¿Planeando una escapada a Viena con niños? Enhorabuena por la elección, la capital de Austria es una ciudad que tiene mucho de todo para sus grandes y pequeños visitantes. Una ciudad principesca donde a los niños se les trata prácticamente como tales.

Viena está repleta de testimonios arquitectónicos, artísticos y culturales de su época imperial. Ciudad y capital cultural y política imprescindible en la Europa en el siglo XIX, hoy en día sigue siendo centro internacional de congresos y organismos internacionales. Viena nunca falta en cualquier estudio considerada como una de las ciudades con mejor calidad de vida del mundo!

Sobre Viena con niños

Viajando a Viena con niños os vais a sentir cómodos: casi todos los restaurantes, cafeterías u hoteles piensan en los niños, en la mayor parte de restaurantes hay tronas y muchas veces incluso rincones preparados para el juego.

Viena es una ciudad bastante llana, bien adaptada en general para circular con carritos. No tendréis problema para encontrar comida o pañales para bebés, e incluso será más fácil que en España que lo hagáis en su versión eco y a buen precio.

El transporte público es gratuito hasta los 6 años, muchos museos son gratuitos también, los parques harán la delicia de grandes y pequeños. ¿Sigo? Con mucho gusto, pero vamos por partes…

Cuándo visitar Viena con niños

Cualquier momento del año es recomendable para visitar Viena con niños. La primavera y el otoño os ofrecerán temperaturas moderadas (siempre a la centroeuropea, eso sí) y la ventaja de que las zonas turísticas no estarán tan masificadas como en verano (entre junio y agosto).

Septiembre, por ejemplo, es época de festivales callejeros y puede ser un momento con un atractivo especial.

En verano los locales abandonan la ciudad pero, a cambio, la afluencia de turistas aumenta considerablemente respecto al resto del año. El verano no es extremo en temperaturas, o al menos no lo era hasta este último año. Nosotros sí pasamos mucho calor en nuestra última visita, el pasado agosto. Parece claro que el cambio climático ya está hablando por sí solo. Pero en general los veranos en Viena son agradables e incluso los chubascos frecuentes (no olvidéis chubasquero y/o paraguas y protección de lluvia para carritos o portabebés).

También en diciembre existe un ligero pico en la afluencia turística, y es que el comienzo del invierno nos obsequia con los mercadillos de Navidad (a partir de mediados de Noviembre y hasta finales de diciembre) y el ambiente navideño. Una joya que merece que nos animemos a disfrutar de ella: que nos abriguemos (llevad gorros y buen calzado para frío y nieve) y salgamos a disfrutar Viena con nuestros hijos.

Cómo llegar y moverse en Viena con niños

Puedes consultar y comparar vuelos a Viena. Situada en el corazón de Europa está muy bien comunicada, tanto por vía aérea como por tren o por carretera. El aeropuerto se encuentra en las afueras de la ciudad, a unos 18 km del centro.

La opción más económica para llegar al centro desde el aeropuerto es coger la línea S7 de cercanías (gratuito además para menores de 6 años), con media hora de trayecto hasta la estación de Wien Mitte.

Otra opción es el City Airport Train (CAT), que en 16 minutos y sin paradas llega al centro, aunque es bastante más caro. Los autobuses de Viena Airport Lines también os llevarán a diferentes lugares del centro de Viena.

Una vez en Viena merece usarse el transporte público para los desplazamientos. La red es amplia, puntual, child friendly y accesible. Consta de tranvías, autobuses, 5 líneas de metro y red de cercanías.

Los niños hasta 6 años no pagan. Los menores de 15 tampoco pagan durante las vacaciones escolares vienesas, ni los domingos ni los días festivos. En nuestro caso, al coincidir nuestra estancia en Viena con las vacaciones escolares locales, simplemente los adultos nos hicimos con unas tarjetas semanales (17.10 euros de lunes a lunes) y pudimos movernos todo lo que quisimos sin más quebraderos de cabeza. Podéis consultar más tarifas y ver dónde se compran los tickets aquí.

Las aceras de Viena son perfectas para carritos, sin adoquines (a excepción de algunas zonas puntuales del centro). Este detalle puede convertir en una delicia el usar patinete infantil: quizás sean estos una buena opción para pasear en familia por Viena, si decidís traéroslos. Además, la ciudad es bastante llana y gran parte del centro es peatonal.

Bonita imagen en un semáforo vienés

Para quien prefiera desplazarse en bicicletaViena dispone también de una amplia red de carriles bici que recorren toda la ciudad.

