- Espere, por favor...
Lo pudimos comprobar, Copenhague con niños es una delicia de escapada en familia. Todos los países nórdicos son un referente respecto a la conciencia social e integración de los más pequeños en la vida social, así que viajar con niños a Dinamarca os va a resultar un viaje cómodo y divertido.
Copenhague es junto a Viena, Berlín, Munich o Amsterdam una de las capitales más child friendly de toda Europa. De aquí es original la palabra hygge, una filosofía que afirma la felicidad en las pequeñas cosas.
Copenhague y sus alrededores ofrece un montón de posibilidades por lo que deberéis seleccionar en base a la edad de vuestros hijos, vuestro tiempo y vuestros intereses, aquellas actividades que más se ajusten a vuestra familia.
Es difícil hacerlo todo pero, sea como sea, vuestro viaje a Copenhague con niños os reportará grandes satisfacciones.
Uno de los mejores consejos para conocer el centro de Copenhague con niños es que os suméis a un free tour a pie por Copenhague. Con una duración de entre 2 y 3 horas, podréis conocer lo más importante de la capital danesa y enteraos de muchas curiosidades.
El tour comienza en la plaza del Ayuntamiento y continúa por algunas de las calles más lindas y pintorescas de la ciudad, como Magstræde. Luego, veréis desde el exterior el palacio de Christiansborg, que es la actual sede parlamentaria de Dinamarca, y continuaréis hasta la plaza Højbro Plads en dirección a la iglesia de San Nicolás, una de las más bonitas del casco antiguo.

Más tarde, llegaréis a la plaza Kongens Nytorv para ver desde fuera el Teatro Real Danés y llegar al famoso canal Nyhavn. Finalmente, el paseo terminará en la plaza de Amalienborg, con el Palacio Real de Copenhague.
También podeís elegir el free tour por los secretos de Copenhague, en el que durante dos horas os contarán muchas curiosidades poco conocidas de la capital danesa.
Sin duda el lugar más conocido y emblemático de la ciudad es Nyhavn. Si bien está incluido en el free tour, vale la pena darse otra vuelta por allí con más tiempo. El Puerto Nuevo invita a turistas y daneses a pasear y sentarse en sus terrazas a tomar una cerveza o a comer casi en cualquier momento de día.
En Nyhavn se encuentra la casa en la que Christian Andersen, el famoso escritor de cuentos infantiles, vivió durante su etapa en Copenhague, y allí encontraréis una tienda de recuerdos.

A escasos metros de este canal está el Teatro Real (Skuespilhuset), otro de los edificios modernos destacables de la capital danesa. Con una cafetería y restaurante muy remarcable, para nosotros, uno de los mejores lugares para disfrutar de nuestro picnic mientras admiramos el tráfico de barcos por el canal.

El parque de atracciones Tívoli tiene la particularidad de ser el segundo parque de atracciones más antiguo del mundo, inaugurado en 1843 (el primero es el Bakken, situado a las afueras de Copenhague).
Desde entonces, se ha ido actualizando y ofrece cantidad de atracciones, zonas de juegos y muchos restaurantes. Está situado justo en el centro de la capital danesa, al lado de la estación central de trenes, por lo que es muy accesible.


Es sin duda un imprescindible en esta ciudad y, si os gustan las atracciones fuertes, las encontraréis también. Pero además, si viajáis a Copenhague con niños pequeños comprobaréis que también hay espacios pensados solo para ellos.
Una primera opción en Copenhague con niños es el alquiler de un apartamento, pero si preferís alojaros en un hotel en Copenhage, no olvidéis que en Dinamarca todos los hoteles ofrecen muchas facilidades si viajáis con niños y, en muchos alojamientos, no pagan en base a ciertas condiciones. Aquí os dejamos nuestra selección:

