Ay, pero que recuerdos! Parece que fue ayer cuando emprendimos con nuestra hija de 8 y nuestro hijo de 4 años nuestro viaje con niños a Tailandia y Malasia. A nuestro aire con una duración total de dos meses y medio entre Enero y Abril de este mismo año.

Estaremos de acuerdo que todo viaje, cuando es un placer, se disfruta tres veces. En la ideación y planificación, en su desarrollo y vivencia…así como contemplando esas instantáneas y videos de un tiempo feliz congelado que luego modela un cierto recuerdo mitificado de la experiencia.

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En esta entrada queremos compartir recopilación de algunos de nuestros momentos, sensaciones y recuerdos únicos experimentados en nuestro viaje a Tailandia con niños publicadas en nuestro Instagram de Familias en Ruta con la etiqueta #THAIFAMILYEXPERIENCE

Puerta generalmente amable de Asia para las familias viajeras. Playas de postal, selvas y templos. A Tailandia la recordamos presumida y cutre, tropical, exótica, tradicionalista, vibrante, budista y…consumista. Tailandia (web de oficial de Turismo Tailandia) te entra por la vista y por el gusto con una gastronomía brutal, variada, refinada y sabrosa. Si quieres dejarte cuidar y viajar con niños a Tailandia de forma organizada (viaje en grupo o privado) te recomendamos la Thai Family Experience que coorganizamos junto a Mundo Nómada, auténticos especialistas en Tailandia.

Nuestro viaje a la tierra de los thai coincidió en Febrero con el Año Nuevo Chino, en plena temporada alta 8que va desde Navidad hasta entrado Marzo). Si buscas lugares tranquilos y encantadores o playas solitarias en esas fechas (al igual que en Agosto) vas a tener que buscar bien. Tailandia es un destino turístico maduro que ofrece confort, amplia oferta de alojamiento y buenas infraestructuras…a riesgo de morir de éxito. A la gran afluencia de turismo europeo, japonés o anglosajón se han sumado el ruso, multitudes de chinos y cada vez más coreanos.

Playas cada vez más cimentadas y con menos madera. Los que ya la visitaron hace 15 o 20 años se encuentran un país muy cambiado cuando regresan. Desarrollada y desarrollista (de eso sabemos lo nuestro), Tailandia está gobernado por una junta militar golpista al servicio de la oligarquía terrateniente y con una democracia y una libertad de expresión en tela de juicio. El país crece económicamente, puede que mal pagado pero hay trabajo y algo que llevarse a la boca. Esta es una tierra de gente tranquila donde antes que la confrontación siempre se prefiere una sonrisa.

Tailandia es hoy como cada vez más rincones de la tierra un paraíso amenazado donde la conservación de su enorme patrimonio natural y paisajístico está en peligro. Recientemente saltaba la noticia de que Koh Tachai una de sus islas paradisiacas se había cerrado debido a los destrozos del turismo. No nos arrepentimos ni un segundo de haber ido si bien la próxima vez que sigamos descubriéndola intentaremos hacerlo en temporada baja o media. Puedes consultar un estupenda reflexión dossier con juegos incluidos sobre todo lo que hay detrás del paraíso de Tailandia en este enlace.

Hemos agrupado las 30 experiencias de nuestro viaje a Tailandia con niños en orden cronológico siguiendo nuestra ruta Ko LipeKo PhayamRanong (transfer) – BangkokChiang Mai con extensión de cuatro días en la coqueta Phrae.

