Dejarse seducir por Austria con niños equivale a descubrir un auténtico paraíso para disfrutar en familia porque este verde y espléndido país centroeuropeo es sinónimo de naturaleza, arte y cultura de un modo único, contando con siglos de historia a nuestro favor.

Ya sea recorriendo el país en tren, en coche o en bus, dentro de sus fronteras encontramos ciudades y paisajes únicos en Europa, empezando por Viena (ver aquí nuestros planes recomendados en Viena con niños) que una de las capitales mas hermosas del mundo o Innsbruck y Salzburg, auténticas maravillas enclavadas en marcos incomparables de gran belleza, que asumen el paso del tiempo con una dignidad impresionante.

No en vano Austria es uno de los países, a nivel mundial, con mayor experiencia en turismo familiar, con una excelente relación calidad-precio y con un abanico de actividades tan amplio, que en unas vacaciones de verano solo podremos disfrutar de un magnífico aperitivo, dejando el menú completo para futuros viajes. No obstante, conocedores de la existencia de excelentes aperitivos a nivel de viajes en familia, a continuación compartimos con vosotros diez perlas que bien se merecen una visita (o varias!).

Si las ciudades son uno de sus puntos fuertes, la montaña cobra un protagonismo especial al adentrarnos en el Alto Tauern, el macizo de Dachtein, la frontera con Baviera, el Voralberg o el Tirol, donde los Alpes brillan con luz propia.

Recorrer Austria a vuestro aire

Verde, fresca, segura. Si os gusta la montaña y la cultura Austria es un destino top en Europa para unas vacaciones con niños. La siguiente ruta fly & drive por Austria de 8 días que os recomendamos está organizada para que solo os tengáis que ocuparos de pasarlo bien a vuestro aire.

Austria vacaciones con niños

Parque de juegos en Gansalmm un paisaje 100% del Tirol. Fuente: Nickkmenbel

Con punto de inicio y final en el aeropuerto de Munich, la ruta empieza con un plato fuerte como es la bella Salzburg la ciudad de los palacios que vio nacer a Mozart y donde puede visitarse su casa natal. Desde allí sigue a Gosau, entre los paisajes montañosos de Dachstein donde nos espera uno de los más bellos lagos a pie de glaciares cuya contemplación podemos gozar con el teleférico Gosaukammbahn.

La siguiente parada es Lungau, tierra de castillos donde un bonito tren a vapor recorre sus paisajes alpinos hasta St Andrä. Si el tiempo acompaña el plan incluye el Parque Nacional Hohe Tauern donde nos esperan las impresionantes vistas de la mítica carretera de alta montaña del Grossglockner, uno de los paisajes de montaña más bellos del mundo. Muy cerca visitaremos el Wildpark Ferleiten, un parque faunístico con más de 200 animales de montaña con un sensacional parque infantil de 20.000 m².

El viaje inlcuye el vuelo, alquiler de coche y las reservas de apartameto o hotel con media pensón además de todas las actividades. Puedes pedir más información a través de este enlace.

Cosas que ver y hacer en Austria con niños:

1- El Vorarlberg

Para empezar, si llegamos en coche o en tren desde el oeste, lo primero que nos encontramos el Voralberg, con el área de influencia de St. Anton-Arlberg. La región es,  junto con la del Jungfrauregion, el Tirol, Zermatt, Chamonix y las Dolomitas, uno de los principales destinos de montaña a nivel mundial desde hace mas de 100 años. Hablar de las maravillas que encontramos en St. Anton, StubenSt. ChristhophLech o Zürs nos abre las puertas del pasado invitándonos a realizar un viaje en el tiempo para descubrir que, uno de los pioneros de los deportes de montaña y el esquí en la región, fue el sacerdote Johann Müller, nacido en Warth.

La cantidad de senderos, vías ferratas, crestas y excursiones con niños que podemos encontrar es tal, que en dos semanas nos quedaremos cortos, por tal motivo, recomiendo tomar como campo base St. Anton o Stuben y empezar a tirar de mapa.

