Recuerdo nuestro último vuelo en Ryanair fue desde Las Palmas de Gran Canaria a Barcelona. Todo el pasaje en fila y en un silencio expectante, como para pasar revista. Miradas entre la gente, algún carraspeo. Todos sospechosos en potencia de pasarse algún centimetro o quien sabe si medio quilo de los estipulado para las maletas. He pagado mi billete, pero ¿me dejarán pasar?. Un empleado de la compañía situado junto a la puerta de embarque con cara de matón de discoteca se diría que armado con el medidor de tamaños de equipaje en lugar del látigo, que por cierto le pegaba bastante más. Alguna pasajera perdiendo los nervios. Algo así como: Tú pasas y tú, o me pagas más ahora, o te quedas aquí. Es mi ley, la ley de Ryanair.

 

La familia Ryanair

Así es Ryanair, un mundo aparte, el que ha volado con ellos lo sabe. Fue noticia: la Agencia Española de Seguridad Aérea considera “injustificada” la decisión de la compañía Ryanair de denegar el embarque a una menor de cuatro años que carecía de DNI y obliga a la empresa a indemnizar a cada pasajero con 250 euros más el reembolso de los billetes, así como los gastos adicionales de locomoción u alojamiento en su caso, tal y como establece el Reglamento CE N 261/2004. Hace unos meses también hubo una sentencia dictada por un juez ante un suceso similar sucedido en Girona.

La Policia Nacional ha declarado varias veces que para viajes interiores dentro de España los menores de 14 años no tienen la obligación de identificarse con DNI, que sus padres pueden acreditarla mostrando el libro de familia. Pero Rayanair mantenía y no me extraña que mantuviera todavía que es más seguro que los menores vayan con un documento con foto, que en sus aviones eso es así porque al parecer también lo es en la verde Irlanda de donde es originaria esta compáñia. Es su ley.

Michael O'Leary, Dueño de Ryanair.

Michael O’Leary, Dueño de Ryanair.

Abusos contra sus propios empleados, amenazas a la administración y exigencias para que le sean perdonadas todas las multas que con sus prácticas se ganan a pulso. En el reportaje televisivo de investigación “La cara oculta del low cost” se pueden constatar estas y otras lindezas. Por donde pasa esta compañía no vuelve a crecer la hierba. En lo que nos atañe a las familias algunas curiosidades: Ryanair es la única compañía del mundo que conozco donde a la hora de embarcar no tienen preferencia las familias con niños pequeños y es la única donde te  pretenden cobrar 3 euros por un botellín si les pides agua para darle de beber a tu hija cuando en cualquier otra compañía incluso lowcost te ofrecerían de inmediato un vaso. Si quieres que beba, claro.

A sus resignados pasajeros a veces no les queda otra que tomárselo con sentido del humor

En Rayair no te cobran por respirar porque todavía no se ha encontrado la manera. Hace unos meses esta compañía se hacía propaganda gratuita con la inocentada de que fletaría vuelos donde prohibiría el acceso a niños. Y, como hemos visto, si quieres viajar con ellos aunque sea por el interior de España, te piden un documento que ninguna ley o norma española te exige. Recientemente una sentencia de un juzgado madrileño declaraba nulas hasta ocho cláusulas de esta compañía por considerarlas abusivas con el viajero. En este blog os podéis poner en sintonía de alguna de las lindezas de esta compañía, una compañía con su propia ley, la ley de Ryanair.

Entiendo que lo único que persiguen es ganar dinero a toda costa, a costa tuya, mia y del Estado. Entiendo que si ayudan a llevar gente y a fomentar el turismo aunque sea de esa manera  haya empresarios que se alegren. Entiendo a todos sus empleados a los que les deseo lo mejor y entiendo que al final sólo hay una razón para elegirles a ellos: el precio, nada más. Una excusa perfecta para que sus vuelos parezcan más la patética feria de sus ocurrencias para venderte lo que sea que un servicio para viajeros.

No abogo por ningún boicot, ya somos grandes para tomas nuestras propias decisiones y no dejo de reconocer que en no pocas rutas y fechas sus  tarifas son de lo más competitivo. Sin embargo me da la sensación que por este camino vamos mal. Me temo es que al final Ryanair se vaya adueñando del mercado eliminando a la competencia y acaben subiendo los precios pero manteniendo su deplorable calidad en el servicio  y me temo también que  su agresivo modelo de compañía, tan estudiado por su éxito en las escuelas de negocios, sea seguido por otras compañías aéreas o de otro tipo.

Espero que esta compañía no siga imponiendo su ley sino que al menos cumpla la que todos cumplimos nos guste o no.  Según algunos indicios dados los contínuos reveses judiciales fruto de la presión de los consumidores y en el actual entorno de bajada de pasajereos la compañía estaría empeando a dar señales de dar marcha atrás y en los próximos meses empezaría a dejar de prácticar varias de sus prácticas más polémicas.  De  no ser así deberemos ir buscando nuestro número: ¿Para cuando una camiseta con la leyenda “yo sobreviví” a Ryanair ?. Ni contigo, ni sin ti.