El intercambio de casas (del que ya tratamos aquí, ver nuestra experiencia de intercambio en Amsterdam en este enlace) es una opción cada vez más popular entre los viajeros de todo el mundo; y las familias con niños son sin duda las que más lo utilizan. ¿Los motivos? El ahorro que comporta con respecto a alojarse en un hotel o en un apartamento de alquiler, la posibilidad de disfrutar de unas vacaciones más largas y más frecuentes y los valores educativos que inculca en los más pequeños.

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Andrés e Ingrid viven en Sevilla y huyen cada verano del calor sofocante para visitar algún rincón del mundo intercambiando su casa con IntercambioCasas.com. Ambos son educadores en un colegio y nos cuentan los ventajas que les aporta intercambiar casa durante las vacaciones:

1. Confiar en la buena voluntad de los desconocidos

En una sociedad donde el miedo es una barrera que aísla constantemente a la gente, el intercambio demuestra que existen otras maneras de vivir, contando y colaborando con los demás. La confianza ajena genera muchos más beneficios sociales que cualquier posible mal que el miedo trate de evitar. Me encanta la idea de que mis hijas crezcan confiando en los demás. En nuestro primer intercambio, después de recorrer casi 2.000 Km, nos sorprendió que la llave de la casa estuviera bajo el felpudo de la entrada, sin más.

2. Volver al trueque de antaño

Para muchas familias, economizar el coste de las vacaciones es el primer motivo por el que apuntarse. El precio del hotel puede representar más del 50% del precio total de unas vacaciones familiares. ¡Te imaginas ahorrar ese dinero! Es posible con un intercambio de casas. Tu casa por la mía, sin transacción económica. ¡Es fácil: si tienes un hogar, puedes intercambiarlo!

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3. Un modelo de turismo sostenible y ecológico

Lejos del modelo consumista e hiper masificado, el futuro viene marcando la tendencia de “no apego”: utilizar los bienes que uno tiene, como el coche o la casa, como instrumento para conseguir otros servicios. En lugar de tenerlo aparcado en la puerta, o tener una casa de vacaciones cerrada, les podemos dar un mejor uso, compartirlos, intercambiarlos, aprovecharlos. La economía colaborativa es el futuro de nuestra sociedad.

4. Vivir como un local

Uno de los lemas del intercambio de casas es “Vivir como la gente local, y no como un turista”. Es lo que significa viajar, ¿no? Es una manera de conocer la realidad de la zona visitada desde dentro, basada en la confianza y la generosidad mutua. Nadie mejor que los habitantes de una casa para descubrirte los rincones más secretos y auténticos de su región, los pueblos más hermosos y los supermercados más cercanos.

5. Fomentar la comunicación y el diálogo entre personas

A los viajeros nos une el interés común por conocer nuevos lugares. Se trata de un acuerdo mutuo entre dos familias que intercambian su casa durante un tiempo limitado y, por eso, requiere confianza, respeto mutuo y, sobre todo, mucha comunicación. En un intercambio de casas conoces a las personas que viven dentro, compartes los conocimientos de tu ciudad con ellos y se convierten en nuevos amigos.

6. Rescatar el tiempo para estar en familia

Desde la escuela en que trabajamos vivimos diariamente las consecuencias de la escasez de tiempo para los hijos. En el diseño de nuestros horarios vitales uno no suele vaciar su tiempo de actividades y dedicarlo a su familia. El modelo del Intercambio rescata algo que echábamos de menos y que solíamos hacer en nuestra infancia. Algo que en el fragor de la batalla diaria uno nunca encuentra ni por asomo. Nos hemos reencontrado con el aburrimiento, ese estado tan denostado que tanto bien hace a la mente. Bien entendido, para nosotros es una manera fabulosa de combatir el estrés y lejos del tedio del insoportable verano sevillano, limpia, regenera, purifica y descansa nuestro cuerpecito agotado por el año.

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7. Descubrir una nueva casa juntos

Después de pasar meses pensando y preparando el viaje, escribiendo múltiples correos plurilingües con los intercambiadores… Por fin abres la puerta y descubres las habitaciones, cocina, salones y pasillos, el jardín y la piscina, la temperatura, los vecinos… ¡Una nueva casa, una nueva aventura! Vivir emociones encontradas juntos nos acerca y nos permite ir creando nuevas ilusiones comunes, hablar de viajes, soñar con otros países y oportunidades de ir acercándonos el mundo.

¿Quieres hacer como Ingrid y Andrés e intercambiar tu casa estas vacaciones?  Inscríbete con un 25% de descuento especial a través de IntercambioCasas.com y empieza a organizar tus vacaciones de ensueño en cualquier lugar del mundo.