 

1. Preparar y planificar el viaje a Tailandia con niños

Formando parte de la aventura. Meses antes, entre los intersticios de vida rutinaria como por ejemplo hacer un menú saliendo de la oficina cuando no te queda más remedio que comerte el turno partido. Somos libres para soñar…y empezar a planificar el viaje. Salud, seguros de viaje, destinos, transportes y alojamientos…consultando información en la red con 7 pasos para planear un viaje con niños a países lejanos o alguna de nuestras entradas dedicadas a viajar a Tailandia en familia

 

2. Llenarse lo ojos de la belleza turquesa y el blanco de la arena del mar de Andamán en Koh Lipe

Muchas de las playas de ensueño thai de las fotografías postaleras pertenecen a al mar que baña la costa Este de Tailandia en lugares como la Sunrise Beach, en la isla de Koh Lipe, nuestros primera escala en Tailandia y un destino turístico ahora en plena efervescencia. Hace 20 años costaba trabajo encontrar Koh Lipe en la Lonely Planet de Tailandiahoy puedes salir a bucear o bañarte en una piscina con spa por la mañana, hacerte un masaje o un tatoo por la tarde para después salir a cenar langosta con un entrante embutidos ibéricos acompañado de un gran vino francés y rematar la noche bailando la última House Music sin salir de su animada Walking Street. Otra célebres destinos tailandeses del Mar de Andamán son Phuket (el Benidorm thai) o Khrabi (dotada de amplia oferta de resorts familiares)…o Koh Phayam, de la que te hablaremos luego.

 

3. Alojarse en un beach resort de cabañas de bamboo

Viajando con niños buscas entornos amables donde resultan muy de agradecer espacios comunes espaciosos, sin peligros activos dotados con hamacas y juegos. En nuestro en Koh Lipe nos alojamos en precioso Forra Diving Resort (que debido al ruido del vecindario y al trato recibido no podemos recomendar) regentado por unos franceses y situado cerca del mar (si bien no en una primera linea cada vez más copada). En Koh Lipe una family room en temporada alta difícilmente baja de los 80 euros por noche desayuno no incluido.

4. Navegar en un tradicional long tail boat

Las tradicionales embarcaciones 100% tailandesas que se resisten a desaparecer. Románticas, destartaladas y encantadoras cafeteras engalanadas surcadoras de la mar. Si no existieran habría que inventarlas solo por navegar todo un día en ellas vale la pena enrolarse en un tour para…

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5.  Sumergirse en la belleza del Mar de Andamán

Si vas a Tailandia es imposible no hacer snorkel para contemplar todo el color de la vida que vive entorno a los arrecifes. Koh Lipe en uno de los mejores lugares para ello, valió la pena contratar un tour de un día en una barca privada y picnic incluido. Tailandia es un destino ideal para sacarse el título y practicar submarinismo con botella.

6. Darte cuenta que no todo es tan bonito como te lo pintan

Bueno, ni en Tailandia en ningún lugar. El galopante crecimiento del turismo convive con persistentes bolsas de pobreza o trabajo precario y el déficit de infrastucturas como las conducciones eléctricas, la recogida y selección de residuos, la deficiente urbanización de las calles o la escasez de agua potable que propicia un consumo desmedido de plástico.

7. …y también de que hay iniciativas geniales actuando para frenar el vertido del plástico en el planeta

Dada la presión del turismo sobre la pequeña isla de Koh Lipe el agua potable llega desde fuera y es generalmente consumida en botellas de plástico de usar y tirar generando un gran problema en la gestión de los residuos con el agravante de que muchos de ellos acaban en el mar. Por eso fue un gustazo descubrir una iniciativa como esta dirigida a eliminar la (absurda) necesidad de usar petróleo para beber agua. Ojalá cunda el reciente ejemplo de Francia y cada vez podamos más vivir sin plástico.

8…y jugar y jugar hasta que se pone el sol en playas de ensueño

Si en Koh Lipe la especialidad de la casa son las arenas blancas y las arenas blancas de un mar perfecto para el Snorkel en Koh Phayam la Long Beach es una playa de mareas más marcadas, llana y super amplia con puestas de sol tan preciosas como inacabables. Aunque algunos bañistas se quejaban de la picada de sun fly a nosotros nos respetaron bastante. 

