En nuestras anteriores crónicas sobre la isla Esmeralda os fuimos contando algunas de nuestros rutas junto a nuestros dos hijos de 5 y un año 1 por Irlanda a Dublín y sus alrededores, las montañas de Wicklow así como explicando como  pasamos todo el verano viviendo en un cottage irlandes situado a las afueras de Gort a 40 kilómetros al sur de la ciudad de Galway.

Desde allí hicimos varios desplazamientos por el oeste del país. Ahora, ya de regreso a casa, pasan las semanas y parece como si todo hubiera sido un sueño. Antes de que los detalles se desdibujen más en nuestra memoria queremos compartir reviviendo con vosotros las sensaciones, unas cuantas imágenes y alguna que otra recomendación sobre los 7 lugares que nos robaron el corazón del oeste de la Isla Esmeralda.

Algunos consejos para viajar con niños por Irlanda

Antes de enumerar esas sietes joyas es oportuno comentar alguno de  nuestros tips generales sobre viajar con niños por Irlanda.

A todos estos lugares visitados llegamos a bordo de nuestro vehículo privado. Si disponéis de autocaravana o furgoneta camper perfecto, Irlanda es un país estupendo para ser recorrido por carretera. Podéis embarcar vuestros vehículos hacia Irlanda via ferry desde los puertos franceses de Cherbourg y Roscoff hacia el de Rosslare situado al sureste de la isla.

Sin embargo hay que tener en cuenta que las rutas secundarias son tan pintorescas como montañosas, estrechas y que se encuentran rematadamente mal señalizadas (para muchos irlandeses es una clara herencia del tiempo de los ingleses, en serio).

Otra cosa a tener en cuenta es que el precio de los cargurantes son entre un 10 y un 20% más caros que en España y que no abundan las ofertas de alquileres de vehículos low cost. (nosotros al menos no encontramos ninguna compañía). En este país hay tantos bellos rincones que uno quisiera estar en todos, pero quien mucho abarca poco apreta y  si hay algo que merece la pena evitar y sobre todo viajando con niños es pasarnos las vacaciones metidos en un coche.

Sobre alojamientos no os podemos ser muy útiles en cuanto a recomendaciones ya que en muchos casos hicimos rutas de un día por el oeste de la isla. No siempre es facil la opción de reservar hoteles ya que prácticamente en Irlanda sólo se encuentran en los grandes centros turísticos.

Lo que sí es destacable es que existe por todo el país una red absolutamente increíble de Beds and Breakfast (B&B). Se trata de lugares donde podréis (y deberéis!) prácticar inglés y conocer a irlandeses en sus propias hogares. Los precios van de las 50 euros por habitación doble por noche con desayuno incluido en adelante. Si bien no vimos muchas ofertas de habitaciones B&B familiares en la mayoría de ellas os acogerán si vais con niños. Los irlandeses suelen ser gente afable y bastante amables con los peques. Los B&B suelen estar en lugares donde no faltan prados o espacios verdes cerca aunque a menudo son pasturas o propiedades privadas. En casi en todos los pueblos de Irlanda cuentan con parques de juego infantiles (playgrounds) completos y bien conservados.

1. El Burren National Park

Aunque no lo parezca en la foto de más abajo, esto también es Irlanda. El Burren National Park es algo aparte: paisaje lunar y desolación. Un extenso monumento natural formando por colinas de bloques de piedra. Si bien el parque administrativo es el más pequeño de Irlanda el Burren geográfico es 100% paisaje irlandés y ocupa una gran extensión entre de los condados de Galway y Clare limitando al oeste con el mar.

El Burren esconde una riqueza botánica inimaginable a primera vista y combina soprendentemente especies de plantas meditarraneas con otras alpinas. Uno de sus puntos de visita más emblemáticos es el centro de Burren Perfumery donde se elaboran de forma artesanal las más variados y delicados perfumes, aceites y cremas naturales obtenidos dela flora del parque.

En el Burren lo mejor es abandonarse a la sorpresa de sus senderos escuchando los rumores de la historia para acabar por sorpresa por ejemplo en la inquetante y bien conservada abadia de Cormonroe y su cementerio rodeado de rebaños de apacibles vacas y ovejas.

