Hace unos meses publicábamos la entradas Lo que el León Dormido despierta (1) relatando nuestra estancia en el Proyecto Integral León Dormido de Ecuador situado en Pifo, Valle de Tumbaco, Ecuador. Esta fue la primera etapa de nuestra actual ruta viajera por América Latina. Se trató de una estancia de tres semanas que hicimos con otros diecisiete participantes y junto a nuestra hija de 3 años. En esa estancia mi pareja formó parte de la capacitación (llamada aquí activación) en las enseñanzas sobre educación y crianza impartidas por Rebeca y Mauricio Wild. Dentro del P.I. León Dormido existen los llamados CEPAS (centros para actividades autónomas). Se trata de las unidades educativas herederas de la experiencia de 28 años del antiguo y mítico Centro Pestalozzi. Nuestra hija participó en un CEPA con los demás niños de la comunidad durante dos semanas. Algunas personas nos han pedido que describamos con más detalle esta experiencia y una valoración personal y nos gustaría compartirlo con todos en FamiliasnRuta partiendo de la base de que no somos pedagogos o educadores sino unos simples padres intentanto hacer compatibles nuestro espíritu viajero con nuestro interés por conocer propuestas de crianza y educación tan estimulantes como esta. De entrada os diremos que es una experiencia absolutamente recomendable para todos aquellos interesados.

QUE SON Y COMO FUNCIONAN LOS CEPAS

En el León Dormido existen dos CEPAS, uno dedicado los niños de la comunidad de entre 3 y 12 años (CEPA1) y otro a los de entre 13 y 16 años (CEPA2). Ambos edificios son construcciones hexagonales de madera con luz abundante y están en una ladera con unas preciosas vistas del Valle de Tumbaco, Quito y más allá. El CEPA 1 tiene tres plantas. En la planta baja aprenden jugando los niños de entre 3 y 6 años los de a partir de 7 y hasta 12. Se considera que antes de los tres años el niño ha de estar el máximo tiempo posible con sus padres o algún otro adulto de referencia.

El CEPA 1 abre únicamente los lunes, miércoles y viernes. Los niños acuden a las nueve de la mañana y salen a las 12. A las 10.30 hay un intervalo, (la hora del refrigerio), para comer y beber algo (comidas vegetales y algún te). En el actual CEPA 1 del León Dormido participan 8 niños, pero tres contando a Lluna estaban allí solo por unas semanas. Por ser julio, las vacaciones escolares en la sierra de Ecuador son de junio a septiembre- el CEPA estaba a medio gas y faltaba algún niño. En cualquier casi todos los niños son hijos de vecinos de la comunidad y como son pocos en el CEPA 1 no hay muchos niños así que la masificación aquí no es un problema.

Los niños acuden siempre acompañados por algún adulto de referencia, normalmente el padre o la madre, eso es fundamental. El acompañante es un figura clave que sin embargo debe permanecer en un segundo plano en una posición de observante activo. Esto es así hasta que el niño cumple 12 años y pasa al CEPA 2. El padre acompañante no propone juegos ni tiene por que entretener a los niños aunque por supuesto puede jugar con ellos siempre que estos se lo propongan; más bien está hay para dar confianza al niño con su presencia por una parte y por la otra para garantizar que se cumplen una serie de límites. Los padres acompañantes no deben fumar, leer o hablar por el móvil o entre ellos durante las tres horas que dura el CEPA y tampoco se pueden tomar fotos durante el tiempo que dura.