9. …descubriendo insospechados espacios de juego

Divina semana en Koh Phayam, una isla más apartada de los circuitos turísticos masivos que recomendamos porque nos encantó y donde pasamos una semana inolvidable junto a una familia amiga. A lo largo de la Long Beach los niños hicieron suyos para el juego espacios llenos de posibilidades. En muchas playas de Tailandia son frecuentes los columpios gigantes que pueden verse en esta foto.

10. Viajar en tribu

Sobre todo cuando viajas en familia tuvimos la suerte de compartir una parte del viaje con unas amistades con hijos de edades parecidas. Ahí nos tenéis a todos en la Long Beach vestidos de riguroso bikini para la correspondiente foto con los bungalows del Ziggy Stardust (detrás nuestro), un alojamiento que os podemos recomendar por precio, situación  y trato recibido.

11.  Alquilar un ciclomotor

Por un precio irrisorio y siempre con casco. Nos parecía que si no alquilas una moto en Tailandia es como que no has ido…y aunque para nosotros fue un solución divertida que nos permitió visitar las ruinas de Ayutayya  a nuestro aire no recomendamos hacerlo con niños en todos aquellos destinos donde vas a circular mezclándote con el resto de la circulación de vehículos. En cambio fue una experiencia además de práctica con un nivel de riesgo muy bajo el hacerlo en la isla de Koh Phayam para ir de playa en playa circulando por vías a baja velocidad y por donde prácticamente solo circulan otras motos.

12. Navegar sin moverse en un barco hippy hecho de madera reciclada

Todo un descubrimiento en la Bufalo Beach de Koh Phayam, un barco hecho prácticamente en su totalidad de maderas y objetos reciclados. Wow!

13. Beberse un agua de coco…

Si esto no es salud ya me dirás. En Koh Payam además de producir uno de los mejores anacardos del mundo también se encuentran unos deliciosos cocos. Un lujo tropical.

14. Comer mango, mango y más mango

Por su color, textura, sabor y…precio. Déjate de bollería industrial azucarada, dónde se ponga un mango de temporada recién cogido que se quite lo demás. También increíble uno de los postres más populares y deliciosos de las especialidades de Tailandia: el mango stiky rice, mango, arroz glutinoso, crema de coco y ummmmmm…esta es su receta

15. Dormir viajando toda la noche en autocar 

En Tailandia existe una red de transporte por carretera muy desarrollado y asequible, son frecuentes los servicios para largos trayectos nocturnos donde vale la pena pegar la diferencia de precio y disponer de una cama…y reconfirmando que como en la tuya no se duerme (casi) en ninguna!

16. Celebrar del Nuevo Año Chino

En Bangkok existe una importante comunidad histórica china a la que se suma un buen número de turistas llegados de aquel país para celebrar precisamente en el China Town y a lo grande su particular Nochevieja. En este caso – ya se sabe lo adelantados que están- saludamos la llegada del año 2259 (eso sí, sin uvas ni campanadas).

17. Comer en la calle

Algo así como el tapeo en España. Como buen país asiático comer en algún puestecito callejero es parte de la indiosincracia de Thailandia. Económicos y sabrosos, a menudos regentados por avispadas mamás cocineras. A nosotros como buenos turistas en muchos casos nos costaba saber en qué consistía la especialidad de algunos de ellos. Especialmente cuando se pone el sol son multitudes las que acuden a comer a alguna de los carritos-restaurantes que se encuentran por doquier. Y allá donde fueres…

18. Visitar el Wat Po….y saludar al Buda reclinado

Una de esos lugares sagrados que no te puedes perder de Bangkok y lo sabes. La verdad fue que un disfrute recorrerlo sin prisas y pasar a saludar al celebérrimo buda reclinado sobre todo si llegas a primera hora y puedes evitar el llenazo que se produce en las horas centrales del día. Otro lugar que valió la pena fue la visita nocturna al Golden Temple, ambos céntricos y alcanzables a pie paseando desde el barrio chino donde nos alojábamos..

