Salimos de Finca Sarita con una penita en el corazón. Nos dirigíamos a Baños como pasajeros de uno de los mejores servicios de bus, la linea ejecutiva nocturna y de autocares confortables que une casi directamente Guayaquil con Quito. Sufríamos por Lluna pero se pasó todo el trayecto durmiendo como una santa mientras nosotros prácticábamos el imposible arte de dormir en un bus por más ultraconfortante que sea. Además por aquí les encanta que se note que tienen aire acondicionado. Viajando tan lejos de casa a veces pensamos que siempre hay que estar preparado para animar a la niña. Después te das cuenta de que es ella la que en tantas ocasiones nos hace reir a nosotros. ¿Pero es que nunca se le acaban la pilas?.  Parece que sí y  entonces se pone a dormir.

Baños es una localidad próspera y tiene un cierto aire europeo que contribuye a darle su basílica  de estilo neogótico de Nuestra Señora del Reino del Rosario. Esta localidad de clima variable pero nunca extremo se encuentra situada a los pies de una impresionante pared montañosa que antecede al impresionante volcán del Tungurahua y es también la antesala de acceso al oriente amazónico a través del Rio Pastaza. El Tungurahua es un volcán con malas pulgas que cada cierto tiempo se activa aunque sea para que se organicen tours para ver su lava y de paso hacer un poco la puñeta  así que  los baneños duermen con un ojo abierto. El año 2009 por ejemplo tuvieron el penúltimo susto. En las calles de Baños están señalizadas las vías para una eventual evacuación de emergencia.

En Baños hemos pasado cuatro días. Nos habían dicho que este lugar podría no ser demasiado recomendable. Que estaría full turistas como dicen aquí y sería la gringolandia ecuatoriana. Por otra parte Baños es como una meca del turismo también para los ecuatorianos: alguna vez en su vida parece obligado visitarla. Así que estábamos preparados para ir a  un enjambre humano y sin embargo nos encontramos con una localidad turística sí, pero  de bolsillo, coqueta y muy recomendable para conocer viajando con niños.  Lo interesante es que este lugar conserva un equilibrio entre el turismo nacional y el extrangero. También es cierto que la temporada alta ya está acabada, así que si vamos a Baños entre julio y la primera quincena de septiembre conviene evitar por lo menos los fines de semana.

En Baños, como su nombre indica, la especialidad de la casa son las aguas termales. Nosotros estuvimos en las populares (Las Piscinas de la Virgen), más económicas pero con aguas volcánicas, las mejores vistas y familias ecuatorianas con las que poder compartir un rato aunque hay SPAS con aguas tratadas y sauna o jacuzzi. También hay bastante oferta de tratamientos de piel y masajes suecos, chinos y hasta ecuatorianos. Aquí se puede elegir entre restaurantes de comida internacional o los más variados platos ecuatorianos como las humitas de maiz molido, unos cuyes asaditos, unos secos de gallina o el fast foot del lugar por excelencia: el papi-pollo! (papas con pollo). con permiso del salchi-papas, claro. Como alojamiento una buena recomendación: el hostal Plantas y Blancos: buen precio, terraza panorámica, wi-fi y un derecho a cocina que se lleva de maravilla con el mercado de frescos que está casi enfrente.

Rafting my friend?“. En esta ciudad hay ingentes agencias casi clónicas con empleados en la puerta tratando de cazar a turistas incautos como nosotros para que contraten entre otras actividades canoying (barranquismo), rafting, biking (bicicleta), climbing (ascensiones) o bridge jumping (puenting) en sus alrededores.  Basta ya de mitos, digámoslo claro: viajando con niños se pueden practicar todos estos deportes de riesgo. Es simple: uno de la pareja se queda con el niñ@ y después en todo caso al revés. Así que a los que viajamos con nuestros hijos se nos acaban las excusas fáciles: si de verdad lo estamos deseando podemos tirarnos tranquilamente por un puente atados a una cuerda elástica.

Las calles de Baños están bien urbanizadas, cuentan con aceras anchas y su tráfico está pacificado si lo comparamos con el resto del país. Además  Baños cuenta con un parque infantil tranquilo y bastante completo. Con niños se puede hacer el tour en que te pasean en chiva (un camión adaptado a bus) para ver las bonitas cascadas del lugar. Nosotros lo hicimos y tiene su gracia; al final de las tres horas te pudes bañar en la imponente cascada Machay. No fuimos al EcoZoologico de San Martín pero para los interesados nos han dicho que está bastante bien y que tiene un area infantil. Otra cosa que hacer con los peques: paseos a caballo para poder subir las montañas y tener buenas vistas. Nosotros lo hicimos, tenemos la fostos que lo prueban. Eso sí,  pacten de antemano con el guía  para adaptar el paseo al nivel de dificultad que deseen.  Y tranquilos, la impresionante variedad de caramelos artesanales típicos de aquí que se exiben en puestecitos callejeros (mocochas) están hechos a base de miel de caña de azucar.

Pero también queremos conocer la selva. Nos adentraremos en ella más al sur de Puyo. De hecho no pocos  ecuatorianos nos ha comentado que el Oriente es de lo más impresionante de Ecuador, otro Ecuador, sin duda. Ya estamos preparando nuestra expedición. Queremos evitar esos tours prefabricados que presentan la selva como una especie de parque temático. Buscamos disfrutar de la impresionante biodiversidad del bosque más húmedo acercándonos respetuosamente a los shuar conviviendo por unos días con una familia.