Son Ana y Franki, dos papás murcianos viajando junto a su hija Maia por todo el sudeste asiático una zona del globo en la que se sienten cómodos, tanto que este viaje libre e independiente se va a alargar hasta los dieciocho meses. En este tiempo de la hipercomunicadon y las redes sociales donde no hay viaje sin blog ellos han decidido no editar el suyo y viajan volcados totalmente en disfrutar de cada momento. Supimos de su aventura porque nos contactaron a Familias en Ruta así que, vamos a decirlo, esta es una auténtica exclusiva de entrevista que no os dejará indiferentes.

Viaje en familia a Asia

Nombre y edad de los viajeros: Franki, 38 años. Ana, otros 38, y Maia; nuestra peque, cinco añitos

 Países visitados: En familia visitamos Ecuador cuando Maia tenía 18 meses. Portugal y Francia en furgo. Y desde hace ocho meses en este viaje en familia a Asia hemos recorrido Tailandia, Malasia, Borneo, Brunei, Filipinas, Singapur y Sri Lanka, donde nos encontramos ahora.

Países de viaje previstos: En julio volaremos al sur de la India, y estaremos por allí uno o dos meses, según se desarrolle el viaje. Después de India aún no lo hemos decidido. Puede que volvamos al norte de Tailandia y de allí visitemos Camboya y después Laos y el sur de China, o que nos encontremos con otra familia de amigos viajeros que vienen de España y decidamos ir todos juntos a las playitas del sur, o volver a Filipinas… Es el viaje el que nos va diciendo hacia dónde ir, más que decírselo nosotros al viaje.

Duración prevista del viaje: Unos 18 meses aproximadamente. Tenemos intención de volver para mayo o junio del año que viene. Así que aún tenemos mucho viaje y muchos lugares por delante.

Blog viajero: No tenemos.

ENTREVISTA:

FnRuta.- Eso de salir de viaje a dar la vuelta por esos mundos como lo hacéis vosotros con vuestros hijos ¿de qué os viene? ¿Qué necesidad teníais vosotros, con lo a gustito que se está en casa?

Ana: La verdad es que no tengo ni idea de dónde viene. No puedo decir, como otros viajeros, que ya desde chiquitita con mis padres… porque no es así. Al contrario. A mis padres nunca les ha gustado viajar, así que seguro que ellos también se habrán hecho alguna vez esta pregunta, ¡me temo que con resignación!

Franki: Hace unos diez años, cuando aún no teníamos a Maia, y empezamos a viajar, todavía se veía como algo raro que nos fuéramos un mes y medio o dos a mochilear por el mundo sin hacer reservas ni tener muy claro cuál iba a ser nuestro recorrido ni qué íbamos a hacer exactamente. Aún hoy, de hecho, hay gente que se echa las manos a la cabeza. En España se ha empezado a viajar hace poco tiempo, se viaja poco, y aún menos de forma independiente. Así que al iniciar nuestros primeros viajes nos sentíamos un poco como pioneros. Luego, claro, nos encontrábamos con gente que estaba viajando seis meses, un año, dos, o que ya directamente vivía de viaje, y esa sensación, un poco provinciana, se nos quitó de golpe.

Viaje con niños a Asia

Pero es de esa época y de esas primeras experiencias de dónde nos vienen las ganas de viajar, de viajar cada vez más, de viajar mucho. Fue por entonces cuando empezamos a ver a los (para nosotros) primeros viajeros con niños. Y también eso nos hizo darnos cuenta de que tener niños no solo no es excusa para no viajar, sino que es una oportunidad más. Una oportunidad para viajar de otro modo; más tranquilo, en el que se te abren otras puertas… Así, supimos, casi desde el principio, que si algún día teníamos un hijo, viajar, y viajar tal y como a nosotros nos gustaba, era algo que no teníamos porque dejar de hacer.

