Lucio Boggio, colaborador, auténtico papá sibarita y descubridor de destinos familiares cercanos y con encanto nos puso sobre la pista con su estupendo relato sobre con su experiencia viajera con niños al Alentejo. Una vez publicada nos sorprendió el enorme interés despertado y la añoranza que expresaban la cantidad de viajeros que recordaban su paso por allí uniéndose a la recomendación de Lucio.

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El Alentejo pasó desde ese momento de ser un destino casi desconocido a las primeras posiciones de nuestra lista de viajes pendientes. Esto había que verlo! Por fin hace unos días cumplimos nuestro sueño. La oficina de turismo de Alentejo decididos a apostar por el turismo familiar nos brindo la posibilidad a través de una oportuna invitación a un viaje en compañía de nuestro amigo Eduardo Pascual de la agencia viajes Planeta 40 los dos en plan agentes en misión especial de exploración pues nos planteamos organizar un viaje para grupos de familias sobre el cual esperamos poder informaros muy pronto.

Fueron cuatro los días frenéticos de una ruta que había que aprovechar y que valió sobradamente la pena. De hecho, como os podéis imaginar, se quedó corta. En el siguiente viaje, eso sí, lo queremos disfrutar con la pausa que el destino requiere, suavecito y apurando el trago.

Ya os lo podemos adelantar una concusión de que el Alentejo tiene muuuucho y bueno que ofrecer a las familias viajeras. Los amantes de la naturaleza, la historia, la buena comida y el turismo rural tienen aquí una cita imprescindible. El Alentejo es belleza ibérica en todo su esplendor libre de mastodóndicas rotondas o ciudades dormitorio.

1. Pasear y tomarse algo por una ciudad auténtico museo vivo al aire libre.

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Declarada Patrimonio de la humanidad por la Unesco. Hablamos de Évora por supuesto, a poco más de hora y media de Lisboa por autopista. Qué difícil es hacer una mala foto aquí! Évora es de aquellas ciudades que más vale que lleves la batería de la cámara o smartphone bien cargada porque rebosa de encanto por los cuatros costados. Ideal para recorrer con niños, sin apenas tráfico.

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Plazas, calles y soportales empedrados. Palacios, su catedral y los imponentes restos del templo romano de Diana nos hablan de su espléndoroso pasado. Artesanías de corcho, coquetas tiendas (hasta los escaparates de las ferreterías son bonitos!), tiendas de buenos vinos y restaurantes perfectos para un extra si os lo podéis combinar con vuestros peques como el célebre Café Alentejo, damos fé!, que ocupa las antiguas bodegas de un antiguo palacio.

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En la Plaza Girado no os podéis perder el Café Arcada, una pastelaria tradicional que ofrece con decenas de dulces y especialidades. Brutal la torta de Laranja, increibles las natas.  Cuidado, los niños no quedrán salir de allí…y vosotros tampoco. También es casi obligatorio tomarse un relaxing cup of meia de leite en alguna de las terrazas de la plaza. Amor a primera vista. Évora capital, emocional e histórica del Alentejo, imprescindible.

2. Fundirse en un abrazo con un olivo que ya existía antes de los romanos

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Los árboles son esos venerables seres vivos que sostienen todo el universo. Tejedores de sueños, proveedores de sombra y vida obre las que se asientan tantas historias humanas. Existen árboles singulares que impregnan de magia todo un lugar. Este lugar podría servir perfectamente de localización para una película sobre la figura de algún patricio romano.

En las huertas del  magnífico hotel rural con encanto de La Huerta da Moura nos espera un paisaje anclado en el tiempo, una muestra de un fructífero e inmemorial diálogo entre el hombre y la naturaleza donde no falta una noria árabe. Un lugar cargado de energía donde las prisas son un sacrilegio y se puede tener el privilegio de abrazar alguno de los ancianos olivos alguno de los cuales de hasta 2.450 años de antigüedad que siguen regalando cada año sus olivas bajo el canto de los pájaros. Una experiencia que no se olvida fácilmente.

3. Descubrir un pueblo colgado en el tiempo que domina un paisaje privilegiado

 

Hablamos de Monsaraz, un pueblo fotogénico por los cuatro costados en cuyo recorrido pudimos sentir como familiar ese aire moruno que su trazado conserva. Icono turistico de la región, bien conservado y restaurado, el panadero sigue repartiendo su esperado género cada mañana ajeno a la inmensa admiración que despierta el pueblo en los forasteros. Se puede subir pasear por sus calles empedradas, tomarse algo en algunos de sus coquetos cafes-pastelaria, entrar gratis a su castillo y quedarse sin aliento obervando sus vistas entre las que destaca las del Pantano de Alqueva el más grande de toda Europa.

