- Espere, por favor...
Si estás pensando en viajar a Berlín con niños aquí encontrarás la mejor información práctica y un montón de planes inspiradores basados en nuestra experiencia.
La capital alemana es una de las ciudades europeas más family friendly y la cantidad de actividades y atracciones para gozar en Berlín con niños es casi inabarcable.

Lugares llenos de encanto en Prenzlauer Berg.
La puedes conocer andando, con el carrito o en bicicleta. Llana y con calles anchas, aceras amplias, abundantes kirdencafes, (bares para ir con niños pequeños) y multitud de parques con terrazas y playgrounds por toda la ciudad. Además, el transporte público es excelente.
Al final del artículo hay un práctico mapa con todos los planes localizados.

Prenzlauer Berg.
Para tener un primer contacto con la ciudad y su historia, recomendamos apuntarse a un tour gratuito en español por Berlín. El recorrido dura unas 3 horas y media, por lo que no olvides tener a mano agua y algunos snaks para los niños.

El recorrido comienza en la famosa Pariser Platz donde se ubica la emblemática Puerta de Brandeburgo, uno de los iconos de Berlín desde 1791.
Desde allí, cruzaréis la Avenida Unter den Linden, la calle más señorial de Berlín. Un bulevar de 1,6 kilómetros, que va desde la Puerta de Brandeburgo hasta el puente del castillo (Schlossbrücke) donde también se ubica la preciosa Catedral de Berlín (Berliner Dom), coronada por una cúpula de color cobre verdoso.

Catedral de Berlín.
Según sea el nivel de interés y comprensión de vuestros niños, Berlín es un lugar ideal para hablar con ellos sobre el horror de la guerra, del nazismo y del Holocausto.
En ese sentido, en la Avenida Unter Linden podréis ver el edificio de estilo neoclásico de la Nueva Guardia que alberga la emotiva escultura Käte Kollwitz “Madre con el hijo muerto" convertida en un monumento a las víctimas de la guerra y las dictaduras.

Escultura Käte Kollwitz “Madre con el hijo muerto.
Además, en el trayecto visitaréis el Monumento a los judíos de Europa asesinados. Esta emotivo monumento que homenajea a los judíos víctimas del Holocausto consta de 2.711 losas de hormigón de la misma longitud y anchura, pero que varían en altura, colocadas en líneas rectas sobre un terreno ondulado.

Monumento a los judíos asesinados. Berlín
En el free tour por Berlín también veréis el lugar donde se encontraba el Führerbunker (el búnker de Hitler), el antiguo Ministerio del Aire del Reich, los tramos originales del Muro de Berlín que aún se conservan y el mítico Checkpoint Charlie, el paso fronterizo más famoso de la Guerra Fría, que dividió al mundo en dos bloques.
El free tour finaliza en Bebelpltaz, donde recordaréis la famosa y triste quema de ibros de 1933.
Para intentar entender lo que fue el muro de Berlín existen algunos puntos de interés que se pueden visitar:

Paneles del monumento Conmemorativo del Muro de Berlín.
Reservar 👉 entrada Torre de Televisión Berlín.
Prenzlauer Berg es uno de los barrios más cool de la capital alemana y es ideal para visitar con niños, porque entre sus atracciones incluye el MACHmit!

Este museo funciona en una antigua iglesia renovada, donde el principal atractivo es su laberinto: un gran prisma rectangular de madera, en el que los niños entran y se mueven -caminando o arrastrándose- hacia los costados y hacia arriba, buscando la salida.
También hay exposiciones temporales interactivas y talleres.

Interior del MACHmit Museum.
Si pasean por este barrio acogedor y bohemio un jueves o sábado, podrán visitar el mercado de Kollwitzplatz con multitud de puestos de alimentación con productos de proximidad y ropa infantil.
Además, en el barrio hay multitud de parques con playgrounds, cafeterías como el kindercafe de la animada Plaza Helmholtzplatz y una de las jugueterías más auténticas, la Onkel Philipp, donde se reparan y venden juguetes nuevos y de segunda mano.

También os podéis acercar al increíble centro cultural público Kulturbrauerei con teatro y cine, jugar en sus playgrounds y tomar algo en el kindercafe de la animada Plaza Helmholtzplatz.

