Viajamos para conocer nuevos lugares, pero si viajar nos enseña es porque conocemos personas que hacen únicos esos lugares. En Montezuma como en otros lugares de Costa Rica viven ticos y muchos europeos o estadounidenses que escaparon del frio y de una vida en muchos casos confortable pero rutinaria y estresante para buscar otra más simple bajo del influjo del eterno verano tropical. Muchos de ellos están criando a sus hijos en el nuevo país que les acoge. Ahora más con la dichosa crisis ¿quién no se ha planteado alguna vez dejarlo todo y empezar una nueva vida?.

Catherine,Ruben y sus hijos Liam y Emma. La historia de su vida en pareja podría inspirar una comedia romántica. Ambos llegaron por separado hace más de doce años y se conocieron siendo vecinos ya que se compraron dos lotes contiguos de tierra que fundieron para montar Casa Colores. Viven en una preciosa casa de madera con comodidades y rodeados de naturaleza. Rubén nos cuenta que hace tan solo doce años apenas había carros en el pueblo y la tierra era muy barata. No todo es perfecto. Trabajar como alojamiento exige estar siempre pendiente de las entradas y salidas de los huéspedes. Han ido construyendo sus casitas para alquilar año tras año y en algún momento pasaron algún maltrago con algunos de los alojados. Es por eso que apuestan claramente por dedicar su hospedaje  a un turismo más tranquilo y familiar.

Joel fue una de los primeras norteamericanas que llegaron a vivir a Montezuma allá por el año 1987 y desde 1994 regenta la librería Topsy en la que se puede comprar la prensa local o el Tico Times .La verdad es  que la librería le funciona bastante bien. Ya tiene una clientela consolidada a la que se suman los turistas. Habla un español casi perfecto. Rebosa simpatía y le hicimos sudar un poco como informadora turística durante nuestra estancia ya que ella conoce el pueblo como pocos. Nos habla de como han cambiado las cosas y de como los precios de todo han ido subiendo a la par que el turismo. Muchos extrangeros piensan que Costa Rica es un paraiso para vivir una vida simple y confortable pero hay que tener un buen plan. Comida variada, una casa bonita con electrodomésticos, un coche para desplazarse…en Costa Rica la vida no es barata y menos si queremos mantener una serie de comodidades. Por otra parte Joel valora en lo positivo como el aumento del turismo se acompaña de una mejora de las condiciones de salud de los niños. Ella difícilmente se regresará a su Connecticut natal, se la ve super feliz en este lugar, le encanta tratar con la gente y la risa se le escapa a cada momento.

Denia, Henry y su hijo Johanes. Son una familia tica viviendo en una casita sencilla situada en primera linea frente al mar al lado playa las manchas. Cada año recibe tentadores ofertas para comprarle su privilegiad trocito de tierra “¿Péro donde iríamos nosotros, a un barrio lleno de casas?”. Henry trabaja como conductor de autobuses y gana un modesto sueldo y Denia se ocupa de la casa. Su hijo Johanes de 9 años estudia en la escuela pública del pueblo. Casi a diario reciben la visitas de los monos o de un garrobo (especie de iguana) que ha crecido abonado a sus bananas. Su plato favorito es la sopa de mariscos y cocos que consiguen junto a casa al igual que en verano colectan de los  árboles silvestres de los alrededores  nancys, aguacates, mamones, marañones o ricos mangos. Suena a tópico pero tienen lo imprescindible (incluyendo teléfono, TV o lavadora)  y se les percibe muy felices y con su vida simple y tranquila, Pura Vida!

Rosa Laura es un torbellino. Nos recogio tantas veces con su carro que al final nos hicimos amigos. Es tica de Arajuela y lleva trabajando cuatro años como administradora de un hotel en Montezuma. Necesitaba un cambio y le llegó la notícia: salió un trabajo en Córdoba, Argentina y para allá se va. “necesitaba un cambio” nos dice “para mi la vida es corta y hay que disfrutarla conociendo lugares”. Se la ve rebosante de vida, la última vez que la vimos ya había vendido el carro y iba a deshacerse de su colección de CD’s. Pasando un puente mira el paisaje que rodea Montezuma con la nostalgia de la que está a punto de irse y suelta suspirando “a que es hermoso?”.