Opción económica con una buena relación precio-calidad para familias. Este moderno albergue con habitaciones luminosas y familiares se ubica en la animada zona de Vesterbro, a 2 minutos a pie de la estación central de trenes de Copenhague y 6 minutos a pie de los jardines Tivoli.
Ofrece registro de entrada automatico, desayuno bufé, lavadora y uso de cocina compartida, alquiler de bicicletas, excursiones, bar con cervezas artesanales locales y música en directo. También tiene zona de uso común con mesa de pool y sala de cine. (+INFO)

El Danhostel Copenhague City o Albergue Juvenil de Copenhague es una opción económica para las familias, sobre todo para las numerosas. Este hostel ocupa un edificio totalmente renovado y se ubica a 10 minutos a pie de la calle comercial Strøget.
Las habitaciones son sencillas al puro estilo del diseño danés y el alojamiento ofrece un bar/restaurante, una sala con mesa de billar y varios juegos de mesa para toda la familia, zonas de usos comunes y la posibilidad de alquilar bicicletas. (+INFO)

Este hotel de 4* se ubica junto al canal de Copenhague y a 10 minutos a pie de la estación central de Copenhague. Está vinculado al famoso parque de atracciones de la capital danesa, por lo que si viajas a Copenhague con niños, puede ser una opción super-agradable y divertida.
Sus habitaciones y servicios están pensados para familias con hijos. Cuenta con piscina de agua caliente, una preciosa zona llamada sala de juegos de Rasmus Klump, un playland en la planta baja con otros juegos, rueda de la fortuna y actividades creativas pensadas para los niños, un parque infantil exterior, una terraza y originales habitaciones. (+INFO)
Como ocurre con otras ciudades nórdicas, como Estocolmo o Helsinki, Copenhague mira al mar y es imprescindible observarla desde este punto de vista. Por eso, otro de los mejores planes para hacer en Copenhague con niños es recorrer sus canales en barco.
A los más pequeños les encantará el paseo y a toda la familia le servirá para descansar mientras se navega relajadamente. Un buen lugar para tomar el barco es en el canal Nyhavn, pero hay otros puntos que podréis localizar en el mapa de la ciudad.

Existen varias empresas que brindan el servicio. Algunas ofrecen un recorrido de una hora con un guía que explica en directo, mientras se ven los principales lugares de interés. Otras tienen audioguía y permiten contratar el servicio de hop on-hop off para bajar y subir cuantas veces quieras. Y otras no tienen guías (o las tienen solo en inglés) y sus barcos son algo más viejos.
Al salir por la puerta norte del Kastellet llegaréis a la zona portuaria de Copenhague y allí, en un pequeño jardín que mira al mar encontraréis la famosa sirenita que es el icono de esta ciudad y es un homenaje al escritor y poeta más importante de este país: Hans Christian Andersen.

Podéis visitar la zona por vuestra cuenta o sumarse a un free tour por el puerto de Copenhague, que durante dos horas y media os llevará a la iglesia de San Albán, el único templo anglicano de Dinamarca, y a los jardines Amalie, un elegante espacio verde que conecta con el Palacio de Amalienborg, residencia oficial de la familia real danesa.
Finalmente, el recorrido llega al fuerte de Kastellet, donde recorreréis la ciudadela y saldréis al encuentro de la Sirenita. En todo el trayecto aprenderéis muchas curiosidades de la historia danesa.

Aunque todos conocemos sus cuentos de hadas a través de las adaptaciones dulcificadas de Disney, lo cierto es que suelen ser cuentos en muchas ocasiones complejos, que reflejan la dura niñez de su autor y de la época que tuvo que vivir. La bella escultura de bronce es pequeña, pero no os defraudará aún cuando sean muchos los turistas que os acompañen en el momento de visitarla.
Uno de los mejores planes para hacer en Copenhague con niños es pasar una tarde (o un día entero) en el Museo Experimentarium. Con una propuesta moderna y que se renueva constantemente, la misión de Experimentarium es clara: educar sobre los métodos científicos y tecnológicos cautivando a niños de todas las edades a través del juego y... la experimentación.