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19. Sobrevivir al rugido de Bangkok

Además de los budismo los segundos templos en importancia de de Bangkok bien pudieran ser son sus malls o grandes centros comerciales como el MBK Center en el que se prácticamente se puede encontrar cualquier cosa. Samsung, Apple, Nike, Zara, Las grandes multinacionales están muy extendidas en Tailandia donde me atrevo a afirmar que se bebé más Nescafé que té. Más allá de las atracciones turísticas en las calles la contaminación y el ruido de la circulación la hacen ingrata para el pasear con niños pequeños…mejor nos damos una tregua en un Starbucks.

Dicho sea de paso, el mejor, normalmente más económico y más fiable medio para moverse en Bangkok es el taxi (de color rojo) aunque, como no, tarde o temprano hay que…

20. Tener una tuk tuk Experience

¿Te atreves?. Eso sí, cuidado que no te enreden!. El único lugar de Tailandia donde nos sentimos un poco euros con patas fue en la capital. Sobre todo por la presencia de algunos busca-vidas, plastas, muchos conchabados con conductores de tuk tuk que por la cara te llevan a pasear por tiendas de venta de gemas o, como en nuestros caso y sin que tú se lo pidas, a un restaurante de precios desorbitados, a ver si picas. En las grandes ciudades siempre los hay demasiado espabilados dispuestos a ayudar al turista (como el de la foto!) y en eso Bangkok no es ninguna excepción.

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21. Caminar de noche por el Barrio Chino y contemplar el impresionante skyline de Bangkok

A pesar de las resonancias que pueda tener buena parte del barrio chino de Bangkok un hostel muy céntrico, moderno, con buena relación precio-calidad, limpio, práctico y unos cafés mocca que te ponían marcando…si bien con unas habitaciones y espacios comunes diminutos más pensado para jóvenes mochileros que para familias. Al final en parte nos arrepentimos de no haber llevado a cabo nuestro primer plan de alquilar un apartamento en una de esos super altos edificios con piscina de la parte nueva de Bangkok no solo para ver sino también para formar arte de su skyline. Por tranquilo y económico en el Chinatown uno de los mejores lugares para verlo (y/o alojarse) es la terraza del restaurante River View Side RiverPara saber más no te recomendamos Chinatown es vida: Bangkok en estado puro

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22. Recorrer las ruinas de Ayutthaya a nuestro aire

Sin duda uno de los lugares históricos más importantes (y más fotogénicos) de Tailandia que vale la pena acercarse a conocer. Para visitar las ruinas del antiguo Reino de Ayutthaya la antigua capital del Reino de Siam durante más de 400 años que llegó a contar con más de 500 templos. Situada a 85 kms al norte de Bangkok para visitar Ayutthaya no hace falta necesariamente contratar un tour. Nosotros fuimos en tren (se tarda unas dos horas). Una vez se llega se puede alquilar una moto, bicicleta o negociar un tuk tuk

Ver todos los complejos de ruinas es bastante complicado ya que ocupan una amplia superficie. La visita con el viaje de ida y vuelta en tren complementada con una escala en el pueblo donde te deja da para todo un día. Más información en este enlace.

23. Pasear por un “soi” en Chiang Mai

Triunfando como la Coca Cola y cada vez más masificada, sus inconfundibles taxis rojos son marca de la casa. La presencia del turismo chino en los últimos años es muy notoria. Además de por su profusión de preciosos templos budistas la segunda ciudad en número de habitantes de Tailandia ofrece una impresionante cantidad y variedad de mercados de reventa o artesanos que conviene visitar temprano…antes de que el gentío los haga intransitables.

En ese sentido nos acordamos de nuestra obligada visita al Doi Suthep…que más que un templo parecía la Quinta Avenida de Nueva York, oiga. Nosotros nos quedamos con el Chiang Mai de los últimos callejones tradicionales “sois” que perviven dentro de las murallas por donde de verdad vale la pena perderse.

