Una de las cosas que suelen asustar un poco a la hora de ir de vacaciones con niños es hacer viajes de muchas horas. Conocemos alguna familia que, desde que tiene hijos, elige destinos a los que puede llegar en menos de 4 horas.

Nosotros no somos de esos. Desde que nació nuestra hija Éire, hace dos años y medio, no hemos dudado en elegir destinos bien lejanos, ya sea para viajar en furgoneta, tren, autobús o avión. Y no hemos tenido mayores problemas, la verdad. Creemos que basta con ir acostumbrando al nuevo pasajero a viajar desde el principio, de forma que vea algo natural estar en ruta.

Para demostraros que no es para tanto, os vamos a hacer un pequeño relato de nuestro viaje de ida hasta Polonia, donde hemos estado este verano. En todo el viaje, de un mes y una semana, hemos hecho 8.800 kilómetros. El viaje de ida fueron casi 2.300 kilómetros en tres días… Un buen empacho. Pero Éire aguantó como una campeona. Esta es la ruta que programamos desde la página de rutas de Michelín, que solemos usar porque te da buenos datos de gasto en peajes y consumo de gasolina.

Mapa España - Polonia

Ruta de nuestro viaje desde España hasta Polonia.

Ahí va el relato.

Día 1 (30 de junio, lunes)

Amanecemos en casa de la abuela, en Sangüesa (Navarra), donde hemos pasado el fin de semana de visita familiar. Nos levantamos pronto para desayunar y salir a primera hora… pero las cosas no siempre salen bien: Éire está estreñida, le duele la barriga y no consigue desatascar. No le suele pasar. Hace sus esfuerzos pero tiene un tapón considerable, así que, en vez de sentarla en la silla de la furgoneta, donde será difícil que desatasque, vamos a dar un paseo por el pueblo, sin prisa. En efecto, caminar le va bien, porque acabamos el paseo con el pañal llenísimo. Tenemos que bañarla, lo que nos retrasa más aún.

11.56h: Al final, salimos a una hora muy de domingueros. Lleva el volante María, que tiene el carnet desde hace dos semanas. El GPS de La Furgoteta nos indica que hay 2.000 km hasta la frontera con Polonia… ¡Buf, casi nada! Hacemos una parada para echar gasolina y cruzamos a Francia.

2014-06-30 11.59.47

15.00h. Cerca de Bayona, tras equivocarnos en un cruce, paramos a comer. En La Furgoteta tenemos cocina, pero en estos días de viaje nos viene de maravilla tener fiambreras de comida preparada que solo hay que calentar. En este caso, borraja que nos ha preparado la abuela.

16.15h. Hora y cuarto después, salimos a la carretera. Éire lleva siempre algún juguete en su silla, para entretenerse y va sentada en la fila trasera de asientos mientras nosotros vamos delante pegándonos con el GPS y los mapas. Coge el Barriguitas con el  que está jugando y le chupa la cabeza, diciendo: “mira, papá, es como un helado”.

Al poco rato, se queda dormida. Y aquí es cuando se nos pone la mente en modo “hacer kilómetros”. La niña dormida, es hora de conducir y conducir sin parar. Cuando está dormida, no paramos ni para ir al baño. Cruzamos todas las Landas, llegamos a Burdeos, lo pasamos de largo y cruzamos hacia el Este dirección Clemont-Ferrand. La carretera es buena, no hay atascos y Éire sigue dormida, así que hacemos un montón de kilómetros en esa siesta. Agotada por el esfuerzo digestivo de por la mañana, la siesta dura casi 4 horas.

20.20h. Estamos a punto de parar porque ya no podíamos más, cuando Éire se despierta. Aparcamos en un área de servicio. En vez de darle a Éire la merienda, con la hora que es, decidimos darle directamente la cena, esta vez macarrones también preparados por la abuela. Con la guía de áreas de Francia, elegimos un área de pernocta que está a unos 70 km de allí, sin apenas desviarnos de la ruta. Así, cuando lleguemos, pararemos ya directamente a dormir, que ya está bien por hoy.