Jorge es un argentino de alma libre que salió de su país para recorrer América hasta recalar en  Monezuma donde hace años que vive. Su ruta le tomó tres años e incluyó conocer en Ecuador a la madre de su hijo de cinco años de la que está separado. Trabaja en una pizzeria y en verano se dedica a vender  sus empanadas argentinas famosas en todo el pueblo.habría que recorrer muchos kilómetros pare encontrarlas al menos tan buenas. Jorge es inquieto y risueño y a la vez también un padrazo que no escatima esfuerzos para mandar a su hijo a estudiar a la escuela bilingüe Futuro Verde donde acuden otros muchos hijos de expatriados. El otro centro privado es Las Ardillitas y  ambos están situados en el cercano pueblo de Cóbano.

Maria Clara y su hijo Saulo. En la medida que puede no se pierden acercarse al mercado de los sábados a ofrecer su preciosa artesanía, unos modelos únicos de mariposas y flores en macramé como la que lleva en la foto. Junto a su esposo son guardabosques voluntarios de la reserva absoluta Olsen donde dicen se encuentra más fauna salvaje que incluso en la reserva de Cabo Blanco. Viven en la reserva una cabaña  junto a Playa Grande que no tiene luz eléctrica y están acostumbrados a ver a diario cantidad de fauna como ardillas, guatusas, tepescuintle,garrobos,armadillos y hasta coyote aunque el más difíci de ver es el puma. Entre los animales que más respeto le dan está la serpiente toboba y las avispas ahogadoras ya que ambas pueden ser mortales. Su lugar favorito es Piedras Coloradas.

Donaltella. Esta italiana de Milán nacida en Egipto vive desde hace diecisiete años a Montezuma como maestra voluntaria de refuerzo en la escuela pública. Estudió filosofía, biología, educación física y trabajó años en el mundo editorial pero su pasión de siempre  fue  la psicología infantil y la educación de los niños. Desde hace años es feliz ya trabaja en su propio proyecto educativo Mundo Lindo (kinder para niños desde un año y medio hasta los seis) del cual los padres de la zona nos dan las mejores referencias y que visitamos. Donaltela vive con su madre en una preciosa casa con vistas al mar que  construyó a su gusto a partir de unainicial  casita de madera. Comenta que en Montezuma ha encontrado naturaleza pura, mar y un buen clima. Echa de menos tener cerca más manifestaciones culturales y artísticas aunque lo suple en parte con los recursos que ofrece  internet.

Andrea, Pacho y sus hijos Teo y Candela. Una familia en ruta de artesanos españoles. Empezaron con su temporada de ventas en Montezuma, sin embargo el lugar les parece caro y no tan interesante como esperanban. Comentan que prefieren el ambiente  del Sudeste asiático y la India por la que ya han viajado con su hija. Con ellos compartimos muy buenos momentos. Lluna y su hija Candela hicieron un perfecto tandem en la piscina de Casa Colores. Junto a ellos  seguimos nuestro viaje hacia San juan del Sur en Nicaragua, país donde quieren hacer la temporada y que, en las primeras impresiones, prefieren a Costa Rica.

Raúl Osorio, nicaragüense de nacimiento llegó a Costa Rica para ampliar sus estudios de música. Pinanista de jazz y clásico se dedica desde hace un año al Programa de Orquesta Infantil de Montezuma, SINEM Montezuma. Llegó a Costa Rica y tras conocer a su actual pareja y con la oportunidad de esta oferta de trabajo como director tan solo le queda tiempo para proyectar con gran entusiasmo su reto, llevar a los niños y jóvenes de Montezuma al teatro de San José con una presentación allí. Raúl es una persona vital que respira pasión por lo que realiza. No todos los nicas viven la misma realidad. En Montezuma hay muchos pero es difícil encontrarlos disfrutando de las playas o paseando ya que están trabajando la temporada dentro de las cocinas, en la construcción o como vigilantes nocturnos.

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