Kindercafe Mein kiezkindm en la Helmholtzplatz
Para alojarse en Berlín con niños recomendamos tres zonas:
Algunas de las mejores opciones donde las familias con niños se sienten bienvenidas son:

Este hotel de 3* se ubica en la zona de Friedrichshain-Kreuzberg, una zona acogedora a pocos minutos en transporte público del centro de Berlín.
Ofrece habitaciones familiares, algunas de las cuales tienen balcón. También tiene una zona de terrazas y jardín y hay disponibles juegos de mesa. Se incluye el desayuno. (+INFO).

Con una ubicación muy céntrica y bien comunicada en Mitte, el MEININGER Hotel Berlin dispone de habitaciones acogedoras, elegantes y con capacidad familiar.
Además, tiene recepción las 24 horas y espacios de uso común como una cocina bien equipada y una sala de estar. Ofrece el servicio de alquiler de bicicletas, ideal para recorrer Berlín con niños. (+INFO)
También puedes consultar el Meininger Hotel Berlin Tiergarten.

Un apartahotel de 4*, que se ubica junto al Museo de Historia Natural de Berlín, en una zona tranquila de Mitte.
Cuenta con habitaciones familiares comunicadas de hasta 3 dormitorios. Tiene una piscina cubierta que toda la familia disfrutará, gimnasio y restaurante.
También hay servicio de canguro bajo petición, menús especiales para niños en el restaurante del hotel, cajas de juguetes y juegos de Wii. (+INFO).
Uno de los planes para hacer en Berlín con niños de todas las edades es visitar el Lego Discovery Center.
Se ubica en el recinto Sony Center, junto a Postdamer Platz y cuenta con más de 3500 m2 distribuidos en dos plantas.

Ofrece cine en 4D, un mini-Berlín formado por más de 2 millones de piezas, atracciones mecánicas, el área Ninjago City Adventure con juegos para los peques, piscinas de bolas y talleres. Además, cuenta con espacios con millones de piezas para armar lo que más les guste.
Aunque este centro no tiene la entidad de Lego House de Billund (Dinamarca) resulta muy recomendable para los fans de Lego que visiten Berlín.
El Sony Center merece en sí mismo una visita debido a su espectacular y futurista arquitectura. Además del centro Lego, este singular edificio alberga una plaza cubierta, además de una increíble oferta comercial y de lugares para comer.

En la Sony Galery de Berlín con niños.
Para nosotros el Museo de Historia Natural (Museum für Naturkunde) - aunque no tiene la entidad del Museo de Historia Natural de Londres - es otra de esas visitas que vale la pena hacer en Berlín con niños. En él todo está preparado para los peques empezando por su precio asequible.

Se trata de uno de los museos más destacados de Berlín donde podréis haceros una buena idea acerca del nacimiento geológico y la evolución de la vida de las especies en nuestro planeta. Alberga gran cantidad de minerales, fósiles, esqueletos, animales embalsamados y diorama.

Entre lo más sorprendente del museo se encuentra la réplica exacta del mayor esqueleto de dinosaurio encontrado en el mundo, un colosal Braquio saurio de 15 metros de altura.
Además, verán otros especímenes como Tristan Otto, en gigante tirano-saurios Rex. Lo que los flipará es la posibilidad de verlos virtualmente en movimiento a través de unos visores de realidad aumentada.
Si vuestros hijos son fanáticos de las series de espias, este museo les va a gustar. La exposición del Museo del Espionaje, situado en la Potsdamer Platz y llamado Deutsche Spionagemuseum, ofrece un recorrido emocionante de más 2000 m2 por el mundo del espionaje, desde la antigüedad hasta nuestros días.

Sala láser en del Deutsches Spionagemuseum.
En este museo, único en Europa, se develan elementos tecnológicos de los servicios secretos, desde la maquina Enigma con la que los Nazis cifraban sus mensajes hasta... ¡el zapatófono!
Todo ello con rótulos en alemán e inglés y cada vez más con elementos digitales e interactivos, como la sala láser.
Un espacio para niños de 3 a 10 años junto con sus familias, donde podrán conocer la historia del Arca de Noel mientras se divierten y dejan volar su imaginación.

Una enorme arca de madera, de 7 metros de largo y 28 de diámetro, con 150 esculturas de animales hechas con materiales reciclables que, al mismo tiempo, se convierte en un espacio de juego y creatividad.
Allí, podrán trepar, escalar, arrastrarse, saltar y pasear y cuidar a los animales, entre otras propuestas.
Otro de los planes divertidos para hacer en Berlín con niños es pasar un buen rato en el Museo Infantil del Laberinto (Labyrinth Kindermuseum). Desde 1997, este es uno de los principales museos para niños en Alemania. Ocupa una antigua factoría de cerillas en el barrio de Wedding.
Allí, los niños de 3 a 12 años encuentran espectáculos, cuentacuentos, exposiciones interactivas sobre derechos de la infancia, salud, cultura y sobre todo... pueden tocar, probar cosas, jugar y divertirse.