Existe un servicio de alquiler de bicicletas (Citybike) que dispone de estaciones por toda la ciudad. Los turistas necesitan registrarse con una tarjeta de crédito (Visa, MasterCard, JCB) en cualquiera de los automáticos de las estaciones. Se entrega una bicicleta por tarjeta de crédito.

Estación de bicicletas de Citybike

Otra opción puede ser el alquiler de bicicletas a través de otras empresas, como Pedal Power, con sede muy central, junto al metro de Karlsplatz. También ofrecen tours guiados en bicicleta.

El coche no es nada recomendable en Viena. Si llegáis a Viena en coche os merecerá la pena dejarlo, como hicimos nosotros, en un aparcamiento de las afueras y volverlo a coger al marcharos. Por una parte el transporte público funciona tan bien que no es necesario coche propio; por otra parte aparcar es de pago (y bastante caro) en toda la ciudad.

Una opción interesante, son los autobuses turísticos. Especialmente si estáis alojados en el centro y no vais a necesitar transporte aparte para volver después a vuestro hotel, pueden ser una opción interesante y divertida para ver Viena desde otra perspectiva.

La Vienna Pass

Viena con niños

Para sacarle todo el partido a tu tiempo la tarjeta Vienna Pass permite el acceso gratuito y saltándose las colas a más de 60 atracciones de Viena, incluyendo los palacios Schönbrunn, Hofburg y Belvedere, el autobús turístico, la Catedral, la Casa de Mozart y mucho más. Muy recomendable

Free Tour y excusiones en Viena con niños

Una buena idea para tomarle el pulso inicial a la ciudad es apuntarse a un Free Tour por Viena. También puedes ver un montón de excursiones, visitas guiadas y venta de entradas para evitar colas para disfrutar en Viena con niños a través de este enlace.

Dónde alojarse en Viena con niños

Alojarse en Viena con niños es fácil: la oferta es amplia y super variada. Según vuestras preferencias podéis seleccionar entre gran variedad de hoteles económicos o alquileres vacacionales de apartamentos. Por nuestra parte, algunas propuestas destacadas son:

MEININGER Hotel Wien Downtown Sissi

Viena en familia

Una de las opciones más familiares y con mejor relación precio-calidad de Viena loclizado cèntrico, en el barrio de Leopoldstadt, a 10 minutos a pie de la estación de metro Schottenring. Con recepción abierta 24h y consigna, todas sus habitaciones son modernas, están insonorizadas e incluyen baño privado. Ofrece desayuno bufett, brinda una cocina común, bar-restaurante y bicicletas de alquiler. Otra opción muy cercana de la misma cadena es el MEININGER Hotel Wien Downtown Franz.

Hotel Boutique Stadthalle

Se trata de un hotel sostenible y original (ninguna habitación es igual a otra), de gestión familiar. La estancia incluye un desayuno buffet ecológico, que puede tomarse en el jardín.

Viena familia

Un carril bici lleva directamente al centro y existe servicio del alquiler de bicicletas. Se encuentra a 2 minutos del metro de Stephansplatz y de allí en 15 minutos llegamos al centro, directamente con la línea U3. También se encuentra muy cerca de la estación de tren Westbahnhof y de la zona de compras de Mariahilfer Strasse.

Jufa Hotel

Viena con niños

Colorido, amplio y muy para familias. Ofrece un servicio de alquiler de carritos, zona de juegos, parque infantil, zona juvenil con futbolín y wifi son algunas de sus prestaciones. Se encuentra en el barrio de Simmering, a 250 m de la entrada al metro. En 15 minutos podréis estar en la catedral de San Esteban.

Qué ver y hacer en Viena con niños

Viena ofrece planes familiares para dar y tomar. Nosotros, con niños de 6 y 9 años, optamos principalmente por planes activos, bien al aire libre o en museos muy interactivos. Dependiendo de vuestros gustos y los de vuestros hijos, así como del tiempo de que dispongáis en Viena (tanto temporal como meteorológico ;-)) podréis haceros un plan a vuestro gusto.

Viena está dividida en distritos, que están numerados del 1 al 19. El distrito 1 es la ciudad antigua y las principales atracciones se encuentran en él o en los distritos colindantes.

Quizá os interese haceros con una tarjeta Vienna Pass, que por un precio único os permite el acceso a más de 60 atracciones. Los niños hasta 6 años no pagan, entre 6 y 14 años pagan la mitad. Hay Viena Pass para 1, 2, 3 o 6 días.

