La Salud y otros miedos viajando con niños a países tropicales
En FamiliasnRuta nos hemos propuesto compartir información y que los que viajamos con niñ@s nos ayudemos entre todos y si hay una preocupación estrella lógica y común a todos las madres y padres es la salud y la seguridad de toda la famila en los viajes con especial atención hacía aquellos más pequeños y a los que tenemos la responsabilidad de cuidar. Durante el tiempo de vacaciones, una temporada más o menos larga, vamos a cambiar la composición de nuestra dieta habitual dejando en muchos casos de controlar directamente la elaboración de las comidas y vamos a cambiar el tipo de agua que bebemos y a estar en general más expuestos a los elementos naturales. y todo esto evidentemente puede tener una incidencia que puede ser negativa sobre el organismo.
A raiz de los preparativos de nuestro inminente viaje con nuestra hija de 3 años por Ecuador -pais por el que vamos a estar un mínimo previsto de dos meses- empezamos a movernos para recabar información y tomar algunas precauciones básicas sobre la salud y lo que siguen son algunas de nuestras reflexiones y medidas al respecto.
El miedo a posibles accidentes o a enfermedades infecciosas es una de las razones más citadas como un freno a viajar con niñ@s o por lo menos a viajar especialmente a paises llamados exóticos de Africa, Asia o América. Pero no se trata de tener miedo, no se trata de preocuparse; se trata de ocuparse y conste que eso lo dice un padre sufridor. Así pues nos toca buscar y contrastar información médico-sanitaria, ser previsores y tomar decisiones. En este enlace de la OMS (Organización Mundial de la Salud) en español obtendremos abundante información actualizada. Una información también completa y detallada se puede encontrar en el libro en pdf de esta misma organización titulado Viajes internacionales y salud. Viajar Sano también es una web de referencia sobre la materia. Otro enlace de gran utilidad es el de la Salud También Viaja del Ministerio español de Sanidad y Políticas Sociales donde al igual que en los tres enlaces anteriores puede buscarse información sobre la situación sanitaria por paises.
Pero antes de nada una cuestión previa que puede parecer evidente pero que no debemos perder de vista: la salud familiar en viajes y vacaciones no deja de ser una extensión del estado general de salud durante todo el año. Si nosotros y nuestros hij@s nos mantenemos sanos y vitales, si comemos equilibradamente manteniendo a raya los alimentos procesados y llevamos una vida no sedentaria, si cuidamos el cuerpo, la mente y el alma de toda la familia tendremos un sistema inmunitario fuerte y por tanto nuestra predisposición a enfermar bajará bastantes enteros.
Todo esto viene a cuento porque tomar todas las medidas lógicas para mantener la salud en los viajes no debe de hacernos perder de vista que la mayor parte del año no estamos de vacaciones sino que los pasamos en nuestros lugares habituales de trabajo y residencia. Parace que todo lo malo esté allí fuera…en el campo, en la ciudad, en otros paises. Lo desconocido y lejano nos provoca desconfianza. Cuando comentas con algunas personas personas que te vas de viaje con niñ@s a paises fuera de la orbe occidental, digamos “exóticos” como Marruecos, Etiopía, Vietnam, La India o en nuestro caso, con nuestra hija de 3 años, a Ecuador y otros paises de América Latina algunos se ponen las manos en la cabeza. “Con tu hija?, pero no saldrás mucho del hotel, no?!”. Bueno, en verdad no sé si tiene mucho sentido atravesar medio planeta para luego llegar al destino y quedarnos encerrados en un hotel rodeado de otros turistas. No olvidemos que lo que se entiende en cada caso por exótico es bastante relativo. Imagino que no debe haber nada más más exótico para un pescador malayo o un beduino sirio que el metro de Madrid en plena hora punta.