Yo mismo y creo que muchas padres podrían pensar sin conocer demasiado que la educación libre o alternativa consiste en que los niños hagan en cada momento lo que les de la gana pero os aseguro que en los CEPAS no es así. En los CEPAS los acompañantes son garantes de transmitir y asegurar una serie de límites  que en palabras de Rebeca Wild aseguran un ambiente relajado. En los CEPAS los niños aprenden desde el principio que todos los juguetes deben recogerse y guardarse después de cada uso y que no se deben golpear o hacer un mal uso de estos. Un niños no puede entrar de manera desordenada o gritando a los espacios interiores. En los CEPAS a ningún niño se le permite pegar, violentar o pretender que otro haga nada contra su voluntad; si quiere jugar juega si no no. Asimismo se propicia su asertividad; si quieren o no quieren algo deben decirlo y su decisión es respetada siempre que no contravenga una norma. Todos los niños son escuchados y tenidos en cuenta y antes de cogerlos o llevarlos a alguna parte se les pide permiso. Obviamente todo esto excepto si existe algún peligro inminente para la seguridad del niños, algo bastante improbable por otra parte teniendo en cuenta que en los CEPAS todo está pensado para un uso fácil y seguro.

Los juguetes de los CEPAS son los que habían en el antiguo Centro Pestalozzi además la Fundación Pestalozzi tiene una carpintería donde los fabrica. Los CEPAS están llenos de estimulantes juguetes siempre al alcance de la mano para los niños de tipo sensomotriz y menos estructurados. Se encuentran desde semillas de toda clase o materiales del campo hasta juguetes más complejos para identificar y jugar con estructuras, colores , tactos y regularidades. En los CEPAS se da gran importancia a los juegos de rol y a las actividades manuales y existen rincones preparados para ello: los niños cosen y corta haciendo telas, macramés y pequeñas artesanías, aprenden a tocar algún instrumento musical, experimentan con olores y texturas entre la cocina y la alquimia con un fogón, se disfrazan en una peluquería o compran en una tienda. También existe un espacio de lectura y cuentos (a las 11.30 es la hora del cuento, un adulto lee un cuento para todos, por supuesto la asistencia es voluntaria) y el espacio dispone de decenas de juegos de lógica, estrategia, movimiento o memoria.

FILOSOFIA DE LOS CEPAS

La filosofía de estos centros es que cada niños aprende a su ritmo según sus intereses. No hay niños tontos y niños listos. No se necesita evaluar y marcar con puntuaciones el mérito o la inteligencia de cada niños, la competición no está institucionalizada por el sistema sino que se propicia siempre la cooperación. Todo niño y niña son inteligentes y capaces y mostrará un interés por una u otra área. No existen profesores, aunque eso no significa que no exista un coordinador con conocimientos pedagógicos que está observando y proponiendo continuamente según observa la dinámicas y celebrando reuniones periódicas con los padres.

Pensándolo bien los CEPAS son como centros de homeschooling (educación en casa) pero compartida y gestionada por los propios padres y la comunidad. Para llevar a tus hijos al CEPA se pide compromiso no solo con el propio CEPA sino para con la vida en comunidad del Proyecto Integral León Dormido y eso es un elemento básico que lo distingue del antiguo Centro Pestalozzi: se desconfía de los centros donde se delega la educación de los hijos en los maestros o el sistema educativo y se pone en práctica una propuesta donde los padres son responsables y educadores directos de sus hijos y eso evidentemente exige tiempo y un sistema de vida que permita la calidad del trato humano con tus propios hijos que impiden los extenuantes horarios del trabajo. Los CEPAS pues necesitan y fortalecen el vínculo familiar del niño tanto como el vínculo comunitario.

Si, pero ¿y si se cansan de jugar dentro del CEPA? ¿Están obligados por ejemplo a estar un cierto tiempo en cada rincón de juegos?. No, de hecho siempre que quieran pueden estar en la estupendamente bien equipada zona exterior de juegos que cuenta hasta con una primorosa cama elástica. Pero ¿qué es esto, un recreo continuo? ¿es que acaso los niños no querrán estar siempre jugando en el exterior?. Lo cierto es que los niños sienten una fascinación por las actividades puramente físicas y por ejemplo el arenero o la cama elástica tienen un gran éxito. Sin embargo como los niños pueden estar allí siempre que lo decidan en muchas ocasiones lo que les apetece es estar más recogidos en el interior del CEPA. Por otra parte para la pedagogía de Rebeca Wild -y esto es primordial muy especialmente durante los primeros siete años de vida-  la psicomotricidad es fundamental para la evolución y el desarrollo posterior de las capacidad integral de los niños. Jugar no es una pérdida de tiempo sino una estrategia natural para el crecimiento. El juego debe ser cultivado y tiene mayor valor cuando es espontáneo: en el CEPA se intenta siempre rehuir el juego (y el aprendizaje) inducido desde fuera y mucho menos el impuesto. Me hace gracia recordar como algunas mañanas al tocar la campaña del final muchos niños no querían irse a casa.

