Nuestros hijos nos acusarán (Nos enfants nous accuseront) es una inquietante película documental de aquellas que hacen pensar de verdad. Facturada por el director Jean-Paul Jaud supone una dura llamada de atención sobre el veneno incluido en los alimentos que tomamos cada día y sostiene una trágica certeza: por primera vez en la era moderna, la generación de quienes son niños ahora tendrán peor salud cuando sean adultos que la que disfrutamos la generación anterior.

Nuestros hijos nos acusarán

No se trata de alarmarse. No creemos que nadie creo que debiera defenderse o sentirse atacado por sus hábitos de alimentación o consumo. Mal se plantean las cosas si lo que se trata es de colgar sanbenitos de buenos cristianos o pecadores.

Este documental que dura algo más de una hora y media y que se puede ver completo y gratuito subtitulado en castellano bien merece una visionado que desde luego no deja indiferente. No será la publicidad la encargada de asesorar nuestra salud pues su misión es sobre todo económica: la venta al servicio del beneficio.

Más bien a nosotros nos conviene aprovechar las fuentes críticas y bien fundadas para cuestionar como adultos, ciudadanos y consumidores bien informados lo que estamos haciendo con nuestra salud, la de nuestros hijos y la de todo el planeta y como podemos contribuir con sentido común a que todos los avances de la tecnología sirvan para una verdadera calidad de vida basadas en el ser y no para que nos sigan vendiendo la moto a costa de nuestra salud y la de nuestros hijos.

Las consecuencias sobre la salud humana de los productos químicos de la agricultura convencional y transgénica así como del procesado y refinado de muchos alimentos no son nuevos. Y aunque el discurso dominante todavía lo defiende como la única salida para la alimentación mundial y minimiza sus graves efectos secundarios, las evidencias son cada vez más abrumadoras.