1. Visitar la catedral de San Esteban y pasear por el distrito 1

Una buena manera de comenzar nuestra inmersión en Viena puede ser yendo al grano, es decir, a la famosa catedral gótica de San Esteban, en pleno centro vienés. Aunque seguramente esté rodeado de todo el bullicio turístico (especialmente en verano) este edificio no dejará de sorprendernos por su majestuosidad. Es posible y recomendable subir a su torre sur (343 escalones) y contemplar Viena desde las alturas.

Las calles que rodean la catedral son peatonales y también bulliciosas en su estado habitual, pero si esto no nos importa demasiado disfrutaremos de los cafés, las tiendas y, en general, del ambiente típico vienés.

Catedral de San Esteban y sus alrededores

La catedral de San Esteban se encuentra en el centro del distrito 1, que es la Viena más antigua, la que antiguamente rodeaban las murallas y hoy en día limita la Ringstrasse (y el río por el Norte). Es bastante compacta y fácil de recorrer caminando (según nuestra velocidad e intereses, claro).

Exterior de la famosa Ópera de Viena

Quizá podemos acercarnos a la zona de la iglesia de los Jesuitas, una zona medieval muy agradable a donde no suelen llegar tantas masas de turistas, y buscar algún pequeño café o restaurante a nuestro gusto.

Caminando hacia el suroeste por la Kärnter Strasse, famosa por su lujoso comercio, podemos llegar a la zona de la Ópera, del Hofburg y del Ayuntamiento, donde aparte de edificios emblemáticos encontramos agradables zonas verdes.

2. Relajarnos entre zonas verdes y edificios con mucha historia

La zona del Hofburg, entre la Ópera de Viena y el Ayuntamiento, está repleta de edificios interesantes de contemplar, por fuera y/o por dentro. En su exterior encontramos varios jardines en cuya hierba podremos descansar o jugar.

Colindando con la Ópera de Viena encontramos los jardines del Burggarten, que eran los antiguos jardines privados para la realeza, que habitaba en el Hofburg.

El complejo del Hofburg fue la residencia de invierno de los Habsburgo durante más de 5 siglos. Consta de casi una docena de edificios, entre ellos la Biblioteca Nacional, varios museos (como la Albertina), y la Escuela Española de Equitación. Comprando un mismo ticket es posible visitar el museo de Sissi, los salones imperiales y la cámara del tesoro.

Puede resultar muy interesante para niños y adultos pasear por los salones donde hacían vida el Emperador y la Emperatriz Sissi. Además, las seis salas del Museo de Sissi ofrecen una buena panorámica de la vida (en parte trágica) de la emperatriz.

Al otro lado de los edificios del Hofburg encontramos el Volksgarten, antiguamente los jardines destinados al pueblo, un relajante y amplio espacio con rosaledas, fuentes y monumentos.

Si seguimos dirección norte, daremos con  los jardines del Ayuntamiento, también un oasis de flores y fuentes. Allí es donde en navidad se coloca el mercadillo y la pista de patinaje sobre hielo; también donde a menudo tienen lugar ferias o actividades especiales.

3. Entrar en el típico café vienés a tomar café con tarta

Visitar Viena con niños y no tomarse un café (o una infusión), acompañado por supuesto de una tarta vienesa sería imperdonable. Aparte de la archiconocida Sachertorte (tarta Sacher, de chocolate y fruta) y del Apfelstrudel (pastel de manzana), la gastronomía vienesa ofrece decenas de dulces hechos con masas diferentes, como el Kaiserschmarren o los Palatschinken (ambos con masa de crepe).

Cafés vieneses hay como setas. Aquí podéis encontrar recomendaciones de locales situados en el casco antiguo, o en los alrededores del casco antiguo. Pero podéis simplemente dejaros llevar y cuando el cuerpo (o los ojos) os lo pidan, entrar al azar en uno de los numerosos locales.

Viena con niños

¡Al ataque de la tarta Sacher!

De vuelta del Museumsquartier hacia nuestro apartamento, nosotros aprovechamos para hacer una parada en el Kafka Kafé. Nos gustó la atención y la buena relación calidad precio de este local. También sirven comidas orientales y platos veganos y vegetarianos.

