Somos Max y Susagna, los autores de FamiliasenRuta, esta revista digital casera que tienes en la pantalla, un blog de viajes familiar e intransferible. Los que nos siguen desde hace algún tiempo ya conocen nuestra historia: un buen día decidimos a dejar nuestras cómodas vidas urbanitas para viajar durante ocho meses con nuestra hija de tres años por varios paises de América Latina.

A nuestro regreso nos esperaba un grata sorpresa, algo que hacía  que nos lo planteábamos: nuestra ilusión por irnos a vivir al campo se hizo realidad y desde hace unos meses una granja ecológica es nuestra casa. Así que para nosotros de alguna manera sigue nuestra ruta; la vida misma es un continuo viaje real o figurado. Cada experiencia es única y nos gustaría compartir la nuestra de alguna manera con vosotros a través de esta serie de artículos.

NUESTRA EXPERIENCIA, UN PUNTO DE VISTA.

Ya nos guardaremos de pontificar nada o de dar por sentado verdad alguna. Somos una simple familia, una pareja de aprendices y su hija pequeña también aprendiendo cada día a sus preciosos cuatro años. Nuestra vivencia es subjetiva y particular si bien nos encantaría saber que puede ser de utilidad.  Será un placer intercambiar puntos de vista.

No nos gusta simplificar y no dividimos el mundo entre la ciudad y el campo. Todo es más complejo, somos conscientes. La ciudad sigue formando parte de nosotros y no renegamos pues hemos crecido y vivido en ella la mayor parte de nuestra vida. Todavía nos encanta acercarnos a disfrutar de la ciudad de tanto en cuanto, allí tenemos amigos y familia  y en buena medida la echamos de menos.

UNA FAMILIA DE URBANITAS VIVIENDO EN EL CAMPO

Cuando leemos “viviendo en el campo “ seguramente todo el mundo imagina algo  en su cabeza algo y sin embargo “vivir en el campo” es una de las expresiones más imprecisas y tramposas que podemos encontrar. Vivir en el campo puede significar una cosa y su contraria.

Son las paradojas de este planeta masificado. Son miles, millones, las familias agobiadas por la presión en las ciudades. Teniendo hijos cambian las prioridades, sentimos que no podemos disfrutar tanto de lo que ofrece la ciudad, que tenemos otras prioridades y… que las viviendas con más habitaciones son increiblemente caras.

En la ciudad, especialmente en la gran ciudad y su zona metropolitana, cuando somos padres  a menudo sentimos que nos afectan más sus externalidades: ruido, contaminación y esa incómoda sensación de soledad en medio del gentío.

Un proverbio africano dice que para educar a un niño hace falta una tribu entera. Sí, tenemos amigos y familiares pero los extenuantes horarios de trabajo y el tiempo necesario para encontrarnos con ellos hacen que su compañía sea demasiado ocasional.

Así pues, muchos piensan como solución: nos vamos a vivir al campo. A una casa más grande con un pequeño jardín y hasta piscina si puede ser. Una casa que hay que pagar a menudo hipotecándola en un banco. Una casa situada junto a centenares de otras casas iguales y para cuyo acceso se necesita construir carreteras, unas carreteras por las que debemos transitar durante largas horas al día en busca de un atasco de autos camino a nuestro trabajo…situado en la ciudad.

Vivir en el campo, sí. El american way of life o sueño americano y los suburbios como modelo global. La promesa de una nueva vida más natural en asfaltadas urbanizaciones dormitorio en terrenos precisamente arrebatados a los árboles donde tampoco conocemos a nuestros vecinos y donde la naturaleza está más cerca sí, pero como un paisaje de fondo en el cuadro de nuestra vida. Un modelos de desarrollo energéticamente despilfarrador donde los comercios, el colegio y demás equipamientos están dispersos y/o apartados y donde el uso del auto es más intensivo que nunca.

Pagamos guarderías, necesitamos canguros, contratamos colegios y actividades extra-ecolares. Nos vamos al campo para vivir mejor pero si no sabemos de donde sacar el tiempo para estar con nuestros hijos, ¿qué sentido tiene todo esto?.

