Nicaragua no se merece las lamentables condiciones en el que se encuentra Peñas Blancas, principal paso fronterizo con Costa Rica en reforma permanente. Para ingresar al país hay que pagar 12 dólares por persona, el doble que hace tres años tras pasar por un via crucis de barro y desorientación general injustificale para un país con tantos atractivos si es que de verdad apuesta en serio por el turismo como una de sus posibles estrategias de desarrollo. Afortunadamente desde este punto y tras un taxi compartido (20 USD)  y tres cuartos de hora se llega a San Juan del Sur, (1)la puerta de entrada a Nicaragua y principal nucleo de atracción turística de su costa pacífica.

Para hospedarse en San Juan del Sur se encuentran desde resorts de lujo hasta sencillos dormitorios compartidos. Nosotros veníamos desde Montezuma (Costa Rica) compartiendo trayecto con una pareja de artesanos madrileños con sus hijos, Candela y Teo de 8 y 1 años de edad. Nos hospedamos en Rebeca’s Inn y allí tuvimos la suerte de coincidir con otra familia viajera que se encontraba pasando unos días desde su residencia en Costa Rica formada por el salvadoreño Francisco, su mujer norteamericana Mina y sus hijas Metzy y Xochitl (nombres en lengua nahualt) de 5 y 2 años respectivamente. Así que tuvimos la suerte de poder compartir unos dìas con otras familias afines con los que Lluna pudo jugar y relacionarse. Así que por momentos y para espanto de la señora del lugar el hospedaje parecía un kindergarden y los padres nos íbamos organizando entre todos en un ambiente de complicidad.  Nueva confirmación de que viajar en familia no es tan raro y puede ser de otra forma tan o más reconfortante y enriquecedora que viajar en solitario, en pareja o con amigos.

A pesar de que su dueña parecía por momentos la versión nica de la señorita Rotenmeyer Rebecca’s Inn es un hospedaje de ambiente traquilo y acogedor dotado de cocina y resultó perfecto para nosotros durante la semana que nos hospedamos allí . Es recomendable comprar lo fresco en el pequeño mercado local. En las tiendas de San Juan del Sur la verdura escasea y es especialmente cara este año que tanto llovió. Los precios de los alimentos envasados que se encuentran en las pulperías son al menos tan caros como en Costa Rica. En San Juan del Sur hay que aprovechar para comprar en su puerto a bajo precio un pescado fresco y de calidad (pargos, macarelas, lenguado, loros o camarones).

En los cerros que rodean a  San Juan del Sur o en la exclusiva zona de Portobello tienen casa de lujo muchos ricos nicaraguenses y también algunos retirados y algún famoso actor norteamericano. Este pueblo también hace furor entre jóvenes surfers. En realidad las mejores playas llenas de olas para surfear son las que están tanto al norte como al sur con un acceso caro mediante taxis turísticos y bastante deficiente en bus. Además lo que  nosotros nos gustaba de la playa de San Juan del Sur y su forma de concha es su suave oleaje y que sus arenas son amplias y perfectas para enmarcar unos de las mejores puestas de sol sobre el mar que recordamos. La mala noticia: según sea la marea o los vientos se va haciendo notorio que la playa huele mal, que hay desagues directos al mar de aguas grises y no descartamos que negras. Incluso algunos de los dueños de hospedajes del lugar nos han comentado que ellos no se bañan en la playa en temporada alta. Mal asunto.

En lo positivo?. Bueno, sobre todo la compañía, las tertulias e intercambio de puntos de vistas entre padres. Los  paseos por la playa. Calles llenas de un sabor viejo donde todavía hay una importante actividad pesquera que el turismo no ha arruinado y donde la mayoría de los negocios continúan en manos de nicaragüenses. Nicas paseando y niños jugando en unas calles donde la circulación de carros no agobia. Un malecón con una heladería Eskimo dotada de un espacio de juegos o la muy recomendable pizzería italiana al horno de leña recién inagurada de Maurizzio. En San Juan del Sur viajando con niños también se puede recurrir al limpio y bien preparado parque infantil del pueblo así como a su biblioteca móvil.

Vale decir que San Juan del Sur también tiene su ambiente nocturno y disco-bares donde corre la cerveza y el ron Flor de Caña,  pero esa no es nuestra película. En cualquier caso este enclave está lejos de ser un lugar de turismo de masas aunque ya están empezando a recalar cruceros. Especialmente en el mes de diciembre suben los precios y es casi imposible encontar alojamiento. Pasada una semana cada familia seguió su camino, no hay demasiado más que hacer aquí y cada día llegaban más turistas así que fijamos nuestro rumbo hacia nuestro siguiente destino en Nicaragua: La Isla de Ometepe.

LA MÁGICA ARRIBADA DE LAS TORTUGAS

La noche más  emocionante para nosotros fue nuestro tour a la arribada de las tortugas paslama de la playa de la Reserva de vida Silvestre de la Flor. Las tortugas vienen por decenas o centenares en arribadas concentradas entorno a los días de luna nueva desde los meses de julio a diciembre, curiosamente este mes llegaron en luna llena. Contratamos el tour en la Casa de Oro (25USD). Se sale a las 7.00pm y se regresa pasada la medianoche en una especie de camión acondicionado como trasporte de personas. El trayecyo es pesado y dura una hora pero la recompensa vale la pena. En los días previos contamos a Lluna algún cuento sobre tortugas y aquella noche fue verdaderamente mágica porque el cuento se hizo realidad.

Acompañados en todo momento de un guía, con linternas de luz roja y siguiendo instrucciones precisas para no molestarlas, pudimos acompañar y ver el desobe de una tortuga desde que construye su nido hasta que lo tapa con arena y lo sella con todo el peso de su cuerpo y después como regresa agotada nuevamente al mar desde donde solo salen unas cuatro de veces al año para desobar. Contemplar este momento y seguir a la tortuga como en procesión es un rito y un mometo sagrado, el momento de dar vida. El pequeño grupo en el que íbamos guardó un silencio y tuvo un respeto hacia la mama tortuga que a veces se echa en falta a la hora del parto hacia las mujeres entre tanto médico y aparato técnico en nuestros modernos hospitales.

Más tarde liberamos unas tortuguitas recien salidas de sus huevos. Sólo una de cada mil llegan a la vida adulta y regresan a la playa donde nacieron a poner sus huevos renovando así el ciclo de la vida. Cangrejos, pájaros, peces y una legión de cazadores furtivos y sus compradores de huevos  son sus principales enemigos. Durante toda la sesión Lluna no perdió detalle y lo contempló todo risueña, maravillada y con una increible naturalidad…ah! y sin sueño ya esa tarde sus papás ya tuvieron buen cuidado de hacerla dormir una buena siesta. Sin duda esta es una experiencia recomendable para toda persona niño o adulto y es toda una clase práctica de bilología marina que nos ayuda a entender el misterio, la fragilidad y el inmenso valor que tiene la vida en nuestros mares.