Recomiendo la ascensión al Mohnenfluh o la excursión hasta el cercano lago del Butzensee, desde el Zuger Hochlicht 2.377m, actividades que, sin ser complicadas, saciarán sin duda la sed de aventuras de senderistas y montañeros. Los niños disfrutarán de un entorno y una temperatura que les hará olvidar durante unos días la ciudad y el asfalto. En todo el Vorarlberg, una moderna red de telecabinas, teleféricos y telesillas abiertos en verano, nos ayudarán a ganar altitud, entreteniendo a los niños durante las subidas y aproximaciones.

Con más de 400km de senderos señalizados, el Voralberg es un auténtico paraíso para disfrutar en familia, descubriendo un paisaje completamente distinto, con una oferta gastronómica sensacional. Desde la cumbre de la Schindler Spitze (2.660m), se divisa una panorámica preciosa, pero si queremos emociones fuertes, podemos subir hasta la cumbre del Valluga (2.811m) con el pequeño teleférico azul que cubre o el último tramo.

Los remontes mecánicos suelen ser un imán para los mas pequeños; en Austria, debo decir que la tecnología y el diseño de algunos remontes, son realmente espectaculares.

Toda la región ofrece a las familias que viajan con niños una serie de platos y postres ideales para que los mas pequeños disfruten a la hora de comer. Nos gustaría destacar el Vorarlberger Bergkäse (literalmente, «queso de montaña de Vorarlberg») un impresionante queso austriaco con denominación de origen protegida a nivel europeo que, con una buena tostada, está exquisito.

Un último detalle: el tunel del Arlberg, que conecta el Vorarlberg con el Tirol. Como alternativa tenemos el puerto de montaña – “Arlberg Pass” – carretera B197; camiones y remolques con caravanas tienen limitado el paso por la misma.

2- Innsbruck, la capital del Tirol

En el Tirol encontramos una de las ciudades mas interesantes de centro Europa, debido en gran parte a su estratégica situación y al contraste excepcional entre pasado y presente. Innsbruck merece ser visitada con calma, incluyendo el centro, con su tejadillo de oro y sus calles señoriales. Pero para viajar con niños, puede que lo mas interesante lo encontremos en los alrededores, donde podremos disfrutar de la compañía de trampolines olímpicos, líneas férreas míticas y miradores excepcionales accesibles a través de maravillas tecnológicas como el Hungerburgbahn, una fusión entre metro y funicular que suele sorprender a los niños (y a los no tan niños).

La penúltima estación del Hungerburgbahn antes de llegar a la salida del teleférico es Alpenzoo (Weiherburggasse 37ª), donde encontramos uno de los parques dedicados a la conservación animal más importantes de Europa.

Alejado del clásico zoológico donde animales de todo el mundo malviven en espacios reducidos, el Alpenzoo está dedicado única y exclusivamente al cuidado de especies alpinas. El parque permite al visitante descubrir la vida y las costumbres de muchos animales que habitan en los Alpes y cuya supervivencia se encuentra amenaza por la acción del hombre. Situado a unos 800m de altitud, el Alpenzoo trabaja para reintroducir en los Alpes varios ejemplares de quebrantahuesos y sigue estudiando muy de cerca los efectos del ser humano sobre bosques y zonas forestales alpinas.

La última estación del Hungerburgbahn es Hungerburg, desde donde podemos tomar el teleférico que nos conducirá en un primer tramo hasta el Seegrube, donde en invierno encontramos el área esquiable de Nordkette y un pequeño museo dedicado al teleférico. En verano podemos disfrutar de un área de escalada muy interesante.

En un segundo tramo, subiremos hasta la terraza mirador del Hafelekar (2.256m), desde donde podemos subir fácilmente hasta la cumbre del Hafelekar (2.334m), con su imponente cruz, a través de un sendero bien marcado. La panorámica sobre Innsbruck y parte del Tirol es excepcional. Una vez situados en la terraza del Hafelekar podemos iniciar en verano una interesante excursión con niños a través de la Goethe Way (Goetheweg).

