Como sabéis nos encontramos en Irlanda, en la pasada entrada de nuestra ruta por este país os explicábamos como era el lugar donde estamos pasando nuestra estancia y que constituye el campamento base de nuestros viajes por la Isla Esmeralda.

Lo que aquí os contamos es nuestra visita a Dublín con niños: nuestra hija  Lluna, de 5 años y nuestro hijo Saüc, de 9 meses.

Esta incursión de dos días en la capital irlandesa forma parte de una ruta de varios días en la que también se incluyeron las tranquilas poblaciones costeras del nordeste Portmanock, Malahide y Howk donde dormíamos y pasamos buenos momentos que resultan un buen contrapunto con capital.

Dublín es a nivel turístico una de esas ciudades perfectas para un city break de fin de semana. La ciudad está bien conectada con vuelos baratos directos a toda Europa y medio mundo. Paseando por sus calles además del inglés – y del gaélico como lengua co-oficial aunque de uso social muy minoritario- salta al oido que la tercera lengua más presente en sus calles es definitivamente el español.

Además de los turistas, son muchos los jóvenes españoles que vienen a pasar una temporada trabajando y aprendiendo el inglés a esta ciudad vivaracha y de dimensiones humanas. Otra cosa: a Dublín y a toda Irlanda venid preparados para cualquier clima porque es muy posible que debido a su clima variable podais vivir las cuatro estaciones del año en un sólo dia.

UN POCO DE HISTORIA

Situada en la desembocadura del rio Liffey y arremolinada en la parte norte  y sur de su trazado Dublín fue fundada por los vikingos en el SIX pueblo que dejo una marcada huella tras de 300 años de presencia continua hasta la llegada de los normandos. La ciudad tuvo su época dorada reflejada en su arquitectura más notable y llegó a convertirse en la segunda del imperio británico en el SXVII hasta que quedó alejada de los centros de poder y descolgada de la Revolución Industrial.

Dublín es con diferencia la ciudad con más entidad y peso a todos los niveles de Irlanda. Sus calles rezuman toda la mística de ser la cuna de tantos escritores y novelistas de renombre (William Butler Yeats, James Joyce, George Bernard Shaw y Samuel Beckett, Oscar Wilde, Jonathan Swift y el creador de Drácula, Bram Stoker.) La ciudad cuenta además con una prestigiosa escena teatral. Sin duda otro de los atrayentes de esta ciudad es su escena musical. Cada día se puede disfrutar de música en directo en multitud de pubs y son muchos los artistas que tienen a la calle como escenario.

DUBLIN EN TRIBU: ASI LO VIVIMOS NOSOTROS

En cuanto a recomendaciones de alojamiento una familia de amigos españoles con la que coincidimos nos hablaron muy bien del Kindlay Hostel donde se hospedaban y que les resultó perfecto por su estupenda relación precio-calidad, situación céntrica y posibilidad de uso de cocina. Otra de las posibilidades que a nosotros nos llaman la atención es el alquiler de un apartamento en Dublín.

Para nosotros Irlanda es una isla perfecta para recorrer por libre en vehículo donde los puntos fuertes y de más personalidad se encuentran a lo largo de casi toda  su costa, especialmente sur y oeste  con algunos otros destacados puntos de interés en interior como Wickow o Kilarney. Dublin bien merece una visita dentro de una ruta de varios días por el país aunque como conclusión anticipada  pensamos que esta ciudad no esta especialmente pensada y preparada para el turismo familiar o al menos no de la forma que pueden serlo por ejemplo Amsterdam. Sin embargo esta claro que la ciudad ofrece algunas interesantes opciones.

Conste que esta es una valoración absolutamente personal, todo dependerá por supuesto, como siempre, de vuestras expectativas, gustos, las edades de los peques, los días de estancia o el presupuesto. Hay tantos Dublín como viajeros. Ahora me viene a la cabeza el relato de una familia fan de U2  disfrutando en Dublín con su bebé de la ruta dedicada de esta mítica banda.

Es lo que tiene Dublín con niños. Será porque además porque al primer diente de leche de nuestro peque le dio por salir justamente esa día. Caminar y más caminar por concurridas calles es algo que a los niños de corta edad no suele interesarles demasiado y más si sus amigos están lejos. Explícales tú la belleza de aquellos capiteles neoclásicos de la fachada bla,bla,bla…A la catedral de Saint. Patrick’s, nos van a perdonar, no nos acercamos. Como familia viajando con niños más bien ganan peso como atractivos la disponibilidad de zonas verdes con instalaciones de juego (playgrounds), algo que nos traía sencillamente sin cuidado cuando viajábamos antes de ser papis.  Quien lo iba a decir, ¿que os voy a contar, no?. La cosa es que en el centro amplio de Dublín no abundan demasiado las zonas públicas de juegos infantiles.

NUESTRO RECORRIDO POR DUBLÍN CON NIÑOS

Provistos de un buen mapa que regalan en uno de los varios puntos de información turística y con la complicidad de un día espléndidamente  veraniego nos pasamos buena parte del día callejeando por algunas de sus calles comerciales cercanas a la confluencias de Henry Street con O’Connel Street para cruzar luego a la parte sur del rio y pasear por la más célebre de ellas, la animada Grafton Street. Ahí constatamos una vez más como la pujanza  planetaria de lass grandes cadenas comerciales fraquiciadas y los locales de fast food están consiguiendo que todas las ciudades del mundo se tiendan a parecer más entre hasta en los olores.