En casa se está muy agustito, sí, pero cuando llevas ya unos meses de viaje desarrollas la capacidad de sentirte en cualquier sitio como en casa. Y hay muchos sitios en el mundo en el que se está bastante más a gusto que en tu casa.

 FnRuta.- Cuando les comentabais vuestros planes viajeros a los abuelos y a las familias viajeras, ¿qué cara ponían? ¿En general os ayudaron, os entendieron?

Ana: Pues para nuestra sorpresa los abuelos no se extrañaron demasiado, ya les parecíamos si no raros, sí distintos. Hombre, nos propusieron alternativas. Mi madre, por ejemplo, nos propuso que nos trasladáramos a vivir a su casa de Los Narejos, pero claro no era lo mismo (risas). Nuestros amigos contentos con la idea, animándonos un montón.

Franki: La familia lo lleva como puede. Entenderlo, desde luego, no lo entienden.

Del resto, casi todo el mundo está encantado. Es verdad que algunos conocidos nos expresaron sus temores, su escepticismo, e incluso sus malos augurios. Pero la mayoría de amigos nos apoyaron y nos dieron ánimos, manifestando su entusiasmo; nos decían que éramos muy valientes, que ellos siempre habían pensado en hacer algo así pero no se atrevían, y ese tipo de cosas.

Por otro lado, los amigos más íntimos nos tienen en un pedestal. Nos escriben animándonos y diciéndonos que somos sus héroes, que sobrellevan la vida cotidiana un poco mejor sabiendo que nosotros andamos mochileando por el mundo, que disfrutemos también por ellos. Como si, de alguna manera, vivieran lo que estamos viviendo nosotros, y, siguiéndonos, viajaran también un poco con nosotros. Aunque lo que nos gustaría es servirles de estímulo, que nuestra experiencia los animara a viajar, y encontrarnos con ellos en cualquier rincón del mundo.

Fotos de Sri Lanka con niños

FnRuta.- Toma de decisión y planificación: Respecto a la casa, los trabajos o el colegio, ¿os dio vértigo? ¿Tiene que ver algo que el país esté en plena crisis económica?

Ana: Bueno, la decisión fue visto y no visto. De repente yo me lo creí, vi que podía ser el momento. Lo habíamos pensado muchas veces, antes de que naciera Maia, y bueno, se lo pregunté a Franki, y dijo que sí. Ahí empezaba nuestro viaje porque para hacerlo debíamos vender nuestra casa y la furgo que tantas alegrías nos había dado. La sorpresa fue que en menos de un mes teníamos comprador. Eso dio vértigo. ¡Nuestra casita! Tuvimos tiras y aflojas. Momentos de dudar. Pero al final, imagino, acabó saliendo lo que realmente deseábamos, que era salir de viaje los tres, recorrer un poquito de mundo. Y sí, creo que el momento en el que estábamos en España, a pesar de no tocarnos mucho a nosotros laboralmente, para mí fue decisivo. Romper con una hipoteca de por vida, la rutina de cada día… Teléfonica, Mercadona, el seguro del coche, los bancos…

Franki: Daba vértigo, sí; dejarlo todo y lanzarse a la aventura. Uno siempre se aferra a lo que tiene. También hay que decir que, en nuestro caso, ese salto es con red, porque yo soy funcionario y estoy de excedencia. Así que, como puede verse, no somos tan valientes. Simplemente hemos trastocado nuestras prioridades; en lugar de comprarnos un coche o reformar la casa decidimos salir un par de años a recorrer el mundo.

Niños en Filipinas

Si algo ha tenido que ver la crisis en nuestra decisión ha sido para darnos aún más cuenta de que no solo estamos de viaje sino que, como dice Ana, nos hemos quitado de encima todo el peso de hipotecas, préstamos, seguros, plazos, etc. ese tipo de cosas que en estos momentos están asfixiando a nuestra sociedad.

FnRuta.- Hablemos del vil metal. ¿Con que presupuesto diario/mensual os movéis? ¿Cuál creéis que podría ser el mínimo necesario?