Desafiantes fenómenos físicos, la célula como unidad básica de la vida, transportes y construcciones en acción, ilusiones ópticas, la ciencia tras el mundo Pixar, agua y risas aseguradas en su burbujarium...
Aquí todo está diseñado para ser tocado o interactuado, quedar envuelto en una pompa de jabón gigante, jugar a un desafío telepático o experimentar cómo se siente un bebé en el vientre de su madre.

Cada uno de sus cuatro pisos se divide en temas como el cuerpo humano, un Miniverso para niños pequeños de 1 a 5 años y el primer cine del mundo totalmente interactivo con sensores de movimiento. Todas las actividades y exhibiciones están en danés e inglés, con instrucciones claras y accesibles.
En el museo encontraréis un total 16 exhibiciones interactivas, una gran terraza en la azotea con juegos, una gran cafetería con comida sana y un área de picnic para reponer fuerzas pues la visita puede dar para casi un día entero. Si vas a pasar varias horas, puedes llevar tu propia comida para el picnic.
Si os gustan los museos y la historia, el Museo Nacional de Dinamarca os encantará. Las colecciones de este museo son magníficas y van desde la prehistoria hasta el siglo XXI. Realmente, cuando podemos ver una exposición de este tipo, quedamos anonadados ante el recorrido que los seres humanos hemos realizado en unos pocos miles de años de historia.

Dentro de este museo hay una sección dedicada especialmente a los niños. Diversas salas para conocer la historia de Dinamarca a través del juego, de los disfraces, los oficios tradicionales, el arte y la creatividad. Una oportunidad para relajarse y una buena opción si las previsiones son de lluvias intensas en alguna de las jornadas de vuestra visita a Copenhague con niños.
Una alternativa a la propuesta anterior puede ser visitar el museo de geología y el increíble jardín botánico de la universidad de Copenhague. Sus colecciones son de gran calidad, sus jardines bellísimos y la casa de las palmeras -un inmenso invernadero- os cautivará.

Además, hay un café que abren en la temporada de verano y que también es una buena alternativa para un lunch o picoteo ligero. Si os gusta observar la naturaleza y sus bellas creaciones -seguro a que vuestros hijos les encanta- no dejéis de programar una visita a los jardines del botánico.
En el centro de la ciudad, en Kobmagergade -una de las principales calles comerciales- encontraréis la torre redonda o Rundetårn. A los niños les encantará subir por su espiral que asciende en 7 vueltas y media hasta alcanzar el observatorio astronómico que hay en la parte más alta.

Si el día es soleado, podréis disfrutar de espectaculares vistas de la ciudad. La torre guarda otras curiosidades como la sala de la antigua biblioteca de la universidad. La torre tiene un alma hueca en su interior, un pozo sobre el que podréis situaros si os atrevéis a poneros de pie en el cristal instalado en la zona alta de la torre.
En la Isla del Castillo o Islote Slotsholmen está situado el Palacio Christianborg, que actualmente es la sede del Parlamento danés y el Supremo Tribunal. Este palacio tiene múltiples usos oficiales y está construido en el lugar sobre el que se han ido edificando diversos castillos desde el siglo XII.
Si viajáis a Copenhague con niños subir a esta torre es una oportunidad para tener una visión completa de la ciudad. La entrada es gratuita y se puede subir hasta arriba en ascensor (incluso con sillas de ruedas y carritos) por lo que es accesible a todo el mundo.