21.20h. Ya cenados, salimos a buscar el área de autocaravanas en la que dormiremos. Y aquí tenemos la mala hora del día. En cuanto salimos de la autopista para buscar el pueblo del area de autocaravanas, vemos que el trayecto va a ser peor de lo esperado, porque la carretera es estrecha y con curvas. Además, oscurece y llega la niebla. Mala visibilidad. Para más Inri, Éire está cansada del coche, y protesta. Comienza por un inofensivo “no gusta furgo”. Le preguntamos que, si no es en furgo, cómo quiere ir a Polonia. Ella lo tiene claro: “yo quiero ir en gallina”. El fin de semana ha estado con gallinas en Sangüesa, y le parece el medio de transporte más lógico y divertido.

Luego empieza a llorar, dice que le pica la espalda. En verano, con el pañal, le sale a veces un sarpullido en la parte baja de la cintura. Lo ha tenido todo el día, pero es ahora, con el cansancio, cuando le molesta. Papá, que ahora está de copiloto, se pasa atrás para rascarle suavemente y hacerle compañía, mientras mamá se pelea con las curvas y la niebla.

22.40h. Por fin llegamos al área. A pesar de haber cenado tan pronto, terminamos acostándonos a las once y pico. Por suerte, el área es tranquila y tiene baño. Dormimos como reyes.

Total: 660 kilómetros recorridos. ¡No está mal para haber salido a mediodía!

Itinerario del viaje a Polonia

Dificultades del primer día de viaje

Día 2 (1 de julio)

8.30h: Nos despertamos.

9.40h. Nos ponemos en marcha. El viaje no comienza bien: una pequeña crisis de picor se une a la caída de los juguetes fuera del alcance de Éire. Le damos un trozo de pan que agradece, hasta que se le cae también. Al final, se queda dormida.

Papá aprovecha su siesta para equivocarse en una salida y hacer 60 kilómetros de más… Una vez rectificada la ruta,  conseguimos hacer un montón de kilómetros.

14.10h. Paramos a comer. Comemos unas pechugas de pollo que nos dio la abuela (nos ha aprovisionado bien) con arroz.

15.50h. Salimos. Éire juega con  Elli (el elefante de Pocoyó) y un Barriguitas. Le oímos decir “¡no quiero jugar contigo!”. Le miramos y vemos que los ha puesto espalda con espalda. Nos explica la situación: “están enfadados”.

17.00h. Éire se duerme durante dos horas. Mientras está dormida, pasamos a Alemania. Se despierta ya cerca del área en la que queremos dormir. Lo malo es que el área que encontramos en la guía ya no existe. Por suerte hay otra cerca.

21.15h. Encontramos el área, tras zigzaguear bastante por culpa de muchas obras en los alrededores y hacer una compra en un supermercado. Cenamos y nos acostamos.

Total: 852 kilómetros recorridos, bastante bien.

Dificultades del segundo día de viaje hacia Polonia

Itinerario del segundo día de viaje

Día 3 (2 de julio)

8.00h. Nos levantamos y desayunamos.

9.30h: En marcha. Éire protesta. Está jugando con unas cartas infantiles y las dobla y muerde. Le pedimos que nos las estropee. Quiere teta. Le explicamos que acaba de desayunar y tomar teta, que ahora no puede ser, pero no ceja. Comienza a llorar.

11.10h. Paramos para que Éire tome teta. Salimos a los pocos minutos. Al rato, vuelve a cansarse y llora otra vez, parece que tiene hambre.

12.10h. Paramos de nuevo. Come yogur, pan, queso y bebe leche. A la media hora estamos ya en marcha. La mañana no nos está cundiendo demasiado por ahora, pero cuando un niño se pone a llorar, vale más no forzar y parar un poco.

Salimos de nuevo y finalmente se duerme. Mamá hace su mayor kilometrada desde que tiene el carnet: ¡236 kilómetros de una sentada!

15.10h. Paramos a comer. Mientras mamá prepara la comida, papá acompaña a la peque a jugar en un barco pirata del área de servicio. Se lo pasa de maravilla. Las Áreas se servicio de Francia y Alemania son un delicia para los niños. Gracias a instalaciones así, los pequeños se desfogan del todo en las paradas, en estos días de tanto viaje.

 

Las áreas de servicio con diversiones son muy útiles en viajes largos con niños

Éire jugando en el barco pirata de un área de servicio alemana

 

Áreas de servicio con juegos, ¿por qué no las hay casi en España?