2. Kinvara

Situado a los pies de Burren tocando al mar es uno de los pueblos con sabor marinero con más encanto que de momento mantiene toda su autenticidad y se mantiene al margen de los circuitos turísticos. Vale la pena pasear por su puerto o por sus calles donde no faltan pubs donde tomar una buena pinta o saborear una sopa de pescado y marisco (chouwder soup) marinera. Los domingos por la tarde en varios de ellos se encuentra música en directo. Kinvara, tan coqueta, cuenta también con un castillo medieval que parece sacado de un cuento fruto de su herencia normanda, el Dunguaire Castle Banquet al que os podéis acercar a visitar incluso andando.

No os será difícil dar con un estupendo parque infantil (playground) situado a la entrada del pueblo. Cada viernes por la mañana se celebra el mercado artesanal donde se dan cita muchos pequeños productores de comida orgánica. Kinvara destila un aire bohemio donde no es difícil encontrar propuestas de cursos o tratamientos de yoga y terapias naturales. Sus playas son puras y melancólicas.

A pocos kilómetros del pueblo en dirección sur Traught Beach es tal vez la más bellas junto con The New Quay Beach. En la segunda se encuentra uno el Linnaners Bar donde fuimos recomendados, uno de los pubs-restaurante situado junto a un embarcadero con  vistas sobre el mar y venta directa de pescado y marisco fresco que cuenta una carta de comida marinera y es uno de los más célebres de todo el condado. Allí podréis saborear vinos de medio mundo a precios de importación aunque para combinar con el pescado: “Que és lo que mejor combina con el pescado? (Vaya pregunta, parece pensar el camarero) “one Guines !”

3. Cliffs of Moher

Los Cliffs of Moher son tal vez los más icónicos de toda Irlanda, un auténtico must imprescindeble que todo turista debe visitar y, la verdad a nuestro juicio bien la merecen puesto que es son realmente impresionantes.

Tratándose de una atracción natural el acceso es gratis, lo que se paga es el aparcamiento del vehículo aunque curiosamente con un ticket por cada uno de sus ocupantes de 6 euros así que como pequeño tip os diremos que muchos visitantes sencillamente se apean del vehículo antes de pasar la barrera del parquing.

El lugar no es apto para personas que padezcan vértigo con unos aéreos sobre la caida libre al mar desde los acantilados de los que cortan el hipo. El paisaje es de una gran majestuosidad pero tened en cuenta que el acceso directo no está limitado así que si vais con niños pequeños debéis extremar la precauciones. El centro de visitantes es amplio y bastante llamativo al estar excabado en la roca. En él se ofrece una vistosa exposición permanente sobre los acantilados así como una espaciosa cafetería.

4. Milltown Malbay

Milltown Malbay no es especialmente bonito pero sí es uno de los principales centros de música y cultura tradicional de todo el condado de Claire. Tuvimos la suerte de visitarlo el fin de semana en el que celebraba su festival de música y danza folk

Lo mejor es que esté evento tiene un aire de celebración realmente popular donde el disfrute de la música de la cultura son los protagonistas. Los pubs se llenan de músicos en largas  jam sesions multitudinarias y abiertas a personas de todas las procedencias y edades que se unen con los más variados instrumentos tradicionales. También hay espacio para la danza y en las calles durante los días del festival se instalan improvisados grupos de músicos músicos de ellos niños y adolescentes.

Es absolutamente increible, algo que corre por los genes culturales de este pueblo y lo liga a sus raices celtas. En Irlanda la música tradicional se vive de verdad y los músicos y su arte son muy apreciados y respetados socialmente. No es de extrañar que Irlanda sea el único país en el mundo que tiene por escudo oficial un instrumento musical: el arpa.

Durante todo el verano desde junio hasta septiembre hay una auténtica explosión de pequeños y grandes festivales de todo tipo abundando los de raiz folk celebrándose en los más variados rincones del pais. Durante todo el año es fácil que en muchos pubs hasta en las localidades más pequeñas o remotas encontrar música en directo y a menudo también sesiones abiertas a todo aquel que quiera sentarse  a tocar con o sin un trago de buena cerveza esperandole al final de cada tema.

Muy cerca de Milltown Malbay podéis disfrutar de las vistas sobre el mar desde el Spanish Point o bien también, si el tiempo acompaña, pasar un día paseando o practicando el surf en las amplias playas del precioso pueblo de Lahinch zona vacacional para muchos locales. El condado de Claire es uno de los mejores para la práctica de este deporte de toda Irlanda.

5. Dingle Peninsula

Nos dijeron que en julio y agosto se llena de turistas pero creo que nuestros informantes no han estado nunca por esas fechas en algunas localidades costeras españolas de cuyo nombre no quiero acordarme.

