En el primer post de esta serie de Nuestros hijos y nosotros nos acercamos a los condicionantes que todos los padres tenemos cuando iniciamos nuestra tarea de criar a nuestros hijos. Todos estamos influenciados por nuestra cultura, por los cambios que esta promueve y el ideal de niñ@ que persigue. Y mientras llega la era tecnológica, el bebé sigue en la era prehistórica con sus necesidades invariables en el tiempo.

En este segundo post reescribo extractos del libro “Nuestros hijos y nosotros” de Meredith F. Small para acercarnos a las sociedades agrarias (kung san, aches de paraguay, gusii ) para saber de donde venimos y cuales son las necesidades biológicas de todos los bebés.

KUNG SAN DE AFRICA

Durante casi toda la existencia de nuestra especie hemos sido cazadores y recolectores. Hemos abandonado ese patrón de subsistencia pero el yo biológico aún no se ha puesto al día. Los kung San, tribu de Botsawa son un pueblo tradicional en transición, un ejemplo vivo de nuestra vida en el periodo del Pleistoceno que nos ayuda a entender nuestra esencia biológica, nuestros instintos de especie. Las mujeres San alumbran solas, en el bosque como señal de fuerza y logro. Las madres llevan siempre al bebé con ellas en un cabestrillo cuando salen a recolectar aunque quede alguien en el campamento que podría cuidar del bebé. La relación madre y bebé se considera sacrosanta. Aunque los bebés lloran dura menos de treinta segundos. El pecho y el alimento siempre está para alimentar o para calmar. El destete se produce alrededor de los 4 años. Los San tradicionales son seminómadas. Ellos consideran que casi todas las habilidades se aprenden pasivamente, menos las facultades motrices. Los objetivos de los padres san tradicionales son la integración social, la movilidad y la reciprocidad. Los San que han optado por vida sedentaria están cambiando no solo los patrones de subsistencia, sino también en cuanto a objetivos de los padres. La propiedad y lo privado ahora tienen primordial importancia, como la tiene el trabajo en lugar del tiempo libre para la interacción social. Para los niños San sedentarios, el nuevo estilo de vida representa menos tiempo con los adultos, pocas perspectivas de trabajar y participar en la producción familiar, empujados a convertirse en adultos económicamente productivos, en vez de eruditos de la selva”.

ACHES DE PARAGUAY

Otros cazadores y recolectores los encontramos en otro continente, los Aches de Paraguay son indígenas que habitan en la selva amazónica. Las mujeres solían dar a luz en público. Inmediatamente toma el niño una tapare o madrina que cuida de él durante los primeros días. A los párvulos aches no les falta padres. Además del hombre que lo engendró (que puede ser el marido o no) los hombres que hayan copulado con la mujer durante el año anterior también se convierten en padres secundarios. Cualquier niño ache esta rodeado por una envoltura de apegos, tutores y vinculos sociales. Durante el primer año de vida, la madre duerme sentada, con el bebé en el regazo, encorvada sobre él para protegerlo de todo peligro. También lo lleva a la espalda, colgando de un cabestrillo que le permite mamar a voluntad. La madre los amamanta hasta tener al siguiente hijo que suele ser dos años después. Los peligros de la selva obligan a los padres a desalentar la exploración física. Hacia los cinco años se les enfrenta a la crisis de caminar por si mismos en la selva. A los tres años se les inician en botánica y a los ocho años saben interpretar con facilidad un rastro e ir de un campamento a otro por su propia cuenta.”

GUSII DE AFRICA

Los gusii de Africa oriental viven en parcelas basadas en el parentesco, donde una familia, compuesta por un hombre y varias esposas e hijos atienden la huerta y el ganado. No hay vida de aldea ni ciudad. El objetivo básico de los padres es la supervivencia del niño. Durante el día el bebé gusii esta siempre en brazos, sea de su madre, de un hermano mayor o una “niñera”. Cuando esta inquieto la madre lo tranquiliza inmediatamente, por lo general dándole pecho. La madre no lo mima ni lo acaricia, parece realmente distante. No interactuan verbalmente con el pequeño, considera que es perder el tiempo. El bebé guisii esta hecho de constantes interacciones táctiles y visuales; aprende observando y escuchando a los demás, en vez de ser instado a responder. Los bebés gusii lloran la mitad que los del mismo tiempo en un país industrializado. El bebé gusii nunca queda solo, las madres no conciben que pueda estar solo en un cuarto, llorando. Durante el primer año se satisfacen todas sus necesidades ,pero no se intenta ningún entretenimiento. La única enseñanza es inculcarles desde temprana edad que algunas cosas en la vida deben inspirar miedo; ese miedo se tiene por virtud. El segundo objetivo, después de la supervivencia del bebé, es criar un niño dócil y obediente, que se adapte con facilidad a la familia y sea miembro productivo del caserío. Los gusii creen que elogiar a un niño por haber cumplido con sus tareas es fomentar la desobediencia y el egoísmo.”

Estos relatos pueden parecer muy lejanos pero hay que recordar que la biología del bebé permanece intacta. “Nacemos indefensos, muy dependientes y en constante necesidad de atención. La selección natural exige que los progenitores humanos se interesen por sus niños y que éstos, a su vez, recurran a sus padres así queda garantizada la alimentación y protección de la prole”.

Nota: Meredith F. Small, Nuestros hijos y nosotros. Ediciones B. Argentina 1999 (yo lo conseguí en crianza natural)