Los alrededores de Innsbruck también conocen la obra de prestigiosa arquitecta recientemente fallecida, Zaha Hadid. Un buen ejemplo lo encontramos en el trampolín de salto olímpico de la colina de Bergisel (746m), situada al sur de la ciudad, con la cumbre del Hafelekar como telón de fondo. Desde 1952, Innsbruck alberga uno de los trampolines del famoso torneo de los 4 trampolines, por tal motivo, con el paso de los años las instalaciones de Bergisel se han modernizado, hasta llegar al presente.

El nuevo trampolín se construyó en 2003 para recordar al mundo que la sede de los Juegos Olímpicos de Invierno de 1964 y 1976 sigue siendo un referente de los deportes de nieve.

3- Salzburg 

Salzburg y toda su área de influencia es otra de las grandes maravillas austríacas, ideal para tomar como campo base con niños. Si viajamos una o dos semanas al país de Sisí emperatriz, no podemos dejar de lado esta bellísima población, Patrimonio de la Humanidad, rodeada de montañas y de arte. Es la ciudad de Mozart y es  la ciudad de Sonrisas y Lágrimas, la película que marcó la infancia de toda una generación.

Recomiendo tomar como punto de partida la película de Robert Wise y la vida de Mozart para iniciar un divertido recorrido a través de la historia y el arte. Los niños agradecerán tener un hilo conductor que les ayude a viajar por una ciudad histórica con un propósito, alejándonos de los clásicos viajes organizados donde todo está programado, etiquetado y controlado. Nosotros vimos The Sound of Music (verla doblada es un crímen) en casa dos días antes de partir hacia Austria y al llegar a Salzburg, visitamos el Palacio de Frohnburg, hasta el que Julie Andrews llega bailando por la Hellbrunner Allee al presentarse por primera vez ante Christropher Plummer.

El palacio hace las veces de la casa de los von Trapp, aunque para ello también se sirvieron del palacio Leopoldskron, a pocos kilómetros del centro, en cuyo lago se rodaron secuencias tan célebres como la caída al agua de los pequeños de la familia. Toda la ciudad es una maravilla, y de noche, las luces cobran vida, añadiendo un precioso toque bucólico/entrañable.

A la hora de comer con niños, existen muchos bares y restaurantes donde comer opíparamente con niños, pero eso si, en el centro son un poco caros. Nosotros nos dejamos asesorar por varios lugareños y descubrimos el Café Tomaselli, cerca de la preciosa catedral. Según parece, es la cafetería más antigua de Austria. Y para rematar, no podemos pasar por alto otro precioso mirador de la ciudad, el Kapuzinerberg (colina del convento de los capuchinos), desde donde se obtiene la mejor panorámica de la ciudad.

Por la tarde recomendamos subir con el pequeño funicular del castillo, desde donde se divisa una interesante panorámica de toda la ciudad. Es la fortaleza mejor conservada de Europa, pese a estar construida nada más y nada menos que en el año 1077. Aún así, es un bonito paseo, especialmente si estáis interesados en entrar a la fortaleza y descubrir algunas de sus salas originales y objetos de la época.

 Si viajamos con niños, para disfrutar de Salzburg al 100%, recomendamos adquirir la Salzburgerland Card, una tarjeta que nos permitirá utilizar la mayoría de atracciones y medios de transporte de la región de Salzburg. Funciona de un modo parecido a un forfait de esquí, con la ventaja de que los niños menores de 6 no pagan casi nunca y entre los 6 y los 12 años tienen precio reducido. Podremos subir en casi todos los teleféricos de la región, disfrutar de toboganes de montaña, baños termales, piscinas cubiertas, lagos adaptados al baño, paseos en barca, museos, minas y castillos.