Fiebre amarilla, malaria, dengue, cólera, parásitos… Son afecciones presentes y extendidas en muchas zonas, ni mucho menos todas, de clima tropical y subtropical entre amplias capas de la población general y especialmente entre su eslavón más expuesto y vulnerable, los niñ@s. Basta con solo escuchar alguno de estos nombres de enfermedades para que se nos erice el bello de la piel, simplemente pensar que alguno de nosotros o nuestros hij@s pudiera contraer alguna de ellas es suficiente para no viajar o para hacerlo en unas condiciones de prevención médica que en algunos casos raya con el absurdo.
En estos mismos paises sin de los que hablamos embargo existe al menos una élite de personas sanas y bienestantes que gozan de los estándares occidentales de vida y calidad de asistencia sanitaria. En la tropical Costa Rica existe un acceso universal a la sanidad pública y su esperanza de vida es (datos 2008) la segunda más alta de todo el continente americano superada tan solo por Canadá y casi dos años por encima de la de Estados Unidos. La alta morbilidad de estas enfermedes en diversos grupos de la población de estos paises no se debe a ninguna maldición divina sino a un injusto sistema de reparto y concentración de la riqueza que crea pobreza o directamente miseria y que provoca para tanta gente un acceso nulo o deficiente al agua potable, mala canalización de aguas fecales, una nutrición pobre, una deficiente educación higiénico-sanitaria o a una asistencia médica insuficiente o a veces inexistente. Me viene a la mente la estupenda película localizada en Africay de espectacular fotografía El Jardinero Fiel ?. Viene aquí a colación y si os la habeis perdido recomiendo encarecidamente que la veais porque aseguro que no deja indiferente. Ojala todo lo que cuenta fuera tan solo pura ficción.
Generalmente viajamos por placer a estos paises y lo hacemos entre una y tres semanas. Nos alojamos en cómodos hoteles, hostales y ultimamente en lodges donde se contemplan unos mínimos en la manipulación de los alimentos y la limpieza. Apenas visitamos areas urbanas insalubres, remotas comunidades rurales o convivimos con la población más pobre. Cuando vamos como turistas o a cooperar solemos llevar con nosotros medicamentos o podemos conseguirlos con facilidad. El turista tiene la facilidad de obtener en caso necesario de atención médico-hospitalaria durante el viaje o luego al regreso. Muchas de esas enfermedades y otras más que tanto desasosiego nos pueden tener un buen pronóstico si son detectadas y tratadas adecuadamente.
A veces da la sensación de que cuantas más vacunas mejor. Pero conviene informarse bien en los centros de vacunación para que nos administren a nosotros y a nuestros hij@s las vacunas realmente necesarias y evitar que los brazos de toda la familia se conviertan en centro de una colección gratuita de inyecciones. Siempre recordaré como se me inflamó el brazo cuando me vacunaron de la fiebre amarilla para ir a Bolivia: pero si le dije al doctor que no iba a pisar la selva!. Cómo podría contraer la fiebre amarilla en La Paz a más de 3500 metros de altitud!?. Mucho me temo que el mío no es un caso único.
El número de vacunas debe ser proporcional a la exposición al riesgo que tengamos durante el viaje. ¿Hay que vacunarse conco veces para pasar una semana encerrado en un todo incluido en la Riviera Maya?. Hay que consultarlo en el centro de vacunación ya que las vacunas no están exentas de reacciones y posibles efectos secundarios.
Otro caso se produce cuando queremos viajar a un pais con malaria (o paludismo). Debemos saber por cuanto tiempo, en qué época del año y que zonas vamos a visitar y debemos saber que la profilaxis antimalárica produce a menudo efectos secundarios por ejemplo sobre el hígado que en los niñ@s pueden ser más acusados. Tal vez valga la pena tomar las pastillas o en realidad no sea necesaria para nuestro tipo de viaje. Quizás baste con cambiar el itinerario o las zonas a visitar en el país y quedarnos tranquilos o esperar algún tiempo para visitar este destino cuando los niñ@s sean más grandes. En este blog sobre un viaje con niñ@s a Tanzania se encuentra uno de los relatos más detallados y prácticos sobre el tema.