La única limitación es que solo se permiten que haya 40 personas en lo alto por lo que hay que esperar el turno. No suele haber demasiada cola y se debe pasar un control de seguridad a la entrada. Además podéis visitar el palacio con una audio-guía.
Arriba encontraréis el restaurante-cafetería Tårnet al que se puede acceder reservando en su web. Es un lugar bonito y elegante, los niños son bienvenidos, por supuesto. Si tenéis reserva para el restaurante podréis subir a la torre con preferencia.
Los países del norte de Europa combinan tradición y modernidad sin complejos. En el Castillo de Amalienborg, todos los días al mediodía, se produce el cambio de la guardia real. Este palacio es la residencia oficial de la familia real y cada día recibe a cientos de turistas en su plaza central.
En realidad, son cuatro palacios situados alrededor de la plaza en la que encontraréis la estatua ecuestre del rey Frederick V. Se puede visitar el palacio, sus jardines y ver el cambio de la guardia.

Cerca del palacio está la la Iglesia Frederiks o iglesia de Mármol. Si os apetece podéis subir a su cúpula que ofrece vistas estupendas de la ciudad pero tened en cuenta que, aunque algunas webs dicen que es gratuito, no lo es. Los adultos pagan 50 coronas danesas y los menores de 12 años entran gratis. Eso sí, se deben subir unos 400 escalones.

Sin duda, una de las mejores maneras de vivir Copenhague con niños es recorrerla en bicicleta y así os sentiréis como locales. Hay muchos establecimientos que ofrecen alquiler de bicicletas con sillitas y carros para niños. Por ejemplo en la misma oficina de información de la estación de trenes podéis alquilar bicicletas o bien os indicarán dónde hacerlo.

Otra alternativa más flexible es utilizar aplicaciones como Donkey Republic. En el momento que quieras alquilar una de sus bicis, simplemente tienes que bajar la aplicación en tu smartphone y seguir las instrucciones. En cualquier lugar de la ciudad vas a encontrar sus bicis aparcadas, puedes desbloquear una de ellas -o las que necesites- y utilizarlas mientras quieras.
O, también, podéis sumaros a un tour en bicicleta por la ciudad para los mayores de 12 años. Tiene una duración de 3 horas y es con guía en español.
La famosa comunidad de Christiania continúa siendo un reclamo en esta zona de la ciudad. Su historia se remonta a principios de los años 70 cuando un grupo de padres derribaron los muros de un terreno militar abandonado, para cubrir la necesidad de disponer de un espacio para que sus hijos pudiesen jugar.
Ese acto dió lugar al desarrollo de un espacio en el que predomina un modo de vida comunal que ha llegado hasta nuestros días. En la actualidad, sigue siendo un lugar de encuentro para muchas personas que buscan un modo de vida "alternativo".

No está de más hacer una visita y valorar por vosotros mismos el lugar aunque, nuestra impresión, es que ha perdido gran parte de su esencia. Igualmente, vale la pena conocerlo en una visita a Copenhague con niños, sobre todo con los más grandes, porque pueden surgir interesantes conversaciones posteriores.
Podeís sumaros al tour alternativo por Copenhague, en el que durante dos horas y media (y con guía en español) conoceréis barrios alternativos y de moda como Vesterbro y terminaréis en el barrio de Christianshavn donde se encuentra la Ciudad Libre de Christiania.
Muy cerca de Christiania se ubica la la iglesia de San Salvador o Vor Freisers Kirke, con su curiosa torre con la escalera en espiral exterior, no apta para visitantes con problemas de vértigo. Es una de las más curiosas de Copenhague y destacan en ella su altar y su órgano.

Además, pasear por el canal Overgaden Oven Vandet es muy agradable y detenerse a observar cómo se levantan los puentes del Butterfly 3-Way para dejar pasar los veleros es parada obligada con los niños.
Desde aquí, podéis acudir a Papiroen donde está el Copenhagen Street Food. Sin embargo, si queréis seguir nuestro consejo, a nosotros nos gustó mucho más la opción de comer justo al otro lado del canal, en el restaurante Ofelia del teatro Skuespilhuset.
Ya sea en sus mesas al aire libre o con vuestro propio picnic en el mirador. Esta zona del canal, justo al lado de Nyhavn, está mucho menos concurrida que la famosa street food del Papiroen y el edificio y su terraza son fantásticos.