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4. Convertirnos en una familia pirata navegando en libertad por el pantano mas grande de Europa

Se trata del pantano de Alqueva. Allí la empresa Amieira Marina es la encargada de gestionar una flota de barcos-casa (de dos a doce personas de capacidad) dotadas de cocina con horno y nevera donde a partir del mínimo de una noche se puede seguir algunas de las rutas propuestas balizadas y/o a nuestro aire toda la inmensidad del pantano pilotando nuestro propio hogar flotante.

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Una terapia anti-estrés garantizada en las antípodas de cualquier tipo agobio sobre el asfalto. Pilotar no es nada difícil, el barco tiene una moderada velocidad máxima de 10 nudos. A diferencia de la legislación española en Portugal (como en Francia) no es necesario ningún carné especial, simplemente sentido común y una mínima pericia a toda  persona que tenga interés por esta experiencia. Previamente se recibe un mini-curso de navegación que nos habilita para salir a sentirnos como unos auténticos lobos en un mar de agua dulce…pero lobos de mar al fin y al cabo, oiga!

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En el pantano de Alqueva podemos pescar, navegar en las canoas, bañarnos a discreción, desembarcar en alguna de sus islas o pueblos ribereños o bien quedarnos en el barco tendidos en el solarium de la proa como los lagartos…si nuestros adorables peques lo tienen a bien claro.

Como broche de oro de la experiencia recomendamos el restaurante Amieira Marina que está junto al embarcadero con unas vistas sobre el pantano espectaculares y una cocina repleta de especialidades portugesas y alentejanas a la altura de las circunstancias.

5. Recorrer caminos inmemoriales cargados de historia y leyenda

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La ruta vicentina es un proyecto encomiable enfocado a un turismo respetuoso que ha recuperado acondicionando y señalizando 350 kilómetros de sendas históricas de gran recorrido (GR) que recorren tanto el Alentejo como el Algarve a través de dos caminos principales uno de interior y el otro por la costa que llega al mítico Cabo de San Vicente, el Finisterre del Sur el mítico y más lejano punto desde el que se divisaba a todas aquellas naves portugesas que salían o regresaban de surcar los mares lejanos. A través de su completa y actualizada web encontraréis un montón de recursos turísticos de todo tipo.

Si bien no es realista plantearse recorrer la integridad de toda la ruta Vicentina viajando en familia sí que podemos acometer tramos de tal manera que nos trasladen el equipaje al lugar de llegada.

IMG_7951Ruta vicentina

Nosotros recorrimos un tramo al inicio del camino cercano a la localidad de Santiago de Cacem donde para empezar pudimos ver las ruinas de un antiguo convento aprovechadas como corral de cabras y observar reposadamente el espectáculo de la producción del corcho. Cada nueve años las cortezas de las encinas (sobreros en portugués) son arrancadas para su aprovechamiento. Un guía nos explicó como una encina no empieza a ser productiva hasta los 50 años siendo así que se dice que cuando alguien planta una lo hace pensando en sus nietos. No en vano Portugal es el mayor exportador del mundo de corcho y esta región el epicentro de esta actividad!

6. Pasear en burro por una costa de belleza indómita

Alentejo con niños

Nuestro siguiente misión en nuestra particular ruta fue acudir al restaurante O Sacas do Mar de Zambujeira do Mar donde después de probar alguna de las deliciosas especialidades caseras alentejanas a base de pescado y marisco acudimos a recorrer algunos kilómetros del camino de la ruta vicentina de la mano de Burro Artes. Partiendo de la praia do Carvalhal disfrutamos de una excursión en burro una modalidad de paseo que hace furor en Francia y cada vez en más lugares y que es especialmente indicada para las familias senderistas pues los burros además de porteadores de nuestro equipaje lo acostumbran a serlo de nuestros hijos.

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Increibles las vistas de los acantilados y playas vírgenes así como el aire puro que respiramos. Toda una experiencia sin duda de lo más recomendable

7. Zambullirse en el agua de alguna de sus playas

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Perspectiva angular de la Praia del Almograve

Las costas alentejanas se han mantenido casi intocadas por su carácter bravo y sus soberbios acantilados. No en vano esta es una costa muy apreciada or surfistas de toda Europa. Sin embargo también existen puntos de la costa donde el mar se atempera y podemos tomar un baño como son la de Malhão, Franquia y Farol de Vila Nova de Milfontes, la espléndida praia fluvial de Mira en la misma localidad y la praia del Almograve perteneciente al municipio de Odemira. Mas al norte como playas familias encontramos las de Troia, perfectas como campo base para nuestra siguiente propuesta.

8. Avistar delfines en libertad

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Sin comparación posible con un zoo: no hay emoción comparable a contemplar a la fauna salvaje en libertad. Desde el puerto de Troia Vertigem Azul nos llevó a las aguas que transitan entre el mar y el estuario para avistar delfines en libertad. Con un porcentaje asegurado de un 95% de posibilidades de éxito (toda una familia extensa de 27 delfines viven regularmente en unas aguas declaradas parque natural terrestre- marítimo) y de la manera más repetuosa la excursión dura unas tres horas durante las cuales no es infrecuente pararse a conversar con los pescadores de la zona o darse cuando el tiempo lo pide algún chapuzón en alta mar usando el catamarán como trampolín.