Ana: Pues hasta ahora nos vamos gastando unos mil euros al mes. En Filipinas nos paramos durante dos meses en un pueblo llamado Santa Fé. Allí alquilamos una casa. Pagábamos doscientos treinta euros. Pensamos, esta es la nuestra, gastaremos menos, pero entonces, lo que nos ahorramos por un lado tuvimos que gastarlo por otro en la extensión de los visados, que allí es bastante cara. Por una cosa o por otra siempre nos vamos a los mil euros. No sabría el mínimo. Somos tres. Y además de lo estrictamente necesario no tenemos gastos fuera de eso. No solemos contratar nada, nos movemos en transporte local, y solemos dormir entre los diez y veinte euros, dependiendo del país. Pero está claro que se puede viajar con menos. Practicando “coachsurfing” por ejemplo, ahorras un montón en alojamiento, hasta un 40% del gasto del viaje diría yo. Por una cosa o por otra no lo hemos hecho todavía, pero supongo que lo haremos.

Franki: Nuestros números son esos, sí. Aunque yo creo que se podría recortar un poco más aquí y allá, y bajar de los mil euros. Se ve que voy con el espíritu de los tiempos, porque yo siempre pienso que se puede recortar un poco más. (Risas).

 FnRuta.- ¿Qué alojamientos os han gustado más?

Ana: Pues en eso no tengo dudas. Los mejores lugares son aquellos que tienen un porchecito para disfrutar del sol o de la lluvia, en los que podemos lavar la ropa a mano y tenderla al sol, en los que podemos estar como en nuestra casa de la huerta, con la puerta abierta todo el día, disfrutando de la lectura o de lo que se tercie, con el mar cerquita sino en frente… Hemos estado en algunos con piscina por poquito dinero. Eso ya es un lujazo! Playa y piscina. Esos sin duda son los que más le han gustado a Maia.

FnRuta.- ¿Qué países os han sorprendido positivamente y recomendáis para viajar en familia?

Ana: Hasta ahora en todos hemos encontrado algo. Sería difícil no hacerlo. Tailandia, por tratarse de un país fácil, donde encuentras siempre un lugar para ti. Malasia por su diversidad cultural. Borneo, para enseñarles un poquito más de cerca la selva, ver monos narigudos, orangutanes… Filipinas por sus playas… Ahora en Sri Lanka, plantarnos con Maia delante de ruinas milenarias, de budas tallados en piedra…

Franki: Tal vez porque en un principio no pensábamos ir, y cuando empezamos a considerarlo todo fueron dudas, el país que a mí más me ha sorprendido ha sido Filipinas. Nos habían dicho que había problemas de seguridad, que no fuéramos, etc. Así que al ir con la niña, lo estuvimos dudando mucho. Pero finalmente nos decidimos, evitando tanto las grandes ciudades, en las que los países más suelen envilecerse, así como las zonas conflictivas del sur. Tomando esas mínimas precauciones, encontramos un país en el que casi no tienes que buscar para encontrar la típica cabaña a orillas de una playa de arena blanca, aguas cristalinas y palmeras inclinadas, en la que solo estás tú, o, como mucho dos o tres viajeros más.

Aunque ahora también andamos bastante alucinados con Sri Lanka. Un país pequeñito y muy manejable cargado de historia y tradiciones…

No sé. Yo tampoco podría elegir sólo un país. Al final, los países son como los hijos; nunca puedes decir a cuál quieres más. Por eso vamos de uno a otro.

Playa en Filipinas viajando con niños

 FnRuta.-  …¿ y qué países recomendaríais evitar?

Ana: Bueno, hasta ahora ninguno. Supongo que nunca iría a un país declarado en guerra. Intentamos evitar las zonas de malaria. Aunque también es verdad que una vez estás embarcado en el viaje las cosas son distintas. Los peligros se ven más cuando aún estás en tu casa, en España.