Otro de los planes imperdibles para hacer en Copenhague con niños es visitar el moderno planetario de la ciudad. Fue obra del arquitecto Knud Munk, construido en 1989 y renovado en 2020. Se destaca por su llamativa forma cilíndrica de 38 metros de altura y su techo inclinado hacia el lago artificial Sankt Jørgens Sø.

La entrada al planetario da acceso a las exposiciones, a los talleres y shows de ciencia, a las actividades y a una proyección opcional. El espacio está pensado para el disfrute de toda la familia y durante los fines de semana y vacaciones suele haber actividades extras orientadas a los niños, como un taller con legos.
El lugar cuenta, además, con una cafetería y todos los servicios necesarios para que la visita sea relajada.
La ciudad de Copenhague no podía quedarse fuera de la moda de los museos interactivos para amantes de las fotos artísticas y las ilusiones. Por eso, si sois una familia que les gusta jugar y generar recuerdos fotográficos, es un buen plan pensar en visitar alguno de estos sitios (¡o los dos!).

Ikono Copenhague propone una visita por 12 salas inmersivas con luces, sonidos y distintos elementos para que dejéis volar vuestra imaginación y capturéis los mejores momentos en fotografías. Será un gran recuerdo del viaje a Copenhague con niños.
El Museo de las Ilusiones invita a un recorrido por sus salas con más de 60 experiencias que combinan la perspectiva, la tecnología y el arte para crear ilusiones. Desafía la gravedad, adéntrate en un caleidoscopio, escala la fachada de un edificio sin despegar del suelo, observa cómo las imágenes fijas cobran vida…¡y muchas experiencias más!
Uno de los mayores y más familiares atractivos para gozar de Copenhague con niños es gratis y no sale en la mayoría de las guías. Son las seis esculturas de madera del artista Thomas Dambo que se crearon y empezaron a aparecer semi-escondidas a principios de 2016, en diferentes parques y lugares semi-boscosos de las afueras del oeste de la capital.

Las leyendas sobre gigantes forman una parte destacada de la mitología escandinava. ¿Será por eso que se integran tan bien con el paisaje? Los seis gigantes están creados con madera reciclada de palets, cobertizos o vallas y cada gigante construido con ayuda de voluntarios locales. Su arte es un mensaje para visibilizar la importancia del reciclaje, el cuidado del planeta y la cooperación vecinal.
Cada escultura tiene su punto. Una de las esculturas alberga nidos de pájaros, otra permite subir a la palma de su mano para realizar una foto memorable y otro, de 17 metros, nos espera cómodamente tumbado. Una ruta especialmente agradable en verano. Más info en la web de Thomas Dambo.
Todos y cada uno de los parques y jardines son una opción perfecta si viajas a Copenhague con niños. Pasear por la ciudad puede ser agotador -incluso en una ciudad tan cómoda y habitable como esta- por lo que los espacios abiertos con hermosos árboles y prados de hierba bien cortada harán las delicias de toda la familia.
Los jardines del Rey o King's Garden en el Castillo de Rosenborg (con su arenero y zona de juegos para los más peques de la casa), Ørstedsparken y el parque Østre Anlæg en el centro de la ciudad son muy accesibles. Si os apetece alejaros un poco más, una gran opción es Fælledparken y su increíble zona de juegos, uno de los preciosos modelos creados por la empresa danesa Monstrum.

En todos los jardines o parques (o en sus alrededores) encontrareis alguna cafetería y aseos. En general, podréis comprar zumos naturales, dulces y sandwiches ideales si no lleváis el pícnic preparado.
Si os gusta ir de compras, las calles Strøget, Kloster, Frederiks y Købma deben estar entre uno de vuestros objetivos. Dicen que Strøget es la calle peatonal más larga del mundo y allí encontraréis las tiendas ya habituales en todas las zonas comerciales de las grandes ciudades, pero también comercios típicos daneses.

