En la montaña, la altitud y la incidencia de los rayos solares son dos factores muy a tener en cuenta a la hora de hablar de protección y seguridad ocular. Si realizamos actividades deportivas en alta montaña, los rayos solares nos van a afectar de una u otra forma, y aunque hoy día se ha avanzado muchísimo en el campo de la óptica en general y en la producción de gafas de sol especiales para nieve y hielo, no debemos olvidar que la radiación UVA se incrementa un 10% cada 1.000 m, y que la nieve y sobre todo el hielo de los glaciares reflejan hasta un 90% de dicha radiación UVA. También la arena que encontramos en la orilla de muchos lagos y ríos refleja hasta un 20% de radiación, y el agua un 30%, lo que nos obligará a ser cautos mientras realizamos actividades deportivas en zonas de media y alta montaña, incluso en días nublados.

En verano, la intensidad de radiación UVA se triplica respecto al invierno, con el añadido de que los efectos de dicha radiación son acumulativos en el tiempo, lo que implica que aquellas personas que a lo largo de su vida han estado expuestas a importantes dosis de radiación UVA tienen mayor riesgo de padecer degeneración macular y cataratas. Si en los adultos el sol ya de por sí es peligroso, el factor de riesgo aumenta en los más pequeños, lo que nos obliga a estar alerta y a tomar medidas. Es importante saber que la luz que nos llega del sol está formada por tres gamas de onda o tipos distintos de rayos:

– Rayos UVA, de 320 a 400 nanómetros (en adelante nm). Representan el 90% de los rayos del sol. Son los responsables del bronceado directo e inmediato. Tienen una capacidad de penetración muy elevada y llegan hasta la dermis. Atraviesan los cristales de las ventanas y siguen actuando incluso cuando hay nubes. Los rayos UVA producen envejecimiento, arrugas y pérdida de elasticidad.

– Rayos UVB, de 290 a 320 nm. Representan el 5-10% de la radiación ultravioleta. Son los responsables del bronceado indirecto, la pigmentación que aparece al cabo de un par de días. Presentes en las horas del mediodía, su acción se limita a la epidermis, capa superficial de la piel. Los rayos UVB tienen un riesgo mucho mayor que los UVA de causar cáncer si no se protege la piel tal y como es debido.

– Rayos UVC, 100 a 280 nm. Son los de longitud de onda más corta y también los más peligrosos. No llegan a traspasar la capa de ozono estratosférica porque son absorbidos por la atmósfera y retenidos por ella, siempre que no sea demasiado débil.

Desde hace muchos años, y como amante de los deportes de montaña, a nivel profesional siempre recomiendo que los niños se familiaricen con las gafas de sol desde muy temprana edad. Fomentar el cuidado de los ojos en los más pequeños de la familia les enseñará a tomar las precauciones necesarias antes de ir a esquiar o escalar cumbres. Existen magníficas gafas para bebés y niños pequeños que les ayudarán a protegerse del sol, a la vez que se divierten con sus pequeñas gafas, algunas de diseños realmente llamativos (aunque en el campo de la óptica y la salud ocular, la estética siempre debe ser la última de nuestras preferencias).

Utilizar gafas muy sencillas o no utilizarlas puede poner en serio peligro su visión, pues el calentamiento de la córnea en condiciones extremas, aunque los niños duerman o tengan los ojos bien cerrados, puede llegar a ser muy peligroso. Protegerles con gafas mientras duermen en la mochila es muy importante, y también cuando están jugando, descansando en zonas muy abiertas o esquiando. Por mucho que al principio no les guste llevar gafas de sol, se las quiten o digan que no las quieren, debemos insistir en que las lleven siempre puestas. Algunas muy pequeñas llevan una tira de sujeción con velcro (gafas tipo antifaz), muy práctica y fácil de colocar. Es importante que les expliquemos de una forma clara, amena y sin tecnicismos la importancia de llevar gafas de sol en la montaña, siendo conscientes de que las inflamaciones, la conjuntivitis y el escozor en los ojos (con mayor intensidad en los ojos claros) son el resultado de una mala protección solar. Se han llegado a observar casos de ceguera temporal y daños en la córnea en Pirineos y Alpes, debido a serias negligencias de padres y monitores de campamentos que no tenían en cuenta el uso de gafas de sol infantiles. Los daños en la córnea, si no se tratan rápidamente, pueden ocasionar a largo plazo una pérdida de agudeza visual que repercutirá en la futura visión de nuestros hijos o familiares.

