Estaba pensando cómo exponer nuestra manera de viajar y si hay algún viaje concreto que quisiera compartir. Veo las fotos en el ordenador de cada una de nuestras escapadas y soy incapaz de decidir una experiencia que contar. Así que decidí elaborar un diario de viaje por Canarias (en furgoneta por supuesto, que es nuestra especialidad) y compartir con todos los papis que nos leen no sólo nuestros viajes, sino nuestra forma de vivir que es la que nos ha llevado a ser como somos.

Nuestro viaje comienza en Febrero 2008 cuando nace nuestra primera hija Luna. Se acerca el viaje más intenso, apasionado y duro que hemos vivido; la maternidad/paternidad. Poco a poco y después de aprovechar algunos consejos, desechar otros muchos y principalmente seguir nuestro instinto, decidimos que lo principal para nosotros era guiarnos por una crianza natural, en el que primase el respeto por nuestras hijas y por nosotros mismos. Cuando nos planteamos tener hijos deseábamos ofrecerles todo aquello que a nosotros nos llenaba de la vida y le daba sentido, queríamos compartir con ellas nuestro espíritu inquieto y aventurero.

En Enero de 2010 nace en nuestra casa nuestra pequeña Mar. Es el momento más vibrante y emocionante que he vivido durante la maternidad. Parir a mi hija en casa me hizo comprender todo el potencial que tenemos y entender que estamos diseñadas para hacerlo. Ha sido el acercamiento más grande a la naturaleza y a mí misma que he tenido jamás.

Esta introducción la creía necesaria para entender un poco por qué viajamos de esta forma y exponer las bases de nuestra crianza, donde la lactancia materna ha sido un pilar fundamental (primero a Luna, luego en tándem y ahora a Mar), igual que el porteo (llevar a las niñas encima, sentirlas cerca), la alimentación sana y natural, el colecho y el respeto por su evolución, entre otras.

Nosotros no contamos con una economía muy abundante que nos permita hacer grandes viajes, así que se hace necesario agudizar el ingenio y prepararse para la aventura en furgoneta. Después de años viajando con el coche, te vas dando cuenta de cuántas cosas nos sobran en nuestro día a día. La mayoría de las veces nos cargamos con cosas inútiles y para pasarlo bien no necesitamos mucho, principalmente a nosotros mismos.

De todas formas para los papis a los que les apetezca hacer una escapadita con una furgo, les cuento los preparativos que tenemos en cuenta para cualquier salida, más corta o más larga, sólo variarán las cantidades. Nuestra furgón es una Volkswagen California (ya la verán en las fotos) con una cama en el techo, otra en el interior, una nevera, cocina de dos fuegos, fregadero y varios armarios.

• Llenar el depósito del agua (hay que tener en cuenta cuando estás viajando que es necesario un lugar donde recargarla; algunas gasolineras por un euro te permiten llenar el depósito)

• Colocar en los armarios la ropa justa y necesaria (no cabe mucho). Para frío, calor, campo y playa. Y el calzado imprescindible, en nuestro caso, cholas y tenis.

• Llenar la despensa. Para nosotros es fundamental que sean productos lo más naturales y ecológicos posibles. Nos preocupa mucho la alimentación. También solemos optar por comprar productos locales de los lugares que visitamos y por supuesto el pescadito que coge papi siempre es bienvenido.

• Tener a punto los útiles de cocina, y revisar el gas.

• Coger ropa de cama, teniendo en cuenta que la cama de arriba está muy expuesta a las inclemencias del tiempo, así que es necesario más abrigo del habitual.

• Y por supuesto, el material necesario para divertirnos, algún juego por si el tiempo no acompaña y hay que permanecer dentro de la furgo, las tablas de surf, el equipo de pesca, neoprenos, cámara de fotos.

El 90% de las acampadas que hacemos son a la playa. A papi le encanta la pesca y coger olas y a mí la natación, principalmente en el mar. Para las niñas no llevamos nada en especial, tan sólo un fular y una mochila portabebé por si se presenta algún pateo largo y por supuesto, mi teta.

Bueno pues ahora viene lo más interesante, como mencioné anteriormente no podía decidirme por ninguna escapada, lo único que he tenido en cuenta es que sean de más de 5 días y que abarquen la etapa desde 2008 hasta 2011. Son unas pinceladas de las islas por las que pasamos y lo que nos transmite cada una de ellas

Diario de acampadas por Canarias. Qué suerte vivir aquí!!

• El Hierro: es la más occidental y meridional de las Canarias. En el año 2000 fue declarada como Reserva de la Biosfera. En la actualidad se desarrolla un plan impulsado por el Ministerio de Fomento para convertirla en la primera isla del mundo en abastecerse totalmente de energías renovables. La hemos visitado con las niñas en cuatro ocasiones. El lugar que elegimos para acampar se llama Arenas Blancas en el municipio de Frontera. Esta pequeña isla nos encanta principalmente por su paisaje tanto fuera como dentro del agua. Imprescindible visitar Charco Manso, Charco Azul, Pozo de las Calcosas, Playa del Verodal y bueno la lista la haría interminable. Como es una isla pequeña hay que visitarla toda… Muy recomendable las quesadillas típicas que se pueden conseguir artesanales en Valverde.