Si  nuestra intención es pasar unos días entre el Vorarlberg, el Tirol y el Alto Tauern, recomendamos encarecidamente la adquisición de esta tarjeta (el precio actualmente debe rondar los 70€, depende del número de días), pues nos solucionará la entrada a muchas actividades que, si las pagáramos  de forma individual, nos saldrían muy caras.

4- Gerlos y el Zillertal

La carretera de Gerlos es otra de las maravillas que nos ofrece Austria, un país que cuenta con más de 90 puertos y carreteras de montaña repartidos por 7 de sus 9 regiones. La carretera de Gerlos es la única ruta alpina abierta durante todo el año. Su recorrido total es de unos 12 kms, iniciando su andadura en el pueblo de Gerlos (valle del Zillertal, Tirol) y terminando en las  cascadas de Krimml, en el Parque Nacional Hohe Tauern (Alto Tauern) en el Salzburgeland. El Zillertal está salpicado de refugios de montaña y hostelerías donde podemos alojarnos con niños.

¿Necesitas más inspiración? La película preciosa Brothers of the wind (Hermanos del viento) está filmada en este enclave de las preciosas montañas del sur del Tirol, equidistantes de la frontera italiana y alemana.

Todo el Zillertal (con sus famosos coros tiroleses) es una maravilla a nivel de paisaje y de ocio montañero. Desde practicar BTT en familia al esquí de verano en Hintertux…nosotros en una semana no nos lo acabamos. La carretera del paso de Gerlos nos permite realizar paradas para descubrir la belleza del paisaje, disfrutando de un sinfín de actividades ideales para padres aventureros cuyos hijos no dicen que NO a casi nada.

Las cascadas de Krimml son fascinantes, no solo por su belleza y espectacularidad, sino por el entorno natural donde se encuentran, rodeadas de bosques frondosos donde encontramos varios miradores desde donde podemos contemplar las cascadas mas grandes de Europa (y quintas del mundo) con una caída de 380 m. El sendero que recorre las cascadas sube vertiginosamente, siendo recomendable tomárselo con calma si subimos con niños pequeños.

5- Hallstatt y su mina de sal

Los viajeros (que no turistas) decimos muchas cosas…decimos por ejemplo que Hallstatt es, junto con Zermatt, uno de los pueblos mas entrañables/idílicos de los Alpes, pero hay tantos pueblos preciosos en Austria, que resulta complicado realizar una clasificación en lo que a belleza se refiere. Hallstatt aparece en miles de postales, revistas y libros año tras año…siendo uno de los pueblos mas fotografiados a nivel mundial.

Si visitamos Austria con niños, no podemos pasar por alto la Mina de sal de Hallstatt, una auténtica gozada para visitar con niños. En Hallstatt la sal está considerada como “puro oro blanco” desde hace siglos. Su explotación se remonta hasta mediados de la Edad del Bronce y fundamentó la antigua riqueza de la población. Los objetos hallados en las tumbas de aquella época, que en su totalidad fue llamada la “Época de Hallstatt” (1300-400 a.C.), aún hoy nos hablan de esta prosperidad. Estos valiosos objetos se pueden apreciar durante todo el año en el Museo “Kulturerbe Hallstatt”, donde puede hacerse un viaje en el tiempo por 7.000 años de la historia de Hallstatt.

 

Como si de un fantástico viaje en el tiempo se tratase, adentrarse hoy en día en la mina de sal mas antigua del mundo sigue siendo toda una experiencia que nos conducirá hasta la era céltica, disfrutando en familia de un viaje subterráneo realmente impresionante.

Subir hasta las minas a pie o con el nuevo funicular (abierto desde finales de abril hasta finales de octubre), nos ayudará a tener una visión panorámica de Hallstatt y alrededores. Pasar unos días en Hallstatt supone descubrir senderos, museos y paisajes inolvidables, convirtiéndose en un buen “campo base” desde donde podremos realizar un buen número de excursiones. Recomendamos descubrir con nuestros peques los senderos y los miradores que rodean Hallstatt, algunos son realmente espectaculares. 

