Viajar con bebés es mucho más facil de lo que nos suelen pintar. Aunque la decisión de viajar con nuestro hijo depende de nuestro propio estilo viajero y de las circunstancias concretas de cada familia siempre creemos interesante tener en cuenta ciertas sugerencias. Que la prudecnia no se convierta en un miedo injustificado: babies love travel. Es muy posible que al final descubramos que en cada una de nuestras preciosas criaturas existe en potencia un aguerrida/o viajero por tierra tierra, mar y aire.

1. Sí, se puede!. Parecerá extraño pero hay que decirlo. Con bebés claro que se puede viajar y además hacer viajes de cierta distancia y envergadura. A través de los foros especializados y  por nuestra propia vivencia con nuestra hija sabemos que existen multitud de experiencias positivas de viajes con bebés.

Es perfectamente comprensible que en ningún caso queramos poner en riesgo la salud o integridad de nuestros super peques.  Sin embargo su pequeña corpulencia es engañosa ya que estos están hechos para durar y, por una cuestión evolutiva de especie, para ser nómadas y acompañar el ritmo de ruta a pie de la madre y de toda la tribu. Los bebés tienden a dormir bastante y buscan el contacto con su madre y padre y por ello incluso es más fácil viajar con ellos que hacerlo con niños algo más grandes cuando empiezan ya a explorar y dar sus primeros pasos.

2. Buscar el equilibrio. Se trata de buscar un equilibrio entre las necesidades de los padres y las del bebé que desde luego son prioritarias. Podemos esperar que un bebé se acople a nuestro ritmo de vida pero debemos ser conscientes de que ciertas visitas y viajes a lugares como ciertas atraccciones turísticas, museos o ciudades a ellos lógicamente les trae sin cuidado puesto que no son en absoluto conscientes y no les aportan nada. Como padres ya sabemos que nos pongamos como nos pongamos si nuestro hijo/a no está bien, nosotros tampoco lo vamos a estar. Definitivamente vamos a tener que viajar de otra manera.

3. Existen algunas lineas rojas que ho hay que traspasar. No referimos a lugares donde nuestros bebés no van a estar bien. Muchos de ellos los comentamos en nuestra entrada 10 destinos que conviene evitar con bebes  y niños pequeños.  Los parques temáticos están pensados para niños más grandes y recordemos también protegerlos bien del sol directo. Europa suele ser un destino con bastantes buenas críticas a este respecto y el ecoturismo o el turismo rural son también perfectos para las familias con niños.

4. Viajar en automóvil. Los niños siempre han de viajar en sus sillas con sistema de retrención. Viajar en coche es normalmente una pesadez para nuestros peques. El problema es que a veces no hay más remedio que hacerlo. Para reducir esta obligación hay que plantear unas vacaciones donde tengamos que hacer los mínimos desplazamientos posibles en vehículo privado (o incluso ninguno!) y planificar la ruta ayudándonos con internet o los navegadores si disponemos de ellos. Las últimas horas de la tarde y primeras de la noche son más propicias para circular ya que hay menos circulación y calor. No olvidemos una neverita con la bebida y comida variada previsible para cada viaje así como una segunda muda de ropita.

También hay que recordar no descuidarnos los juguetes sus favoritos y estar dispuestos a disfrutar de juegos relacionados con el  paisajes y las vistas de los lugares que atravesamos. Para algunos padres los DVD de los que disponen algunos vehículos son grandes aliados. Si el viaje es largo es importante parar cada 3 horas para estirar las piernas y despejarse un poco.

5. Viajar en avión. No es tan fiero el avión como lo pintan, además antes de los 2 años los niños solo pagan tasas. En nuestra entrada sobre las 10 claves a tener en cuenta para viajar en avión con niños ya vimos alguna cuestión específica relacionada con los bebés. Es importante darles el pecho (o chupete si ya no toma) tanto a la hora de despegar como de aterrizar para evitar que la diferencia de presión le afecte al oido.

6. Las ventajas del porteo. Para los viajes con bebés es muy recomendable llevar una portebebés. Existen muchos tipos y variantes para cada nivel de peso y desarrollo. Los portabebés son cómodos y nos permiten ahorrarnos los carritos y salvar fácilmente desniveles y escaleras teniendo siempre las manos libres y con la tranquilidad de que nuestro peque se encuentra cómodo y protegido con nosotros.

7. La lactancia también viaja. Cada día que pasa se descubre alguna nueva propiedad beneficiosa de la leche materna para nuestros hijos. En lo que a los viajes se refiere mantener la lactancia les va a proporcionar un alimento nutritivo y siempre a punto que nos va a permitir llevar un equipo de comidas envasadas nulo o bastante reducido. También con la idea de simplificar el colecho si la cama es lo suficientemente amplia nos puede liberar de tener que llevar una cuna de viaje o a buscar hospedajes que la ofrezcan. Tomar el pecho es además un somnífero infalible.

8. Adiós prisas. Plantéate un viaje tranquilo y sin prisas porque los bebés necesitan más atención, tiene sus propio ritmo, y necesitan que les podamos proporcionar un espacio seguro, natural. Viajar con ellos es la mejor excusa para descubrir los placeres viajeros del slow travel.

9. Su hogar es el mundo. El traslado espacial que  suponen las vacaciones no debe impedir que podamos intentar mantener en buena manera los horarios y habitos que tenemos cotidianamente. Para nuestro bebé ese hotel o apartamento alquilado debe representar de alguna manera la seguridad de su hogar por unos días.

10. No te compliques. A veces nos encanta complicarnos la vida. Muchos de los accesorios de viaje que nos intentan vender son innecesarios. Hay que intentar simplificar al máximo el equipaje, en la mayoría de destinos podremos comprar pañales y bastantes complementos. A partir del año muchos niños ya comen casi de todo y no hay que llevar tantos potitos o papillas. Lo mejor es contar con una cocina donde poder preparar nuestras recetas aunque por suerte cada vez hay más hoteles family welcome que cuentan instalaciones, servicios adecuados y la vocación de acoger a familias con los más pequeños grandes viajeros de la casa.

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