Situada en el Valle de Arce y rodeada de toda la belleza del Pirineo navarro Casa Mari Cruz, se orienta especialmente a un público familiar y es – tal y como pudimos comprobar- una de las propuestas de agroturismo más auténtica y con más personalidad de toda la península.

Las burritas de Casa Mari Cruz, auténticas estrellas del lugar

UNA ESCAPADA A CASAMARICRUZ

Al llegar a agroturismo Mari Cruz nuestros sentidos se pusieron a trabajar en ese otro mundo real recién alcanzado. Nos salen a recibir Pirata y Sanson, el comité perruno de bienvenida . Les sigue la hospitalidad en persona que transmiten Luismi y Alicia y tras diez años de dedicación tiene mérito que hagan sentir especial a cada familia viajera. La casa huele a limpio, ligero incienso y aromas de lavanda. La habitación limpia y todo hasta con el último detalle cuidado. Hay gente que sólo sabe hacer bien aquello a lo que se dedica y por suerte para nosotros ese es el caso de Alicia y Luismi y hay que decir que, además, la dedicación no es poca.

Casa Mari Cruz cuenta con dos casas: una con habitaciones y otra donde se alquilan dos apartamentos totalmente equipados e independientes. Si apetece leer en una surtida biblioteca, jugar a juegos de mesa, escuchar música o conectarnos a la red en Casa Mari Cruz tienen sala habilitada pues son un enclave montañero y saben bien lo largas que son las tardes invernales y lo rico que se está en una casa calentada con leña.

Perspectiva exterior de Casa Mari Cruz

 FAMILIAS BIENVENIDAS!

En cada casa hay una zona infantil de juegos habilitada y con juguetes, en las inmediaciones de la casa un arenero y más juguetes. Entrar en la habitación del roble es un encuentro de fantasía para pequeños y grandes que hará las delicias después y antes de las comidas.

Cocineros  antes que frailes Luismi y Alicia, los papás de Noe y Ada de 5 y 7 años, tienen claro cuales son las necesidades de sus usuarios. Disponen para prestar de tronas, mochilas-asiento, tumbonas, bañeritas…y hasta walkies; toda una serie de complementos que intentan que los padres no tengan que arrastrar con media casa cada vez que salen a disfrutar de unos días. En ese sentido, como en otros, fueron pioneros. En Casa Mari Cruz han bebido de la influencia del turismo francés tan orientado a las familias.

El porche de Casa Mari Cruz

Recuerdo que hace años era casi imposible encontrar un alojamiento rural preparado realmente para que los niños se sientan cómodos y no como unos seres incordiantes y desubicados. Otro servicio tan de agradecer como poco usual: disponen de una cocina de uso compartido amplia y bien equipada y cada uno puede usarla según necesite o decantarse por la comodidad de los desayunos y cenas que se ofrecen aquí a menudo surtidos con productos de su huerta o directos de productores de la zona.

+ info:

Una escapada a Casa Mari Cruz de Navarra (parte 2)

Casa Mari Cruz

 

 

 

 

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