La historia que da pie a esta entrada no resulta a priori un ejemplo demasiado edificante. Su protagonista la periodista Lenore Skenazy fue considerada en su día en Estados Unidos como la peor madre de America y si el rio suena agua lleva, dirán algunos. Pues bien la susodicha madre cometió la tropelía ni más ni menos de dejar que su hijo de 9 años viajara solo en el metro de Nueva York.

Free range 1

La cosa fue más o menos así: a los 9 años Izzy recibió de su madre un billete para el metro, un plano con todas las estaciones, 20 dólares (para emergencias) y monedas para usar en teléfonos públicos. La ciudad en cuestión era nada menos que Nueva York Aquello se hizo rutina para la familia Skenazy pero un año después en cierta ocasión Izzy quedó solo por varios minutos esperando el metro lo que motivó que un revisor de la estación llamara a la policía y esta a su vez a los padres.

El episodio aunque no tenía que ver con ningún tipo de abandono acabó teniendo un alcance insospechado y se convirtió en una bola de nieve mediática que propició todo un debate entorno a las condiciones en que estamos criando a nuestros niños y adolescentes. Para muchos el suceso puso el dedo en la llaga por una parte sobre la necesidad de confiar en los niños para que ellos confían en si mismos y por la otra de la importancia de que en la agenda pública siempre esté presente la importancia de unas ciudades habitables para ellos y para todos, con zonas de tráfico pacificado, espacios para correr y jugar y en general y entornos adecuados seguros que permitan su crecimiento autónomo.

El incidente, que no tuvo ninguna consecuencia legal, incluso sirvió para que muchas personas se enteraran que a partir de los 8 años es reglamentario viajar solo en el transporte público neoyorquino. Sin embargo la tormenta de unos medios siempre ávidos de sensacionalismo estaba servida. Leonore contratacó exibiendo estadisticas y defendiendo su posición en un proceso que acabó desembocando en la fundación del movimiento Free Range Kids, algo así como hijos liberados, una expresión que juega con el símil de los polluelos silvestres no enjaulados que campan a sus anchas.

Niños jugando

Para Leonore  el “terror”  de que les suceda algo a nuestros hijos no está anclado en datos reales sino que es fruto de una psicosis fomentada desde los medios. Por eso,Lenore da algunas estadísticas interesantes: en EE.UU sólo el 10% de los niños van solos al colegio (algo que hacía un 66% en la década del los años 40). Sin embargo  ese cambio no es una respuesta racional a los cambios de condiciones de seguridad ya que los índices de criminalidad en Nueva York –al menos los de 2009- son los mismos que los de 1963 afirmando “Estadísticamente, un niño tendría que pasar 750 años en la calle para que viniera un adulto y le secuestrara en una ciudad como ésta“.

¿HABLAMOS DE LO NUESTRO?

Más allá de la anécdota el debate tiene más implicaciones de las aparentes sigue vivo en los EE.UU y es perfectamente trasladable en esencia a nuestra sociedad y a todo un mundo global cada vez más urbanizado y tan hipercomunicado como crecientemente impersonal.

No somos pocos los padres que observamos como en otoño de una forma un tanto inexplicable los parques y plazas de nuestros pueblos y ciudades se vacían de niños jugando. En realidad sin duda esos niños están perfectamente fuera de todo peligro y bajo control – tal vez demasiado- ya sea en incontables actividades extraexcolares en las que a menudo no tienen el menor interés, recluidos en casa sólos ya sea haciendo deberes o bien con la televisión como canguro o tal vez en algún centro comercial donde puedan sentirse seguros acompañando el consumo de los padres o bajo la supervisión de algún monitor.

Una realidad compleja donde sin duda en España tienen mucho que ver esos draconianos horarios laborables de jornada partida incompatibles con una verdadera conciliación familiar pero que va mucho más allá. Cada vez más el centro de las ciudades es un lugar para trabajar, comprar, ir a la oficina, pero no para vivir mientras que la periferia es el lugar donde no se vive, solo se duerme, ¿cuantas horas al cabo del mes pasan nuestros hijos en traslados dentro del coche, transportes urbanos o autocares escolares?.

La dificultad que los niños tienen de administrar un tiempo enteramente suyo es cada vez menor según indican no solo los datos sino las evidencias empíricas en esa linea. Hace apenas 20 o 25 años ¿cuantos de nosotros no teníamos descampados para perdernos en nuestro mundo de niños?. ¿cuantos no habíamos jugado a fútbol en la misma puerta de casa o en una plaza cercana hasta las tantas de la noche en verano?.

El problema viene de que esa merma creciente en el tiempo que sufren los niños para sus juegos. Un fenómeno que empieza ya por la racanería de la media hora de patio en la escuela y su propina de hasta 2 horas de deberes diarios y que no viene dada por la atención de las necesidades de los niños sino por las necesidades y condicionamientos del mundo adulto o sea, las del modelo de productivo, sus usos laborales asociados y el hiper-consumo en el que vivimos.

Huyamos de discursos culpabilizantes. Partimos de la base de la inmensa mayoría de los padres amamos con locura a nuestros hijos y hacemos todo lo que mejor sabemos y podemos por ellos. Sin embargo en esta como en tantas cosa menos es más. Menos estar encima, menos estar constantemente eligiendo por ellos, menos inoculándoles un miedo excesivo y paralizante, más permitiéndoles que se hagan con su parcela de la autoconfianza que necesitan para ser seres autónomos y maduros.

