Londres no necesita presentaciones, así que vamos al grano, a lo que nos interesa: ¿es un destino para viajar con niños? Dependerá de la edad de los niños, del momento del año y de las circunstancias de la estadía. ¿Locura o aventura? Nosotros -mamá, papá y dos niñas de 7 y 3 años al momento del viaje- estuvimos 15 días en Londres el pasado verano, luego de los cuales podemos decir que hay motivos para ir y motivos para no ir a Londres con niños.

Razones para no ir a Londres con niños

1) Es una ciudad muy, muy grande y los lugares de interés están en todas partes, no solo en el centro. Los desplazamientos requieren demasiado tiempo; lo que en el mapa se percibe como cercano luego está muy lejos. No es una ciudad para recorrerla caminando. Y como consecuencia del tamaño de la ciudad, hacer vacaciones en Londres implica pasar mucho tiempo en el metro o el bus. Por ejemplo, un viaje en metro desde la zona 2 hasta Victoria Station, en la céntrica zona 1, puede llevar 45 minutos. La ciudad tiene seis zonas de metro, así que haga cálculos. Al final de su estadía se habrá pasado horas en el metro, y a veces de pie y apretado. Por supuesto, no será ese el mejor lugar para estar con niños y de vacaciones.

El nuevo bus es una revisión del clásico “routemaster”. Por el tamaño de Londres, no es práctico para viajes largos. Foto: Lucio Boggio.

2) El transporte es muy eficiente, pero caro. Para los visitantes, la forma más económica de desplazarse es la Oyster Visitor Card que termina saliendo un solo viaje dentro de la zona 1 a 2,20 pounds (2,80 euros), de la zona 1 a la 2, por 2,80 pounds (3.60 euros). En otras palabras, en un simple viaje en metro por el centro ida y vuelta tiene un coste de 5,60 euros. Pero hasta los 15 años no se paga ticket si tiene la Oyster Card. Más información.

El bus tiene encanto por su doble piso y porque permite ir viendo la ciudad, aunque solo es una opción para los trayectos más cortos. Otra dificultad que encontramos fue que el metro de Londres es muy profundo, va muy por debajo de la ciudad. No es fácil moverse por ahí con niños. A menudo se tiene que bajar demasiado y por más escaleras mecánicas que haya lleva mucho tiempo llegar hasta el metro y luego volver a subir. Algunas conexiones entre distintas líneas tampoco son rápidas. En hora punta los vagones van llenísimos. Además, en el metro de Londres hay muy pocos ascensores, así que no es recomendable para familias con niños pequeños en cochecito.

City Map Junior London

City Map Junior London

3) En verano, los atractivos turísticos más famosos están colapsados de turistas. La ciudad recibió 16,8 millones de visitantes en el 2013. No sorprende entonces que Big Ben, London Tower, House of Parliament, London Eye, British Museum, Buckingham Palace, entre otros, estén abarrotados los fines de semana, incluso durante la semana es mejor ir temprano para evitar las largas colas. Algunas zonas del centro están plagadas de tiendas de souvenirs, vendiendo todas los mismos productos. Y, por supuesto, olvídese de sacarse una foto frente a la Piedra Rosetta en el British Museum, legiones de turistas haciendo su selfie le harán perder la paciencia antes de que llegue su turno.

4) Los precios en general son elevados, la ciudad es tristemente famosa por ello. Comer y beber en bares y restaurantes es caro. Las entradas a espectáculos, musicales, atracciones y museos privados, suelen ser muy caras. La entrada al London Eye, por ejemplo: unos 37 euros por persona, menores de 4 años no pagan. La buena noticia es que la mayoría de los grandes y emblemáticos museos son gratis. Comprar alimentos en supermercados para cocinar en casa ya es más accesible, apenas un poco más caro que en España, según qué se compre, claro. El alojamiento es caro, por supuesto. Usted estará en la ciudad con la vivienda más cara de Europa, y el metro cuadrado allí se cotiza en alza permanente.

Sala del Antiguo Egipto en el British Museum

Sala del Antiguo Egipto en el British Museum. Foto: Lucio Boggio.

5) Por último, pero no menos importante, Londres es una de las grandes capitales mundiales y centro financiero global de primer orden. Esto implica que en algunas de sus calles, estaciones de tren y de metro hay mucha gente “ocupada” y con prisas, para quienes una familia de turistas caminando despacio y erráticamente, mirando el mapa o los edificios es un estorbo en el camino. Lo más probable que mantengan la proverbial flema británica -aunque a nosotros un hombre en Victoria Station nos dijo por lo bajo “come on man…”-, pero aún así no es muy relajante verse rodeado de gente con prisa, y menos en vacaciones.

Razones para viajar a Londres con niños

1) Los parques y jardines londinenses tienen fama mundial, y con razón. Algunos de ellos, como Hyde Park o Kew Gardens, son ya lugares míticos. Si sale el sol, súmese a la entrañable tradición británica del pícnic, rodeado de verde, agua, gansos y flores, mientras sus hijos corren y juegan tranquilamente. Todos los grandes parques tienen una zona de juegos para chicos -playground-, entre ellos recomendamos el Diana Memorial Playground, en Kensington Gardens, con su barco pirata inspirado en Peter Pan. El lugar es tan popular que a veces hay colas y esperas para poder acceder; es gratuito. Victoria Park, en el East End, es un parque menos conocido, pero de buen tamaño y muy completo, con un playground fantástico y una zona de juegos con agua que nos vino muy bien en los días de calor. La fuente Princesa Diana en Hyde Park también es una opción divertida y refrescante en el verano londinense. Y hay muchos más parques para disfrutar: aquí va una lista de parques y dos listas de jardines (“gardens”) 1 y 2.