6- La carretera panorámica del Grossglockner 

Recuerdo nuestro antiguo Renault 5 de color verde, con las pegatinas de la carretera de Gerlos y la del Grossglockner en el cristal trasero…Actualmente, la carretera de peaje que sube hasta el mirador del Grossglockner y el glaciar Pasterze sigue siendo única en Austria y me atrevería a decir que en los Alpes en general. Nosotros realizamos el recorrido de sur a norte, partiendo Heiligenblut.

La carretera del Grossglockner es realmente espectacular, siendo todo un espectáculo para los niños el poder parar en el mirador dedicado a Francisco José (Franz Josefs Höhe), con el glaciar Pasterze a nuestros pies. Las nieves eternas brillan con luz propia a los pies del Grossglockner, que con 3.798m es la cumbre mas alta de Austria.

Recomendamos tomar el pequeño telecabina que conduce hasta los hielos del glaciar y una vez nos acercamos hasta el hielo, pasar una noche en el refugio Oberwalder, que encontramos a los pies del Grossglocker a unas tres horas del mirador dedicado al Kaiser Franz Josef. El refugio Oberwalder es asequible en verano, y el trekking de subida nos aleja del asfalto y la masificación turística para adentrarnos en un fascinante mundo de hielo y roca. De regreso al parquing, volveremos atrás hasta conectar con la carretera del Grossglockner hacia el norte, llegaremos a otro excelente mirador.

El punto mas alto de la carretera es el mirador del Edelweiss Spitze, que alcanza los 2.571m de altitud. Seguiremos avanzando hacia el norte hasta Zell-am-See (y Kaprun) con su precioso lago y su famosa estación de esquí, otro marco incomparable de belleza sin par donde pasar unos días de vacaciones con niños.

7- En bici por el Danubio

El Danubio es un mundo; es el segundo río más largo de Europa, con casi 3.000km continuos de agua, ofreciéndonos a nivel familiar, la posibilidad de recorrer sus orillas a lo largo de sus primeros 1200 kms. A cada lado del río podemos encontrar un carril bici por el que podemos ir, casi sin pisar asfalto o carreteras transitadas, desde su nacimiento, en Donauschingen hasta la capital de Hungría: Budapest. Debido a su sencillez a nivel técnico, las pocas cuestas (en el global se desciende) y la cantidad de pueblos y ciudades que hay en su paso esta ruta es ideal para iniciarse en el cicloturismo familiar con alforjas.

Nosotros recorrimos varios tramos, destacando el que une Linz con Viena (visitando el campo de concentración de Mauthausen, toda una lección de historia que siempre viene bien recordar). En general, recorrer el Danubio en bici permite a los pequeños convertir un río tan mítico en una zona de juegos y aventuras totalmente diferente a lo que pueden estar acostumbrados. Esto les proporciona una sensación de libertad y de independencia realmente únicas, pedaleando entre Linz y Viena, dos localidades emblemáticas de Austria cargadas de historia.

Durante el recorrido pasaréis por otros lugares como Mitterkirchen, que os transportará a la Edad de Hierro, Strudengau, Wachau, Tulln llegando hasta Viena, donde recomendamos pasar por lo menos tres días.

Varias guías especializadas dividen el recorrido en 4 partes:

  1. Desde el nacimiento en Donaschinguen hasta Passau, el tramo alemán. aprox 640 kms
  2. De Passau a Viena: es la parte más popular y la mas asequible para los niños, de unos 340 kms.
  3. De Viena a Budapest: aproximadamente 370 kms por Hungría o Eslovaquia
  4. De Budapest hasta el Mar Negro: 1470 kms cruzando Hungría, Serbia, Bulgaria y Rumanía. Es la parte menos frecuentada por ciclistas ya que está peor señalizada y resulta un poco mas complicada a nivel geográfico.

