Vivimos en un mundo global que mal que pese a algunos es un mundo cultural e idiomáticamente diverso. La gente recorre diariamente el planeta de arriba a abajo.  La mezcla es cada día más frecuente y es cada vez más normal encontrarse a parejas con niños  donde el padre y la madre son de diferentes rincones del planeta. Son las llamadas parejas mixtas. A la hora de ponerle nombre a sus criaturas ¿cual le ponen? ¿un nombre de la nacionalidad de procedencia del padre o de la madre o bien – solución salomónica- del país de residencia común?. La negociación está servida.

Pero independientemente de la procedencia geográfica o idiomática de cada padre actualmente existe  una tendencia general  a buscar nombres de paises “exóticos” o de culturas lejanas de reminiscencias míticas: Asha, Nanuk, Maya,Yeray, Lua, Noah, Unai… Durante nuestras investigaciones internáuticas sobre la cuestión hemos descubierto y os podemos recomendar este práctico y completo buscador de nombres para niños y niñas en más de sesenta idiomas.

¿Diversidad cultural e idiomática?:  imaginación al poder. Nuestra hija se llama LLuna y nuestro hijo Saüc, ambos nombres de lengua catalana. Tenemos amistades cuyas hijas se llaman Candela (español), Besna (serbio), Metzy (nahual), Naroa (vasco), Yanay (inca), Naé (vietnamita) o Gaia (griego).

La mayoría de las veces el nombre tiene un bello significado poético. Ell nombre árabe de niño Altaïr significa “aguila” y el de niña Zaira “luminosa”. El nombre de niña nahual Xochitl significa “flor” y el de niño Edahi “dios del viento”. No pocas veces tras la decisión del nombre escogido está alguna vivencia de los padres: aquel viaje que hicimos a Vietnam, la hija tan guapa de aquella pareja amiga, el protagonista de aquella película. A menudo lo que de verdad atrapa es la sonoridad del nombre.

En cualquier caso los nombres más clásicos siguen dominando el panorama  en el ranking español de los 100 nombres más frecuentes con la lógica influencia de nombres procedentes del colectivo de personas emigradas que ha aumentado su presencia demográfica en los últimos años. Sin embargo la tendencia del nombre étnico avanza con paso firme o eso nos parece a nosotros.

¿Qué nombre le ponemos? A veces lo difícil es decirdirse entre dos o tres alternativas, otras ponerse de acuerdo entre la pareja otras…faltan cuatro semanas para el parto y no se nos ocurre ninguno!. ¿Cómo suena? ¿queda claro que es un nombre de niño/a? y, lo más importante, ¿le gustará a nuestros amigos?.

En definitiva y a la espera de poderle preguntar su opinión al niño o niña interesado cuando sea mayor, lo importante es que el nombre nos guste a nosotros porque desde luego vamos a tener que ser consecuentes con la decisión durante bastante tiempo. ¿Acaso no os habéis encontrado a algún abuelo o abuela en el parque incapaz de recordar el nombre de su nieto/a a la hora de llamarlo?. Por suerte se llamen como se llamen los van a querer igual.