LLEGANDO A OMETEPE: LA FINCA ZOPILOTE

Desde San Jorge, el embarcadero de Rivas, un ferry nos transportó en una hora hasta Moyogalpa, la población más grande y capital de la Isla de Ometepe de 35.000 habitantes y con 272 km2, la más grande en agua dulce del mundo. Situada enmedio del lago Cocibolga su silueta está absolutamente definida por la fotogenia de dos inmensos volcanes unidas por un istmo.

En Moyogalpa nos alojamos en el Indio Viejo, un lugar realmente curioso y colorido llevado por una vieja comunidad hippie donde pasar la primera noche y poco más porque esta población es algo anodina, en ella se encuentra alguna tienda, un par de pizzerías y el único cajero automático de la isla, así que es recomendable llevar algo de dinero en metálico si se van a pasar varios días en la isla.

El traslado al día siguiente desde Moyogalpa hasta Balgüe en el otro extremo de la Isla de Ometepe en un destartalado bus toma casi dos horas y discurre en buena parte por una carretera sin asfaltar repleta de baches. Llegamos cansados a Finca Magdalena pero sus instalaciones defraudaron nuestras expectativas. En Balgüe las condiciones de vida parecían insalubres. Miramos un par de hospedajes y eran bastante precarios. La Isla de Ometepe, aunque cada vez más turística, es todavía un área rural mal comunicada rodeada de abundante vida salvaje, un paraíso para jóvenes mochileros. ¿Qué hacíamos nosotros allí viajando con una niña pequeña?.

Casi in extremis y antes de que cayera la noche nos acercamos a la cercana Finca Zopilote, uno de los proyectos de alojamiento y permacultura más veteranos de Nicaragua llevada por Cristiano, un italiano. Como tantos lugares de la zona las opciones de alojamiento incluyen zona para dormir en hamacas, tiendas, dormitorios compartido o cabañas rústicas. La clientela principal de Finca Zopilote es también la mochilera, su perfil responde al de un joven de algún país occidental cargado de una cantidad de sueños aventureros inversamente proporcional a su presupuesto. También acuden muchos cooperantes que vienen del resto de Nicaragua a pasar unos días.

En Finca Zopilote tuvimos tres gratas sorpresas al llegar. La primera fue la belleza de la finca surcada de senderos de piedra que atraviesan un bosque tropical silvestre y ajardinado a un tiempo. En Finca Zopilote las bananas son gratis y más vale aprovecharlas antes de que se las coman las urracas. La segunda que el lugar dispone de una cocina básica pero funcional y que vende comidas (pan y pasta integral, yogures, nutela, mermeladas o hummus, todo de elaboración casera). La tercera y no menos importante: que Cristiano tiene una hija preciosa de tres años, Lena, que se encuentraba en la finca pasando una larga temporada junto a Kura, su madre japonesa recientemente llegada desde Tokio. Además Lena pasa muchas mañanas con Gretel una nica que también tiene niñas pequeñas: ya tenemos compañeras de juegos!. Además los niños en viaje son como un puente que nos permiten acercarnos mejor a los locales. Gretel nos presentó a su hermana y a su madre que nos contaron arraigadas prácticas y creencias de crianza de la gente de la isla. Viajando con niños entran a jugar otras variables y se valoran elementos que antes ni teníamos en cuenta.

OMETEPE DE AYER Y HOY

Por su misterio y belleza hoyla Isla de  Ometepe es uno de los destinos turísticos más incipientes de Nicaragua y concentra algunos de sus rasgos más característicos: volcanes, naturaleza, el gran lago Cocibolca y una sociedad esencialmente rural donde convive en aparente armonía una arraigada tradición católica con la herencia de la revolución sandinista.

El nombre de Ometepe deriva del nahualt y significa (ome) dos (tepelt) montañas. Tierra de encuentro y paso de norte a sur de América, hay constancia de su ocupación desde el año 1.500 Ac por parte de los chorotegas venidos desde Suramerica que esculpieron esas enigmaticas estatuas y pretroglifos, cerámicas  y dejaron numerosos enterramientos. Durante la colonia española la isla fue víctima del saqueo de los piratas que entraban por el Río San Juan del Sur para acosar la ciudad de Granada. Esta isla tiene un agua pura y tierras fértiles gracias a sus dos volcanes y es reserva de la Biosfera contando con numerosa presencia de bosque tropical seco y húmedo así como de nebliselva en sus alturas donde vive una explosión de fauna en la que destaca sus aves, anfibios  y llamativos monos.

En la Ometepe de la actualidad se cría bastante ganado, se producen los mejores bananas de Nicaragua, café, sandías, algo de cacao y un ajonjolí que bajó tanto de precio que la gente se lo da a las gallinas. Muchas familias tienen sus gallinas y chanchos pululando cerca de casa, cosechan sus propios frijoles, maiz, arroz, mangos y piñas en temporada. Gracias a eso y a la pesca en el lago (mojarras, tilapias) pueden sobrevivir sin necesitar apenas dinero aunque a veces la dieta no sea muy variada. La mayoría no paga hipoteca ni tiene cuenta bancaria y no parecen demasiado preocupados por ello. En nuestros trece días de estancia no pudimos medir su nivel de felicidad, no sé si alguien es capaz. Tal vez su falta de expectativas de mejora provoquen que a menudo aunque los buses estén abarrotados o no sean puntuales se vean caras relajadas y continuas bromas entre vecinos. En esta isla las personas se saludan al cruzarse; a pesar de la pobreza la delincuencia en esta isla apenas existe aunque  el turista siempre ha de prevenir posibles hurtos.