Las exposiciones interactivas tienen como objetivo despertar la curiosidad de aprender y, por lo tanto, inspirar a los niños a descubrir el mundo por sí mismos con todos sus sentidos. El aprendizaje tiene lugar a partir del hacer y el experimentar de manera activa.
En una visita a Berlín con niños no podían faltar los museos inmersivos e instagrameables, sobre todo si la visita es con niños más grandes.
Un museo con 30 obras de arte tridimensional para que le den vida a través de la creatividad y la cámara. Podrás escapar de un dinosaurio, pelear con samurái o tratar de escapar de una máquina reductora, entre muchas otras divertidas propuestas.

Un espacio con 20 salas interactivas, por las que podréis pasear, explorar y sacar divertidas fotos. En cada una tienes la posibilidad de usar disfraces para que la experiencia sea más realista.
Como en otras grandes ciudades del mundo, Berlín no podía dejar de tener su Ikono Museum. Similar al anterior, en este caso econtraréis 14 salas con distintos escenarios donde tomarte divertidas fotos.
Cuando visitamos Berlín, uno de los museos más famosos es el Pergamonmuseum, pero ahora mismo está en reconstrucción. ¡No pasa nada! Justo enfrente han creado un edificio especial con una exposición temporal para que podamos seguir disfrutando de sus tesoros.

Ante la mítica Puerta Istar, Museo del Pérgamo
En este espacio se puede ver una exposición llamada “Pérgamo. Obras maestras de la antigua ciudad y un panorama de 360°”, creada junto al artista Yadegar Asisi.
El panorama nos lleva al año 129 d.C., cuando Pérgamo era una gran ciudad del Imperio romano. Gracias a dibujos, luces y sonidos, podemos ver cómo eran las calles, los templos y la vida cotidiana en tiempos del emperador Adriano. Es como estar dentro de una película histórica.

Puerta romana de Mileto
Cuando vuelvan a abrir las puertas en 2027, podréis admirar algunas de sus impresionantes joyas como: la Puerta de Istar de Babilonia de más de 2.000 años, la puerta del mercado romano de Mileto, la Fachada de Mushatta y el Salón de Alepo, así como el Altar de Zeus de Pérgamo, la obra más destacada del museo del que toma su nombre.
Otro plan para hacer en Berlín con niños a los que les guste la historia, es visitar el nuevo Deutschlandmuseum, donde se encontrarán con un mundo de experiencias: en una sola hora se sumergirán en 2000 años de historia alemana.

A través de salas en 4D con tecnología moderna, audios y aromas visitarán distintos escenarios, desde las primeras tribus germánicas y la edad Media, hasta la época socialista y la unificación alemana.
En el Museo Alemán de la Tecnología (Technikmuseum), que se encuentra en el barrio de Kreuzberg, podréis apreciar apenas entrar una de sus joyas: el espectacular avión Douglas C-47B Skytrain, de la Segunda Guerra Mundial, que está colgado sobre la fachada de acceso.

Este museo tiene una parte interactiva donde podréis tocar palancas y mandos de trenes, barcos y aeroplanos clásicos.
Además, hay motos y coches antiguos, helicópteros, submarinos, naves espaciales, máquinas de toda clase y ordenadores antiguos. Con un área de 26.500 metros2, es el mayor museo tecnológico en Europa.
En general, a todos los niños les gustan los miradores y observar la ciudad desde las alturas. Si es el caso de tus hijos, puedes elegir entre alguno de los siguientes miradores.
El histórico edificio del Reichstag es uno de los edificios más icónicos y representativos de Berlín, en el que se destaca su impresionante cúpula construida a base de toneladas de vidrio y acero, obra de Norman Foster.

El Reichstag por dentro.
Desde el interior de la cúpula se pueden disfrutar de unas espectaculares vistas, así como de multitud de paneles explicativos y fotografías antiguas del Parlamento. Para nosotros un imperdible de Berlín con niños.

Palacio del Reichstag, soberbia sede del Parlamento alemán.
La visita es gratuita e incluye una audio-guía, pero conviene reservar online con cierto tiempo. Si no sabéis con exactitud la fecha, puedes reservar para el día siguiente en unas casetas que se encuentran junto al Parlamento.
Con sus 368 metros es el techo de Berlín y el edificio más alto de Alemania. La torre, que fue construida en 1969 para celebrar y mostrar al mundo el poderío de la antigua RDA, sigue teniendo un impresionante aspecto futurista y puede verse desde casi cualquier punto de Berlín.

