Nuestra búsqueda de compartir juegos con otros niños y niñas nos llevó a conocer a una familia nicaragüense cerca de la finca Zopilote, en Ometepe, Nicaragua. Dió comienzo así una animada charla sobre las creencias mágicas entorno a la salud infantil y maternal de Nicaragua de la que tomamos buena nota.

Mientras Lluna jugaba con las niñas que allí se encontraban pude conversar con Laura una abuela y sus dos hijas Gretel, de 24 años y madre de Jurelia de 3 años y con Yeneris, de 22años, madre de Keisel de 5 años y Cristofer de 1 mes.

EL PUJO

Me acerqué para conocer a su bebé y Yeneris empezó a explicarme que tenía “pujo”, cómo? Le pregunté. Si es que mi hermana se lo pegó al mirarlo. Y así dió comienzo una charla amena donde me explicaría las creencias que su familia y muchas nicaragüenses siguen para tener cuidado en los primeros meses del recién nacido hasta al menos los 6 meses.

Yeneris explica que el “pujo” es parecido al cólico. Mira, me dice, ves, se pone coloradito cuando quiere hacer pipi o caca. El cólico es aire en el estomaguito, se le estira la tripita y ya está pero el “pujo” puede durar hasta 3 meses. Otra manera de saber si el bebe tiene pujo o no es poniendo leche materna y aceite de cocinar haciendo círculos con los dedos en la colita (rabadilla) y si sale espinitos, clavitos negros es que tiene pujo. Los bebés son muy delicados y le puden pegar el pujo una mujer que esté embarazada primeriza o una mujer con la menstruación y mira al bebé.

Me cuenta que a su hijo se le reventó el ombligo, le sangró durante unos 8 días porque su hermana lo miró y ésta tenía la menstruación. Para curarlo su abuela Laura de 76 años me cuenta que debe darle de mamar una mujer vírgen, que no haya pecado y así al menos se acorta el tiempo del pujo. También como remedio existe una receta que Laura me dicta: cojon de gato, cojon de iguana, cogollito de chile picante, guaro y medio granito de ajo se deja todo en una botella y se baña al bebé desde la cabecita hasta los pies.

Existe prevención para el “pujo” y además de evitar que lo miren es colocarle una pulsera al bebé con dos semillas de ojo de toro, estás se encuentran en las “ventas” se llaman hembri-macho o gemelas ya que una semilla es más pequeña que la otra.

REFRESCOS

Otro peligro para el recién nacido son los “refrescos”, hay varias modalidades: el refresco de sol, el de goma y el de enfermo o muerto. El refresco de sol hace referencia cuando, me explican, por ejemplo los campesinos que van a trabajar al sol, llegan bien asoleados y miran al niño y se refrescan en él. Los síntomas que entonces aparecen en el niño son la cabecita bien calentita y los piecitos bien frios. El refresco de goma o refresco de tomado (o bebido) se da cuando alguien que anda bebido mira el niño y se refresca en él. Como remedio hay baños de agua macerada en albahaca o bien baños de un preparado con aguardiente con apazote, hierba  buena y pastilla de alconfor. Para el que no existe remedio alguno, es el refresco de enfermo o muerto. Laura recuerda como un hijo suyo, de los 12 que tuvo, murió de refresco de muerto, nada pudo hacer, nada se puede hacer me dice, no hay remedio. Laura me recomienda no enseñar al bebé a nadie mientras este tiernecito, ella misma cuenta que contestaba a aquel que le pedía ver a un hijo suyo, “para que lo quiere ver, si es feo o guapo es hijo mio”. Para prevenir también es recomendable poner una prenda roja porque así las personas pueden refrescarse en lo rojo.

BAÑOS CALIENTES

Hay otra creencia para el cuidado de los bebés y son los baños calientes. Yeneris me cuenta como su abuela baña a Cristofer durante 8 dias (dos dias a la semana). Primero se enciende leña y se pone las brasas dentro de una paila (olla), después la abuela pone la mano sobre las brasas y con las manos calentitas las pone sobre la cabecita, sobre la nariz y sobre las piernecitas para que no queden cornetas (muy abiertas).

SALUD MATERNAL

Veo que Cristofer tiene las manitos tapadas con unos calcetines y Yeneris me explica que es para evitar que a ella le siga cayendo el pelo. Como? Se cree que si el bebe se chupa el dedo  o la manito a la madre se le cae el pelo, eso si el bebe toma pecho,entonces andan cuidando y le tapan las manitos, pero si toma pacha (biberón) entonces parece que no hay problema aunque se mame el dedo.

Siguen contándome y explican que justo después de tener al bebé, para limpiar a la madre (para los retuertos) se le ofrece un licor de caña con miel y hojas de árbol de hombre grande con cáscaras de jinote.

La placenta, al igual que en otros lugares como ya hemos visto, es enterrada, si la mujer a parido en casa, si lo hace en el hospital la placenta la queman. Se evita así que la placenta pueda ser comida por cualquier animal ya que el bebé correría peligro de muerte.

Y para tener más leche se le ofrece a la madre pinolillo (una bebida a base de maiz molido, canela y cacao u otras especies) o también avena granulada.

En la cuarentena, Laura me cuenta que la madre debe cuidar su alimentación y no comer frijoles, carne o huevo, eso le hiere, es malo (curiosamente el frijol es base de la alimentación). Mejor es comer cuajada, tortilla  (de maiz) y tibio (pinolillo).

Estas creencias mágicas entorno a la salud tienen diferentes versiones según región y lugares de Nicaragua y así lo demuestran estudios que podemos encontrar en el recomendable blog de antropologia nicaragüense de Maria Dolores Alvarez y Bayardo Gomez. En él se se nos habla de otras creencias popularesde este país relacionadas con el eclipse de sol y el eclipse de luna, el orzuelo, el ojo, cuando un niño tiene sol, tortuguillas, el empacho o el cipe entre otros.  La tradición oral continua la riqueza cultural nicaragüense en un país que adolece todavía de grandes déficits de atención sanitaria especialmente en las areas más rurales.