También os puede apetecer estar 100% relajados a la hora de ir a tomar algo o a comer con niños. ¿Por qué no? En Viena se puede. Manifestando una vez más lo Kinderfreundlich (child friendly) que es, Viena nos ofrece toda una serie de locales en los que los más pequeños tienen su lugar asegurado.

La oferta es amplia. En la página de la Oficina de Turismo vienesa tenéis varias recomendaciones que pensamos que merecen la pena (en inglés). Entre ellos destacamos el restaurante vegetariano Yamm! (podemos pedir comida para llevar o comerla allí), Dschungel Café (al lado del museo Zoom), el restaurante orgánico Naturkost St. Josef (cerca del acuario Haus des Meeres) o el restaurante Kolariks Luftburg (en el Prater, con zona de castillos hinchables; pago aparte).

4. Visitar el museo Zoom, un museo para niños

Otra muestra perfecta de lo child friendly que es Viena fue encontrar este museo, en pleno Museumsquartier (enorme complejo cultural y artístico que incluye, entre otros centros culturales más, el MUMOK o museo de arte moderno y la Kunsthalle).

El museo Zoom de Viena es un museo 100% interactivo (su lema es aprender a través del juego) que consta de cuatro zonas. En Zoom Studio hay talleres de arte para niños entre 3 y 12 años.

Con las manos en la masa en el Zoom Museum de Viena

Zoom Ocean es un espacio preparado y protegido para que bebés entre los 8 meses y los 3 años descubran el océano.

Zoom Exibition consiste en una exposición temporal. Cuando nosotros visitamos el museo la exposición estaba dedicada a los refugiados bajo el lema “You and I; here and there”. Fue genial ver disfrutar a los niños (y disfrutar también como adulta acompañante) de una manera totalmente interactiva de sumergirse en otras culturas y circunstancias. Pudieron disfrazarse, hacer galletas, flores de papel, mandalas y sobre todo conocer poco a poco la historia de los 5 niños a los que se dedica la exposición, que se vieron obligados a abandonar sus respectivos países y viven ahora en Viena.

El jardín de flores de los derechos y deberes humanos, creado por los niños, en el Zoom Museum.

Para los que son un poquito mayores el museo ofrece también Zoom Science (actividades temporales de ciencias) y Zoom Animated Film Studio (laboratorio de cine).

Todas las actividades tienen horarios fijos y es mejor reservar previamente para asegurarse plaza. Se ofrecen en inglés y alemán. Podéis consultar su página web aquí.

En el patio exterior del museo Zoom hay una fantástica y enorme cama de agua para jugar.

Por si nos entrara hambre entre actividad y actividad, junto al museo Zoom tenemos el Dschungel Café Bar un local desenfadado y muy preparado para ir con niños donde podremos beber algo o tomar platos sencillos. Tiene zona de juego para bebés y los mayores pueden jugar en el patio exterior, común al Museo Zoom.

5. Habitar por unas horas en la Casa de la Música

La verdad es que pocas cosas más propias podremos hacer en Viena que entrar en la Casa de la Música (Haus der Musik), un museo interactivo dedicado especialmente a este arte.

La intención del museo es hacer la música accesible y transmitir sus sensaciones y su historia a través del juego. Consta de cuatro plantas temáticas, con zonas más dedicadas a la historia de la música y otras muy experimentales.

Existen diferentes instalaciones de ordenador, con las que es posible probar Namadeus (un juego musical inventado por Mozart que convierte los nombres en melodías), componer un vals vienés tirando los dados, dirigir virtualmente la orquesta filarmónica de Viena o escuchar lo que percibe un bebé en el seno materno.

“Está usted escuchando su propia composición”, en la Casa de la Música.

Cuando estuvimos nosotros estaba bastante lleno y había que esperar para usar algunos de los juegos interactivos, pero pudimos disfrutar aun así de las instalaciones.

6. Darnos un paseo por Museo de Historia Natural

El majestuoso edificio del Museo de Historia Natural nos acogió a nosotros en un lluvioso día de agosto. Gran elección.

Paseando por el Museo de Historia Natural de Viena

El museo da para pasear durante horas, entre minerales, fósiles, y animales disecados. También encontraréis meteoritos, salas dedicadas a la evolución humana y otra dedicada a los dinosaurios, con un impresionante Allosaurus que se mueve y ruge.

En el planetario se ofrecen proyecciones todos los días. El museo ofrece además actividades guiadas para familias (en inglés también) como The view from the roof (Vistas desde el tejado) o Noche en el museo. Podéis consultar la programación aquí.

