En Casa Mari Cruz  el gran momento de cada mañana es la visita diaria guiada y sin prisas por la granja. Se encarga Luismi que nos explica su huerta ecológica y la variedad de los frutos, verduras y plantas medicinales de temporada que en ella se cultivan y con las que cocinan a diario.

Oxígeno puro en el hayedo de Sorogain

Luego le llega el turno a las galllinas y el momento mágico de recoger sus huevos (confirmado, no vienen del super!), a los pacientes conejos, a las cabras enanas con barba de monje oriental y el turno también para concoer a Cuscús, la oveja lacha recien llegada a la familia…

Pero las verdaderas estrellas sin duda son las tres burritas que hacen tan felices a tantos peques urbanitas: al entrar a su cercado primero miedo y respeto, es normal, luego los niños se sueltan y empiezan a peinarlas y acariciarlas. o pocos niños se acaban abrazando a ellas.

Para Luismi está claro que los niños tienen una capacidad de conexión con lo natural que los adultos hemos perdido y desde luego la necesidad según comenta de reencontrarse con esa naturaleza de la que nuestra civilización se ha alejado demasiado. “Pero cuanto se ha despreciado e incomprendido a los burros…tanto venga tira!,venga!…pero quien es de verdad el burro?”.

Procedentes de la ciudad, el sueño vital cumplido de Luismi y Alicia siempre fue vivir en el campo. Para esta familia el turismo rural es un medio no sólo de vida sino además una forma de mantener y fomentar los usos tradicionales y respetuosos con el medio.

En Casa Mari Cruz nos sentimos como en casa, como si tuviéramos otra  por unos días en Navarra. A menudo todos los niños alojados y los niños de Luismi y Alicia se asocian para jugar y jugar y puede costar salir a conocer el entorno de la casa, deberemos tener a punto nuestras dotes persuasivas y negociadoras.

Caballos pastando en libertad camino a Sorogain

Desde luego que propuestas de excursiones y visitas no faltarán y he aquí una de las ventajas claras de eso que Luismi entiende por turismo rural: la cercanía y trato directo de los propietarios y su disponibilidad para darnos siempre una buena orientación.

En otoño la  belleza del entorno es espectacular, cerca de la misma casa podemos contemplar y pasear por bosques de hayedos que no salen en ninguna guía pero que no por ello palidecen ante ninguna comparación.

Otro hayedo a tiro donde perderse paseando entre tanto oxigeno y que está a apenas 20 minutos en auto es  Sorogain y no demasiado más lejos  Selva de Irati. Por su cercanía ¿cómo no dejarse caer a conocer la célebre colegiata de Roncesvalles  que atrae a tantos pelegrinos que de todas las partes del mundo vienen a recorrer el camino de Santiago.

Los pueblos de Erro (Aurizberri) y Burguete (Auritz)  son bellos y coquetos a rabiar como lo son casi todos por estos valles. Otra posibilidad excursionista es ir a caminar por la Foz de Lumbier o como escapada urbana acercarse a visitar Pamplona situada a tan sólo 45 m de Casa Mari Cruz. 

Pueblos recios en el Pirineo navarro

Los pueblos del Pirineo navarro,  dimanan toda la fuerza y la autenticidad de su raiz vasca y a nuestros ojos mediterráneos llaman la atención sus tiestos de color rojo contrastando con el blanco de sus viejas casonas de piedra y el precioso verde de los prados que se mantiene durante todo el verano.

Pasamos cuatro días como cuatro soles. Os podéis imaginar que pasaron rápido, pero al menos ya conocemos Casa Mari Cruz un alojamiento perfecto para ir con niños que propicia el contacto entre familias entorno a una misma mesa y donde se  conjuga la comodidad con el contacto con lo auténtico.

Pero antes de partir de vuelta nos dedicamos a coger  los frutos negros del sauco de los generosos árboles que lo ofrecen a finales del verano al borde de la carretera. Cada vez que saboreamos la mermelada casera de sauco que elaboramos a nuestro regreso  los sentidos nos transportan de alguna manera a esos inolvidables  días que pasamos en Casa Mari Cruz.

Más info:

 Una escapada casa Mari Cruz de Navarra (1)

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