UNA VALORACIÓN PERSONAL

Tengo presente que tal vez la mayor aportación de esta entrada es explicar una experiencia personal y dar una opinión, como todas, es completamente subjetiva. Ya digo que no soy ningún especialista, pedagogo ni maestro. Lluna sólo estuvo dos semanas así que acabó su etapa en el CEPA 1 cuando apenas se estaba empezando a integrar. Sólo uno de los niños tenía 4 años así que no le fue tan fácil hacer amigos, además de alguna manera se sabía que ella era una niña que estaba de paso. Por otra parte aprender por ejemplo que todo lo que se usa hay que guardarlo no se hace en un día (sin embargo ahora lo hace). En el CEPA estaban bastante pendientes de que yo fuera ortodoxo en mi comportamiento de acompañante (aunque nosotros ya habíamos tenido una experiencia de crianza compartida en La Magarrufa). Los CEPAS del P.I León Dormido sirven de espejo a otros muchos y cada vez más experiencias en el mundo así que ellos están muy pendientes de que todo se cumpla a rajatabla y en ese sentido el toque germánico de los Wild creo que es evidente, a mi al menos me pareció algo rígida la sistemática, ¿será que soy latino? .

En la filosofía wildiana se considera que un niño es capaz de todo lo que es capaz y que siempre hay que dejarlo ensayar lo que se proponga (nada de ese continuo “te vas a caer”). En cada equivocación el niño aprende tanto como en cada acierto. Se considera por ejemplo que columpiar a un niño no es aconsejable sin embargo fuera del CEPA y estando con nuestras amistades y sus niños en el parque tu hijo puede pedirte que le columpies y a ti apetecerte. Esto se aleja del modelo del CEPA, pero es que en la vida real estamos llenos de automatismos como estos, no somos perfectos.

En los CEPAS hay a mi entender queda una cuestión pendiente de resolver: cómo integramos el aprendizaje y acercamiento de las nuevas tecnologías a la educación ya que en ninguno de los CEPAS hay una sola computadora o aparato digital.

El sistema de los CEPAS puede parecer simple y sin embargo para que la espontaneidad fluya detrás existe la planificación de un ambiente preparado al servicio del aprendizaje de niños autónomos y seguros de sí mismos. La pedagogía de los Wild está basada en autores de la talla de Piaget, Montessori, Maturana o en las últimas aportaciones de la psicología evolutiva y la moderna neurología. Tras los CEPAS hay nada menos que los 28 años de desarrollo práctico e investigación continua del Centro Pestalozzi.

En la medida en que los CEPAS son un modelo de autoaprendizaje para los niños sobre la base del juego y la experiencia su propuesta resulta absolutamente fascinante. El CEPA es en ese sentido también una escuela de vida y crianza para los padres y no solo en relación con sus hijos. Rebeca Wild siempre acierta plenamente cuando dice que la maternidad/paternidad es una invitación al propio crecimiento personal. Sin embargo, si se quiere trasladar estrictamente lla metodología de los CEPAS  a toda la vida cotidiana su fuerza liberadora amenaza con encorsetarse y convertirse en un dogma bienpensante.  Sin embargo ningún dogma es compatible, a mi entender, con la esencia misma de la genial concepción de educación y crianza que subyace en el pensamiento y la práctica de los CEPAS del León Dormido de Ecuador.