Por toda la ciudad hay también plazas, todas muy verdes, que son un remanso de tranquilidad. En realidad, por sus árboles, flores, fuentes y lagunas, son como pequeños parques pero en los mapas los verá como “square” y a veces “gardens”. Por lo general, no tienen zona de juegos para chicos, pero son una delicia, un lugar perfecto para hacer una parada, descansar, comer algo.

2) ¿Ir a Londres para visitar una granja? Sí, sí. No nos hemos vuelto locos, la ciudad cuenta con granjas educativas, y no solo en los barrios periféricos, sino también en pleno centro. Nosotros visitamos Spitalfield City Farm, muy bien organizada y completa. Además, está bien situada, muy cerca de Brick Lane y Old Spitalfield Market -dos puntos claves del Londres más alternativo- y pegado a Allen Gardens, un buen parque con juegos. Otra opción es Coram´s Fields, que no es exactamente una granja, pero tiene cabras y gallinas. Está bien situado, en la zona del British Museum, y tiene una zona de juegos muy interesante. Otras granjas de Londres son: Kentish Town City Farm, Mudchute Park and Farm, Hackney City Farm, Surrey Docks Farm, Vauxhall City Farm, Stepney City Farm. Más información

Victoria Park, un gran parque para descubrir en el este de Londres.

Victoria Park, un gran parque para descubrir en el este de Londres. Foto: Lucio Boggio.

3) Probablemente, no exista otro lugar en el mundo en el que se pueda visitar tantos museos importantes de manera gratuita. Sus colecciones son realmente impresionantes, y muchas de ellas fascinantes para los niños. Por dar solo algunos ejemplos, el British Museum cuenta con la mayor colección de momias del Antiguo Egipto, después del Museo del Cairo. El National History Museum deslumbra con su colección permanente de dinosaurios, entre otras cosas. El Science Museum es un lugar imprescindible para todo niño que guste de la tecnología. Aquellos que fantasean con el mundo de la navegación y la era de los descubrimientos pueden soñar a gusto en el Museo Marítimo de Greenwich. Y los amantes del arte tendrán a su disposición la Tate Modern, la Tate Gallery, la National Gallery, la National Portrait Gallery, el Victoria&Albert Museum. Y todo esto, sin contar los museos en los que se abona entrada. Si los incluímos, la lista final es sencillamente increíble.

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4) Si viaja en verano, el tiempo es una de las buenas razones para ir Londres. En primer lugar, no hace calor. Que la temperatura máxima entre mitad de julio y comienzos de agosto pueda alcanzar como mucho algún día los 27º es un verdadero alivio para quienes, como nosotros, viven en Barcelona. Y eso es solo durante un momento del día, ya que por la mañana y la tarde las temperaturas son siempre muy agradables, y a la noche hasta habrá quien prefiera cerrar la ventana para no tener frío. En segundo lugar, olvídese de los tópicos, en Londres llueve mucho menos de lo que le han hecho creer. Busque las estadísticas en Wikipedia y se sorprenderá. Rara vez la lluvia lo hará cambiar de planes o le estropeará el día.

5) Para un niño, visitar Londres también es un viaje al pasado, una lección de historia. En sus calles se puede ser testigo directo de algunos de los momentos centrales de la historia de la humanidad. La Revolución Industrial y la Segunda Guerra Mundial son los mas evidentes, pero también se puede encontrar su pasado como aldea romana, en el teatro de Shakespeare o en el cambio de guardia real en Buckingham Palace. La ciudad emana en sus edificios, castillos y monumentos un sentido histórico que impacta, desde la Torre de Londres, la Abadía de Westminster, pasando por el Parlamento, y mucho más. Aquí tiene un listado muy completo de espacios cargados de historia. Eso sí, recuerde las largas colas y trate de ir en día de semana y a primera hora.

Zona de juegos en Kensington Gardens.

Zona de juegos en Kensington Gardens. Foto: Lucio Boggio.

6) Londres tiene una oferta de ocio gigantesca y para todos los gustos. Pocas ciudades del mundo podrán igualar su oferta en musicales, teatros, cines, espectáculos y eventos de todo tipo. Y si en la familia hay niños futboleros, seis equipos de la ciudad militan en la Premier League, así que opciones para ir al campo o al museo del club no faltarán. Además, la ciudad brinda una amplia gama de actividades, atracciones y espacios pensados para los niños. Incluso, personajes del mundo de la ficción infantil y juvenil parecieran cobrar vida en Londres. Es lo que ocurre con la casa de Sherlock Holmes, la estación de King Cross, donde Harry Potter tomaba el Hogwarts Express, o el musical Matilda, de la novela de Roald Dahl.

Conclusión

En principio, consideramos que no es una ciudad recomendable para familias con niños muy pequeños, que todavía vayan en cochecito o no caminen mucho, por las dificultades que podrán tener con el metro y las distancias que hay que recorrer.

Con niños entre 4 y 10 se podrá disfrutar mucho de los parques, playgrounds, actividades y ciertos museos. Los niños más grandes ya tienen un abanico más amplio, en el que los museos, la historia de la ciudad, los espectáculos, el deporte, pueden ser un punto atractivo.

Cada familia sabrá si es un destino que se ajuste a sus necesidades, a sus gustos. Habrá quienes prefieran ir a un destino de playa y quedarse tranquilos disfrutando del mar, y habrá otra familias que se lancen a la aventura de descubrir una gran ciudad como Londres. Para estos últimos, un consejo: Take calm and enjoy!!

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Lonely Planet Londres, manual de uso para niños