Descubrir Gales este verano que pasó fue para nuestra familia más una casualidad que algo previsto con antelación. Ya teníamos todo organizado para estar casi un mes en el sur de Inglaterra, mitad en la campiña y mitad en Londres, cuando surgió la posibilidad de aprovechar para hacer también una escapada al sur de Gales con los niños.

Tomamos el tren en Londres, en la estación de Paddington -sí, la misma del oso del relato infantil, que tiene una estatua allí-. Luego de tres horas de viaje a través de verdes sembradíos y esporádicos bosques, llegamos a Swansea. Lo primero que vimos al salir del tren es el cartel “Croeso Cymru”, o sea “Bienvenidos a Gales”, en galés. Todos los carteles están en la lengua local, que con su abundancia de consonantes y pocas vocales nos resulta a los castellano parlantes no solo incomprensible, sino además impronunciable. Pero a no desesperar, debajo siempre está el mismo texto en inglés.

Castillo Dynefwr

 Castillo Dinefwr, con el valle del río Towy de fondo. Foto: Lucio Boggio

En Swansea alquilamos un coche y en media hora nos encontramos en nuestro destino: el condado de Carmarthenshire. Si Inglaterra es verde, Gales es más verde aún. Los vientos del Atlántico descargan sus lluvias aquí, antes de seguir rumbo hacia el Este. Por eso Gales impacta por la fuerza y color de su vegetación. El verde es muy intenso, los bosques son pletóricos, las ovejas se hartan de pastar en interminables prados, separados por setos vivos de buena alzada. Y en Carmarthenshire, el valle del río Towy es un marco de una especial belleza natural, que nos dejó extasiados cuando lo observamos desde la colina de Penlan Park, en Llandeilo. El camino desde Swansea fue una sucesión de pequeños pueblitos, con casitas típicas, pero Llandeilo es el más pintoresco y más interesante. Está situado sobre una ladera del valle del Towy y, además de las vistas desde Penlan Park, cuenta con bonitas tiendas y salones de té gales.

En las afueras de Llandeilo, el castillo Dinefwr y su parque son un lugar de visita obligada. Fue construido en el siglo XII y ha enfrentado con tesón el paso del tiempo, las lluvias, el abandono y numerosos incendios, no en vano fue el lugar desde el cual los barones locales resistieron el avance de reyes galeses y hasta ingleses como Henry VIII, entre otros. Fue construido sobre un peñón que se eleva en una planicie del valle, y apoyado en las almenas de las torres, uno puedo pasarse horas apreciando el entorno natural.

El castillo forma parte de Dinefwr Park, un área de gran extensión que incluye un parque con ciervos, un pequeño lago, jardines, un prado donde habita una raza de vacas blancas con cuernos largos, que son propias de este lugar, y la Newton House, una mansión construida en 1660 como residencia de la familia Rhys, una poderosa familia galesa que también ocupaba el castillo Dinefwr. El parque en su conjunto es muy interesante, atractivo y cuenta con una útil oficina de información turística. Hacer picnic al mediodía en uno de sus parques con vistas y dedicar el resto del día a pasear por Dinefwr Park es una buena elección.

Lago Llyn Y_Fan Fach

 Lago Llyn Y Fan Fach, en el Parque Nacional de Brecon Beacons. Foto: Andrew Hill. Licencia CC. 

Siguiendo la carretera por el valle del Towy río arriba, abundan las granjas, ovejas y cada tanto los poblados de casitas típicas, como Llangadog y Llandovery. La zona brinda la posibilidad de alojarse en granjas. Hay varias para elegir y a precios módicos, porque ésa es una de las ventajas que ofrece Gales: precios atractivos y pocos turistas. Algunas de las granjas promueven que el visitante haga vida rural, como es el caso de Cwmcrwth Farm, que con su Artisan Food Holiday ofrece packs de alojamientos, comida y talleres sobre elaboración de quesos y embutidos. En estos enlaces encontrará un listado de granjas y otras opciones de alojamiento rural: en Carmarthenshire, en todo Gales, recomendando seis de Carmarthenhsire,  y en el buscador de la página oficial de turismo.

Hacia el este del Towy Valley se encuentra Brecon Beacons, un impresionante parque nacional perfecto para hacer excursionismo, también en familia porque hay senderos de distinta complejidad. Tiene más de 1.300 km2, con montañas, bosques y lagos, entre ellos el Llyn Y Fan Fach, elegido por Lonely Planet como una de las mejores vistas del mundo.

El Jardín Botánico Nacional de Gales está a media hora en coche de Llandeilo, en dirección sur. Con 230 hectáreas de extensión y su futurista Great Glasshouse diseñada por el arquitecto Norman Foster, es un espacio que sorprenderá a todo visitante.

El Great Glass House, del Jardín Nacional Botánico de Gales. Foto

 Great Glass House, del Jardín Nacional Botánico de Gales. Foto: Col Ford y Natasha de Vere. Licencia CC. 