En esta calle encontraréis una tienda de Lego bastante grande que suele estar atestada de niños y adultos. Dinamarca cuenta con muchas empresas de fama internacional pero, probablemente ninguna supera a Lego.
Un buen lugar para merendar o desayunar en la zona y tomar un rico café es en las panaderías-pastelerías Lagkagehuset que encontraréis también en diversos lugares de la ciudad. Os aseguramos que caeréis rendidos ante sus panes y dulces diversos. Preparan buenos cafés y los precios son muy adecuados.
Pocas veces hemos tomado un café más delicioso y saboreado unos dulces más exquisitos en un lugar más extraño. La antigua pastelería Mormors es todo un icono en la ciudad de Copenhague. Conserva su antigua atmósfera de comercio ya pasado de moda con un montón de elementos que lo hacen un lugar extraño y atractivo a la vez.

Se encuentra muy cerca del palacio Amaliensborg, es una gran opción para tomar algo antes de ver el cambio de la guardia real y, además, aprender y divertirse consultando los "interesantes" libros y revistas sobre la vida de los diversos miembros de la familia real danesa. Una experiencia muy muy entretenida...
Y si os enamoráis de la pastelería danesa, lo cual es muy probable, podéis sumaros al tour de dos horas y media para degustar 5 pasteles y un café de especialidad mientras recorres hermosos sitios de la ciudad. Es con guía en español y gratis para los menores de 3 años.
Y si viajáis a Copenhague con niños en Navidad no olvidéis – además de ir bien equipado para el frío y la humedad - que vais a tener una oferta especial de actividades y vais a descubrir una ciudad aún más especial si cabe.
La ciudad se engalana con sus mejores luces y se convierte en una ciudad de ensueño a pesar del frío. La oferta de mercados de Navidad es diversas: los encontraréis en Nyhavn, en el Parque Tivoli y en Nytorv.

Podéis patinar en la pista de hielo de la Plaza Nueva del Rey o en el parque de atracciones Tívoli, saborear los típicos platos navideños y dulces daneses (galletas y pan de jengibre, buñuelos fritos y galletas de vainilla, por ejemplo) y escuchar a los coros navideños que deleitan a los paseantes de la ciudad.
- Bakken: el parque de atracciones más antiguo del mundo, fundado en 1583. Os sentiréis inmersos en la sociedad danesa pues prácticamente ningún turista acude hasta aquí. Toda la información está exclusivamente en danés. Sin duda los Jardines Tívoli son mejores pero, si os gusta retrotraeros al pasado, os animamos a visitar este lugar.
- Museo al Aire Libre o Frilandsmuseet: os lo recomendamos totalmente si os apetece pasar un día en el campo y conocer cómo era la vida en el mundo rural danés en los siglos pasados. Una colección increíble de casas y enseres de diversas partes del país.

- Museo del barco vikingo en Roskilde: si os gusta la historia vikinga y queréis ver los restos de cinco barcos vikingos originales, este museo es una muy buen plan para sumar a la lista de qué hacer en Copenhague con niños. Se ubica en la cercana población de Roskilde a la que se puede llegar en tren. Desde la estación llegaréis andando al museo, donde también hay un restaurante y espacio para tu propio picnic.
Además, el museo organiza actividades para niños, podréis visitar los talleres de reparación y hasta dar una vuelta en una réplica del barco.
Movernos por Copenhague con niños es muy sencillo. Si os alojáis a las afueras podréis acceder al centro de la ciudad fácilmente mediante el transporte público (tren, metro y bus) y, una vez en el centro, lo mejor es caminar o recorrerla en bicicleta. Otra buena opción es combinar esto con un recorrido en barco hop on- hop off que te permite subir y bajar en diferentes lugares.