8- Viena

Necesitaríamos un reportaje entero con mas de 50 puntos de interés para poder tener un mínimo ápice de lo que significa Viena a nivel histórico, político, turístico, cultural y artístico. La capital de Austria es una ciudad brillante, con una vida y un color únicos en centro-Europa. No hay nada mejor que dejarse llevar por su magia, disfrutando de cada rincón, desde la Catedral de San Esteban a la noria del Prater. Recorrer la ciudad a pie, ya sea en los míticos tranvías rojos o en el metro, nos ocupará varios días, siendo recomendable tomárselo con calma si viajamos con niños.

Una de las visitas obligadas es el Prater y el Donauturm, la torre de telecomunicaciones. Los niños siempre agradecen una visita a un parque de atracciones y a una torre desde donde se divisa una bonita vista.

En el Prater encontramos una preciosa noria cargada de historia, que aparece por cierto en el filme de James Bond, 007 Alta Tensión (1987). El Prater de Viena es el parque de atracciones más antiguo del mundo; utilizado durante siglos como coto imperial de caza hasta que, en 1766, fue abierto al público. En 1895 se inauguró allí un parque de atracciones del que se conservan en perfecto estado muchas de las atracciones, envueltas en un aire antiguo y con encanto que domina todo el lugar.

Desde su inauguración en 1897, la Noria Gigante de Viena es uno de los emblemas de la ciudad. Se trata de una obra monumental, de 60 metros de altura, que se inauguró durante la celebración del 50 aniversario de la coronación de Francisco José I.

Las cabinas que no pudieron ser colgadas, están colocadas en la parte de debajo de la noria a modo de exposición, a través de la cual se puede viajar por diferentes épocas del pasado de la capital: el Imperio Romano, la Edad Media, las guerras contra los turcos, la Exposición Mundial de Viena o las catástrofes ocurridas durante las guerras mundiales.

Tal y como comenté anteriormente, recomiendo dedicarle un par de horas al Donauturm, desde cuya terraza a 170m de altura (con buen tiempo) se divisa una panorámica espectacular de Viena y alrededores.

Nosotros creemos que los museos no siempre son aburridos y en Viena, el Museo de Historia Natural no suele defraudar a los niños, incluyendo una visita al planetario digital. Otro museo interesante para visitar con niños es el de la Técnica, donde repasaremos la evolución tecnológica desde el siglo XIX. El apartado dedicado a los trenes es realmente interesante. También recomiendo dar un paseo por Schönbrunn, concentrando nuestras energías en el laberinto y la pastelería.

El laberinto fue reconstruido siguiendo el modelo histórico del año 1698 y en la pastelería imperial de Schönbrunn (Hofbackstube), donde se pueden degustar ancestrales recetas de repostería vienesa y se ofrecen todo tipo de especialidades culinarias a los visitantes procedentes de todos los rincones del mundo.

Descubre mucha más en nuestra entrada sobre Viena con niños.

9- Sölden y el paso del Rombo

En Sölden encontramos la carretera asfaltada mas alta de Europa, (la del Veleta en Sierra Nevada, Granada, está cerrada al tráfico rodado). Es una carretera que solo abre en verano y que llega hasta casi 2.900m, justo en la base de uno de los remontes que dan acceso al esquí de verano (superando al Cime de la Bonette, Francia).

La estación de esquí y el pueblo de Sölden cobraron un especial protagonismo en 2015 al ser elegidas como una de las localizaciones del filme de 007 Spectre, rodando en la carretera antes mencionada y en el restaurante Ice Q, realmente espectacular (situado a 3.027m). Sölden nos ofrece a nivel familiar una interesante mezcla entre paisaje espectacular, esquí de verano, tecnología en remontes realmente futurista y miradores no aptos para quienes sufran vértigo.