7. Convertirse en princesa o príncipe por un día

El Palacio de Schönbrunn (o palacio de verano de los Habsburgo) es la principal atracción turística de Viena.  Sus muros fueron habitados por 500 años de dinastías reales, entre ellas la famosa princesa Sissi.

Pasear por las estancias de este mastodóntico edificio (1441 habitaciones) os permitirá haceros una idea de cómo vivía la realeza austríaca.

En el ala derecha del palacio de Schönbrunn tenemos un museo especialmente preparado para los niños. Mucho menos concurrido que el propio palacio, por cierto.

Vuestros hijos podrán disfrazarse y elegir entre todo un vestuario real. Podrán construir varias maquetas del palacio en sus diferentes épocas, darse un banquete real…

Con todo un vestuario real a su disposición, en el Kindermuseum del palacio de Schönbrunn

Jardines del Palacio de Schönbrunn

El Kindermuseum Schönbrunn está dividido en zonas temáticas que tratan la vida en palacio, con elementos que pueden tocarse, probarse, oler… Vestuario, peinado, servidumbre, infancia, juegos infantiles, alimentación, etc. A lo largo de todo el recorrido hay una especie de ruedas visuales que comparan la vida de la nobleza con la de la población humilde.

Un puntazo que recomendamos no perderos, especialmente con niños entre 3 y 11 años aproximadamente.

Ya en el exterior, en los jardines, es posible jugar a perderse en dos laberintos, uno infantil y uno más grande. Son también instalaciones de pago pero merecen la pena. En ese mismo recinto hay un parque infantil. Puedes consultar aquí el tour por Viena y el Palacio de Schönbrunn

Otra opción si somos amantes de la música es completar nuestra visita a Schönbrunn con un concierto de música clásica. Una experiencia seguramente inolvidable.

8. ¿Te suena la noria gigante?

Cuando hablamos de Viena muchas veces nos viene a la memoria la imagen de una noria gigante. Efectivamente: la noria del Prater, la más antigua del mundo!. Desvirtualizar esta imagen pasando la tarde, la mañana o un par de horas por el famoso parque de atracciones vienés es un plan que puede hacer las delicias de todos.

El Parque del Prater es, nada menos que desde el año 1766, lugar de diversión y esparcimiento de los vieneses, con una oferta muy grande de locales de restauración y de lugares de ocio y entretenimiento, que han ido surgiendo con los años.

La zona del parque de atracciones, sí, la de la famosa noria, está abierta durante todo el día, a partir de las 10 de la mañana. Y no consta solo de la noria sino de múltiples atracciones, también para los más pequeños. Se paga por atracción, no por entrar en el recinto.

Paseando por la feria del Prater

También hay los típicos puestos de dulces austríacos y alguno que otro de juguetes infantiles.

En las inmediaciones encontramos el complejo de ocio y restauración de la familia Kolarik, del que para ir con niños destacamos el Kolariks Luftburg. Especialidades vienesas, pizzas, opciones vegetarianas y postres típicos. Y junto a él el Kolariks Kinderwelt (Mundo de los niños), una zona con varios castillos hinchables.

Complejo de castillos hinchables del Kolariks Kinderwelt

Disfrutando de las atracciones de una feria instalada en la Jesuitenwiese, en el Prater de Viena

Otro lugar clásico donde comer, quizá no tan preparado para los niños pero con una amplia zona para comer al aire libre es el Schweizerhaus.

Pero visita al Prater no tiene porqué limitarse a la clásica feria ni a los restaurantes. El Prater es un parque enorme y muy verde por el que podemos pasear a nuestras anchas, montar en bici, patinar o lo que nos apetezca. Podemos acercarnos, por ejemplo, a la Jesuitenwiese (Pradera de los Jesuitas), donde hay zona de columpios para los niños y donde también se celebran festivales de vez en cuando.

9. Visitar el museo tecnológico

Otra gozada de museo que es muy recomendable no perderse. Se encuentra en el distrito 14, muy cerca del palacio de Schönbrunn. Trata todo el espectro de la técnica de manera didáctica e interactiva. Todo muy claro y bien preparado.

Por una parte muchísimos vehículos (trenes, helicópteros, aviones, coches…), a los que en ocasiones es posible subirse. Por otra parte objetos cotidianos o instrumentos musicales.

Maquinistas por un ratito. En el Museo de la Técnica de Viena.

Numerosas estaciones permanentes para experimentar fenómenos físicos o procesos técnicos. Y también exposiciones temporales. Además hay una mina que es posible visitar y diversas actividades para niños, como las demostraciones de alto voltaje.

