Junto a Finca Sarita hay una escuelita rural a la que acuden todos los días los niños de la casa y realmente teníamos muchas ganas de saber que tal era su día a día. La inmensa mayoría de los niños ecuatorianos no estudian en el Proyecto Integral León Dormido sino en escuelitas como está. Así que previa vivita concertada, allí nos plantamos una mañana con la cámara de fotos, cuaderno de notas y nuestros ojos y orejas como platos.

Nos ayuda Luz Bravo que nos guía en un recorrido por la escuela. Esta profesora lleva nada menos que treinta y cuatro años trabajando aquí. Con ella improvisamos una entrevista informal y le pedimos que nos ayude a situarnos.

La escuela fiscal (pública) y gratuita María Angélica Hidrovo (Centro Educativo Matriz Sarampión) da servicio a las  comunidades rurales de San Miguel de Sarampión de Calceta. Actualmente acuden a ella unos 150 niños con edades comprendidas entre los 5 y los 15 años repartidos entre los diez cursos primaria. Las clases empiezan a las siete y media y terminan entre las doce  y la una del mediodía. El curso escolar empieza aquí a  principios de abril y acaba  a finales de enero. El Ministerio de Educación facilita gratuitamente a cada alumno un uniforme diferente para cada día de la semana y para el desayuno una colación de leche con avena y galletas. También son de franco los libros de texto que sorprendentemente son los mismos todos los escolares en un territorio tan geográfica y  culturalmente diverso como Ecuador.

El día que nosotros visitamos la escuela  el curso de séptimo (12 años) está ensayando para su ceremonia de jura de bandera. Todos los niños llevan el cabello cortito y van bien peinados a la escuela. Básicamente el sistema de esta escuela es el tradicional: un profesor/a que dirigiendo las enseñanzas ayudado del pizarrón y de unos libros de texto  a los niños aliniados en sus pupitres. Las materias troncales: lenguaje, matemáticas, estudios sociales, ciencias naturales, inglés, cultura estética y cultura física.

Momento de comer algo en el recreo

Salta a la vista que las instalaciones son austeras y contrastan fuertemente con la alegría y el alboroto general de los niños a la hora del receso (recreo), esa media hora que se les hace tan corta y que va de las 10.30 a las 11 de cada mañana. La dirección se queja con razón de que las escuelas rurales están bastante olvidadas por el ministerio, que les faltan recursos, que hacen lo que pueden con lo que tienen.

No están para sutilezas pedagógicas. En esta escuela andan un poco preocupados porque les pudieran reducir el personal docente ya que cada año hay menos alumnos. A los niños que hace unos años dejaban la escuela para ir a vivir con sus padres emigrados a España o Italia hay que sumar la de aquellos otros que cada año dejan la escuela por otra privada en Calceta o tal vez más lejos ya que también muchos padres emigran buscando trabajo en las fábricas de las ciudades. El resultado es que los alumnos de familias con más recursos se van agrupando en escuelas de pago que aunque masificadas tienen más prestigio.

Elizabett Schelttini es administrativa en la escuela y trabaja con la única computadora del centro conectada a la red. Se trata de su propia computadora que presta a la escuela. La conexión, que funciona a través de modem USB, apenas permite navegar. En Ecuador la tasa de alfabetización de los jóvenes es bastante alta. Sin embargo existe un nuevo horizonte de analfabetismo digital que ya está golpeando a las posibilidades de desarrollo de los niños. Esta escuela carece de computadoras para los niños y sus padres no se las pueden permitir en casa así que llegan a los 15 años sin apenas nociones de uso y de espaldas de todas las posibilidades de internet.

Eso sí, estos niños disfrutan de un entorno privilegiado fuera de la escuela. Recordarán su infancia jugando en la calle sin apenas peligro de los autos o sin tragar humos. Conocen decenas de nombres para otras tantas variedades de fruta o plantas silvestres y tienen un río cerca para bañarse o pescar camarones. Aprenden a subir a árboles y a desarrollar su agilidad y coordinación motriz de una forma que realmente sorprende. Gozan de unas posibilidades de juego que ya quisieran para sí muchos niños urbanitas.

Enseyos para la ceremonia de jura de bandera

En un intervalo de clase conversamos con los niños de séptimo. Nos sorprenden las coincidencias  de los temas que preocupan en las comunidades educativas de diferentes países. Entre sus peticiones espontaneas para la escuela están un jacuzzi, una piscina y un tobogan giratorio. Ah, y computadoras!. ahí alumnos y profesores sí está de acuerdo. Una niña suelta entre la risa general que le gustaría estudiar por las noches para poder dejar de estudiar si se va la luz. A todos se les ilumina la cara refiriendo los programas de televisión que ven, tal vez demasiados.

Haznos una foto !

Algunas niñas quieren trabajar en belleza, otra ser ingeniera y poder contratar a una mujer para que cuide a su madre. Un niño dice que él de grande quiere ser turista. La profesora se queja de que por las tardes pocos se dedican a hacer los deberes y que los padres se desentienden. Para ellos el mayor problema es que según pasan los años se les tiene menos respeto, que los niños cada vez son más rebeldes. No se si os suena. ¿La asignatura que menos os gusta? La respuesta casi unánime: las matemáticas. ¿Y la que más?. Cultura física ¿Por qué?  Pues  porque ahí sí que podemos jugar.