La Ruta del Vino Ribera del Duero se ha consolidado como una de las mejores opciones para practicar el enoturismo. Si bien, en origen, este tipo de turismo quedaba restringido a parejas sin hijos o grupos de amigos, gracias a la ampliación de ofertas y actividades tanto de las bodegas, los museos, etc. se ha convertido en atractivo también para las familias. En efecto, este nicho de mercado ha experimentado una evolución en los últimos meses y ya alcanza un 25% del total de visitantes de la Ruta. Así es que ha quedado atrás el preconcepto de que el enoturismo sólo se asocia al turismo romántico o de escapadas.

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Aunque el porcentaje de parejas sin hijos que viajan a la Ruta sigue siendo elevado (39%), lo cierto es que las parejas con hijos cada vez se interesan más por este tipo de turismo, alcanzando ya el 25% del total de visitantes. Esto es resultado de la diversificación de la oferta de los establecimientos vinculados estrictamente al enoturismo, como pueden ser las bodegas; así como de la creación de propuestas específicas para toda la familia vinculadas a la gastronomía, el arte, la cultura y la naturaleza.

Enoturismo con niños

Las visitas a las bodegas y viñedos incluyen, habitualmente, catas o maridajes que, en principio, están limitadas al público adulto. No obstante, las familias con hijos ahora también pueden disfrutar de este tipo de visitas, dado que los establecimientos de la Ruta del Vino Ribera del Duero han diseñado acciones complementarias para que todos los públicos puedan participar del inicio de la cultura del vino.

Con el fin de que los niños participen de las catas, muchas bodegas han incorporado a la actividad el mosto natural de uva, que no contiene alcohol. De esta manera, los más pequeños también colaboran en el proceso, las explicaciones y se sienten partícipes de la actividad. Además, también se realizan degustaciones de gominolas o frutas en las que les proponen asociar los aromas del vino.

Las bodegas han incorporado en sus visitas actividades específicas para los más pequeños.

Otras bodegas ofrecen a las familias la visita a la finca y la vaquería en las que se incluye, a parte de la visita a las bodegas, la colaboración de los niños en el proceso de producción de leche. Este tipo de actividades, donde se pueden ver y tocar terneros, ovejas y otros animales de granja, son de gran acogida por las familias ya que los niños pueden experimentar por sí mismos la vida rural.

Cultura para toda la familia

La experiencia vinícola para la familia puede complementarse con los distintos museos que ofrece la Ruta. El Museo del Vino, instalado en el Castillo de Peñafiel, ofrece una recorrido por la historia y la cultura del vino. Además, permite conocer de primera mano el proceso de elaboración del vino, como el pisado de la uva a través de una prensa artificial.

 El número de familias con hijos que visitan la Ruta ha registrado una evolución positiva en los últimos meses. Ya representan el 25% del total de turistas de la Ribera del Duero.

 En el Museo de los Aromas, ubicado en Santa Cruz de la Salceda (Burgos), el visitante vive una particular experiencia donde podrá reconocer y analizar diferentes aromas y conocer más características sobre el sentido del olfato. Pero no sólo se podrá sentir el aroma del vino, también se pondrá a prueba el olfato con aromas cítricos, perfumes, aromas a café o aceite. Se trata del primer y único museo existente en España y en Europa de esta naturaleza, que vincula la parte lúdica y la investigación.

El Parque del Románico, donde los más pequeños podrán disfrutar de un entorno único desde un prisma novedoso, una representación de la arquitectura medieval, a través de impresionantes y precisas maquetas de los templos románicos más importantes de Castilla y León.

Patrimonio natural: Hoces del Riaza

Los paisajes excepcionales que ofrece la Ruta del Vino Ribera del Duero cautivan al visitante para completar sus vacaciones. Para todas aquellas familias que viajan con niños, las propuestas lúdicas no se limitan en torno a la mesa. Disfrutar de la naturaleza y de los animales autóctonos de la zona, también es una opción a considerar, pues el territorio la Ruta del Vino Ribera del Duero cuenta con el impresionante cañón de las Hoces del Riaza. Espacio de naturaleza virgen, es el refugio y hábitat de rapaces ibéricas y el escenario de multitud de actividades al aire libre como el paseo en piragua o senderismo.