En el circuito vial infantil de mini mobil

Hay también dos zonas de juego muy bien preparadas: Mini y Mini Mobil. Mini es para niños de 2 a 6 años, con diferentes zonas de experimentación y vehículos para que se suban los más pequeños. Mini Mobil es para niños entre 2 y 8 años. Está dedicado a la movilidad, con un área muy divertida de circulación de vehículos, entre otras cosas.

10. Disfrutar de la Isla del Danubio

La Isla del Danubio es una isla alargada y artificial en pleno río Danubio, que se construyó para proteger a la ciudad en caso de inundaciones. Tiene zonas muy diversas, algunas muy concurridas y otras apenas. Hay zonas de baño (el agua es de buena calidad), zonas para hacer barbacoas, zonas infantiles, un parque para jugar con agua (abierto de abril a septiembre) y un parque de escalada y aventura.

El crucero por el Danubio es todo un clásico de las visitas a Viena

Jugando en una de las plataformas que facilitan el baño en el Danubio

También hay una zona especial para celebrar festivales, como al que nos acercamos nosotros, el festival de Africa. Si pasáis por Viena en agosto no dejéis de perdéroslo. Música, artesanía y comida africana a lo largo de prácticamente todo el mes.

Rueda de tambores en el Afrika Festival de la Isla del Danubio

Otros de los planes clásicos para un dia super completo es hacer hacer una excursión a la bella Bratislava recorriendo su centro histórico en visita guiada y regresar a Viena en barco, en un crucero por el Danubio obteniendo una bella panorámica de Viena.

11. Saborear un caramelo para los amantes del arte

Al Palacio de Belvedere solamente ya se le podría dedicar un día entero. Consta de dos palacios barrocos (el palacio superior y el inferior), de la Orangerie y de los establos. El palacio superior es hoy en día un museo de arte, con obras desde la edad media hasta nuestros tiempos, y entre otras una colección bastante grande de obras de Klimt, entre ellas el famoso cuadro de El beso.

En la parte inferior del parque hay un laberinto de arbustos que puede funcionar perfectamente para jugar al escondite. Y un poco más apartado, un pequeño parque de juegos.

Otros museos de arte, que además ofrecen talleres para niños, son el Kunsthistorisches Museum y el Mumok (Museo de Arte Moderno). En el Kunsthistorisches Museum los sábados a mediodía los niños pueden diseñar su propia obra de arte. En el Mumok se ofrecen actividades familiares sábados y domingos.

12. Encontrar parques chulos en cada esquina

Creo que nunca nos cansaremos de admirar y disfrutar de los parques infantiles dotados con preciosos playgrounds que encontramos en los países de cultura germánica. Pensamos que se trata de una mezcla de inversión, ingenio y consciencia del disfrute infantil que supone tener disponible una zona de juego físico en condiciones.

En Viena se valora esta necesidad de juego. Estemos en la zona en la que estemos, encontraremos parques de barrio bastante a menudo, y seguro que nos sorprenderán. No tienen porqué ser especialmente grandes, pero sí suelen estar muy bien equipados.

En Viena casi cualquier parque infantil es una gozada.

Por otra parte, especialmente si salimos del centro de Viena, encontraremos parques en el sentido más clásico, con amplias zonas verdes aparte de fantásticas zonas de juego infantil. Algunos de los parques más reseñables (aparte de la Isla del Danubio, que hemos mencionado ya antes) son:

Parque del Ayuntamiento (Rathauspark): muy central, con una pequeña zona infantil. Además, en la plaza del ayuntamiento hay a menudo eventos apropiados para niños. Según la época del año encontraremos, por ejemplo, el mercadillo de Navidad, o circo, o festivales de cine…

Türkenschanzpark: se encuentra fuera del casco antiguo, en el distrito 18. Estilo jardín inglés, pero con plantas exóticas de todo el mundo. Varios estanques, una catarata y dos zonas de juego, la más grande con pista de skate, baloncesto, volley playa y fútbol. También tiene praderas para tomar el sol.

Blumengarten Hirschtetten (jardín botánico de Hirschtetten): Con jardines temáticos (jardín mexicano, jardín indio, jardín inglés…), un invernadero, un zoo y una granja antigua y una zona muy grande de juego. En Navidad se instala un precioso mercadillo y los domingos de adviento se organizan talleres de manualidades y galletas para los niños.