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Foto cedida por Vertigem Azul sobre los avistamientos de golfinhos en primavera y verano

Foto cedida por Vertigem Azul sobre los avistamientos de golfinhos en primavera y verano

Nuestra salida tuvo lugar en un nublado día de invierno y la hicimos en una lancha si bien las salidas para grupos en verano se hacen en catamarán. Una actividad ecoturística y para todas las edades (se admiten cochecitos a bordo). No os imaginais la pena que me dió en ese momento no estar con mis hijos, fue tan grande la emoción de ver a estas hermosas criaturas marinas…!

9. Disfrutar de una gastronomía portentosa

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Decididamente si estáis siguiendo alguna dieta o habéis decidido no sucumbir al buen yantar haréis bien en ser prudentes. Si no, sencillamente dejaros caer en la tentación. Que poderío!. Lo fuimos comprobando durante toda la ruta.

De los dulces ya os hemos hecho alguna referencia. ¿Los vinos? De bandera, con un montón de bodegas de producción limitada. Vinos tintos delicados y a la vez con cuerpo como corresponde a una vida macerada con sol generoso. Vinos blancos sin nada que envidiar a cualquier otra denominación de la península. Por su parte el pan alentejano es célebre en todo Portugal. Normalmente te lo sirven en muchos restaurantes dentro de una bolsa de tela como a la antigua usanza.

En el interior destacan los quesos de oveja Serpa, únicos, cremosos y ligeramente picantes, a menudo servido fundido y aliñado con tomillo. Guisos y brasa de cordero, las mejores naranjas de Portugal, deliciosos espárrragos, migas alentejanas, embutidos de cerdo ibérico y un aceite de oliva virgen extra para acompañarlo todo que quita el sentio.

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En la costa se cocina el pulpo, buenos pescados, mejillón y percebe en sopas, guisos y ensaladas donde abunda falta el cilantro y por supuesto no faltan especialidades de bacalao, venerado en todo el país. Setúbal es un enclave célebre en todo Portugal para los manjares que vienen del mar

10. El Alentejo, infinitos planes…

Nos hubiera gustado conocer mucho mejorla costa del Alentejo. Si bien estuvmos en Beja, fue demasiado apresurado. La capital administrativa de la región es una ciudad un poco alicaida pero esconde muchos tesoros que pasan desapercibidos. Otras ciudades con historia y legado arqueológico de primera en el Alentejo que nos quedamos sin ver son Moura y Elva en el norte. (sip, nos gustan las piedras!). El que no se consuela es porque no quiere, ya sa sabe que todo buen viajero debe dejar siempre algún motivo para volver.

No podemos acabar este recorrido sin hacer referencia a una de las mayores razones para viajar a Portugal: su gente, desde hace unos años tanto o más golpeada que nosotros por esta gran tomadura de pelo llamada crisis económica. El portugués es ese pueblo hermano ibérico de gentes cómplices afables dotadas tan a menudo de un delicioso sentido de la ironía. Nos encantó su acogida y practicar esa lengua fraternal que es el portuñol. Muito abrigado amigos por vuestra hospitalidad, tenéis un pais precioso!

En fin, nos parecería una temeridad no dejar abierta la lista de las tantas cosas que se pueden hacer en el Alentejo viajando en familia. Este destino ofrece una infinidad de posibilidades….¿Has estado en el Alentejo o tienes referencias? ¿Nos propones algún plan?. Nos encantará leer tu comentario

Tan sorprendente como cierto que tan cerca de Lisboa se encuentre una comarca tan extensa y con una belleza tan espectacularmente bien preservada como en el Alentejo. En el interior  tranquilos pueblos con ricos vestigios medievales rodeado de suaves colinas y pasturas, bosques de dehesas, oliveras y cultivos de cereales salpicados de ganado. En la costa las bravas playas de de la costa virgen más extensa de Europa donde puede saborearse uno de los mejores mariscos del mundo.

Perfecto para todo el año, tal vez la primavera es la época ideal que combina todo el colorido con las mejores temperaturas. El Alentejo ofrece precios moderados, buena comida, aire puro, preciosos paisajes, espectaculares playas y una orografía suave que hacen que los traslados no se hagan demasiados pesados para los niños (al contrario, que vistas!). Todo tan cerca y con un montón de planes para hacer con niños. ¿Qué más contaros?. Solo deciros que como podéis imaginar, suspiramos por volver y la próxima en compañía de nuestros adorables gremlings. ¿Os apuntaréis?

+ info el Alentejo con niños:

Visit Alentejo

Visit Portugal Alentejo

Casas Blancas

Ruta Vicentina

El Pais Viajero. El Alentejo, finura rural

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