Si no tratamos de tomar distancia de la sobreprotección hacia la infancia y la paranoia en la que demasiadas veces nos instalan los medios de comunicación corremos el riesgo de estar robando una parte importante de la infancia a nuestros hijos. Ante la necesidad real o figurada de que nuestros hijos ocupen de una forma productiva el tiempo que nosotros no pasamos con ellos o que no pueden pasar con otros niños de su elección se ha creado una inmensa oferta de ocio externalizado consistente en talleres, guarderías y ludotecas, especialistas médicos o paramédicos, apps pseoeducativas, adictivos juegos de videoconsolas, estridentes dibujos aderezados con bombardeo publicitario y otros sistemas de lo más variopinto que, con desigual acierto y sentido, ofrecen soluciones -normalmente de pago- que…paradógicamente exigen más dedicación al tiempo de trabajo y nos alejan más de estar con ellos. Sin duda el mejor regalo que podemos hacerles a nuestros hijos es nuestra compañía, la sólida base a partir de la cual van a desarrollar una creciente y genuina autonomía en el futuro.

El juego libre y espontáneo no debería ser visto ni por los adultos ni por las instituciones como una inevitable pulsión en todo caso a tolerar que puede distraerles del buen camino. El juego complejo es un privilegio reservado al cerebro del homo sapiens, una especie que requiere un largo periodo de aprendizaje para sus cachorros, la estrategia que la evolución humana ha reservado al niño para disfrutar inventando y creando, para experimentar la extraordinaria complejidad del mundo

Tal como sabiamente anticiparon Montessori, Piaget o Pestalotzzi y van confirmando las más avanzadas investigaciones de la neurología y la psicología evolutiva los primeros años de vida del niños son decisivos para el desarrollo pleno de sus potencialidades como adultos. Se trata de la llamada etapa sensomotriz y de configuración cerebral del sistema límbico, o sea de las emociones. Numerosos voces acreditadas nos alertan a esta edad los apredizajes más importantes, aquellos que son la base sobre los que deberá construirse el conocimiento futuro, ya se han adquirido o en caso contrario difícilmente podrán recuperarse: los niños necesitan poder experimentar el mundo de una forma directa y auténtica. Hasta los nueve años la estructura celebral no está preparada para el pensamiento abstracto. Un sistema educativo de reconocido éxito mundial como el finlandés está basado en esta realidad, en él las clases están separadas por quince minutos de intervalo, la escuela de hecho no empieza hasta los seis y los deberes se administran a cuentagotas

PENSANDO EN POSITIVO: INICIATIVAS EN MARCHA

El debate está servido y cada día son más las iniciativas y opiniones que desde posiciones para una crianza consciente contribuyen a compensar al balanza para que la infancia no deje de ser esa oportunidad de oro que le da la vida a nuestros hijos para experimentar, medir sus riesgos, superar sus miedos, enfrentarse con un mundo real ciertamente no exento tanto de peligros como de alicientes, socialmente rico y donde el juego libre y contacto con la Naturaleza es esencial.

Heike Freire nos propone desde su libro Educar en verde 16 maneras de disfrutar de la naturaleza con tus hijos y el estimulante listado de 27 cosas que deberían haber experimentado tus hijos antes de cumplir los 7 años. Para esta pedagoga la creciente proporción de niños diagnosticados con TDAH, la obesidad y otros trastornos del comportamiento no es sino un reflejo de un auténtico déficit de naturaleza, un abuso que cometemos los adultos encerrándo tantas horas en espacios alejados de las posibiliades de juego y experimentación que propicia el medio natural y de desarrollo de la biofilia con la que estamos genéticamente dotados.

Isabel del Castillo promueve activamenete desde Infancia Mágica y con sus cursos la importancia de la creatividad en los niños desde el respeto a sus precesos naturales que fomenten su confianza desde el apego y en ausencia de directividad.

Carlos Fresneda periodista y actual corresponsal del Mundo en Londres escribe frecuentemente desde esta visión poniendo al descubierto nuevas realidades, para esta entrada ha sido fundamental la contribución de este artículo

Amphibia Kids nos anima y ayuda a que los niños puedan jugar en el exterior todo el año con el equipamiento de ropa adecuado y muchas ideas.

La revista Crecer en Familia / Viure en Familia que acaba de estrenar nueva etapa con su número 50 integra en su linea editorial esta visión que intenta poner la atención en a importancia de recuperar la centralidad del juego como motor del crecimiento. No os perdáis el estupendo artículo que la lluvia no detenga el juego, ideas para disfrutar del aire libre todo el año.

Otra incipiente iniciativa de la Fundación Rodríguez de la Fuente es el proyecto de Bosque escuela que poco a poco se va abriendo paso en España siguiendo la estela de las numerosas experiencias de Alemania, Dinamarca o Escocia. En Ludus puede encontrarse un directorio con multitud de proyectos educativos del Estado Español en esta linea respetuosa.

En Estados Unidos Grupos se ecnuentran iniciativas como Playborhood, abogando activamente y ofreciendo recursos por derecho de los chavales a jugar fuera, o Children and Nature Network, promoviendo el contacto con la naturaleza de los más pequeños.

En Europa, el proyecto la Ciudad de los Niños del pedagogo Francesco Tonucci del que ya os hablemos aquí reclama las recuperación de las calles y las plazas para los más pequeños, frente a la invasión de los coches.

Camino Escolar es una iniciativa que trata de cn ienciar y promover acciones favorables a la movilidad segura y sostenible de los niños en las ciudades,

Nosotros nos sentimos comprometidos con la labor de ir dando a conocer iniciativas turísticas de calidad adecuadas que propicien el encuentro de las familias con la Naturaleza y en ese sentido disponemos de una selección muy especial de propuestas en nuestra Guia de alojamientos en la naturaleza para disfrutar con niños.