– Parque del Danubio (Donaupark): El que comenzó siendo en los 60 un jardín para la exposición universal del 64 es hoy en día un paraíso del tiempo libre. En el Donaupark, muy bien comunicado con el centro de Viena, es posible ver animales (burros, cabras, abejas), muchos jardines de flores y jugar en dos parques infantiles. También hay un carril bici que recorre todo el parque, una pista de skate, pistas de tenis, de pin pon y ajedrez gigante. Una opción más allí es subir a la Torre del Danubio y contemplar Viena a vista de pájaro, desde su restaurante giratorio.

– Por último, para dedicarles más tiempo y especialmente si buscamos contacto con la naturaleza: el Schwarzenbergpark (distrito 17, un paraíso para el juego en la naturaleza, con un arroyo y bosque) y el Parque del Lobau (dentro del Parque Nacional Donau-Auen, la selva vienesa, con un centro de interpretación interactivo).

13. Zambullirse en sus mercados locales 

Una buena manera de conocer la gastronomía y la cultura vienesas e internacionales es visitar el famoso Naschmarkt. Se extiende a lo largo de 1,5 km, por la calle Wienzeile, de lunes a sábado.

Puestos de fruta y verdura fresca, productos de panadería, carne, pescado, quesos…Por otra parte restaurantes: es posible probar comida típica vienesa o comer en restaurantes internacionales y sobre todo orientales.

Los sábados el Naschmarkt se amplía: colindante aparece un Flohmarkt o mercadillo de segunda mano, el segundo más grande de Austria. Una buena ocasión para combinar nuestra visita al Naschmarkt con compras de segunda mano. Eso sí, tened en cuenta que en sábado el mercado estará bastante más lleno que en días de diario y circular con carritos de bebé no será posible.

Otros mercadillos interesantes y quizá no tan turísticos son el Kutschkermarkt (productos de alta calidad, delicatesen, especialmente variado los sábados, en el distrito 18) y el Brunnenmarkt (muy grande, económico y multicultural, en el distrito 16).

14. Vivir un Adviento y unas Navidades Mágicas

Entre el 15 de noviembre y el 26 de diciembre es la temporada de mercadillos de Navidad en Viena. Un momento del año en que sin duda merece la pena que visitemos esta ciudad.

Navidad Viena con niños

Christmas Market in Viena. Foto by Marek Ślusarczyk (Wikipedia)

Imprescindible: abrigarnos muy bien. El ambiente cálido navideño, el olor a galletas especiadas, velas y Glühwein (vino caliente con especias) harán el resto para que os sintáis tan gusto  como en un cuento.

Son nada menos que veinte los Mercadillos de Navidad que podremos encontrar. De ellos el más impresionante es el situado delante del Ayuntamiento de Viena. Además, la planta baja de este edificio se acondiciona con actividades para niños, como hacer galletas o velas. También hay conciertos corales navideños gratuitos los viernes, sábados y domingos. Y en la zona del mercadillo también se instala una pista de patinaje sobre hielo en la que es posible alquilar patines.

15. Al agua patos!

Otro plan muy atractivo para hacer en familia es pasar el día o unas cuantas horas en las termas vienesas. Bien equipadas con zonas infantiles, pueden ser un plan perfecto para cualquier época del año.

Termas de Oberlaa: Un acierto seguro. Para niños hay varios toboganes de diferentes tipos, un parque para jugar con el agua, una zona para los más pequeñitos… Y en el exterior, aparte de múltiples piscinas diferentes, otro tobogán, otro parque de agua, piscina de pequeños, pista de volley y mucho más. Consultar precios (los lunes un niño entra gratis y los viernes también es más barato).

Diana Bad: Central. Especialmente dirigido a los niños. Un barco pirata, olas artificiales, un larguísimo tobogán para tirarse con flotadores en forma de rueda… Los miércoles y jueves el agua está más caliente.

Importante: por la gran afluencia de gente es preferible ir entre semana.

Jörgerbad: una de los más antiguas de Viena, lo cual le da un encanto especial. Tiene una piscina infantil y zona de juego pequeñas. De mayo a septiembre está abierta la zona al aire libre.

Hütteldorfer Bad: Piscina con zona exterior acondicionada para el disfrute de toda la familia.  En la zona cubierta tenemos una catarata, un tobogán de agua, cañón de agua, zona de burbujas, etc. Para el verano, pradera, piscina exterior y parque infantil. Además hay zona de sauna, y restaurante con terraza con vistas.