Es posible subir a la torre y también disfrutar de su restaurante, aunque no sea especialmente familiar.
El FEZ de Berlín es considerado el centro sin fines de lucro para la familia más grande de Europa. Y si bien se tarda más de una hora en llegar hasta allí en transporte público, vale la pena sumarlo a los planes en Berlín con niños.
Se trata de un amplio recinto de acceso gratuito con actividades al aire libre y bajo techo.
Al aire libre cuenta con numerosos juegos para chicos, una laguna para bañarse, un tren supermolón, diversas zonas para comer, campos de deporte y un circuito de escalada y paseo entre los árboles.
En espacio cerrado, y de pago, el FEZ ofrece piscina, teatro, ballet, museo para niños, el centro espacial Orbitall, cines y el Alice´s Children Museum.

Muy cerca del Fez de Berlín y para completar las actividades del día, podéis sumar la visita al Haus Natur und Umwelt, un pequeño pero atractivo centro en el que se pueden ver animales de granja, tortugas acuáticas, aves y otras especies.
Además, el espacio tiene un parque infantil y un agradable bar con sabrosos productos alemanes. Ideal para pasar un completo día en Berlín con niños
Uno de los orgullos de Berlín son sus grandes parques parques como:

En el Tiergarden, un montón de hectarias para jugar y relajarse
Además, dentro de los más de 2.500 parques y zonas verdes de Berlín, se encuentran excelentes playgrounds. Únicos, imaginativos y sorprendentes. Resultan muy de agradecer especialmente en verano pues a menudo están dotados fuentes, juegos de agua y pequeñas piscinas.

Cuatro de los playgrounds más molones para gozar en Berlín con niños son:
Los tienes todos localizados en el mapa que te dejamos más abajo.
Berlín tiene dos aeropuertos. El aeropuerto de Tegel es el principal, el clásico y más cercano. El segundo aeropuerto de Berlín, Schönefeld, es usado sobre todo por las líneas de bajo coste. Se trata de un aeropuerto pequeño y de nueva construcción situado a una hora del centro de Berlín, al que es fácil acceder con un ticket ordinario de tren de cercanías (S-Bahn).
Puedes consultar y comparar aquí las mejores tarifas de vuelos a Berlín.

Vistas aéreas a punto de aterrizar en Berlín.
Si vais a llegar muy tarde, muy cargados y/o sois cuatro o más personas os puede salir más a cuenta contratar un traslado privado que os venga a recoger al aeropuerto.
Una vez en Berlín encontraréis abundantes estaciones e intercambiadores del Metro (en alemán Berliner U-Bahn), trenes de cercanías (S-Bahn), autobuses y tranvías que, al combinar líneas de recorrido radial con otras concéntricas, conforman una de las redes urbanas de transporte público más tupidas y funcionales de toda Europa.
A nosotros nos encantaron los tranvías de Berlín. Silenciosos, ideales para dejar el cochecito y casi siempre con lugares para sentarse a mirar la ciudad desde sus amplios ventanales.
Además del free tour que mencionamos al inicio del artículo, podéis darle una mirada a estas opciones para recorrer Berlín con niños.

Cada tarjeta Berlín Welcome Card incluye el uso ilimitado del transporte para un adulto y hasta un máximo de 3 niños de entre 6 y 14 años. Los niños menores de 6 años viajan gratis.
Además del transporte, la tarjeta Berlín Welcome Card incluye descuentos de hasta el 50% para las principales atracciones de Berlín así como un libro-guía y un completo mapa.
Por ejemplo, podéis hacer un recorrido circular por Berlín en los autobuses ordinarios número 100 y 200 (también los hay de dos pisos) y sentirse una auténtica familia berlinesa.

Recorriendo el centro de Berlín con la línea 100.
Solo aclarar que la Berlín Welcome Card en realidad no es ninguna tarjeta física, sino un pequeño ticket especial que validas el primer día y que no tienes que sacar de la cartera ni para marcar en cada viaje a no ser que te lo pida algún inspector.
Berlín está repleto de kindercafés. Muy frecuentados por las familias locales se trata de cafeterías con espacios interiores preparados para que los niños jueguen y se entretengan mientras los padres (casi siempre las madres) puedan relajarse y comer. Un recurso a nuestro alcance que merece la pena aprovechar y que, bien lo sabemos, puede ser providencial. Consulta aquí el listado de los mejores kindercafés de Berlín.


