor, llegamos a una recreación histórica perfecta del Zermatt de 1860…justo unos años antes de la conquista del Matterhorn por parte de Edward Whymper y sus compañeros. La fatídica primera ascensión, que costó la vida a cuatro de los siete integrantes de la cordada, es recreada con todo lujo de detalles, demostrando a los niños y a sus padres, que la montaña es la que elige quien puede conquistarla.

11- La Cité des enfants, Paris, Francia

La ciudad de las ciencias de Paris tiene varios puntos fuertes a nivel familiar, como casi toda la ciudad en si, un destino precioso para disfrutar en familia. Todo un referente en lo que a museos de la ciencia se refiere, el museo se encuentra situado en el parque de la Villette, junto a la Géode, otra atracción que suele fascinar a grandes y pequeños dotada de multitud de zonas de juego.

La Géode es una sala de cine excepcional en varios sentidos: es una gigantesca esfera de acero de 36 metros de diámetro cuya envoltura exterior refleja la ciudad, el cielo y el parque de la Villette. La sala de una capacidad de 400 plazas, está equipada de una pantalla hemisférica de 1 000 m² ideal para visionar películas IMAX.

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Y es en la Villette donde encontramos uno de los museos mas interesantes e interactivos del norte de Francia. Dentro de la Ciudad de las Ciencias destaca como un concepto único, la Ciudad de los Niños, que sigue ofreciendo año tras año exposiciones y elementos que se van añadiendo a los inicialmente creados. Recientemente se han añadido cuatro nuevas exhibiciones interactivas que invitan a los niños a sentir, escuchar y jugar con el aire y una nueva isla dedicada a las obras de teatro de sombras y luces. Una vez mas, en la Cité des enfants tiene muy claro que descubrir los secretos de la ciencia no tiene porque ser una experiencia aburrida.

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12- Ripley’s Believe It or Not!, Londres, Reino Unido

Londres es una mina a la hora de realizar actividades en familia, desde el London Eye hasta el museos donde exponen calaveras de cristal (Indiana Jones lo menciona en la cuarta entrega de la serie). Dejando a un lado a Harry Potter, que más que un museo, lo que tiene dedicado es una atracción-visita-a-estudios…en Londres existe un museo que no deja de sorprendernos: la exposición Ripley’s Believe It or Not! creada por Robert Ripley, una especie de Indiana Jones de carne y hueso. Pasar el día explorando las más de 700 piezas auténticas que alberga este fascinante museo puede resultar una experiencia fascinante.

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Situado en pleno West End londinense, Ripley’s Believe It or Not! es un museo realmente peculiar, alternativo…todo un homenaje a lo raro, lo maravilloso y lo estrafalario en todas sus formas. Un museo ideal para descubrir en otoño, por la tarde, tras tomarnos un chocolate caliente con nuestros peques. Es un museo de cuento, un lugar donde Tim Burton y David Lynch se sentirían como en casa, pero con niños. Cuesta definir con palabras lo que vamos a descubrir… con el añadido de contar con increíbles exposiciones interactivas repartidas entre sus 6 plantas, que no son pocas.
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Recomendamos descubrir la colección de huevos fosilizados de dinosaurio datados en 75 millones de años. Y no podemos salir sin dejar de contemplar la increíble maqueta de cuatro metros del icónico Tower Bridge de Londres hecha de palillos o la representación de “La última cena” en un grano de arroz.  A nivel familiar, recomendamos perderse en el laberinto de espejos de Ripley y ya que estamos, tomad nota de la carrera láser, toda una experiencia.

13. La Camara Obscura, Edimburg, Escocia

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El precio pica un poco, pero resulta absolutamente recomendable especialmente para niños a partir de una cierta edad (5/6 años). La visita empieza en el piso superior con una sesión en la cámara oscura y una de las mejores vistas aéreas de Edimburgo para después ir recorriendo los restantes 4 pisos inferiores.

Se trata de la atracción turística más antigua de Edimburgo, un museo altamente interactivo y sorprendente donde nada es lo que parece. Hologramas, efectos ópticos, curiosidades que ayudan a pensar, proyecciones, sombras y colores…todo un desafío a nuestra forma habitual de percibir a realidad de los que hacen pensar y donde las risas están aseguradas. Os recomendamos empezar la visita frescos y bien temprano para evitar demasiado gentío. Aunque no forma parte del museo merece ser remarcada la tienda repleta de objetos y libros tan originales como interesantes ideales para verlo todo…desde otro punto de vista.