24. Alucinar comprobando que todavía existe un tipo de turismo con gusto por lo degradante

No todo el turismo vale la pena aunque sí, hay gente para todo, al parecer poco informada y tour operadores con pocos escrúpulos encantados con que siga siendo así. Lamentablemente comprobamos que visitar las mujeres “jirafa” como si fueran una atracción de feria o salir a montar en elefante siguen estando a la orden del día. Por fortuna en Chiang Mai quedan rincones llenos de encanto. Pau, un catalán viviendo en allí, de Tu Guía en Chiang te descubrirá todo lo que necesites saber

25. …sucumbiendo a la tontería de los elefantes como espectáculo

Bueno…debido a los (abusivos) precios nosotros lo hicimos luego en Malasia. La experiencia elefante especialidad de Chiang Mai y supuestamente algo que no te puedes perder si viajas a Tailandia con niños. Para nosotros la visita al centro de conservación Luala Gandah fue un poco agridulce. Luego te das cuenta que salvo honrosas excepciones (como el XXX) estas visitas – a fin de cuentas cuentas una turistada– no son demasiado edificantes si pensamos en el trato que reciben estos tan nobles como fascinantes animales (ya no hablemos de montar en elefantes o de verlos “pintar”). Algo muy parecido podemos afirmar sobre las visitas a las crías de tigres. Si quieres hacer un paseo con elefantes antes lee esto. En su día también escribimos sobre cómo acercarse de forma respetuosa viajando con nuestros hijos.

26. Jugar en insospechadas peceras

Aquí tenemos tiestos, allí peceras. Había por doquier, más o menos grandes, siempre llenas de pececillos de colores y plantas: irresistibles!

27. Fish spa experience

No sé de que se ríe mi hija en a foto. El fish spa és lo más…mola, mola, mola, lo prometo, lo volvería hacer, molaaaaa!

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28. Saborear la increíble gastronomía tailandesa

Lo hemos dejado casi para el final pero esa es una experiencia que empezamos a saborear desde el principio. Tailandia tiene una de las más reputadas gastronomías del mundo caracterizada por la variedad y la mezcla de sabores: picantes, dulce, agrios, amargos, salsas de pescado y la característica y aromática hierba de limón. Sorprende como casi en cualquier restaurante puedes encontrar una variedad de platos increíbles y bien presentados. Es casi imposible que no te guste nada.  Además por supuesto se puede encontrar todo tipo comida occidental y restaurantes chinos e hindúes.

El acompañante  principal en la cocina tailandesa es el arroz, que pueden ser ingrediente a modo de sopa, fritos o simplemente cocido blanco. La forma tradicional de comer thai es con palillos. Otros ingredientes que se usan ampliamente son los pimientos picantes, ajos, todo tipo de fideos (nooules) y la leche de coco. En carnes se emplean sobre todo el pollo, y el cerdo. Entre los condimentos se encuentra el curry verde y el curry rojo tailandés con cilantro y pimientos verdes así como la salsa de soya y las  semillas de cilantro.

29. Hacer nuevas amistades

El budismo es una religión acogedora y muy respetuosa con las demás creencias. Todo el mundo es bienvenido a sus templos. Lo único que suelen pedir es algún donativo (totalmente voluntario) y vestir con un cierto decoro. Los niños alucinan con la exquisitez decorativa, uso de colores dorados, el color azafrán de las túnicas de los monjes y las mil una variantes de Buda que pueden encontrarse. Aquí nos tenéis en nuestra visita al precioso templo de Wat Pongsunun de la ciudad de Phrae, una ciudad prácticamente nada turística donde pasamos cuatro días. Todo es más relajado y casi nada está maquillado para el turista. En este caso pudimos conversar (en inglés) con los monjes y visitar relajadamente el templo además de recorrer los sois de la ciudad y su mercado.

30. Jugar en templos budistas

En Chiang Mai hay algún parque pero en general no se puede decir que abunden…y ya sabéis viajando con niños lo que se agradecen. En este caso fue una alegría encontrar un templo cercano a nuestro hostel donde los niños jugaban e imaginaban historias. Un auténtico oasis de paz y juego donde…poder darse un buen masaje.