Las gafas de sol para niños hay que elegirlas con mucho cuidado y en estos casos no vale la pena ahorrar dinero. Deben absorber el 99-100% de la totalidad del espectro en los UVA. Dado que actualmente no existe un rotulado uniforme para las gafas de sol, se deberían leer cuidadosamente las etiquetas para asegurarse de que absorberán la radiación UVA y UVB. Dependiendo de dónde las compremos, nos aseguraremos de que tengan garantía, por si encontramos algún defecto de fabricación.

Si nos adentramos en un terreno algo más técnico, en el campo de la óptica infantil existen gafas de sol para nieve con protección total que permiten la colocación de cristales intercambiables. Por un lado, protegen de los rayos UVB, y por otro, iluminan el campo de visión en caso de niebla, mostrando con una mayor definición el relieve del terreno. Otro tipo de cristales que también resultan interesantes para toda la familia son los polarizados, que eliminan el exceso de reflejos que producen la nieve y el hielo, mejorando el campo de visión.

A la hora de comprar gafas de sol, es importante que no solo lleven el tinte antirreflejo, sino que tengan la garantía antiUVA, a poder ser con el máximo de protección (categoría 4, la más alta). Aunque parezcan algo aparatosas, las gafas envolventes de esquí nos serán muy útiles si cruzamos glaciares o pisamos nieve en verano. Algunos modelos presentan gafas con protecciones laterales que también son muy útiles, aunque el diseño no siempre sea de nuestro agrado, o del agrado de nuestros pequeños. Con el paso del tiempo, cada vez son más las marcas que combinan la estética con la seguridad y la protección ante condiciones de luz muy intensas, y fabrican lentes muy resistentes, algunas de ellas con cristales orgánicos, incluso algunas con policarbonato, que no se astillan (realmente duras).

Otro detalle importante a tener en cuenta en los niños es la graduación de su vista. Muchos niños necesitan llevar gafas para el día a día, algo que no suele suponerles ningún problema. Por tal motivo, pueden graduarse las gafas de sol en una óptica de confianza, pues en la montaña no podemos dejarles sin una visión nítida y darles solo unas buenas gafas de sol sin graduar.

Hay sistemas de acoplamiento que permiten solucionar problemas de adaptabilidad a niños que necesiten gafas de sol graduadas, pero siempre será mucho más recomendable llevar un juego de gafas de sol graduadas, pues con el tiempo nos lo agradecerán. No olvidemos que, junto con unas buenas gafas de sol, una gorra o un sombrero les ayudarán a frenar la intensidad del sol, a tener la cabeza más fresca y los ojos más descansados. Hay gorras y sombreros para niños muy originales que pueden convertirse en sus compañeros de viaje durante muchos años.

Para terminar, siempre es aconsejable pedir consejo a un profesional de la óptica o a un oftalmólogo. Escuchar la opinión de un experto en la materia, que tenga conocimientos en alpinismo, esquí o en deportes al aire libre, nos ayudará a solucionar dudas y a enfocar nuestras salidas a la montaña con una mayor seguridad.

Escrito por: Laura Moragrega Estrany

Óptica y farmacéutica. Propietaria de la farmacia y óptica Estrany de Barcelona.

Texto extraido del libro Montañismo con niños de la Editorial Desnivel de Jekaterina Nikitina y Víctor Riverola

+ info:

Reseña de Montañismo con niños en Familias en Ruta

 

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