En cualquier caso nunca podemos rebatir este extremo ya que nosotros estuvimos pasamos tres inolvidables días de septiembre en esta preciosa península que para nosotros resultó ser algo así como un pequeño cofre que mantiene vivas las esencias de lo irlandés: una de las zonas donde más se mantiene la lengua gaélica, preciosos paisajes montañosos de interior, un tiempo increiblemente variable donde la lluvia intensa se combina con el arcoiris en una misma tarde, hermosas playas para disfrutar en los  esquivos días soleados del verano irlandés, mareas que premiten soprendentes paseos por el fondo de un mar sin agua y apacibles pueblos llenos de gente franca donde no faltará nunca un pub o algún establecimiento donde saborear buena comida.

En la península de Dingle nos alojamosen el MountBrandon Hostel (Brandon) que cuenta con una increible ubicación junto a la bahía, buen precio, acceso a cocina y atento servicio. Recomendable aunque resultó algo menos family welcome  de lo que promete su web.

Desde allí nos acercamos a conocer el pueblo de Dingle pasando por el puerto Connair Pass donde tuvimos que parar el coche en el arcén al quedarnos absolutamente anonadados por el paisaje. Nos faltaron días para esta pequeña península llena de rincones, para nosotros sin duda uno de los lugares de Irlanda con más encanto y al que volveríamos sin dudar. (en Dingle dos son reclamos principales: el famoso delfín Fungie que campa libre por el mar para divertirse con los turistas y su acuario, uno de los mejores del país). Otro de los mitos de Dingle es su célebre Blanket Island.

6. En alguna desconocida playa de Ring of Kerry

Killarney es otro de los referentes turísticos de Irlanda. En la época victoriana había sido lugar de descanso de la villa y corte inglesa así que el lugar conserva mucho de ese aire distinguido y grandiolocuente. Hoy es un punto con amplia oferta de hoteles caros muy frecuentado por rutas de jubilados norteamericanos y europeos  que recorren Irlanda en autocar.

También se encuentran lugares para mochileros como el The Railway Hostel algo destroyer y caro para lo que ofrece (casualmente su web apenas enseña fotos). En este hostel reservamos por error y tuvimos que pasar dos noches aunque como familia con una niña de 5 años y un bebé éramos para la congregación lonely planetera del lugar algo así como un pato en un garaje. Suerte que nuestra LLuna nos dió ánimos explicándonos que encontraba el lugar muy chuli porque le encantaba poder saltar desde la litera a la cama.

La ciudad se nos apareció como demasiado turística si bien  cuenta con un buen playground. En Killarney sobre todo vale la pena pasar un día paseando por el parque natural que circunda el Lough Leane. Dos clásicas posibilidades con niños son contratar un paseo en barcaza por el lago o bien en carruaje de caballos,  lástima que en nuestro caso el presupuesto no siempre de para más.

Killarney es un punto estratégico donde empiezan y acaban las rutas del archifamoso Ring of Kerry, el anillo circular que recorre los puntos destacados de la peinínsula de Iveragh. Conscientes de nuestros deberes como turístas salimos una soleada mañana de septiembre muy convencidos a explorar este circuito pero al pasar un poco más allá de Sneem no pudimos más y cansados de tanto coche y en algún lugar desconocido decidimos aprovechar la maerea baja parar para pasar casi todo el día simplemente disfrutando de una preciosa playa que descubrimos. Allí coincidimos -mira tú que casualidad-  con otras familias con niños con las que compartimos buenos momentos.

7. Connemara y… todo lo demás!

Para no pocos irlandeses el Connemara National Park y su parque nacional es lo más precioso de todo el país y eso son palabras mayores. Connemara está al norte del County Galway, la teníamos tan cerca…que al final nos quedamos sin ir. Tan sólo pasamos por sus carreteras un dia camino del condado de Mayo que se encuentra más al norte.

Adjuntamos alguna foto de lo que vimos y simplemente comentaros que tenemos la sensación de que nos perdimos algo gramde y que sólo por conocer Connemara valdrá la pena volver a Irlanda el día que volvamos. Bueno, Connemara y algunas paradisiacas playas del norte de Mayo de las que nos han hablado y Donegal County, la parte noroeste más remota y agreste de Irlanda que tantos turistas se pierden. Inevitablemente nos quedó mucho por descubrir. El presupuesto y el tiempo eran limitados, nos decimos. Volveremos seguro, nos consolamos.

Ay Irlanda!, bella e infinita Isla Esmeralda, contigo siempre en el corazón.

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