Por encima de la población, encontramos el Timmelsjoch (passo del rombo en italiano), un puerto de montaña (2.509m) ubicado entre Sölden y la frontera italiana, conectando el  Ötztal (Tirol) con el Valle Passeier, en la provincia italiana de Tirol del Sur. Durante el año 2.010, varias esculturas arquitectónicas fueron erigidas a lo largo de este paso para que iluminaran a los viajeros en el entorno natural, cultural, historia, comunidades y economía de la región. Una de estas esculturas es el “Pass Museum Timmelsjoch”, diseñada por Werner Tscholl y situada en el punto más alto de Timmelscjoch.

En la misma carretera encontramos un interesante museo dedicado a la motocicleta, homenaje a un vehículo con el que cada año, miles de moteros cruzan los principales puertos de montaña de los Alpes.

Desde Sölden podemos realizar muchísimas excursiones con niños, tomando como punto de partida los remontes que abren en verano y la carretera del Glaciar Ötztaler, espectacular a partir del punto donde nos cobran el peaje (como en el Grossglockner). Poder llegar en coche hasta los glaciares de Rettenbach, Ötztal y Tiefenbach no es algo que suceda todos los días.

En el parquing de Rettenbach, podemos pisar el hielo del glaciar sin ningún tipo de dificultad, respetando en todo momento el entorno. La carretera sigue subiendo hasta superar los 2.800m, llegando a un aparcamiento abarrotado de excursionistas en agosto.

Desde Rettenbach (por encima de los 2.600m) otra carretera parte a nuestra izquierda atravesando un túnel; al otro lado, encontramos el parquing del glaciar Ötztaler-Tiefenbachbahn, donde termina dicha ramal asfaltado. Y en una de las cumbres accesibles en telecabina, para rematar, encontramos uno de los miradores mas espectaculares de toda Austria…sobran las palabras, hay que subir con los niños y vivirlo.

10- Esquiar…en verano!

Sí, has leído bien. Para rematar este reportaje sobre Austria, no puedo pasar por alto una de mis grandes pasiones: el esquí…y si puedo compartirla con mis hijos, pues mucho mejor. ¿Os podéis llegar a imaginar la sensación que se obtiene al esquiar con niños en pleno verano?. Incluso con nieve polvo recién caída si llega a nevar por encima de los 3.000m (es habitual durante algunos días en julio y en agosto en los Alpes a cierta altitud). En Austria encontramos la mayor concentración de estaciones de esquí abiertas en verano de toda Europa, ofreciendo pistas para todos los niveles.

Las siete estaciones de Austria situadas en glaciares son:

Como experiencia, resulta muy recomendable descubrir alguna de las siguientes estaciones en familia. Y si los peques no saben esquiar, nunca es tarde para aprender. Dar los primeros pasos sobre unos esquís a mediados de agosto puede convertirse en una aventura que los niños nunca olvidarán.

GASTRONOMÍA

A nivel gastronómico Austria ofrece una oferta típica realmente interesante. Recuerdo como si fuera ayer el primer día que pude degustar una escalopa vienesa en un restaurante a pie de carretera, cerca de Innsbruck. El olor a madera y a cocina tradicional sigue formando parte de mis recuerdos y cuando en 2012, visitamos Innsbruck con nuestros hijos, nos zampamos varias escalopas a la salud de mis padres.

Disfrutar de un buen menú en un restaurante de toda la vida, junto a un lago o río, es algo que no puede expresarse con palabras. Personalmente destaco una variante del Gulash (plato de origen húngaro que me apasiona), pues los austriacos tienen su propia receta, que todo sea dicho, en invierno resulta excelente para cerrar un perfecto día de esquí.También recomiendo la pastelería austríaca y los quesos, realmente excelentes; Tampoco podemos olvidar el embutido, las ensaladas y las carnes, impresionantes.

Un punto y aparte se merece la Wiener Schnitzel, la clásica escalopa de ternera antes mencionada, rebozada con cariño y que tanto gusta a grandes y pequeños.

 

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