La Gomera: La isla de los barrancos y las carreteras de curvas..La hemos visitado en dos ocasiones. En esta isla acampamos en la Playa del Medio. Muy interesante para los aficionados a la pesca. Hemos hecho algunos senderos, el bosque del Cedro (según mis niñas, “el bosque de las hadas y los duendes”), es totalmente recomendable para hacer con niños. Con la laurisilva y un pequeño riachuelo que acompaña todo el camino se pasan las horas sin darse uno cuenta. La Gomera nos ha enamorado, tiene pueblos que uno no puede imaginar, Arguamul y Tazo, con sus grandes palmerales son dos ejemplos. En cuanto a gastronomía, interesante probar la miel de palma y el almogrote.

• Fuerteventura: nuestra favorita sin duda. Es el sueño de cualquiera que viaje en furgoneta y le guste el mar. Son numerosos los lugares en los que te puedes quedar a pie de playa y prácticamente solos. Recomendamos en el norte la zona de Majanicho, paraíso de los surferos. En el Sur toda la punta de Jandía (Baja de Juan Gómez y Cofete) en el Oeste Playa de Garcey y Solapa. Imprescindible comprar queso de cabra en las queserías tradicionales. Hay una muy rica en La Pared y otra súper artesanal en Lajares. Esta isla nos deslumbra por su calma, por las extensiones enormes de terrenos sin construir, la cantidad de playas para coger olas y el pescado que queda en sus costas. En esta isla comemos muchísimo pescado, papi se divierte y nosotras nos alimentamos con lo que nos ofrece la naturaleza.

• Lanzarote: es una isla preciosa pero bastante cara. Además hay que pagar para acceder incluso a entornos naturales que deberían ser de uso público. Esto para nosotros no es sostenible, ¡la naturaleza es de todos! La zona donde acampamos se llama Famara-Playa san Juan. Es una playa enorme de arena fina amarilla. Los contrastes de colores en el mar son dignos de ver. Otra cosa que no te puedes perder si la visitas es la puesta de sol en Timanfaya, impresionante. De cualquier modo, a esta isla solemos ir de paso para llegar a nuestro objetivo, La Graciosa.

• La Graciosa: cómo podría describirla, este pequeño islote es maravilloso. Tiene de todo y nada a la vez. Es una reserva marina, por lo que sus fondos y la vida que hay en ellos no se puede comparar a ningún otro lugar de Canarias que hayamos visitado. En este islote no hay asfalto, las carreteras son de tierra-arena y no se pueden llevar vehículos. Tan sólo están permitidos los de sus habitantes. Para llegar se coge el barco en el muelle de Órzola en Lanzarote, sale cada 30 minutos. Importante visitar las playas a primera hora porque cuando llega el mediodía pega fuerte el sol y no hay donde refugiarse. Se puede acceder a las playas a pie, en bici (para los que estén más fuertes, es una isla dura) y si vas con niños pequeños está la opción de alquilar un jeep-taxi o un wáter-taxi que te lleva hasta los lugares elegidos. Los sitios imprescindibles para nosotros son: playa Cocinas, Franceses, Lambra, Las Conchas y Los Arcos. Hay más lugares que se pueden visitar, pero éstos por su belleza y por la singularidad de su paisaje son necesarios. Se puede acampar con caseta en la playa del Salao, es un lugar precioso, y cuenta con unos servicios mínimos (baños públicos). En la isla hay 3 supermercados (muy caros), algunos bares y poco más, es realmente fantástico que aún existan lugares así y que nos queden tan cerquita.

• Tenerife: esta es la nuestra, en la que más acampamos ya que sólo gastamos la gasolina para llegar al lugar elegido. Esta isla tiene de todo un poco, desde alta montaña con el Teide a su cabeza, hasta playas de arena negra y zonas costeras muy recomendables. Nuestro lugar favorito para acampar se llama Punta Blanca en la zona del Sur. Solemos decantarnos más por el sur que por el norte debido al clima. En el sur es raro el día que no haga sol. También se puede acampar en Las Galletas, en El Socorro, La Punta, Almáciga.. y hay muchas zonas preparadas en el monte aunque nosotros no las hemos visitado. Si pasan por la isla alguna vez con los niños recomendamos visitar el Loro Parque, seguro que les gustará.

• La Palma y Gran Canaria: las hemos visitado de acampada pero sin las niñas, asi que no las incluiré en este pequeño diario.

Nuestras escapadas tienen en común que son bastante simples y siempre están abiertas a lo que nos pueda suceder. No planificamos prácticamente nada, sólo dejamos que las cosas fluyan y nos empapamos de lo que nos depare el destino. Las acampadas nos dan vida y energía para afrontar el día a día. Tener lo justo, darte cuenta de lo que realmente es importante, dejarte llevar por los acontecimientos, recibir toda la influencia de la naturaleza, escuchar el sonido del mar desde la ventana, dejarte mecer por las olas y la marea, que tus hijas le den las buenas noches a la luna y a las estrellas y los buenos días al sol y a la madre tierra, que se pueda disfrutar tanto con tan poco, solo uniéndote a la naturaleza y sintiendo que eres parte de ella, es la esencia de esta forma de viajar que hemos elegido.

No puedo terminar sin dar las gracias. Gracias a todos los que han compartido de una forma u otra estas escapadas con nosotros, especialmente a Ale y a Marta, que nos han acompañado en numerosas aventuras y nos han ayudado tanto con las niñas, gracias por estar y por compartir. A mi familia y especialmente a Luna y a Mar, mis hijas, que con su forma de ser nos animan a seguir por este camino (cada fin de semana cuando pensamos qué hacer nos piden salir con el furgón). A familiasenruta.com, que nos da la oportunidad de sentarnos, recopilar y revivir tantos momentos entrañables. Y sobre todo a la naturaleza (al mar, al sol, a la tierra, a los montes…) que nos permite fundirnos con ella y ser uno.

Laura Álvarez

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