Kindercafe Mein kiezkindm en la Helmholtzplatz
Las típica comida rápida berlinesa es el currywurst, salchichas de cerdo con salsas de kétchup y curry que se encuentran por doquier también en versión ecológica y/o vegetariana. Junto a ella se encuentran los bratwurst. Alrededor de la ciudad encontrarás vendedores callejeros de bocatas con estas salchichas tan ricas...como poco recomendable nutricionalmente
Asimismo es típico el shnitzel: una chuleta de cerdo empanada y acompañada por patatas fritas o ensalada de patatas, un buen lugar para probar una es Scheers Schnitzel
Respecto de las panaderías tenéis que probar el brezel, un panecillo horneado en forma de lazo con algunas pepitas de sal por encima típico de toda Alemania que a veces se ofrece relleno de crema de queso.
Atención a la afición berlinesa a los doughnut (donuts!) Los hay de todas clases (inyectados en mermeladas, bañados en azúcar glasseé, de chocolate..). Se encuentran en casi todas las panaderías e incluso hay cadenas berlinesas especializadas. Otro punto fuerte de Berlín son sus heladerías y tampoco es difícil encontrar buenos cafés.
En Alemania se encuentra uno de los panes más ricos y nutritivos del mundo, con todo tipo de cereales integrales (trigo, cebada, malta, sésamo..) así como cadenas de supermercados grandes especializadas en comida biológica. Aunque el vegetarianismo es minoritario (la cultura tradicional alemana es muy carnívora) es frecuente poder encontrar opciones de comida vegetariana.

No estamos en Japón, estamos en Berlín con niños
Por otra parte otra cosa molona de Berlín es la cantidad y calidad tan increíble de comida internacional. Aparte de turcos ofreciendo sus kebabs y pastas dulces encontraréis multitud de italianos, griegos, japoneses, indios, tailandeses, chinos o vietnamitas.
Ah! y por supuesto, Berlín es un paraíso donde se producen y consumen algunas de las mejores cervezas del mundo. Encontraréis multitud de biergardens (bares con cerveza y terraza) diseminados por los parques de toda la ciudad).
¿Qué tal si nos damos un respiro? Si hay un país (además de Bélgica y Suiza) que ame el auténtico chocolate es Alemania y dentro de su capital el templo del chocolate tiene un nombre: Rausch.

Se trata de la tienda más grande del mundo dedicado a este preciado alimento derivado del cacao donde comercializa su propia producción con elaboraciones delicatessen de las más variadas procedencias y formas de presentación de chocolates y pralinés que podáis imaginar.
Tomando un ascensor en la parte superior hay una cafetería donde sirven unas tartas absolutamente celestiales a precios agradablemente terrenales. No se puede decir que sea un lugar especialmente child friendly sino que más bien es un poco finolis pero con tal de saborear la experiencia, verás lo bien que se portan!
Kinderflohamarkt: Flohamarkt significa, literalmente, mercado de pulgas. Kinderflohamarkt, entonces, es el mercadillo de los niños. Si tenéis la suerte de coincidir con uno -no tienen parada ni día fijo, como los mercadillos tradicionales-, no dejéis de asistir. Allí se vende todo tipo de juguetes, ropa y libros de segunda mano para niños a precios muy convenientes.
Atención a los playmobils, son un juguete típico en Alemania y se pueden conseguir muy baratos. Regatear está aceptado y es algo habitual. FEZ cuenta con un kinderflohamarkt los domingos por la mañana. En los mercadillos importantes como el Mauerpark, entre otros, también se pueden encontrar paradas vendiendo artículos para niños.
Picknickdecke: Palabra clave para quitarse de la frente la etiqueta de turista y vivir como un berlinés más. Significa "manta para el picnic", tienen un material aislante, aluminio o plástico, por debajo, y arriba suele llevar una tela gruesa a cuadros de diferentes colores. Imprescindible para hacer el picnic en el parque o a orillas del lago.
Platsch: Onomatopeya que podría traducirse como "salpicón". Se suele emplear en plazas y parques para indicar que hay lugares donde los niños pueden jugar con agua.
Plansche: Similar a la anterior, pero más usada para denominar a una estructura, por lo general circular, con agua dentro de poca profundidad, en la que los niños se pueden bañar. Por supuesto, con chorros para hacer todo más divertido.
Spielplatz: Plaza con juegos para niños.
Wasserspielplatz: Wasser significa “agua”, por lo tanto: plaza con juegos de agua para niños.
Strandbad: Playa. En Berlín hay varias, tanto a orillas de los lagos como en el río Spree. La mayoría artificiales y la más famosa es Strandbad Wannsee, a orillas del lago del mismo nombre. Es la mayor playa no marítima de Europa, tiene 1.275 metros de largo y 80 de ancho. Puede alojar hasta 30.000 personas y hay juegos para niños, entre otras instalaciones
Eis: con esta palabra nos indican que hay que entrar sin dudar a la tienda, pues ellos tienen una gran tradición de “eis” –helados- que los saborean todo el año, no solo en verano.
Fahrrad: Bicicleta. El medio de transporte cada vez más popular en Berlín. Es muy fácil desplazarse con ellas por la ciudad, porque no solo hay 620 km. de carril bici, sino que las calles y aceras son muy amplias, hay pocos coches, motos y personas.
Fahrradstrassen: caminos de la bicicleta, se han convertido en un medio muy popular y fácil para desplazarse en la ciudad, en estas calles las bicicletas tienen prioridad y los coches no pueden ir a más de 30 km/h.
Kindercafé: Cafés con una zona especial para que jueguen los niños.
Decir que el Flea Marquet de Mauerpark no es tan auténtico como antes casi que forma parte de su misma tradición. En realidad, el mercado de artesanos y anticuarios que tiene lugar todos los domingos por las mañanas y hasta media tarde sigue en plena forma y bien vale una visita.