No falto un paseo por el Temple Bar. Que yo sepa no hay otro barrio en el mundo que tenga nombre de bar. Se trata del barrio viejo dublinés más canalla donde se arremolinan multitud de pubs y pequeños restaurantes de cocina internacional. Según va callendo la tarde las calles del Temple Bar se empieza animar al ritmo de sus muchos musicos callejeros poblándose de gente joven con ganas de pasarlo bien.

Otra de las visitas posibles para padres trotamundos si estais por el barrio del Temple Bar es acercarse al centro cultural The Ark (11, Eustrace Street) un centro cultural situdo en un viejo edificio no demasiado fácil de encontrar donde se ofrecen cuentacuestos, teatro y otras actividades para niños. The Ark en principio está orientado a familias residentes y escuelas pero que puede disfrutar cualquier visitante, eso sí, antes de las 16.00 de la tarde que es cuando tiene a bien cerrar sus puertas.

Al céntrico Museo Leprechau (dedicado a las míticos gnomos celtas que habitan los bosques) no nos animamos a entrar ya que, según nos comentaba algún local de buena tinta, es más indicado para niños a partir de los 7-8 años.  Otra posibilidad es una visita al Viking Museum o bien apuntarse a la ruta vikinga anfibia por toda la ciudad que si bien en ese momento esa posibilidad nos pareció un punto salchichera, tenía su punto.

Si bien una opción para no desfondarse caminando durante horas y tener una buena perspectiva general de la ciudad es recorrerla desde alguno de sus buses turísticos descubiertos (por cierto hay uno íntegramente en español: irlandaenespanol y ole!) nosotros lo que buscábamos era un parque para jugar, leñe!. Y el Señor nos escuchó y creó: St. Stephen’s Green un parque grande, rebosante de buen cesped que invita a hacer un pic nic. Tranquilo y acogedor en este parque además de otros niños hay patitos, cisnes y unos primorosos playgrounds.

Para comer una lectora (Agnés Busquets, a la que estamos agradecidos) nos recomienda cualquiera de los dos restaurantes child friendly y con comida sana de Farm Restaurant

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Muy cerca de este parque se puede disfrutar de la visita (gratuita!) de los museos de Historia y arqueología o Historia natural y muy cerca está el Trinity College, su universidad, librerías y el la exposición del famoso  libro de Kells. Para hacer boca  y pensando en los peques os recomendamos no perderse la película animada The secret of Kells basada en la historia este códice.

Decididos a descubrir más verde nos dimos una vuelta por el Phoenix Park, uno de los mayores parques urbanos del mundo. Allí podéis entrar al Zoo, todo un clásico para las familias dublinesas y de medio país, una visita que os puede tomar todo el día y que merece la pena aprovechar dado su precio. Nosotros, una vez más desatendiendo nuestras responsabilidades turísticas y como os podéis imaginar, lo pasamos por alto porque además no nos apetecía hacer cola.

Lo mejor del inmenso Phoenix Parc es ir directamente a su resultón centro de visitantes  junto al que encontraréis un más que decente playground, zona de pic nic y un restaurante recomendable orgánico con una oferta a buen precio de cocina mediterrànea y ricos pasteles.

Si Dublín es la meca cervecera de la Guines, sus devotos tienen visita obligada a la Guines Storehouse, algo así como la Sagrada Familia de aquí, la atracción turística por excelencia. Situada junto a la histórica factoría de la célebre marca de cerveza negra y auténtico símbolo  patrio de Irlanda, esta es sin duda una de las atracciones estrella de Dublín. Algo más apartada del centro  la Guines Storehouse cuenta con un museo lleno de instalaciones audiovisuales y de un célebre mirador (Gravity bar) donde saborear una pinta contemplando la mejor vista de la ciudad.  Se trata de una visita child friend (niños menores de 6 años no pagan entrada).

Hasta allá llegamos, pero una vez en la puerta y ante el peligro de ser literalmente arrollados por auténticas riadas de turistas afanosos de acceder a su interior nos dimos cuenta de que (1) los fines de semana de agosto no son los mejores días para disfrutar de esta visita si lo que quieres es hacerla con o sin tus hijos sin darte codazos con otros turistas y (2) nos resulta un tanto cara dadas además las circunstancias. Así que lo mejor para relajarse y retirarse a tiempo a la terraza de uno de los pubs cercanos, a tomar una Guinnes, algo muy genuinamente irlandes, por cierto.

LA COSTA NORESTE DE DUBLÍN: HOWTH Y MALAHIDE

A escasa media hora del ajetreo urbano del centro de Dublín se encuentra Malahide una pequeña y encantadora población donde se puede hacer una perfecta escapada, tomar algo o comer en alguno de sus pubs, cafés o restaurantes y pasear por sus extensas playas. Se puede comprar uno de los mejores pescados frescos de toda Irlanda 7 kilómetros al sur, en el puerto de Howth. Ambas poblaciones se encuentran bien comunicadas a media hora del centro de la cpital con bus o en el tren metropolitano (DART).

En otra entrada contamos nuestra viaje por las montañas de Wicklow, un autèntico descubrimiento para nosotros y toda una joya conocida como the garden of Ireland situadas a menos de una hora conduciendo desde el sudeste de la capital irlandesa.

+ info:

Kids activities Dublin

Dublín: niños y otros duendes

Discover Ireland

 

 

 

 

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