En la bodega del barco pirata

16.45h. Salimos de nuevo. La parada ha sido larga, pero ha valido la pena. Éire no duerme siesta, pero está relajada por la diversión.

17.48h. El coche que está inmediatamente delante, un coche oscuro sin distintivo alguno, levanta un cartel luminoso en la bandeja: “Polizei”. Nos hacen señas para seguirles en una salida cercana. Aquí la policía no te para en un arcén o en un área se servicio: nos sacan al aparcamiento de un pueblo cercano. ¡Qué pereza! Como nos quieran registrar, con la furgoneta cargada para un mes de vacaciones, van a tardar mil años.

Por suerte solo nos piden la documentación, comprueban desde el coche que no estamos en busca y captura y nos dejan marchar. Nos quedamos 10 minutos en el aparcamiento para estirar las piernas y aprovechar la parada.

17.55h. En marcha otra vez. Éire sigue tan tranquila, jugando con sus juguetes o contándonos lo que ve por la ventana. La furgoneta necesita gasolina, pero vamos a ver si aguantamos hasta Polonia: la gasolina está más barata que en Alemania.

18.30h. ¡Entramos en Polonia! Paramos en la primera gasolinera que encontramos. Comienzan los problemas con el GPS Garmin. Tiene cargado el mapa de Polonia, pero no es capaz de hacer rutas. Queremos llegar hoy hasta Wroclaw (Breslavia), la primera visita que haremos.

19.00h. Salimos hacia Wroclaw. Hacemos el recorrido sin problemas, pero al llegar, no tenemos ningún dato sobre campings en la ciudad, y el GPS (que suele tener coordenadas de campings) no puede ayudarnos. Paramos en una gasolinera donde nos muestran un mapa con cuatro campings. Hago unas fotos del mapa con el móvil a los lugares estratégicos y nos vamos a buscar camping un poco a lo loco: sin GPS ni un buen mapa, en una ciudad de 600.000 habitantes, es difícil moverse.

La mayor parte de los campings del plano de Wroclaw estaban cerrados

Buscando camping en Wroclaw

Para más complicación, dos de los cámpings que estaban señalados en el mapa han cerrado hace mucho. A las 22.00h, por fin, encontramos el tercero, que está abierto. En recepción compramos una guía actualizada de todos los camping de Polonia, para que la búsqueda de alojamiento deje de ser un problema. A la vuelta hemos sabido que teníamos la información en la página de la Federación Polaca de Camping y Caravaning (editora de nuestra guía). Nos habría venido bien colsultarla antes.

Misión cumplida. Mañana empiezan las vacaciones de verdad.

Total: 769 kilómetros recorridos.

Itinierario del viaje a Polonia

Recorrido del tercer día de viaje a Polonia

Resumen del viaje

2.281 kilómetros en tres días, una media bastante buena de 760 kilómetros diarios. Ha habido problemas, sí, pero ninguno grave. Y hemos tenido más problemas con la búsqueda de lugar para dormir, con carreteras malas o con salidas de la ruta prevista, que con la niña de 2 años y medio.

Viaje de vuelta

La vuelta va incluso mejor. Tenemos que llegar hasta Madrid, por lo que son 2.600 kilómetros. Los hacemos en 5 días: cuatro conduciendo (una media de algo más de 600 km al día, peor que a la ida por culpa de varios atascos) y un día dedicado a relajarnos en el Playmobil FunPark, que cumple 40 años (os contamos nuestra visita aquí).

A veces no hace falta un DVD de viaje para entretener a un niño

Éire jugando con sus zapatos

Pero lo que es el viaje, Éire lo hace tan agusto, relajada y sin protestar apenas. Se entretiene cantando, jugando o incluso soltándose y abrochándose los zapatos una y otra vez. Además, duerme una o dos siestas al día. Alguna vez, incluso, se duerme sin terminar de comer lo que tenía entre manos…

Con una niña dormida se conduce más y mejor

Comiendo y durmiendo a la vez

En definitiva, notamos mucho que a la vuelta está más acostumbrada a grandes kilometradas.

Y es que, no hay que olvidarse de que los niños son los primeros que se pueden adaptar a casi cualquier cosa.