Escrito por Cristina Silvente, una madre viajera donde las haya y publicado originalmente en su blog familiar viajarconniños  es un placer traer a FamiliasenRuta este excelente artículo sobre las ventajas de la lactancia y algunas recomendaciones para practicarla viajando a los destinos más dispares con niños pequeños.  En este enlace podréis leer una completa entrevista con Cristina.

Según la OMS, UNICEF recomiendan lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses y junto con alimentación complementaria hasta los dos años o más. Esto implica que si viajamos con niños pequeños habrá algunos puntos a tener en cuenta sobre la lactancia materna.

Antes de salir convendría que estuviera bien instaurada la lactancia o, como mínimo, tener claro qué hacer en caso de dificultades: grietas, obstrucciones, mastitis. Podría ser recomendable un kit de primeros auxilios: extracción manual de leche, masajes en casos de obstrucciones, ingurgitaciones. Informarse bien a través de grupos de apoyo a la lactancia o libros especializados.

Si el niño o niña es más mayor y se está pensando en destetar, sería mejor hacerlo después del viaje por varias razones:

Un viaje no deja de ser un cambio y, como tal, requiere de un esfuerzo de adaptación, aunque sea mínimo. Destetar antes de tiempo es un proceso que requiere de mucha atención, que junto con los cambios del viaje puede hacerlo más complicado.

Si se viaja en avión conviene dar de mamar justo en el despegue o en el descenso y el aterrizaje. La succión ayuda a compensar el cambio de presión (por ejemplo, tragar ayuda a destaponar los oídos, igual que se hace en submarinismo).

Durante el vuelo los bebés más pequeños lo suelen pasar mamando y durmiendo. Los más mayores es más fácil que se distraigan con las idas y venidas de las azafatas y carritos de comida y bebida o algún entretenimiento que suelen regalar algunas compañías aéreas.

Una vez en el destino es probable que los bebés o niños/as más mayores cambien su patrón de tomas. Lo más normal es que mamen mucho más. Si el destino es un país tropical o con clima caluroso recordar que la lactancia materna no deja de ser un líquido y sólo por el calor pueden incrementar las tomas.

Por otro lado, algunos niños se sienten inseguros ante las novedades y se aferran más al pecho como fuente de seguridad. Una vez se adaptan o conocen las nuevas circunstancias, dejan de estar tan “enganchados”. Pero vale la pena estar advertidos porque niños de 2 años pueden llegar a mamar tanto como un bebé recién nacido.

También puede ocurrir que durante el año la madre trabaje o esté ocupada en la organización familiar y el viaje signifique estar las 24h con la madre y ellos “disfrutan” de esa circunstancia.

La lactancia puede ser práctica para el viaje por varios motivos:

Es un alimento siempre listo para tomar en cualquier lugar. La lactancia artificial requiere de otros recursos muchas veces no disponibles, como es hervir la leche, o que ésta sea mantenida en buenas condiciones de temperatura y humedad.

Es un complemento perfecto para que su sistema inmunitario esté al máximo , preparándose así para nuevos retos bacterianos y víricos.

A falta de comidas a su gusto, siempre se tiene de base la lactancia materna.

 En caso de enfermedad activa, especialmente en caso de diarreas, que posiblemente sea la afección común de todo viajero, la leche materna puede ayudar a recuperar la hidratación oral, y repoblar la flora intestinal, aunque se tomen también rehidratadores orales de farmacia o cualquier medicación prescrita. La mayoría de las veces es lo único que aceptan comer cuando están enfermos.

En caso de mal de altura, la ingesta de líquidos es muy recomendable, así como el descanso, mientras el cuerpo se va adaptando.

LA LACTANCIA MATERNA EN EL MUNDO

La aceptación de la lactancia materna en público puede ser diferente en cada país, dependiendo de las costumbres y culturas locales. Por nuestra experiencia no suele haber problema, especialmente en zonas rurales y en países en vías de desarrollo. Quizá pueda producir cierto reparo en Europa y especialmente en EEUU o en ciudades “occidentalizadas”. Una buena manera de pasar ”desapercibida” son los portabebés (para consultas, ver Red Canguro).

En general puede llamar la atención ver a una blanca, europea occidental dar el pecho, pero no de forma peyorativa o mostrándose explícitamente negativos hacia ella, más bien es causa de sonrisas y complicidad.

Cristina Silvente