El servicio de transporte publico ofrece una variedad de billetes reducidos que podéis consultar en la web de Visit Copenhagen. Los billetes pueden comprarse en las taquillas de las estaciones, en las máquinas expendedoras, al propio conductor en caso de los autobuses y en algunos kioscos.
Hay además billetes por tramos horarios y, si adquirís la Copenhagen Card, todo el transporte público está incluido. Nuestra recomendación, ciertamente, es que no vas a necesitar utilizar demasiado el transporte porque el centro de la ciudad se recorre cómodamente a pie y en bici.
Pero si no quieres caminar mucho ni alquilar bici todos los días, ten en cuenta que en la Copenhague Card está todo incluido y puedes ahorrar tiempo. Así que haz tus valoraciones y decide en base a vuestra manera de viajar.

Copenhague es una ciudad pensada para montar seguro en bicicleta y, gracias al amplio diseño de sus calles y espacios públicos, montar en bicicleta no resulta nada estresante, a diferencia de lo que ocurre en otras ciudades europeas como Amsterdam.

Es interesante que conozcáis las posibilidades que ofrece la tarjeta Copenhagen Card que incluye la entrada a la mayor parte (por no decir a todos) de lugares de interés cultural, histórico y de entretenimiento.
Es una buena opción si vuestro ritmo de visita es intenso. Si preferís un ritmo más tranquilo, quizá no os interese ya que la tarjeta te permite acceso ilimitado a muchos lugares -además del uso del transporte público- pero con una limitación de tiempo de 1, 2, 3 o 5 días que te obliga a aprovechar el tiempo al máximo.
Los niños menores de 10 años no necesitan Copenhagen Card si van acompañados de un adulto, los jóvenes de 10 a 15 años tienen una tarifa reducida. En nuestro caso, hicimos cuentas de los precios de los lugares que queríamos visitar a lo largo de los días de que disponíamos y vimos que no nos interesaba. Pero esto va a depender de si viajáis con niños pequeños o ya mayores, si preferís visitar lugares o simplemente callejerar la ciudad.
Nuestro consejo no es muy original: siempre es mejor viajar a cualquier pais del norte de Europa en verano. En esta estación los días son algo más cálidos y, sobre todo, son muy largos, por lo que se puede disfrutar mucho más de las ciudades y de excursiones a cualquier lugar.
Sus maravillosos bosques lucen de un verde espectacular y, aunque llueve habitualmente, cuando luce el sol este calienta y los cielos son de un azul intenso. Si estáis pensando en un viaje de larga duración, el verano es una gran opción.

Pero no podemos olvidar que cada momento del año ofrece matices diferentes e imágenes únicas. El centro y norte de Europa pueden presumir de sus 4 estaciones y, en cada una de ellas, los paisajes son diferentes.
En otoño, los colores de los bosques son indescriptibles.
En primavera, la floración de jardines y parterres viste a las ciudades como si de un arcoiris biológico se tratase.
Y, en invierno, con la llegada de la nieve y de la Navidad, las casas, los comercios y las calles se engalanan y se llenan de lucecitas para compensar la falta de luz.

No olvidéis llevar en tu equipaje prendas de abrigo y para la lluvia. Un buen chubasquero en verano y ropa de lana -especialmente calcetines y manoplas- y buenos abrigos en los meses fríos del año. Copenhague es una ciudad que invita a vivirla y puede ser un plan perfecto para una escapada en cualquier momento y en cualquier estación.
- El castillo de Kronborg en Elsinor: al norte de Copenhague encontrais el castillo que inspiró a Shakespeare
- Odense y Hans Christian Andersen: la ciudad donde nació el famoso escritor merece una visita para conocerle mejor y para visitar su museo del ferrocarril.
- Lego House Billund. Para nosotros una de las mejores y más recomendables experiencias en Dinamarca con niños.
- Legoland Billund: el primer parque de atracciones de Legoland. Podéis leer aquí nuestra guía practica Lego Land Billund en familia
- Malmo: cruzar el puente Oresund que une Dinamarca con Suecia y pasar un día en Malmo.

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