Franki: Salvo en cuestiones de sentido común, como dice Ana, nunca recomendaría evitar ningún país a otro viajero. Y no por ser ecuménico, sino porque la experiencia de cada viajero en cada país es única. Escuchando hablar a distintos viajeros acerca del mismo país, a menudo da la sensación de que estuvieran hablando de países completamente distintos, porque para cualquier lugar que elijas encontrarás viajeros que lo odian y viajeros que lo adoran.

 FnRuta.- Habéis pasado alguna situación apurada durante la que pensasteis aquello de ’quién nos mandaría a nosotros’…

Ana: A lo mejor algún día de esos de transportes largos y pesados. De llegar a un lugar nuevo y andar buscando alojamiento y acabar en una habitación que no es precisamente lo que una esperaba. Pero nada más. Se pasa en cuanto te das una ducha, comes un poquito y descansas.

Franki: En los más de ocho meses que llevamos ya de viaje hemos pasado por picos de entusiasmo y también algún que otro valle de desánimo. En esos momentos sí que piensas aquello de: “Con lo bien que se está en casa”. Sin embargo, no tardas en darte cuenta de que en casa también suele caer uno en ese tipo de baches, con la diferencia de que al salir de ellos se vuelve a caer en la rutinaria vida cotidiana, mientras que, de viaje, lo que te espera es otro país, otra gente, otro idioma, a menudo, otro paraíso. Y en cuanto vuelves a estar en el paraíso se te quitan las ganas de volver a los purgatorios europeos.

Lo que no hemos tenido ha sido ninguna situación difícil concreta, ningún problema, accidente o conflicto determinado. Es el tipo de cosas que más te preocupan antes de irte de viaje, pero un poco de sentido común es más que suficiente para evitar la inmensa mayoría de ellos, y los otros, los que no se pueden evitar, lo mismo te pueden pasar viajando por el Sudeste Asiático que sentado en el sofá de tu casa viendo la tele.

FnRuta.- Lo que menos te gusta de viajar con niños…

Ana: Supongo que cuando estoy cansada y lo que más me apetece es tirarme en la cama y leer un poco, o simplemente no hacer nada, y entonces viene Maia, derrochando energía, y me propone mil cosas a la vez. A veces me gustaría tener a unos abuelos que se quedaran con ella un ratito y entonces tomarnos Franki y yo una cervecica en la playa, y disfrutar del silencio o de una conversación exclusivamente de adultos.

Franki: Comparto lo que dice Ana. Aunque creo que esa sensación que describe no es exclusiva del viaje. Imagino que muchos padres que nunca hayan viajado con sus hijos la conocerán también.

Lo que menos me gusta a mí de viajar con niños es las cosas que tienes que dejar de hacer. No puedes lanzarte a hacer un trecking de tres días para llegar a una tribu perdida en las montañas, bajar de un pueblo a otro haciendo rafting, o subir al pico más alto de no-se-dónde. Hay que renunciar a casi toda la parte de aventura que el viaje te ofrece. Y digo “casi” porque, a pesar de todo, en este viaje ya nos hemos marcado un trecking impresionante de ocho quilómetros a través de la selva, en Borneo, en el que Maia, apuntando maneras, se portó como una leona.

 FnRuta.- Uno o dos de vuestros trucos infalibles para que los niños viajen tan ricamente.

Ana: Cuando viajamos a Ecuador Maia tenía dieciocho meses y aún mamaba, así que nuestro truco infalible era la teta. En los trasportes, por las noches… Ahora con cinco años, no tenemos trucos. Maia está aprendiendo a viajar. Le encanta las historias, los cuentos… y eso hacemos. Luego ella lleva su mochila con sus cosas, que además van cambiando. Algunas veces cuando la abro me muero de la risa. Parece el cubo de la basura. Lleva trozos de tela, unos vasitos que se encontró no sé dónde, conchas que trae desde Tailandia, chuminás que le van saliendo al paso! Cuando la vemos cansaica mucho cariño y más paciencia.

