“Misión Baby Style: en Dublín tras los pasos de U2
Ismene nació el 22 de noviembre del 2006. Para entonces había recorrido un gran número de kilómetros, acurrucada en los recovecos de mi tripa que crecía a medida que los vuelos laborales se iban reduciendo. Conoció varias capitales europeas a través de mis palabras y caricias, pero no las llegó a ver, a vivir. Con tres meses sin embargo, visitó su primera capital europea: Dublín. ¿Y por qué Dublín?
Porque ninguno de los tres la conocíamos y estaba en la lista de pendientes. Por su vinculación con el grupo U2, una pasión real y compartida con mi marido. De hecho durante mi embarazo, Ismene estuvo escuchando el Baby Style de U2, o lo que es lo mismo, clásicos de la banda irlandesa interpretados para niños, para bebes.
Dublín también por su tamaño que permitía moverse con facilidad en tranvía o andando, importante cuando se tiene un carrito.
Dublín por ser música, pero también literatura. Ciudad que no destaca por sus museos ni por sus monumentos, pero intuíamos que para nuestra nueva situación era el sitio idóneo, porque aunaba centro urbano animado, y espacios verdes donde perderse y disfrutar. Por todos estos motivos, llegamos a pensar que la ciudad en cierto modo nos había llamado, nos había elegido.
Así que en la semana santa 2007, nos embarcamos a comienzos de abril, con el bebe en brazos: vuelo low cost operado por Ryan Air desde Biarritz directo Dublín, con un aeropuerto a sólo 10km del centro. Hotel sencillo y funcional, conectado al tranvía, creo recordar que era un Best Western.
Una vez en Dublín, descubrimos tal y como nos lo habíamos imaginado, una ciudad amable y cercana.
El primer lugar que visitamos, como no podía ser otro, fueron los estudios de grabación de U2, albergando la esperanza de que la banda estuviera tocando. No hubo suerte, pero la emoción nos pudo!
Quisimos tomar una cerveza en el famoso Temple Bar para celebrar el gran momento, pero nos encontramos todos los “Pubs” cerrados. Desconocíamos por aquel entonces que el Viernes Santo no se vende alcohol en Irlanda….¡Pequeño fallo!
Visitamos de igual modo la fábrica Guiness. A Ismene por cierto, no le gustó mucho.
Anduvimos y nos perdimos por las calles O´Connell Street la principal arteria de Dublín y Grafton Street, una de las calles peatonales más importantes y concurridas de la ciudad. (Entre otros atractivos, en ella se encuentra la estatua de Molly Malone).
Recorrimos plazas y parques, en particular el Merrion Square, también conocido como Archbishop Ryan Park, que constituye un remanso de paz en pleno centro de Dublín.
Nos mezclamos con la gente, y después de varios días, callejeando, buscamos antes de irnos encontrarnos con el mar. A las afueras de Dublín nos estaba esperando para llenarnos de energía renovada. Cogimos un tren local (DART) que en menos de una hora dirección sur nos dejó en Bray. Un buen lugar para darse un paseo y descubrir así paisajes de costa y naturaleza a muy pocos kilómetros de Dublín.
Dublín fue nuestra primera salida como papas recién estrenados. La ciudad no nos defraudó. Nos mostró en cambio la mejor de sus sonrisas, y dejó para siempre un recuerdo imborrable: ciudad tranquila y pequeña, ideal para familias en base a la experiencia vivida. Ismene tiene hoy cinco años y mira las fotos con cara de asombro, sin guardar por supuesto en su memoria imagen alguna de su primer viaje. Aún y así, presume ante su hermano pequeño de haber viajado en avión con tres meses. De haber conocido la ciudad de Bono. Mientras tanto, “One” como música de fondo y los recuerdos vivos en nosotros.
Virginia Gil
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