HACIA UNA VIDA MÁS SIMPLE

La bolsa lleva varios años jugando a la montaña rusa y mientras los bancos son rescatados con dinero público mientras los banqueros se suben el sueldo. Una galopante tasa de desempleo enseña sus dientes y se ensaña hasta con la antaña confortable clase media hoy endeudada hasta las cejas. Los servicios públicos se degradan y lo derechos laborales se recortan y mientras en Africa – eso sí es una crísis humanitaria-  otra vez millones de personas están apunto de morir de hambre ante nuestros ojos atónitos.

La crisis deja ver las costuras de un sistema capitalista global y depredador  televisado como un escaparate en alta definición con luces de colores para ser consumido previo pago. Mientras en su trastienda, el sistema destruye el planeta y su vida natural y crea increíbles desigualdades sociales e infelicidad por doquier. Nada de los que le sucede a nuestra Madre Tierra debería sernos ajeno pues formamos parte de ella, es nuestro hogar y a él estamos ligados desde el mismo día de nuestro nacimiento.

Para nosotros una vida en el campo debía significar otro modelo de vida, no sólo un traslado físico del entorno donde vivir. Lo realmente difícil es el reto de encontrar fuentes de ingreso cercanas para intentar vivir de otra manera. Vivir con menos para ser más feliz. Un vida más simple que busca, por que no, la belleza y donde seamos más dueños de nuestro tiempo. Una vida sin la obligación de largos traslados diarios y donde el contacto con los tiempos de la naturaleza impregne más nuestros días.

Prevenir antes que curar, alimentos sanos para el cuerpo y el espíritu, no necesitar estar constantemente rodeados de gatdgets tecnológicos y recursos de pago para vivir, relacionarse o poder divertirse. El ser antes que el tener.

Nadie quiere volver a las cavernas. Algunos interesados en que consumamos hasta morir tratan de caricaturizar esta forma de ver la vida y presentarla como algo exótico pero en realidad esta nueva conciencia está impregnando cada vez más a muchas personas de todas clases en nuestra sociedad  (en Francia representan ya el 2% de la población). Estos ciudadanos a los que no les da la gana de dejarse llevar por la marea de este despropósito de la prisa, el mal humor y el usar y tirar constante de las cosas y de las relaciones humanas. Personas y familias normales (aunque tal vez no convencionales) que quieren otro mundo mejor para ellos y sus hijos, otro mundo para todos.

UNA VUELTA AL CAMPO

Nuestros abuelos vinieron a vivir a la ciudad. Hoy muchos regresamos al campo. Es una tendencia minoritaria y a la vez creciente.  Se trata de ese nuevo éxodo silencioso y contínuo de vuelta al mundo rural para vivir de otra manera. Las familias son candidatas especiales. El Estado apenas ha invertido en incentivar este nuevo fenómeno y en canalizarlo para repoblar con sentido territorios con un inmenso valor ecológico y cultural que bien lo merecen y necesitan. Una de las pocos recursos que conocemos es Abraza la Tierra, (nosotros escribimos y aún estamos esperando respuesta), también hay blogs y otras fuentes en la red que abordan este tema.

Las modalidades para esa vuelta neorural son muy diferentes y también lo son los niveles de éxito. Cada uno se “inventa” una manera para alcanzar lo más posible la autosuficiencia económica. En nuestro caso empezamos viviendo y cuidando como masovers (caseros) una granja ecológica situada en la comarca de L’Alt Camp en Tarragona, Les Esplanes, que es desde donde me conecto a la red y desde donde publicamos actualmente FamiliasenRuta. Los dueños se fueron de viaje con sus hijos en una ruta viajera de carretera y manta por Europa.

Estamos comprobando que la vida en nuestra nueva vida en el campo no todo es tan idílico como nos gustaría. Irse a vivir al campo es todo menos fácil. Me temo que todos los paraisos terrenales sólo existen en nuestra mente. En el siguiente artículo de esta serie queremos contaros como es aquí la vida cotidiana con nuestra hija, la vida y milagros de una familia urbanita viviendo en el campo. Mira que nos lo habían advertido, pero nada…

+ info:

Plataforma rural

Huerta Vieja

Proyecto vivir en el campo

Pueblos abandonados

Abraza la tierra

Quédate a vivir

Foro de vida rural de la revista Integral

Red ibérica de eco-aldeas

Rurales en Red

El Blog alternativo

Red de Permacultura

Completa entrada del blog alternativo con multitud de enlaces