Otro de los frecuentes errores es pensar que las vacunaciones o la profilaxis antimalárica nos garantizan por si solas la salud. Para las enfermedades transmitidas por los mosquitos (fiebre amarilla, malaria o dengue) la primera y mejor prevención es vestir y hacer vestir a nuestros hij@s con camisetas de manga larga y pantalones largos en aquellos lugares y momentos donde proliferan estos insectos. Además hay que contar con un buen repelente que contenga DEET. También son muy recomendables usar las mosquiteras bien tupidas si vamos a dormir fuera de habitaciones de hoteles con aire acondicionado. También es fundamental conocer y no olvidar unos hábitos aconsejables a la hora de beber o alimentarse.
Por otra parte si seguimos estrictamente y sin excepción todas y cada una de las indicaciones que nos lanzan puede llegar un momento en que volvamos a preguntarnos si vale la pena atravesar medio planeta por aire para luego ir a una playa paradisiaca con chanclas todo el día por el miedo a pisar la arena por temor a ser infectado. No hay cosa que me produzca más repelús que un turista con mascarilla.
Parece que nosotros viajamos de la seguridad hacia el peligro exterior sin embargo cada día en nuestro propio entorno social desarrollado se producen multitud de accidentes domésticos o laborales. En nuestras modernas ciudades repletas de tráfico o zonas limítrofes con zonas industriales el aire es en muchos casos irrespirable y provoca o agudiza afecciones respiratorias especialmente a niñ@s y personas mayores. También está probado que la contaminación propia de grandes centros urbanos compromete el desarrollo óptimo del feto en las embarazadas. A pesar de su esperanzadora disminución los accidentes de tráfico siguen dejando cada mes una triste balance de accidentados o muertos y todo esto sin hablar de lo que representa para la salud general el estrés que a menudo nos provoca nuestro estilo de vida cotidiana, el aumento de la obesidad o la diabetes o la incidencia que los factores ambientales tienen en muchos casos de cáncer y otras enfermedades.
Pisemos el freno; esto no es el pasaje del terror. No vamos a desplegar amenazadoras estadísticas contra nadie. Hay otros lugares en la televisión o la prensa rosa especializados en entretener asustando al personal. Esto es un blog sobre disfrutar de la vida viajando con niñ@s. Tan solo quiero resaltar que ocuparnos de la salud de toda la familia en los viajes no nos puede hacer bajar la guardia el resto del año. No es cierto que estemos siempre necesariamente más seguros en casa o municipio de residencia. Si hablamos de hurtos o robos el centro de Barclelona se considera entre los más peligrosos de las ciudades europeas por las guías de viaje, especialmente claro…si eres turista. Así que en todas partes cuecen habas. Concluyendo: creo que es innegable que toda vida plena – y todo viaje- lleva aparejada una inevitable cierta dosis de riesgo que hay que gestionar. El riesgo cero no existe y si existiera no sería demasiado recomendable: correríamos el riesgo de morir de aburrimiento.
La salud en los viajes con niñ@s agrupa una multitud de cuestiones. El siguiente artículo sobre la salud en viajes queremos dedicarlo al botiquín familiar y más adelante nos gustaría dedicar otro a los hábitos preventivos de higiene y comportamiento para mantenernos sanos durante el viaje. Tampoco debemos olvidar la cuestión de los seguros de viajes que normalmente incluyen los viajes contratados en paquete pero que en caso de viaje independiente tendremos que contratar aparte.
En FamiliasnRuta no somos médicos ni farmacéuticos y no pretendemos serlo ni ocupar su lugar. No intentamos sustituir la visita a estos profesionales sanitarios por la lectura de este artículo o por otros en este blog sobre salud ni obviamente decirle a nadie lo que debe o no hacer. Si algún profesional sanitario quiere echarnos una mano aquí será especialmente bienvenido dados sus conocimientos y experiencia profesional diaria.
Todas las aportaciones sobre este tema, como siempre, son bienvenidas. Este y los sucesivos posts sobre salud están como siempre completamente abiertos para reflejar diferentes aportaciones y puntos de vista.
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