La mayoría de la población de la isla fuera de los dos núcleos principales de Moyogalpa y Altagracia viven en modestas casas con techos de zinc y hechas a menudo con remiendos de madera o viejos ladrillos de obra vista. Las casas son generalmente pequeñas, oscuras y están mal ventiladas. La costumbre de cocinar con leña sin salida de humos provoca paradójicamente bastantes problemas respiratorios especialmente entre los niños en una de las atmósferas más limpias del planeta. En Balgüe y muchas zonas de Ometepe las condiciones de salubridad son deficientes. Esta isla cuenta con la fortuna de las aguas puras que vienen desde la laguna del volcán Maderas sin embargo la presencia de ganado y la ausencia casi total de filtros hacen que el agua pueda provocar parásitos estomacales. El dengue y la malaria llevan tiempo sin apenas aparecer sin embargo el contacto con la orina de aninales infectados en entorno doméstico como gallinas, cerdos o la presencia de ratones pueden provocar algún caso de lectopirosis especialmente tras la época de lluvias.

VIAJANDO CON NIÑOS A OMETEPE

Todas esas cosas las tenemos muy presentes para medir bien los riesgos ya que viajar siempre ha de ser una aventura no exenta de ciertas incomodidades pero especialmente con tus hijos nunca un acto de heroicidad y menos de inconsciencia. Aunque el riesgo cero no existe ni en la propia casa de uno hay que minimizarlo siempre. En Finca Zopilote el agua está filtrada y es perfectamente potable lo cual aparte de asegurar la salud y ahorrar un dinero le ahorra al medio ambiente unos cuantos kilos de botellas plásticas al año. Finca Zopilote está situada unos 200  metros sobre la ladera donde sopla una brisa casi constante que impide prácticamente la presencia de mosquitos y sus picadas. La mosquitera de la cama era casi decorativa y el repelente ni lo abrimos. En esta finca no se crían cerdos ni gallinas. Además nosotros compramos y preparamos casi todas nuestras comidas.

En Ometepe existe la llamada ruta de las Fincas Verdes, destacamos Finca Mérida que fuimos a conocer. Están surgiendo además fincas ecológicas  muy orientadas al turismo internacional regentadas por antiguos viajeros que quedaron prendados de la magia y el misterio de esta isla: Little Morgan, tal vez el más fiestero y menos familiar. Totoco, situada a un 1,5 km de la carretera, un bello y confortable eco-lodge. Inha Intha, incipiente proyecto de estilo eco-village con cursos de masaje y yoga y unas vistas impresionantes del atardecer por ambos lados de la Isla. No conocimos Finca Mystica aunque sí podemos decir que Finca Porvenir es también una buena opción. En casi todas estas fincas existe la posibilidad de abaratar la estancia haciendo un voluntariado.

Ojo de Agua es una piscina natural de aguas volcánicas que emanan del subsuelo perfecta para ir con niños. Las excesivas lluvias habían inundado la playa de santo domingo, cualquier otro año pueden estar disponibles, lo mismo podemos decir del Charco Verde.  La cascada de San Ramón es muy bella pero subir con niños no es muy recomendable. Una de los trekings de varias horas más bellos del planeta consiste en subir a la cima del volcán Maderas o el Concepción, algo planteable para hacer sólo con niños adolescentes y las ideas muy claras. Otra de las actividades estrellas para la que hay que estar preparado es la navegación en kayac del río Istian. Si os gusta la arqueología en Ometepe se encuentran dos grandes Museos el Numismático, que cuenta en billetes y monedas la historia de Nicaragua, y el Precolombino con más de 1500 piezas antiguas en exhibición y encontradas en la propia isla. La cerámica y esculturas esculpidas en roca basáltica se exhiben hoy en día en el parque de la iglesia de Altagracia y en el Museo Nacional en Managua.

Tuvimos suerte. Lluna, Lena y las hijas de Gretel se hicieron buenas amigas y corretearon por amplios espacios verdes y sin peligros de carros ni suciedad en el suelo. Durante doce días disfrutamos en Finca Zopilote de las mejores pizzas de Ometepe por supuesto al horno de leña. Algún día tarde o temprano puede que construyan un aeropuerto en esta isla para atraer a los turistas con plata desde Costa Rica y tal vez un resort o complejo de lujo y asfalten la carretera para que pasen los nuevos invitados a la Isla.

Tal vez dirán entonces que todo es en beneficio de los ometepeños. Ojala la futura explosión turística se haga respetando su naturaleza y trayendo una prosperidad real para sus gentes. Entre tanto la Isla de Ometepe sigue siendo esa isla bella y misteriosa  -todavía un paraiso mochilero no tan recomendable para viajar con niños si no se quiere renunciar a ciertas comodidades- que guarda en sus entrañas un enigma aun sin resolver.