Mercado de Mauerpark
Ropa y complementos nuevos y de segunda mano, posters, juegos de madera, pendientes, jardinería y comidas del mundo... En la parte exterior del mercado hay una amplia zona de juegos para los peques. Nos sorprendió agradablemente que es un mercado con mucha oferta y gran afluencia de gente pero que no agobia.

En el Mercadillo de Arkonaplatz
Como complemento perfecto a esta visita a tan solo 15 minutos a pie tiene lugar otro mercado alternativo: el Flea Market de Arkonaplatz, más antiguo, coqueto y familiar que el de Mauer Park.
Un mercado de línea vintage, segunda mano y con multitud de ofertas de libros, ropa y juguetes situado junto a un parque con un hermoso playground. Había tantos playmobils chulos de segunda mano que me los quería comprar hasta yo.
Con 3,5 millones de habitantes es la ciudad más poblada de Alemania y toda Centroeuropa pero nunca lo dirías sobrevolándola o estando allí pues su extensión es más en horizontal que en vertical y su trazado está bien ordenado con calles y amplias avenidas y salpicado de muchas zonas verdes, lagos y bosques.
Fundada en 1237, la ciudad de Berlín fue sucesivamente la capital imperial del Reino de Prusia (1701-1918), de la República de Weimar (1919-1933) y del fatídico Tercer Reich (1933-1945). Como colofón del despropósito nazi que dio lugar a la II Guerra Mundial, la capital alemana fue en buena medida arrasada en 1945 por las bombas así que hoy la mayor parte del centro de la ciudad de Berlín es nuevo o reconstruido.
Posteriormente, dividida por su celebérrimo muro, la región del este de la ciudad se convirtió en la capital de la República Democrática Alemana (pro-soviética), mientras que la región oeste de la ciudad se convirtió en un enclave de la República Federal de Alemania (capitalista) en el interior de la Alemania Oriental siendo el exponente de la división del mundo en dos bloques en el largo periodo de la Guerra Fría que ocupó casi toda la segunda mitad del SXX.

El irresistible lado underground de Berlín.
A partir del colapso del bloque pro-soviético y la caída de su muro en Noviembre de 1989 Berlín volvió a ser la capital de la Alemania reunificada, obligada a reinventarse siendo a la vez una ciudad antigua y con un corazón joven.
Actualmente Berlín es una ciudad mundial y un centro artístico-cultural de primer nivel, referente mundial en vanguardias artísticas, arquitectónicas y de diseño. Una ciudad a la que acuden jóvenes estudiantes de media Europa famosa por sus clubs de música electrónica, ¿Puede ser un destino para familias viajeras? La respuesta es un rotundo sí.
Y es que en Alemania, al igual que en otros países europeos, los niños no empiezan a ir al colegio hasta los seis años y los horarios en los primeros cursos escolares son cortos, así que la tasa de madres (o padres) que van con sus hijos a todas partes es bastante alta.
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