Bonus extra: más planes en Viena con niños

La cosa no acaba aquí. La oferta de Viena es casi infinita. Aquí os reseñamos brevemente unas cuantas ideas más que nos parecen muy apetecibles.

Clásicos vieneses…

Jardín botánico: Situado junto al palacio de Belvedere, en el distrito 3. Todas las plantas tienen carteles con sus nombres, hay un bosque de bambú y es gratuito.

Escuela española de equitación (Spanische Hofreitschule): Esta escuela de equitación es toda una institución en Viena. Es posible ver los entrenamientos diarios, hacer una visita guiada o asistir al espectáculo que tenga lugar en ese momento del año.

Hundertwasserhaus: El artista polifacético Hundertwasser dejó en Viena su Hundertwasserhaus (complejo de viviendas sociales), el Hundertwasser Village (una especie de centro comercial) y el Hundertwasser Kunsthaus (un museo de arte con que contiene parte de sus obras). Están cerca unos de otros. Arquitectura y pintura coloridas y muy originales, en cierta manera estilo Gaudí.

Visitar la Casa Museo de Mozart: Un must para melómanos. Con zonas interactivas. Cuatro pisos en los que podréis encontrar objetos personales del músico, instrumentos musicales y tambien descubrir cómo era la vida en la Viena del siglo XVIIII.

Recorrer el Danubio en barco o bote. Especialmente en verano o con buen tiempo, un placer para todos los gustos.

Parques temáticos…

Motorikparks: Dos parques motrices: con más de 100 aparatos diferentes para todas las edades y tipos de movimiento. Aquí podréis poner a prueba vuestra fuerza, resistencia y equilibrio.

Bogi Park, parque indoor. Si os sale un día excesivamente lluvioso o simplemente si queréis relajaros mientras los niños disfrutan a tope. Colchonetas, go karts, red de escalada y wifi gratis para los padres.

Baggerpark: Si tu sueño es manejar una excavadora de verdad, aquí podrás cumplirlo. Los niños mayores de 6 años podrán hacerlo solos, los menores de 6 acompañados. Hay una introducción previa en la materia.

Animales…

Haus des Meeres: Ojo, este acuario es la recomendación número uno de los locales cuando preguntábamos por lugares imprescindibles para ir con niños en Viena.

Zoo de Schönbrunn: Si sois amigos de visitar zoos el Tiergarten Schönbrunn, junto al palacio de igual nombre, es un must. Nosotros estuvimos en una de nuestras estancias en Viena y nos pareció espacioso y agradable.

Planificando la ruta en el Zoo de Viena

Y más allá de Viena…

Austria con niños: Dejarse seducir por Austria con niños equivale a descubrir un auténtico paraíso para disfrutar en familia. Ya sea recorriendo el país en tren, en coche o en bus, dentro de sus fronteras encontramos ciudades y paisajes únicos en Europa además de Viena. Innsbruck y Salzburg son auténticas maravillas enclavadas en marcos incomparables de gran belleza, que asumen el paso del tiempo con una dignidad impresionante.

Excursión a Bratislava y crucero por el Danubio. Otros de los planes clásicos para un dia super completo es hacer hacer una excursión a la bella Bratislava recorriendo su centro histórico en visita guiada y regresar a Viena en barco, en un crucero por el Danubio obteniendo una bella panorámica de Viena.

Lainzer Tiergarten (Zoo de Lainz). En transporte público a una hora de Viena aproximadamente. Más que el típico zoo es una reserva natural protegida, enclavada en el parque de la Biosfera Wienerwald. Es un lugar precioso para pasear (los carritos son bienvenidos).

Waldseilpark Kahlenberg: si os gusta la escalada y la aventura el parque aéreo de Kahlenberg se merece una visita. Eso sí, tened en cuenta que la estatura mínima son 110 cm y que los niños han de ir acompañados por adultos: vosotros tendréis que trepar también.

Welios Science Center: Aunque situado a 2 horas de Viena, no podemos dejar de recomendar este museo de la ciencia, 100% interactivo y dedicado a los niños, especializado en energías renovables.

Experimentando el ciclo del agua, en el museo de la ciencia Welios.

Escaparse a Budapest con niños: Como quien dice a tiro de piedra. Puentes colosales, edificios históricos y un imponente pasado definen Budapest con justicia como la Perla del Danubio.

+ info sobre Viena con niños

Austria con niños

 Viena con niños: (en inglés)

 

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