Ya viajando hacia la costa, se llega a la Bahía de Carmarthen y es posible disfrutar de Pendine Sand, unas hermosa playas cuya extensión de 11 kilómetros totalmente planos la convirtieron en un lugar apropiado para batir el récord de velocidad con vehículo eléctrico en el año 2007 (220 km/h).  Pero eso quedará para unos pocos elegidos; una caminata sobre la arena o paseos a caballos ya será una experiencia gratificante para cualquier familia en ruta.

Del otro lado de la bahía de Carmarthen, niños y padres podrán jugar hasta cansarse en el Castillo Kidwelly. A nosotros no nos alcanzó el tiempo para visitarlo, pero es sin dudas unos de los castillos más grandes, completos y mejor conservados de Gales. El castillo fue construido y ampliado entre 1200 y 1476, en un punto estratégico: las buenas vistas están aseguradas desde lo alto de sus murallas.

El castillo está muy cerca del Millennium Coastal Park, una zona que resurgió de las cenizas del pasado industrial del sur de Gales, para convertirse en un foco de atracción de visitantes. Se trata de 22 kilómetros de línea de costa en el estuario del río Loughor, que conforman un espacio ideal para familias. Cuentas con hábitats de vida salvaje, playas, senderos para excursionistas y para ciclistas, un puerto para veleros, facilidades para surfistas, entre otros lugares atractivos como el Sandy Water Park y otras ofertas de ocio.

Aquí también se repiten ciertas características que vimos en nuestro viaje por el sur de Gales: precios moderados, tanto en alojamientos como entrada a sitios de interés; sin exceso de gente -más bien lo contrario- y muy buena organización en el trato e información para el turista.

Dejando ya el condado de Carmarthenshire en dirección al Sureste, la Pensínsula Gower invita a recorrerla en coche. Es un lugar especial, conocido en todas las Islas Británicas. No por nada en 1956 fue la primera zona del Reino Unido en ser designada Área de Belleza Natural Extraordinaria (Area of Outstanding Natural Beauty) una categoría que da protección más rigurosa aún que los Parques Nacionales. Con 180 km2, la Península Gower es famosa por su costa, que cuenta con buenos senderos para excursionistas y paisajes de gran belleza. También tiene seis castillos, granjas con ovejas y playas increíbles, que se caracterizan por su larga extensión, agua y arena muy limpias, y el marco natural que les otorgan los acantilados o rocas que las circundan. La playa Rhossili -5 km de extensión- fue elegida recientemente por los usuarios de Tripadvisor la 9º mejor playa del mundo, y la 3º de Europa. Otras playas atractivas de la zona son Bracelet, Caswell, Langland, Mewslade, Limeslade, Three Cliffs.

Para nosotros fue una gran sorpresa descubrir que allí, en Gales, encontraríamos una de las mejores playas del mundo. Es muy hermosa, en verdad, y además con poca gente. Eso sí, la temperatura del agua no admite frioleros.

Rhossili_Bay

 Playa de Rhossili, elegida entre las 10 mejores del mundo. Foto: Trevor Rickard. Licencia CC. 

En esta página de Wikitravel  hay más información sobre la Península Gower.

Saliendo de la Península Gower, en media hora se llega al centro de Swansea. Ahí devolvimos el coche de alquiler, y paseamos por la ciudad mientras esperábamos el tren de vuelta a Londres. Swansea en sí misma merezca una visita. Antigua ciudad industrial, al igual que otros lugares del sur de Gales está dejando atrás ese pasado de fábricas, contaminación y paisajes desolados, para reconvertirse en una ciudad más agradable, con otro tipo de economía. El proceso todavía no está terminado, pero se empiezan a ver algunos cambios. De todas maneras, tiene 240.ooo habitantes, es la segunda ciudad de Gales y queda en el de camino para mucho lugares de interés, por lo que si tiene que parar allí aproveche para visitar el mercado cubierto. Está en el centro y en él hay gran cantidad de pequeños puestos en los que se puede comprar de todo, en especial productos típicos de la gastronomía galesa. Es un mercado que despierta la curiosidad al viajero y además tiene mucha vida.

Nuestra inesperado descubrimiento de Gales llegaba a su fin. Habíamos tenido suerte con el tiempo, mucho sol y buenas temperaturas. Pero ya en la estación, a punto de tomar el tren, esta hermosa tierra nos despidió con un tópico: una lluvia fina y cielos grises. El tren comenzó a moverse y ya estábamos planeando cuándo volver a ver algunos lugares que nos habían quedado pendientes.

+ info:

Cómo llegar: Viajando desde España, hay muchas ciudades que tienen vuelos directos a Cardiff, capital de Gales y destino que bien vale una visita. Una vez allí se puede tomar el tren a Swansea (50 minutos de viaje), o bien alquilar coche.

Web de Turismo de Gales (en castellano, en inglés)

Web de Turismo de la Bahía de Swansea

Web de Turismo de Carmarthenshire