mochileando

¿Es posible viajar ser mochileros siendo padres?

Empezamos a viajar como mochileros antes de ser padres a países fuera de Europa. Y no dejamos de hacerlo al nacer nuestras hijas. Nos encanta viajar por el mundo y tenemos la suerte de que nos pagan por ello. Sergi Reboredo, mi pareja, es fotógrafo de viajes y fotoperiodista, y yo soy psicóloga especializada en salud y perinatal con interés por la ayuda humanitaria (una vez tuvimos un proyecto de cooperación en Kenia, donde montamos un dispensario médico en una zona rural).

Nuestro primer viaje de “familia” fue a Filipinas cuando estaba embarazada. Con nuestras hijas, primero la mayor, y luego con la mayor y la pequeña, hemos recorrido los cuatro continentes: Cuba, Kenya, India, Bahamas, Vietnam, Camboya, Singapur, HongKong, Hawaii, EEUU, Perú, Malasia, Indonesia, Tailandia, Venezuela, Colombia, China, Tibet. Y en Europa: Irlanda, Francia, Italia, Portugal, Malta, Rumanía, UK. Aquí podéis un Mapa Mundi de nuestros viajes.

En primer lugar, quizá tendríamos que definir un poco qué es un mochilero. Tenemos hasta una entrada en la wikipedia que lo describe. Los mochileros son viajeros independientes, que viajan, como dice la palabra, con su mochila a cuestas, huyendo un poco de los tours turísticos y que resuelven su viaje fuera de las agencias turísticas. Suelen ser de mínimo coste, pues son casi siempre viajes largos y/o prolongados. El objetivo principal es conocer otros mundos y otras culturas de una manera diferente, más cercanos a ellos. Por ello a veces escogen hospedajes en familias locales, o respetuosos con el entorno y la cultura.

Esta filosofía se puede mantener teniendo hijos, es decir, se puede viajar sin contratar paquetes turísticos o agencias, se pueden realizar viajes largos y minimizar costes, con la idea de que la familia conozca lugares de una manera más cercana y respetuosa.

TAJ MAHAL FAMILY

En nuestra cultura (española) es raro ver familias que viajen así, mientras que en el resto de Europa es muy habitual, lo cual ha provocado muchos comentarios, desde que somos unos irresponsables o locos, a “¡qué valientes!”. Y para nuestro punto de vista no es ni lo uno ni lo otro. Nuestra responsabilidad es viajar en base a unos valores, viajar por libre no tiene que ver con no tomar ciertas medidas de seguridad, no es cuestión de valentía, es cuestión de perspectiva. Siempre explicamos que una vez en Vietnam nos dijeron: “ah, pero ¿los españoles tenéis niños?”.

Esta filosofía viajera permite muchas enseñanzas a los niños y niñas. Por un lado, conocer más de cerca culturas diversas, conocer otras familias, llegar a lugares más recónditos, moverse por los medios de transporte locales, ser conscientes de las diferencias. Alguna vez nos ha enganchado la lluvia, y las familias del lugar nos han ofrecido cobijo en sus casas (una vez fue en Vietnam, otra en una zona recóndita de Colombia) hasta que parara la lluvia. Eso permitió conocerlas durante un rato, hablar, ver como viven y recibir ese gesto de humanidad, que se encuentra tanto a faltar en nuestro país.  Pero también aprenden a administrarse, a comparar precios y lugares, a buscar alojamientos, restaurantes, maneras de llegar a los sitios, de resolver problemas constantemente, a adaptarse a cada país y cultura.

Normalmente las familias mochileras ya lo eran antes de tener a sus hijos, por lo tanto, ya tenían esa filosofía y la continúan de una manera natural.

¿Qué aspectos se pueden tener en cuenta?

Algunos alojamientos típicos de mochileros no aceptan a niños, como son algunos hostels en algunos países (nos encontramos con la sorpresa en uno en Singapur). Si antes se dormía en los llamados dormitorios (literas), dependiendo de la edad de los niños si se comparte cama con ellos de pequeñitos es menos cómodo, y si se despiertan mucho por la noche, puede ser un incordio para los compañeros de habitación. Muy a menudo conviene tener un lavabo cerca o en la misma habitación y eso descarta algunos alojamientos.

Africa con niños

A la hora de buscar alojamiento o restaurante puede ser un poco pesado para ellos (ir arriba y abajo visitándolos). A veces ayuda que uno de los padres busque, y el otro está con el niño o niña esperando en algún lugar agradable para ellos. Dependiendo de su maduración cognitiva, pueden participar en la decisión del lugar a escoger. Es decir, a partir de cierta edad van a escoger un hotel con piscina!

A la hora de hacer el equipaje, como éste tiene que ser mínimo, también participan en la selección, y pueden llevar una pequeña mochila con algunos elementos.

El viajar sin horarios preestablecidos, tal como pasa en los viajes organizados, ayuda a flexibilizar la jornada y poder adaptarse a las necesidades y gustos de los más pequeños. También, si están cansados, poder volver libremente al hotel o casa, sin perjudicar al resto de compañeros de viaje. La ruta se va creando al ritmo del viaje y de los viajeros.

Al igual pasa con las comidas, el viajar por libre ayuda a adaptarlas al ritmo y necesidades de los más pequeños que suelen requerir más al cabo del día.

Hay que tener en cuenta que no se va al mismo ritmo que yendo adultos solos y que normalmente se requerirá más tiempo para ver lo mismo. Pasa lo mismo que aquí, ellos se detienen en detalles que tú no das importancia, o para ellos es muy novedoso. O quieren hacer también sus fotos! Los trayectos largos en bus o tren se suelen mirar con más atención, para que ellos no se cansen excesivamente. A veces se necesitará hacer trayectos más cortos y pasar noches en sitios intermedios a nuestros destinos.

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Mochilear con niños es una oportunidad increíble para conocer otras familias, ya estando en alojamientos económicos dirigidos por locales, o porque puedes pasar más tiempo con ellos al no depender de un grupo. Normalmente la gente se acerca mucho más y muestran gran interés por ellos, así como el resto de niños y niñas. Es un intercambio cultural que no tiene precio.

Aquí utilizamos de gancho a Iris, nuestra hija mayor, que entonces tenía 2 años y medio, los monjes budistas de Camboya se acercaban siempre curiosos a ella.

Camboya con niños

El mayor intercambio lo vivimos en Kenia. En la imagen de más nuestra hija mayor tenía 18 meses y aprendió sola a saludar en kikamba, la lengua local.

Las medidas de seguridad y de salud quizá difieren un poco, al no estar protegido por un grupo, pero pueden tomarse sin dificultad. Se aconseja informarse antes de ir, de los riesgos de la zona o zonas, del acceso a la sanidad en el destino, y quizá pueda ser interesante contratar un seguro médico. Por ejemplo, nosotros evitamos en lo posible zonas de malaria. Cualquier padre puede beneficiarse de ciertas nociones de primeros auxilios, viaje como viaje y vaya a donde vaya (hasta si no sale de casa). A medida que se van haciendo grandes, enseñarles a ellos también esas nociones y qué hacer en caso de pérdida (como indicarles algún lugar emblemático o céntrico, la dirección del alojamiento, el nombre de los padres, a no moverse si se ven perdidos, por poner algunos ejemplos).

Mochilear es también enseñarles una filosofía de vida, un aprendizaje que puede servir para toda la vida.