Durante nuestras dos semanas en Montezuma pudimos descubrir rincones cotidianos donde los niños disfrutan de su tiempo libre. Uno muy esperado son las  las clases de música para la Orquesta Infantil de Montezuma dirigidas por el entusiasta profesor Raúl Ibarra Osorio, un nicaraguense que llegó a Costa Rica para seguir estudiando música y con quien tuvimos el gusto de charlar.

¿Creen que la música no está al alcance de todos?

Aqui en Costa Rica se está siguiendo la estela de la experiencia de Venezuela que busca romper esa barrera y hacer accesible aprender a tocar un instrumento sin tener que pertenecer a la clase pudiente.

Raúl me explica que el Sistema Nacional de Educación Musical (SINEM) y el Ministerio de Cultura y Juventud de Costa Rica se han propuesto llevar la educación musical a todo el país, sobretodo a las áreas más alejadas.

Actualmente existen 25 sedes en todo el país. El proyecto de Montezuma inició el 5 de noviembre de 2009 y estos días pudimos asistir al concierto de final de curso y podriamos decir primer aniversario.

La idea dominante del programa consiste en que aprender a tocar un instrumento musical desarrolla fuertes rasgos de personalidad (paciencia, tolerancia a la frustación, ética laboral, disciplina y habilidades organizativas) de los jóvenes y niños, rasgos que los beneficiaran en su vida adulta.

El programa persigue, además, dar respuesta a problemáticas sociales que se dan en areas rurales remotas, de ahí su nombre: “Música sin Fronteras”

¿Qué hacen en Montezuma los niños después de la escuela?

En Montezuma no había demasiadas alternativas y un pueblo turístico no parece ser un ambiente que ofrezca, a primera vista , más que playa, sol y fiestas contínuas para adultos. El programa de orquesta infantil se recibió por los padres con los brazos abiertos. Iniciaron con 20 participantes y actualmente tienen 40 niños de 5 a 13 años. Raúl estima que el 40% de los asistentes provienen de la escuela pública y tan solo cinco participantes son de familias ticas-ticas. La diversidad cultural y las familias que provienen de Europa, Australia, Canadá, estadounidenses, etc son cada vez mayores al encontrar en el clima tropical su lugar de residencia atrapados por el ambiente y las oportunidades para implantar negocios.

Los instrumentos son prestados a los alumnos para que cada niño y joven tenga la oportunidad de experimentar, ya sea con viento, cuerda o percusión sin tener que hacer una gran inversión ya que se pide una contribución simbóloca de 5000 colones ( 10$) al mes. Los niños ensayan dos veces por semana y además dos veces por semana también practican en el coro, lo cual es obligatorio para todos. Raúl me explica lo gratificante que es para los niños poder tener un instrumento, algunos pequeños incluso durmieron con el violín la primera vez que lo llevaron a casa.

Todos los padres, con o sin habilidades musicales, pueden participar en las prácticas, organizar eventos o simplemente estar allí para demostrar su apoyo. Una gran parte del éxito de estas orquestas juveniles depende de la participan y apoyo de las familias. De echo se les pide colaboración sobretodo si los niños son pequeños para que los padres puedan ver, ayuden con la atención y pueden hacer seguimiento en casa.

Parece que la Orquesta Infantil SINEM Montezuma solo acaba de empezar y la semilla ya va germinando, Raúl nos cuenta las expectativas de futuro. El Comité de Padres esta en proceso de legalizarse como asociación para poder solicitar más ayudas, él mismo esta en conversaciones con la municipalidad para conseguir más profesores especialistas, un espacio al aire libre para poder realizar allí los conciertos y tiene como objetivo llevar al grupo a una sala de teatro donde la orquesta filarmonica de Costa Rica toca en San José, la capital.

Aplaudimos propuestas como esta donde la música no tiene peaje y la cultura circula con facilidad entre aquellos niños y jóvenes interesados.

Para más información y contacto:

http://hi-in.facebook.com/pages/Orquesta-Infantil-Sinem-Montezuma/

programamontezuma.sinem@gmail.com