¿Qué pasaría si nunca apuntáramos con nuestras escopetas allá donde pudiéramos lastimar a un ser vivo? ¿Y si todos nos fuéramos a la cama pensando que si conseguimos evitar que todos los tapones de plástico acaben en la basura podremos salvar el mundo?

Escrito por el periodista Manuel Jabois acompañado con las preciosas ilustraciones de Valeria Cafagna, Caracoles enamorados es un cuento que nos recuerda tanto fragilidad del planeta que habitamos y como la imperiosa necesidad de cuidarlo. Un pensamiento tan lúcido y genuino como tan solo un niño pudiera soñarlo cada noche para hacerlo realidad cada día de hoy y mañana.

El cuento puede descargarse gratis a través de este enlace y ser también gozado en forma de audiolibro en forma de podcast locutado por Elena Guevara que tienes más abajo.

Ideal para compartir con nuestros peques en casa o para la escuela – se puede descargar aquí su ficha didáctica–  Caracoles enamorados es una tierna oda a la concienciación medioambiental que nos habla cómo las acciones más pequeñas pueden cambiar el mundo.

La publicación de Caracoles enamorados es una iniciativa conjunta de la revista Ethic y Ecovidrio, una entidad sin ánimo de lucro dedicada la gestión de los residuos de envases de vidrio a través del fomento de hábitos responsables de reciclaje con motivo del pasado Día Mundial de la Educación Ambiental que ha contado con el apoyo del Ministerio de Educación y Formación Profesional.

Caracoles enamorados ecovidrio

Otra de las acciones más destacadas que Ecovidrio impulsa cada año son los talleres didácticos de educación y concienciación mediambiental que imparte en 2.500 centros escolares que han llegado ya a más de 500.000 niños en todo el país.

Como señala la Asociación Española de Educación Ambiental “Cuanto mejor se conoce el origen y evolución de la pandemia (y de las otras epidemias acontecidas en lo que llevamos de siglo), aparecen destacadas las causas ambientales: deforestación, contactos impropios entre especies, macrogranjas, contaminación atmosférica o alteradores hormonales. Los desequilibrios entre seres humanos y naturaleza tienen una gran responsabilidad en todas las crisis. Sin embargo, la ciudadanía no es suficientemente consciente de este origen.

Preocupados por frenar la propagación, las autoridades tampoco explican que estos sucesos tienen una causa y pueden evitarse, y es tarea, de nuevo, de ambientalistas y educadores encontrar la relación causa-efecto para darla a conocer e impedir que estos episodios puedan repetirse. Porque si no se corrigen las malas prácticas que los originan, podemos volver a exponernos a infecciones, bacterianas o víricas, incluso de mayor gravedad que la actual”.

 

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Ecovidrio

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