Franki: Normalmente Maia viaja bastante bien. Ha aguantado trenes, autobuses o barcos de horas y horas. A veces, claro, a pesar de todo, se desespera. Pero desde pequeña, como casi todos los niños, siempre se ha quedado embobada con los cuentos. Así que mi truco es contarle un cuento, o, si no tengo viva la imaginación, leérselo. Podría estar todo el día contándole cuentos, y ella encantada.

FnRuta.- ¿Cual es vuestro accesorio favorito a la hora de viajar con vuestros hijos?

Ana: Para mi llevar siempre una libreta y colores en la mochila de mano. Me gusta pararme y dibujar lo que veo y ahora Maia se sienta a mi lado y también lo hace. Luego es muy curioso y muy divertido mirar nuestros dibujos de la misma cosa. ¡Los suyos suelen ser bastante más chulos que los míos!

Franki: Enlazando con la pregunta de antes, mi accesorio favorito es el libro electrónico. Ya sé que es poco sugerente y que le quita todo el romanticismo y la poética al hecho de leer. Pero antes acababa con la mochila llena (literalmente) de libros, y ahora puedo llevar docenas de libros para Maia, y para mí, en el espacio de uno solo. Y eso de viajar con la biblioteca a cuestas da mucho juego.

 FnRuta.- Uno o varios momentos hermosos que no olvidaréis nunca de este viaje en familia…

Ana: Es difícil. Cuando viajas para tanto tiempo, al menos a mi me pasa, pierdes un poco la conciencia de lo que esto está siendo para nosotros. Pero hay momentos que la recuperas, que te da un toque y no solo a nivel psíquico, es incluso físico. Lo siento en mi piel, en mis ojos… De repente siento… ostras, donde estamos, esto que estamos viviendo es para siempre, es intenso, y es nuestro, exclusivamente de los tres.

Si tuviera que rescatar momentos… estar en el parque nacional de Bako, en Borneo, en el porche de nuestra habitación, mirando como Franki enseñaba a Maia a leer en medio de la selva, y viendo a los monos narigudos saltar y subirse por los árboles como si tal cosa. O cualquier atardecer en Kho Jum, todos eran impresionantes. ¡Cada día! Nos sentábamos a ver la puesta del sol como una especie de ritual.

Franki: Ha habido dos o tres momentos en los que estaba tirado en la playa, tumbado en una hamaca, o viendo atardecer, mientras Maia jugaba, y todo estaba tan bien, tan en su sitio, y yo me sentía tan relajado y tan feliz, que me daba la risa. Y no una sonrisa suave, no; risa a borbotones. Carcajadas. Entonces, pensaba en qué estaría haciendo en España en ese momento, y aún me reía más. Quizá en esos momentos no estábamos haciendo nada especial, pero son los dos o tres que recuerdo como más plenos.

 FnRuta.- Para ti, lo mejor de viajar con niños para ellos y para vosotros es…

Ana: Bueno, no sé. Lo mejor es estar aquí con ella. El compartir con ella otra manera de vivir. Diría enseñarle, pero no es así, es aprender juntas que el mundo no es solo de una forma.

Franki: Sí. Cuando era profesor fantaseaba a menudo con mis alumnos acerca de un hipotético sistema educativo que se desarrollara viajando: Recorriendo distintos países aprenderíamos geografía, hablando con la gente conoceríamos su historia, sus costumbres; viviríamos sus formas de organización económica y social, practicaríamos aritmética convirtiendo al cambio las monedas y regateando con los comerciantes, los taxistas y los dueños de los hostels, nos veríamos obligados a hablar en inglés, y a aprender algunas frases de cortesía en muchos otros idiomas. Etcétera. Se trataba, como digo, de una fantasía irrealizable como profesor, pero que, como padre, he podido llevar a cabo. Toda esa experiencia, todo ese aprendizaje directo que está recibiendo Maia, es para mí lo mejor de viajar con ella.